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EXPOSICIÓN BÍBLICA (I)

Juan C. Varetto “LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES” EXPLICADO DOS GRANDES PROMESAS Impreso en la Argentina Se terminó de imprimir en la Imprenta Metodista, calle Fragata Sarmiento 1085, Buenos Aires, 28 de marzo de 1952. Reedición: Juan Bta. García Serna Zaragoza, 2026 HECHOS 1:1-11 RVR1960 1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3 después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 4 Y estando juntos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. 6 Entonces los que se habían juntad...

JOB (Cap.42)

Al fin llegamos al último capítulo del libro de Job, y en él hallamos edificante enseñanza de aplicación. Job hace una confesión ante Dios, el Señor: “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (v. 2). En el pensamiento y corazón de Job estaba arraigada su fe en la personalidad de Dios: “todo lo puede”, y que ningún “pensamiento” ante Dios, el Señor, puede “esconderse”. Jesús, al ser Dios, también conocía el pensamiento del corazón: “Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” (Mt. 9:4). Y el salmista expresó: “Jehová conoce que son vanidad los pensamientos de los hombres” (Sal. 94:11). David, el rey y profeta, así se expresó ante el soberano Dios: “Has entendido desde lejos mis pensamientos” (Sal. 139:2) Si uno tiene esta fe, como la tuvo Job, la tal cambiará el concepto que tengamos de Dios. Y en consecuencia también lo hará nuestro comportamiento. En esta confesión de Job observamos que, en Dio...

JOB (Cap.41)

 Dios continúa hablando a Job, indicándole que todo lo creado está bajo su absoluto control. ¡Qué gran aliento saber que toda la creación no actúa por sí misma, sino que está sujeta al mandato del Dios Creador! ¿Qué sucedería si toda la creación, incluyendo al ser humano, estuviese sin una divina y sabia dirección? No sería sino sólo un caos este mundo sin la mano todopoderosa de Dios. “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?” (Lam. 3:37). Dios le dice a Job: “¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?” (v. 10). Y así dijo el rey y profeta David: “El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” (él estará delante de la presencia de Dios) (Sal. 24:4). ¿Hay algo debajo del cielo que no esté bajo el control de Dios? ¡Lee con atención lo que el Señor expresó, cuando dijo! “Todo lo que hay debajo del cielo mío es” (Job 41:11). Una falacia es pensar que el hombre tiene todo bajo su control, pero en la re...

JOB (Cap.40)

“¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto” (v. 2). Dios quiere que Job entienda esto, y todos deberíamos también entenderlo: que contender con Dios es necedad, y no entendimiento, ya que somos en las manos de Dios como es el barro en las manos del alfarero. ¿Entiendes esto? (Is. 29:16). Hay designios de Dios que no le es dado al hombre conocerlos. “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre” (Dt. 29:29). Job esto entendió. “He aquí que yo soy vil; ¿qué responderé? Mi mano pongo sobre mi boca” (v. 4). ¡Una actitud loable es la que en este momento toma el patriarca Job, cuando se trata de contender con Dios, el Señor! Hay muchos que se dirigen a Dios, el Señor, para cuestionar lo que Él hizo o permitió, como si el ser humano fuese más sabio o bondadoso que Dios. ¡Dejemos que el mensaje de la Biblia penetre en nuestro corazón, y anulemos una equívoca concepción de...

JOB (Cap.39)

Dios continúa hablando con Job, y le señala la actividad de su creación, en lo que respecta a las aves y al mundo animal, mostrando con ello el desconocimiento y la incapacidad que el hombre tiene de controlar: “¿Darás tú al caballo fuerza? ¿Cubrirás tú su cuello con crines ondulantes?” (v. 19). “¿Le harás tú saltar como a la langosta? Su majestuoso resoplido es terrible” (v. 20). “Hiere la tierra con sus pies, y se alegra con su fuerza; sale al encuentro al armado” (v. 21). “Se ríe del miedo, y no se espanta, ni vuelve el rostro delante de la espada” (v. 22). “Contra él suenan la flecha, el lanzón y la jabalina” (v. 23). “Con ímpetu y furor acomete, y no se contiene hasta que la guerra no comience” (v. 24). “¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, y sus alas extiende hacia el sur?” (v. 26). “¿Y remonta el águila por tu mandamiento, y su nido en alto pone?” (v. 27). “Ella habita y mora en la peña, y desde allí acecha a su presa, y desde muy lejos sus ojos observan” (vs. 28 y 29). “Sus po...

JOB (Cap.38)

Dios con atención escuchó a los tres amigos de Job, y al mismo Job, y evaluó sus argumentos, y ahora “desde un torbellino el Señor respondió a Job” (v. 1). “¿Quién es ése que oscurece mis designios con palabras carentes de sentido?” (v. 2). A veces se dicen palabras que Dios no ha dicho, y esto se llama “oscurecer sus designios”, haciendo una interpretación bíblica carente de sentido. Sin lugar a dudas, los amigos de Job, y Job mismo, dijeron muchas palabras que tenían sentido bíblico, pero otras se apartaban del contexto del conflicto. Uno puede ser correcto en su argumento, pero estar fuera de su contexto. Y en otras ocasiones no hay argumento escritural ni tampoco contextual. Si queremos ayudar a otros, hemos de conocer bien las Sagradas Escrituras y al mismo tiempo saber aplicarlas. Si hay una vida consagrada a Dios, entonces Él hará que seamos sabios para utilizar las palabras adecuadas para cada ocasión, las cuales pueden ser exhortativas y al mismo tiempo de consolación; ¡esto e...

JOB (Cap.37)

Eliú prosigue su exaltación de Dios: “Hace cosas que nosotros no entendemos” (v. 5). Y aunque lo que Jesús dijo al apóstol Pedro no contiene el mismo contexto, sí tiene una enseñanza similar: “Lo que estoy haciendo, ahora no puedes comprenderlo, pero lo entenderás cuando llegue el momento” (Jn.13:7). Una aplicación que podríamos aplicar a cualquiera de las situaciones de nuestra vida es que, en el momento de entender el por qué Dios permite o hace esto o aquello, la paciencia nos es necesaria hasta comprenderlo. Y aún habrá cosas que nunca, mientras vivamos en este mundo, entenderemos. La alusión de Eliú tiene que ver con el control de Dios sobre la naturaleza, la cual no va por libre, sino que está bajo la soberanía absoluta de Dios, y es Él quien con su autoridad divina la sujeta. He aquí unos textos a modo de ejemplo: “Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; también a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales” (vs. 6, 9-11). “Del sur viene el torbellino, y el frío de los ...