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LIBRO DE JOB (IX)

CAPÍTULO 9 Terminábamos el capítulo anterior con las manifestaciones que Job realiza sobre su situación existencial. Las consideraciones sobre sus circunstancias abocan su pensamiento a una ideación autolítica. Job nos explicita el drama que se va gestando en la esfera de su intimidad, y dice: “Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación, y quiso la muerte más que mis huesos (o esta vida). Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre; déjame, pues, porque mis días son vanidad” (en LXX-kevòs). El patriarca nos habla, aquí, del lenguaje interior que se establece entre su Alma y la Realidad que se muestra en su cuerpo. El sufrimiento y la desolación inundan todo ser. Psicosomáticamente, no se perciba más que como “un ser para la muerte”. En su pan-agonía estructural, que afecta a todas las dimensiones y estratos de su persona (cuerpo, alma y espíritu), no encuentra más que una plena realización del instinto tanático que le lleva al Seol, donde para él ya no cabe la posibilidad de ni...

LIBRO DE JOB (VIII)

CAPÍTULO 8 Continuamos con nuestras consideraciones en el capítulo 7 de Job, versos del 1 al 16. Recogemos el texto bíblico según la versión de Reina Valera del 60: "¿No es acaso brega (heb-milicia; LXX-prueba; AT interlineal-trabajo forzado; Fray Luis de León-guerra) la vida del hombre sobre la tierra, y sus días como los días del jornalero? Como el siervo (esclavo) suspira por la sombra, y como el jornalero espera el reposo (heb-salario) de su trabajo, así he recibido meses de calamidad (LXX-kenoús), y noches de trabajo me dieron por cuenta (noches de fatiga me fueron asignadas-RVA) la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba. Mi carne está vestida de gusanos y de costras de polvo; mi piel hendida (heb-se agrieta y supura) y abominable. Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor, y fenecieron sin esperanza. Acuérdate que mi vida es un soplo, Y que mis ojos no volverán a ver el bien, los ojos de los que me ven, no me verán más; Fijarás en mí tus ...

LIBRO DE JOB (VII)

CAPÍTULO 7 Continuaremos nuestras consideraciones sobre Job, donde las dejamos en el capítulo siete. Analizaremos, pues, la perícopa de Job 6: 14-30. “El atribulado (abatido- heb; enfermo-Schökel) es consolado por su compañero (heb- amigo); Aún aquel que abandona el temor del Omnipotente. Pero mis hermanos me traicionaron como un torrente; Pasan como corrientes impetuosas, que están escondidas por la helada (heb- hielo), Y encubiertas por la nieve; Que al tiempo del calor son deshechas, Y al calentarse, desaparecen de su lugar; Se apartan de la senda de su rumbo, van menguando, y se pierden. Miraron los caminantes de Temán, los caminantes de Sabá (Sebá) esperaron en ellas; pero fueron avergonzados por su esperanza; Porque vinieron hasta ellas, y se hallaron confusos (Lit- quedaron decepcionados). Ahora ciertamente como ellas sois vosotros; Pues habéis visto el tormento, y teméis. Os he dicho yo: ¿Traedme, y pagad por mi vuestra hacienda (heb- sobornad a mi favor); Libradme de la mano d...

LIBRO DE JOB (VI)

CAPÍTULO 6 Con el desarrollo de este nuevo discurso nos adentramos en el estudio de los contenidos del capítulo seis del libro de Job. Comentaremos los textos de 6:1-14. En este capítulo Job emprende su confrontación dialéctica con sus amigos. Esta batalla, desde un principio, será muy dura. Job responde a Elifaz haciendo una comparación en cuanto al peso de sus argumentos, y su situación física y anímica, con las argumentaciones de su amigo, que ya analizamos en capítulos anteriores: ¡Oh que pesasen juntamente mi queja y mi tormento (heb-desdichas), y se alzasen igualmente (heb-lit=juntamente) en balanza! Porque pesarían ahora más que la arena del mar (heb-mares); Por eso mis palabras han sido precipitadas (desatinadas, quejumbrosas- RV-97). Job recuerda que cuando sus amigos, Elifaz, Bildad y Zofar, vinieron a verle, en mi criterio después de algunos meses de estar enfermo, fueron para él una demostración de empatía solidaria y identificación profunda con su dolor. Job 2:13, dice: “A...

LIBRO DE JOB (V)

CAPÍTULO 5 La segunda parte de Job 5:7, dice literalmente: “Es el hombre quién la aflicción engendra”, según la traducción de la B de J. Partiendo de este punto, en los textos del 5:8 al 16, siguen los consejos y argumentos de Elifaz para intentar que Job tome conciencia de su realidad y entienda mejor lo que le está aconteciendo, y como va deviniendo su vida bajo la supervisión de Dios; un Dios que premia el bien y castiga el mal, según la aristotélica teoría de la Retribución. La Palabra en estos textos, continua diciendo: “Ciertamente yo buscaría a Dios (RV actualizada= “apelaría a Dios”, B de J= “recurriría” a Dios), Y encomendaría a él mi causa; El cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número; Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre los campos; que pone a los humildes en altura, y a los enlutados (“los que lloran”-V.M.) levanta a seguridad; Que frustra los pensamientos (heb.-lit=planes) de los astutos, para que sus manos no hagan nad...

LIBRO DE JOB (IV)

CAPÍTULO 4 En el capítulo cinco del libro de Job, siguen las argumentaciones de Elifaz con la intencionalidad de inducir a Job hacia una reflexión más profunda para que comprenda el error de su enfoque en cuanto le está sucediendo. El texto dice así: Ahora, pues, da voces; ¿ha habrá quien te responda? ¿Y a cuál de los santos te volverás? (Lit.= ¿a qué ángel recurrirás? Es cierto que al necio lo mata la ira, Y al codicioso lo consume la envidia (Ex. 20:17). Yo he visto al necio que echaba raíces (Heb.= vi al necio echando raíces. Sal. 14:1). Y en la misma hora maldije su habitación (lit.= Y al momento se secó su dehesa- L. A. Schökel). Sus hijos estarán lejos de la seguridad; en la puerta serán quebrantados (lit. = aplastados), y no habrá quien los libre. Su mies comerán los hambrientos, y la sacaran de entre los espinos, y los sedientos beberán su hacienda. En toda la Biblia se habla de la prosperidad de los impíos; Elifaz ya recoge, en su confrontación dialéctica con su amigo Job, est...

LIBRO DE JOB (III)

  CAPÍTULO 3 En la perícopa del capítulo cuatro, versos del 7 al 21, Elifaz sigue su argumentación echando mano de la denominada, Teoría de la Retribución que viene a poner de manifiesto que cuando el ser humano pasa por circunstancias adversas es porque su vida no es adecuada a la voluntad de Dios. En definitiva: Dios premia el bien y castiga el mal. De ahí surge el dardo que va a clavarse en el corazón de Job. Elifaz le desafía con una pregunta lacerante: Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido? Según este amigo los malos perecen por el aliento de Dios y los buenos gozarán de las bendiciones de Él. Esta es la filosofía de los legalistas. Elifaz entiende que dilucidar la voluntad de Dios es harto difícil y complicado y dice a Job: El asunto también me era a mi oculto (Heb.= Y-a-mi una- palabra fue traída furtivamente. A.T. Interlineal). Mas mi oído ha percibido algo de ello (Heb.= y-recibió mi- oído un susurro de ello). En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño...