PSICOLOGÍA BÍBLICA (III)
CAPÍTULO III LOS EFECTOS DE LA PREOCUPACIÓN Para el cristiano la preocupación no es loable. Y los resultados de la preocupación son casi innumerables. Si a la preocupación se le da un poco de apoyo crece hasta hacerse una costumbre que roba casi todo lo que vale la pena. Las primeras cosas que caen presas de la preocupación pertenecen al reino de la felicidad, placer y disfrute. Cuando existe una preocupación demasiado ansiosa, desaparece la capacidad de disfrutar de toda clase de placer. Toda escena es frecuentemente por el espectro de un mal desconocido que puede pasar. El dulce néctar de los buenos momentos se vuelve agrio. La preocupación te roba la tranquilidad mental. Esta tranquilidad o paz es un verdadero don de Dios, quien ofrece a sus hijos la serenidad al afrentar los problemas de la vida. Proporciona calma para tiempos tempestuosos. Hace que la vida valga la pena vivirla. En cambio, la preocupación entra para ahogar la paz, y en su lugar pone un miedo que roe....