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EVIDENCIAS DEL CRISTIANISMO (VIII)

  CAPÍTULO VIII  Sublimidad Moral de la Palabra de Dios "Lámpara á mis piés es tu Palabra y lumbrera á mi camino. Salmo, CXIX: 105. Lo que pretende ser la Biblia y sus enseñanzas morales, ¿están de acuerdo? De todos los problemas este es el más concluyente. Aun la profecía y el milagro dejaron de llevar á nuestro espíritu la satisfacción de que la Biblia es de Dios sin correspondencia entre las verdades morales en ella reveladas y aquellas facultades de nuestro ser á las cuales estas verdades se dirigen. El hombre de ciencia infiere resueltamente que la luz fué destinada para los ojos y los ojos para la luz, porque la luz es agradable para los ojos sanos y dañosa para los enfermos. Fundándonos en principios científicos afirmamos con igual resolución que la Biblia fué destinada como luz para la naturaleza moral del hombre, y en esto consiste la amplia base de nuestra admiración. Los hombres más libres de la corrupción moral -hombres, como Platón, de pensamiento puro y juicio mo...

EVIDENCIAS DEL CRISTIANISMO (VII)

  CAPÍTULO VII  La Belleza Moral de la Biblia A toda perfección he visto fin; ancho sobremanera es tu mandamiento. Salmo, CXIX: 96. Todo lo humano es limitado en su aparente perfección. Seguid sus huellas todo cuanto podais ó examinadlo hasta la saciedad, y encontrareis defectos, si no deformidades. Todo lo que nace del hombre, es producto de él, y es defectuoso, participa del error. Corregimos nuestros relojes con el cronómetro, y el cronómetro ha de regularse por el sol; pues, "bajo las estrellas nada marcha bien". Pero la ley de Dios no revela defecto alguno, no tiene límite en su perfección. Había en el Foro Romano, una columna dorada erigida por Augusto y conocida por "Milliarium Aureum", ó piedra miliaria de oro. Allí convergían todos los principales caminos romanos y allí terminaban; y de allí partían hasta los más remotos límites de la civilización, siguiendo todas las direcciones, hasta donde las águilas de Roma habían llevado en triunfo los estandartes del...

EVIDENCIAS DEL CRISTIANISMO (VI)

CAPÍTULO VI  La Verdad Científica de la Palabra de Dios "El principio de tu palabra, es verdad., Salmo CXIX: 160. Esto es "desde la primera palabra". El entusiasmo del escritor anónimo de este Salmo no conoce límites ordinarios cuando trata de levantar un monumento a la Palabra de Dios, y es como una sólida columna de mármol esculpida en veintidós facetas, cada una con ocho inscripciones. Según la costumbre de los antiguos acrósticos, cada faceta conviene con una letra del alfabeto hebreo y cada una de sus ocho inscripciones empieza por esa letra, como si todos los recursos del lenguaje se agotaran vanamente al procurar describir las maravillas de las Escrituras. Termina esta vigésima sección declarando que a partir de la primera palabra, cada palabra es verdad. Reasumiendo el argumento del último capítulo, consideremos: III. La Cosmogonía. Cuán grande es el hecho en favor de la Biblia, de que ni un error, ni un tropiezo, ni un absurdo científico se haya encontrado nunca...