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LIBRO DE JOB (Cap.2)

Juan Bta. García Serna Una pregunta Dios hace a Satanás: “¿de dónde vienes?”. Pero Dios que es Omnisciente, por ello, no tenía necesidad de que el diablo se lo dijese, pero quiere oír su respuesta, y el diablo le dijo: “de rodear la tierra y andar por ella” (v.2); esta es su diabólica estrategia devorar a quien pueda. Así lo expreso el apóstol Pedro: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (Ped.5:8) Y cuando Jehová a él le dijo: “¿No has considerado a mi siervo Job, apartado del mal?” (v.3) y sutilmente Satanás responde que el hombre: ´todo lo dará si su vida quiere conservar´ (v.4), por ello, el diablo pensó que Job sería como los demás que, ante su maligna tentación Job cedería, tarde o temprano, y dejaría su firmeza de apartarse del mal. Job fue herido por Satanás, de una enfermedad maligna que no le dejaba descansar (vs.7-8) Y aún su propia mujer de la cual no tuvo apoyo, sino que con palabras ´fat...

LIBRO DE JOB (Cap.1)

Juan Bta. García Serna Santiago, el apóstol, cita a Job, “¿habéis oído de la paciencia de Job”? (Stg.5:11). Y esta referencia bíblica es una clara alusión, a que el libro de Job, goza de historicidad e inspiración. Y también el profeta Ezequiel hizo alusión a Job (14:14) “Si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová el Señor”. ¡Nadie debería dudar de la canonicidad de este libro de Job! Uno lee este libro y no podrá resistirse a cuestiones que afloran e invitan a una reflexión, cuando las circunstancias golpean la vida como viento arrebatador.  Dios afirma que, Job, era “recto y temeroso de Dios” (v.1), y uno se pregunta, si así fue el patriarca Job, ¿por qué Dios a Satanás permitió que Job fuese azotado tan cruelmente que, hasta su familia perdió, y aún su propia salud quebrantó? Fijémonos en el detalle que, Satanás por su cuenta no actuó sin la autorización de Dios. ¡Esto evid...

LA IRA DE DIOS (VII)

EL DÍA FINAL DE LA IRA La expresión “el día del Señor”, tan corriente en la época de los grandes profetas de Israel, significaba para los israelitas aquel día final en que Jehová vindicaría la justicia de su pueblo contra sus enemigos. Una de las tareas de los profetas era insistir en el hecho de que “ el día del Señor” sería un día en que Dios vindicaría “su propia justicia” no sólo frente a los enemigos de Israel sino contra Israel mismo. Este “día del Señor” aparece siempre en el Antiguo Testamento como una realidad futura, si bien hubo acontecimientos en la historia que abarca este registro inspirado que fueron verdaderamente días de juicio para Israel y para los pueblos vecinos que lo oprimían. La certeza de este último “día del Señor”, en el que la absoluta justicia de Dios será completamente vindicada y libres de trabas el furor de su ira, pasa al Nuevo Testamento. Y éste es uno, entre otros, de los factores que dan unidad a la teología bíblica. Queda todavía una “ira que...

LA IRA DE DIOS (VI)

LA MANIFESTACIÓN DE LA IRA  DIVNA EN EL NUEVO PACTO El Nuevo Testamento enseña claramente que todos cuantos responden con fe al Evangelio, y se hallan bajo la influencia santificadora del Espíritu de Cristo, son conscientes de un cambio tan grande operado en sus vidas que las únicas expresiones del lenguaje humano para describirlo son los conceptos de “nacimiento” y “resurrección”. Han “nacido de nuevo”; “han pasado de muerte a vida”. Dios los ha libertado del poder de las tinieblas y los ha trasladado al reino de su amado Hijo (Coll.1:13). Un elemento esencial en esta experiencia de conversión es el saber que ya no se encuentran bajo la ira sino bajo la gracia. Con todo, el Nuevo Testamento está lejos de afirmar que el cristiano se ve libre, automáticamente, de cualquier manifestación del enojo divino. El mensaje neotestamentario declara que el pecador justificado debe convertirse em el pecador santificado. Está llamado a permanecer en el amor de Dios. La diferencia esencial e...

LA IRA DE DIOS (V)

LA MANIFESTACIÓN DE LA IRA  DIVINA EN JESUCRISTO Ya hemos dicho bastante en este estudio para indicar ahora que la opinión sustentada por Marción en el siglo segundo y consciente o inconscientemente adoptada por ciertos sectores que quieren llamarse “cristianos, de que el Antiguo Testamento revela solamente a un Dios de ira y el Nuevo Testamento solamente un Dios de amor, es completamente errónea. Puede ser refutad por cualquiera que tenga de la Biblia un conocimiento algo más que superficial. Al menos que se haga uso del cuchillo de la crítica para cortar, aquí y allí, todos aquellos textos que no encajan con las preposiciones del crítico. Es un hecho evidente, y bien comprobó, que en el Antiguo Testamento la idea de la ira divina no sufre menoscabo nunca; pero también es verdad que la revelación de Dios como Padre amoroso no se limita al Nuevo Testamento, aunque es en la Persona y la obra de Jesucristo que esa revelación adquiere su suprema expresión. Pocas descripciones más he...

LA IRA DE DIOS (IV)

LA MANIFESTACIÓN DE LA IRA  DIVINA  EN EL ANTIGUO PACTO En la última mitad del segundo capítulo de la epístola a los Romanos, Pablo quiere demostrar que los hijos de Abraham, que en virtud de sus privilegios como pueblo escogido de Dios estaban predispuestos a pensar que tenían derecho a juzgar al resto del mundo, lejos de verses libres de la ira de Dios, eran por el contrario los objetos especiales de la misma. Portador orgulloso del nombre de judío, confiando en la ley mosaica y el superior conocimiento que tenía de las cosas divinas, consciente de que su vocación consistía en ser guía de ciegos y luz de los que se hallaban en tinieblas, “instructores de los indoctos, maestro de los niños”, el israelita era en realidad víctima de este autoengaño que embota y oscurece el sentido de la realidad y la presencia del propio pecado. Parece que el, apóstol, en Romanos 2:16-19, está pensando no solamente en los israelitas de su día, sino en los israelitas a lo largo de toda su hist...