Entradas

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (8º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) TEMPLANZA (ἐγκράτεια, enkráteia) Para Pablo, la vida cristiana no se sostiene sobre la voluntad humana incontrolada ni sobre impulsos desordenados, sino sobre una disciplina interior moldeada por el Espíritu Santo. La ἐγκράτεια no es represión artificial ni legalismo, sino dominio de los deseos, emociones y acciones para alinearlas con la voluntad de Dios (Ro. 8:9–11; 1 Cor.9:2527). El contraste entre “obras de la carne” y “fruto del Espíritu” revela dos principios de vida, por un lado, la carne busca gratificación inmediata y descontrol, mientras que el Espíritu forma al creyente en autocontrol que conduce a libertad, coherencia y madurez espiritual (Gál.5:19–23) Texto base: Gálatas 5:22–23 Textos complementarios: Prov. 25:28; 1 Cor.6:12; 1 Cor.10:13; 2 Tim. 1:7; Tit.2:11–12; 1 Ped.4:7. La templanza aparece en la lista del fruto del Espíritu como un rasgo que fortalece la vida ética y espiritual. La enkráteia no es mero ...

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (7º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) MANSEDUMBRE (πραΰτης, prautēs) Para Pablo, la vida cristiana no se sostiene sobre la agresividad ni sobre la autoafirmación constante, sino sobre un carácter interior moldeado por el Espíritu Santo. La πραΰτης no es debilidad ni pasividad, sino fuerza bajo control, una disposición que permite actuar con respeto, moderación y paciencia, incluso ante la provocación o la injusticia (Ro.8:9–11). El contraste entre “obras de la carne” y “fruto del Espíritu” revela dos principios de vida, por un lado, la carne produce impulsividad, violencia y reactividad y, por otro lado, el Espíritu que genera mansedumbre, que no busca imponer sino guiar con humildad y discernimiento (Gál.5:19–23; Col. 3:12–13) Texto base: Gálatas 5:22–23 Textos complementarios: Mt. 5:5; 2 Cor.10:1; Ef. 4:2; Col. 3:12–13; 1 Ped. 3:4; Tit.3:2; Fil. 2:3–4. La mansedumbre aparece en la lista del fruto del Espíritu como un rasgo que sorprende en un mundo donde el poder y l...

¿TUVO JESÚS HERMANOS?

Por Juan A. Monroy y Félix Benlliure “Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decía: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero ¿No se llama su madre María y sus hermanos Jacob, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros” (Mateo 13:54-46) Pocos pasajes de la Escritura ponen a la luz del día y de forma tan evidente la humanidad y el parentesco de Jesús. Le encontramos en su medio natural, en su pueblo de adopción. En las callejuelas onde jugó cuando niño, cerca de la sinagoga donde se habría sentado entre su padre y su madre. En más de una casa del lugar tiene parientes, amigos de la infancia; su madre y hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas son harto conocidos de todos, y sus hermanas. Nadie duda de las relaciones familiares de esta familia de Jesé y María. Siempre que en la Escritura se habla de Jesús en relación con su familia, se nos dice que es el primer...

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (6º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) FIDELIDAD (πίστις, pístis) Para Pablo, la vida cristiana no comienza ni se sostiene por la autosuficiencia humana, sino por la confianza radical en la iniciativa de Dios. El fruto del Espíritu describe disposiciones interiores que brotan de una vida anclada en la gracia. En Gálatas 5:22, πίστις no se limita al acto inicial de creer, sino que expresa una fidelidad perseverante que sostiene toda la existencia cristiana (Ro.8:9–11). El contraste entre las “obras de la carne” y el “fruto del Espíritu” revela dos modos de seguridad opuestos, por un lado, la carne busca afirmarse en lo visible y controlable y, por otro lado, el Espíritu forma una fe que descansa en la promesa de Dios y se traduce en una vida confiada, obediente y constante (Gál.5:5–6) Texto base: Gálatas 5:22–23 Textos complementarios: Hab. 2:4; Sal. 37:3–5; Ro. 1:16–17; Ro.3:21–26; Heb.11:18; Gál.2:16; 1 Cor.4:1–2; Ap. 2:10. La fe aparece en la lista del fruto del...

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (5º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) BONDAD (ἀγαθωσύνη, agathōsýnē)   Para Pablo, la vida cristiana no se reduce a una corrección moral externa, sino que implica una transformación interior que se expresa en acciones concretas orientadas al bien. El fruto del Espíritu describe disposiciones del corazón que se traducen en una praxis visible. La ἀγαθωσύνη no es solo benevolencia afectiva, sino una bondad activa que busca el bien verdadero del otro, incluso cuando este exige corrección, sacrificio o confrontación (Ro.8:9–11) El contraste entre las “obras de la carne” y el “fruto del Espíritu” en Gálatas 5 revela dos fuentes distintas de acción. La carne puede producir gestos aparentemente buenos movidos por el interés propio, sin embargo, el Espíritu genera una bondad descentrada, libre de la lógica del mérito y orientada al bien conforme a la voluntad de Dios (Ef. 5:8,10) Texto base: Gálatas 5:22–23 Textos complementarios: Sal. 119:68; Miq.6:8; Ro. 12:9–21; Ef...

EL FRUTO DEL ESPÍRITU (4º)

Dámaris García de la Piedra (licenciada en teología) BENIGNIDAD (χρηστότης, chrēstótēs) Para Pablo, la vida cristiana no se expresa únicamente en grandes gestos heroicos, sino en un modo de relación cotidiano configurado por el carácter de Dios. El fruto del Espíritu describe disposiciones interiores que se traducen en prácticas visibles. La χρηστότης no es debilidad ni mera amabilidad social, sino la expresión concreta de una vida transformada por el Espíritu Santo, capaz de tratar al otro con respeto, delicadeza y misericordia (Ro.8:9–11). El contraste entre las “obras de la carne” y el “fruto del Espíritu” en Gálatas 5 muestra dos estilos relacionales opuestos. La carne tiende a la dureza, la rivalidad y el uso instrumental del otro, mientras que el fruto del Espíritu forma en el creyente una benignidad que humaniza, restaura y abre espacio para la gracia (Gál.5:19–21; Ef. 4:3132) Texto base: Gálatas 5:22–23 Textos complementarios: Sal. 34:8; Prov. 11:17; Is.63:7; Ro. 2:4; E...

CONFESIÓN AURICULAR

Por Manuel Guerrero CONFESIÓN AURICULAR Y PERDÓN DE PECADOS             1ª PARTE En el contexto de ritos que usa la Iglesia romana llámase “sacramento” a “un signo sensible instituido por Cristo que produce gracia en el alma para su santificación”. El Concilio de Trento (siglo XVI) fijó su número disponiendo que fuesen siete y nada más siete. Por lo que desde entonces en adelante ni se podrá añadir ni quitar a ese número. Así pues, la Iglesia romana jamás cederá un ápice en lo fundamental de todo lo referente a la doctrina sobre todos y cada uno de los sacramentos. Uno de ellos, tercer de la serie, es el de la penitencia, o confesión, por el cual “se perdonan los pecados cometidos después del bautismo por medio del ministro que es únicamente el sacerdote”, quien, después de invocar la misericordia de Dios sobre el pecador y pedir que Él le perdone (faltaría más), en nombre propio y con autoridad exclusiva, y bajo su entera resp...