Libro de Job (III)
Capítulo 3 El clamor de Job en la aflicción Job exterioriza su dolor físico y psíquico y, “abriendo su boca, maldijo su día” : “Perezca el día en que yo nací” (vs. 1-3). Tal era su padecimiento que llegó a preguntarse: “¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre? ¿Por qué no fui escondido como un abortivo, como los pequeñitos que nunca vieron la luz?” (v. 16). Uno se pregunta: siendo Job un hombre íntegro, “recto, temeroso de Dios” (1:1), ¿por qué se cuestiona el valor de la vida en medio de su aflicción? No lo entenderemos porque no estamos en el pellejo de Job. Y si lo estuviéramos, ¿qué habrías dicho tú y yo? Existe una tendencia innata a darle a todo lo que les pasa a los demás una explicación, y eso es precisamente lo que veremos en los consejos de los amigos de Job. ¿Hubo en ellos sabia argumentación al culpabilizarlo? Job, a pesar de haberlo tenido todo y no carecer de nada, era un hombre ...