LIBRO DE JOB (VI)

CAPÍTULO 6

Con el desarrollo de este nuevo discurso nos adentramos en el estudio de los contenidos del capítulo seis del libro de Job. Comentaremos los textos de 6:1-14. En este capítulo Job emprende su confrontación dialéctica con sus amigos. Esta batalla, desde un principio, será muy dura. Job responde a Elifaz haciendo una comparación en cuanto al peso de sus argumentos, y su situación física y anímica, con las argumentaciones de su amigo, que ya analizamos en capítulos anteriores: ¡Oh que pesasen juntamente mi queja y mi tormento (heb-desdichas), y se alzasen igualmente (heb-lit=juntamente) en balanza! Porque pesarían ahora más que la arena del mar (heb-mares); Por eso mis palabras han sido precipitadas (desatinadas, quejumbrosas- RV-97).

Job recuerda que cuando sus amigos, Elifaz, Bildad y Zofar, vinieron a verle, en mi criterio después de algunos meses de estar enfermo, fueron para él una demostración de empatía solidaria y identificación profunda con su dolor. Job 2:13, dice: “Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande”. Se puede concluir que esta visita fue, psicoafectivamente, terapéutica. No obstante, toda la persona de Job ya estaba profundamente lacerada. El dolor es el síntoma más frecuente de toda la patología humana; es también el más molesto y puede dar al traste con todo el equilibrio psico-emocional y psico-somático de un ser. Toda la capacidad psicorgánica de una persona puede ser desestructurada y dar lugar a una descompensación psico-emocional más que manifiesta. Lo que le estaba ocurriendo a Job desborda sus mecanismos psicológicos de defensa y le aboca a considerar su situación existencial como una realidad no deseable. De ahí vienen todas sus declaraciones explicitadas en el capítulo tres de este libro. Su cuerpo está afectado por una “sarna maligna” (RV del 60), afección que una traducción mas acorde con el original hebreo diría así: “tumores ulcerados, ulceras malignas”, capaces de trastornar su conciencia y descompensar su vida. Pero Job está afectado de una manera integral, que no solo se manifiesta a nivel somático, sino que también se ve hundido a nivel anímico (psíquico) y neumático.

Desde el punto de vista anímico está sumido en “una depresión” profunda. Los trastornos timopáticos o depresivos pueden llevar a una persona a vivir su devenir temporal de una manera desesperada; el contacto con la realidad se distorsiona, aparecen los sentimientos de culpa conscientes o inconscientes, la vida carece de sentido y la impotencia para cambiar sus circunstancias existenciales inunda su alma, las ideas autolíticas dominan su pensamiento y el ser doliente busca, ansiosa y agónicamente, la liberación tanática. Esto le lleva a Job a proferir: “¿Por qué se da luz al trabajado (heb- desdichado), Y vida a los de ánimo amargado, que esperan la muerte y ella no llega, aunque la buscan más que tesoros (deseo de realización tanática y proyección metafísica como descanso); que se alegran sobremanera, Y se gozan cuando hallan el sepulcro?”. Desde el punto de vista espiritual Job empieza a cambiar su relación con Dios. Empieza a percibir al Sumo Hacedor como un Ser que se proyecta en su vida atormentándole, y exclama: “¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir, Y a quién Dios ha encerrado?”. Job no reclama al Dios de la vida, sino a aquel que tiene la llave de la muerte. Sus amigos se escandalizan de sus exclamaciones, y Elifaz toma la palabra para hacerle entrar en razón; pero su actitud ya no es empática. El y sus dos compañeros han tenido tiempo para analizar la situación de Job y han llegado a la conclusión de que tiene que haber algún fallo moral en la vida del patriarca que justifique el juicio de Dios sobre su amigo, algún “pecado oculto”. Piensan, conforme a la ley moral de la Retribución, que Job no admite su pecado y que utiliza el mecanismo de defensa de la Proyección para justificarse (los mecanismos de defensa del YO son, fundamentalmente ocho, y han sido magistralmente descritos por la Dra. Ana Freud). El que Job utiliza consiste en Proyectar sobre el otro (en este caso Dios) el sentimiento de culpa que a nivel inconsciente le genera una gran angustia. Job racionaliza su situación de esta manera: Así que mi sufrimiento no tiene relación con mis fallos y imperfecciones, sino con la actuación “cuasi” despiadada de Dios sobre mi vida: “Porque las saetas del Todopoderoso están en mi (clavadas), cuyo veneno bebe mi espíritu; y terrores de Dios me combaten”. La imagen que se despliega es la de un Soberano-Déspota que encarga a sus esbirros que disparen flechas envenenadas sobre un adversario indefenso. Job continua con su confrontación, con este ser poderoso, con un discurso retórico: “¿Acaso gime (heb-rebuzna) el asno montés junto a la hierba? ¿Muge el buey junto a su pasto (heb-pienso)”? ¿Se comerá lo desabrido sin sal? ¿Habrá gusto en la clara del huevo? (lit- en el suero de la leche cuajada). Las cosas que mi alma no quería tocar, Son ahora mi alimento (nauseabundo-RV 97). ¡Quién me diera que viniese mi petición, Y que me otorgase Dios lo que anhelo, Y que agradara a Dios quebrantarme; ¡Que soltara su mano, y acabara conmigo! (petición eutanásica clara). Sería aún mi consuelo, Si me asaltase con dolor sin dar más tregua, Que yo no he escondido (heb-ocultado, Schökel-renegado) las palabras del Santo (Santísimo- VM). ¿Cuál es mi fuerza para esperar aún? (¿Qué meta tengo para alargar mi vida? (RV-actualizada). ¿Y cuál mi fin para que tenga aún paciencia? (Ciertamente no tengo ayuda en mi mismo y los recursos han sido alejados de mi- RV-actualizada). Queda suficientemente claro la falta de futurización de Job, el fallo de sus mecanismos de defensa y los deseos de liberación de la angustia mediante la realización autolítica o tanática. La conclusión de Job le lleva a lanzar a la conciencia de Elifaz una reflexión personal y de aplicación genérica: “El atribulado (enfermo-Schökel; abatido-Heb) es consolado por su compañero; Aún aquel que abandona el temor del Omnipotente”. Dejamos en suspenso esta pregunta: ¿Le ocurrió esto a Job?

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