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EL FRUTO DEL ESPÍRITU (5º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) BONDAD (ἀγαθωσύνη, agathōsýnē)   Para Pablo, la vida cristiana no se reduce a una corrección moral externa, sino que implica una transformación interior que se expresa en acciones concretas orientadas al bien. El fruto del Espíritu describe disposiciones del corazón que se traducen en una praxis visible. La ἀγαθωσύνη no es solo benevolencia afectiva, sino una bondad activa que busca el bien verdadero del otro, incluso cuando este exige corrección, sacrificio o confrontación (Ro.8:9–11) El contraste entre las “obras de la carne” y el “fruto del Espíritu” en Gálatas 5 revela dos fuentes distintas de acción. La carne puede producir gestos aparentemente buenos movidos por el interés propio, sin embargo, el Espíritu genera una bondad descentrada, libre de la lógica del mérito y orientada al bien conforme a la voluntad de Dios (Ef. 5:8,10) Texto base: Gálatas 5:22–23 Sal. 119:68; Miq.6:8; Ro. 12:9–21; Ef. 5:9; 2 Tes. 1:11; Tit....

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (4º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) BENIGNIDAD (χρηστότης, chrēstótēs) Para Pablo, la vida cristiana no se expresa únicamente en grandes gestos heroicos, sino en un modo de relación cotidiano configurado por el carácter de Dios. El fruto del Espíritu describe disposiciones interiores que se traducen en prácticas visibles. La χρηστότης no es debilidad ni mera amabilidad social, sino la expresión concreta de una vida transformada por el Espíritu Santo, capaz de tratar al otro con respeto, delicadeza y misericordia (Ro.8:9–11). El contraste entre las “obras de la carne” y el “fruto del Espíritu” en Gálatas 5 muestra dos estilos relacionales opuestos. La carne tiende a la dureza, la rivalidad y el uso instrumental del otro, mientras que el fruto del Espíritu forma en el creyente una benignidad que humaniza, restaura y abre espacio para la gracia (Gál.5:19–21; Ef. 4:3132) Texto base: Gálatas 5:22–23 Sal. 34:8; Prov. 11:17; Is.63:7; Ro. 2:4; Ef. 4:32; Col. 3:12; Tit....

CONFESIÓN AURICULAR

Por Manuel Guerrero CONFESIÓN AURICULAR Y PERDÓN DE PECADOS             1ª PARTE En el contexto de ritos que usa la Iglesia romana llámase “sacramento” a “un signo sensible instituido por Cristo que produce gracia en el alma para su santificación”. El Concilio de Trento (siglo XVI) fijó su número disponiendo que fuesen siete y nada más siete. Por lo que desde entonces en adelante ni se podrá añadir ni quitar a ese número. Así pues, la Iglesia romana jamás cederá un ápice en lo fundamental de todo lo referente a la doctrina sobre todos y cada uno de los sacramentos. Uno de ellos, tercer de la serie, es el de la penitencia, o confesión, por el cual “se perdonan los pecados cometidos después del bautismo por medio del ministro que es únicamente el sacerdote”, quien, después de invocar la misericordia de Dios sobre el pecador y pedir que Él le perdone (faltaría más), en nombre propio y con autoridad exclusiva, y bajo su entera resp...

ENSEÑANZA & ENSEÑADORES

DANIEL VALUJA FORTELA 1ª PARTE INTRODUCCIÓN La enseñanza es una de las tareas básicas de las guías de la iglesia local. La necesidad de ser “apto para enseñar” (1Tm.3:2) y también “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen”   (Tit.1:9), y, sobre todo: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sen idóneos para enseñar también a otros”   (2 Tm.2:2), junto con la mención de Heb.13:7: “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios” , sin olvidar el gran mandamiento del Señor: “Id y haced discípulos a todas las naciones, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mt.28:19,20), son algunas de las referencias más destacadas a esta cuestión en el Nuevo Testamento. Por otra parte, es evidente que una iglesia que ha de funcionar en total sumisión a la Palabra de Dios, y cuyo Señor es únicamente Jesucristo, deb...

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (3º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) PAZ (εἰρήνη, eirēnē)  Para Pablo, la paz no es simplemente la ausencia de conflicto ni un equilibrio emocional interior, sino una realidad teológica objetiva que brota de la reconciliación obrada por Dios en Cristo. La vida cristiana no se sostiene sobre la gestión humana de las tensiones, sino sobre una existencia transformada por el Espíritu Santo, que introduce al creyente en una relación nueva con Dios, consigo mismo y con los demás (Rom.8:9–11). El contraste entre las “obras de la carne” y el “fruto del Espíritu” en Gálatas 5 pone de manifiesto dos modos de habitar la realidad. La carne produce rivalidad, enemistad y división, mientras que el Espíritu, en cambio, genera una paz que no es evasiva, sino reconciliadora y constructora de comunión (Gál.5:15; Ef. 2:14–18) Gálatas 5:22–23   Is.9:6; Sal. 85:8–10; Jn.14:27; Rom.5:1; Ef. 2:14–18; Col. 3:15; Fil. 4:6–7. La paz figura en la lista del fruto del Espíritu no com...

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (2º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) GOZO (χαρά, chará) Para Pablo, la vida cristiana no se define por la ausencia de conflicto ni por la estabilidad emocional, sino por una existencia transformada por la presencia del Espíritu Santo. Los frutos del Espíritu no describen estados psicológicos circunstanciales, sino realidades espirituales profundas que emergen de una vida reconciliada con Dios (Rom.8:9–11). El contraste entre las “obras de la carne” y el “fruto del Espíritu” en Gálatas 5 revela dos principios de vida radicalmente distintos. Mientras la carne busca satisfacción inmediata, el Espíritu produce una alegría que no depende de las circunstancias externas, sino de la comunión con Dios y de la certeza de la gracia recibida en Cristo (Rom.14:17)   Gálatas 5:22–23 Sal. 16:11; Neh.8:10; Hab. 3:17–18; Jn.15:9–11; Rom.5:1–5; Fil. 4:4; 1 Pe. 1:8. El gozo no aparece en la lista paulina como una emoción espontánea ni como una actitud optimista impuesta al cre...

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (1º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) AMOR (ἀγάπη, agápē) Para Pablo, la vida cristiana no consiste en la mera observancia de normas, sino en una existencia transformada por el Espíritu Santo. Los frutos del Espíritu no son virtudes adquiridas por disciplina humana, sino manifestaciones visibles de una vida habitada por el Espíritu (Ro. 8:9–11). El contraste lo hace gracias a la acción poderosa del Espíritu mediante la fe, la entre “obras de la carne” y “fruto del Espíritu” indica dos principios de vida opuestos. El creyente no produce el fruto por esfuerzo autónomo, sino que oración y la obediencia (Jn.15:4–5). Gálatas 5:22-23 Dt.6:5; Os. 11:1–4; Jn.13:34–35; Ro. 5:5; 1 Jn.4:7–12. El amor no es solo el primer fruto en la lista, sino el principio que atraviesa toda la vida cristiana. Todo fruto auténtico del Espíritu está impregnado de amor. En Gálatas 5:13–14, Pablo afirma que toda la Ley se cumple en el amor al prójimo. La libertad cristiana no es autoafirmació...