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EVIDENCIAS DEL CRISTIANISMO (I)

Al Lector El que ha escrito estas páginas se encontró una vez caminando hacia la profunda oscuridad de la duda. Principiando por los fundamentos, escudriñó por sí mismo, hasta que halló las pruebas amplias de que la Biblia es el Libro de Dios y Cristo el Hijo de Dios. Fue como hallar la propia salida de un bosque denso a la plena luz del día. Otros están todavía en las tinieblas, y estos capítulos son los árboles «señalados» que indican el paso por el cual un hombre ha salido del bosque. Quizá alguno más pueda ensayar el mismo camino con el mismo resultado. Arturo T. Pierson MUCHAS PRUEBAS INFALIBLES CAPÍTULO I Pesando las Pruebas La importancia del estudio de las evidencias del cristianismo, que establecen el derecho de la religión de Cristo como la única y sola divina, no puede ser bien encarecida ni exagerada. Todo conocimiento es bueno, deseable en sí mismo y por razón de la potencia que añade al carácter; pero especialmente el conocimiento es necesario cuando ayuda a...

LIBRO DE JOB

Juan Bta. García Serna CAPÍTULO VII  Job evoca su sentir ante Dios, aunque no menciona su nombre, y lo hace desde la perspectiva de su aflicción: “Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba” (Job 7:4). Sus emociones dirigidas a Dios no expresan acusación, sino desolación. Job tenía inquietudes que no le dejaban dormir: “¿Cuándo me levantaré? Porque la noche es larga, y estoy harto de dar vueltas hasta el alba” (v. 4). Está claro que su insomnio se debía a su intenso dolor, algo natural cuando las preocupaciones afectan y sacuden con violencia el sueño que debería ser reparador. ¿Te preocupan ciertas situaciones? Déjalas en las manos de Dios. Él te dará alivio, sea cual sea tu circunstancia. El peso de la vida sin sentido Job reflexiona: “Como la nube se desvanece y se va, así el que desciende al sepulcro no subirá” (v. 9). “Los ojos de los que me ven, no me verán más” (v. 8). ¿Por qué esta reflexión? Job había deseado, en su desesperación, no haber nacido: “¿...

LIBRO DE JOB

Juan Bta. García Serna CAPÍTULO VI Job dijo: “¡Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento!” (Job 6:2). Señala que lo que expresó se debía a su sufrimiento. Ahora reconoce que sus palabras fueron una precipitación (v. 3), motivada por el dolor intenso, sin saber cuál era realmente la razón. Al cristiano no le corresponde saber con precisión cuáles son los planes de Dios. ¡Qué lección podemos aprender de la humildad de Job! Cuando uno yerra, lo mejor es rectificar. Un espíritu de arrepentimiento y humildad siempre será aceptado por Dios. Job exclama en medio de su aflicción: “¡Quién me diera que viniese mi petición, y que mi anhelo lo otorgase Dios!” (v. 8). La respuesta a la oración es un gran estímulo para el creyente que invoca a Dios de todo corazón, pero no siempre lo que pedimos entra en los sabios planes del Señor. Al igual que Job, que sufrió la aflicción, el cristiano —en otra medida y en otro contexto— pasará por circunstancias que requieren resignación, siempre ...

LIBRO DE JOB

Juan Bta. García Serna CAPÍTULO V Ciertas son las palabras del amigo de Job: “Al necio lo mata la ira, y al codicioso lo consume la envidia” (Job 5:2). Pero Job no era necio ni codicioso, así que su amigo, aunque lanzó la flecha a la diana, no acertó. Muchas veces las palabras pueden ser certeras, pero no dan en el blanco porque no se dirigen a la persona con el problema en cuestión, como ocurrió en el caso de Job. Si tratamos a todos por igual, sin discernir la situación concreta de cada persona, nos equivocaremos. El amigo de Job añade: “Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a Él mi causa” (v. 8). Y destaca las “cosas grandes e inescrutables” que Dios hace (v. 9): “Él da la lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre los campos” (v. 10). “Pone a los humildes en altura” (v. 11). “Frustra los pensamientos de los astutos” (v. 12). “Prende a los sabios en la astucia de ellos, y frustra los designios de los perversos” (v. 13). Sin lugar ...

LIBRO DE JOB

  Juan Bta. García Serna CAPÍTULO IV Uno de los amigos de Job utiliza la palabra con finalidad de acusar, diciendo: “¿Quién podrá detener las palabras? Pero tú te has cansado” (Job 4:2). ¿Por qué lanza una reprensión tan dura a su amigo Job sin una seria reflexión respecto al caso del patriarca? Elifaz utiliza una teología correcta, sin duda, pero carente de conmiseración y de entendimiento. Usar la enseñanza bíblica con el fin de acusar es una sinrazón, ya que el enfoque teológico tiene como finalidad la restauración, no la condenación, como fue el caso de los amigos de Job. El amigo de Job se equivocó y no supo aplicar su doctrina al sufrimiento de Job. ¡Qué fracaso cuando intentamos ayudar a los demás sin saber ciertamente de dónde emana el problema! Así no podremos aplicar la Palabra de Dios con veracidad, ni orar para que las personas encuentren en Cristo Jesús lo que otros no pueden hallar. El ministerio de Job antes de la prueba Job no solo era un hombre “perfecto ...

LIBRO DE JOB

Juan Bta. García Serna CAPÍTULO III Job exterioriza su dolor físico y psíquico y, “abriendo su boca, maldijo su día”: “Perezca el día en que yo nací” (Job 3:1–3). Tal era su padecimiento que llegó a preguntarse: “¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre? ¿Por qué no fui escondido como un abortivo, como los pequeñitos que nunca vieron la luz?” (v. 16). Uno se pregunta: siendo Job un hombre íntegro, “recto y temeroso de Dios” (Job 1:1), ¿por qué se cuestiona el valor de la vida en medio de su aflicción? No lo entenderemos porque no estamos en el pellejo de Job. Y si lo estuviéramos, ¿qué habríamos dicho tú y yo? Existe una tendencia innata a querer explicar todo lo que les sucede a los demás, y eso es precisamente lo que veremos en los consejos de los amigos de Job. ¿Hubo en ellos sabia argumentación al culpabilizarlo? Job, a pesar de haberlo tenido todo y no carecer de nada, era un hombre que conocía el miedo. Así lo expresó: “Lo que temía me ha venido, y ...

LIBRO DE JOB

Juan Bta.García Serna CAPÍTULO II Dios le hace una pregunta a Satanás: “¿De dónde vienes?” (Job 2:2). Aunque Dios es Omnisciente y no necesita que el diablo se lo diga, quiere escuchar su respuesta. Satanás contesta: “De rodear la tierra y andar por ella”. Esta es su estrategia diabólica: devorar a quien pueda. Así lo expresa el apóstol Pedro: “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pe. 5:8). Cuando Jehová le dice: “¿No has considerado a mi siervo Job, que es apartado del mal?” (Job 2:3), Satanás responde sutilmente que el hombre “todo lo dará por su vida” (v. 4). El diablo pensó que Job cedería ante su maligna tentación, como los demás. Job fue herido por Satanás con una enfermedad maligna que no le dejaba descansar (vv. 7–8). Su propia mujer no le apoyó, sino que le dijo con palabras fatuas: “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios y muérete” (v. 9). La respuesta de Job fue: “¿Recibiremos de ...