Libro de Job (VI)
Capítulo 6 La respuesta de Job: queja, humildad y anhelo Job dijo: “¡Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento!” (v. 2), señalando que lo que expresó se debía a su sufrimiento. Ahora reconoce que sus palabras fueron una precipitación (v. 3), motivada por el dolor intenso, sin saber cuál era realmente la razón. Al cristiano no le corresponde saber con toda precisión cuáles son los planes de Dios. ¡Qué lección podemos aprender de la humildad de Job! Cuando uno yerra, lo mejor es rectificar. Un espíritu de arrepentimiento y humildad siempre será aceptado por Dios. Job exclama en medio de su aflicción: “¡Quién me diera que viniese mi petición, y que mi anhelo lo otorgase Dios!” (v. 8). La respuesta a la oración es un gran estímulo para el creyente que invoca a Dios de todo corazón, pero no siempre lo que pedimos entra en los sabios planes de él. Al igual que Job, que sufrió la aflicción, el cristiano, en cierta medida y en otro contexto, pasará por ...