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SALMO XXIII (1ª)

Juan C. Varetto “Jehová es mi pastor; nada me faltará”. Que cada uno pueda decir: “nada me faltara”. No me faltará el pan de cada día, porque tengo en el cielo un Padre que me ama. No me faltará el vestido, porque soy hijo de aquel que viste de hermosura a los lirios del campo. No me faltará el perdón, porque grandes son las misericordias del Altísimo. No me faltará su dirección, porque Él es mi pastor amante. No me faltará su consuelo en la hora de la prueba ni su fuerza en la hora de la tentación. No me faltará su gracia en la hora de la muerte. No nos faltará una morada en el hogar celestial, porque Cristo la compró con su sangre para mí. En la vida y en la muerte: “Jehová es mi pastor; nada me faltará” (v.1) “En lugares de delicados pastos me hará yacer; junto a aguas de reposo me pastoreará”. David, el autor del salmo, antes de ser rey fue humilde pastor de ovejas, y podía recordar la manera como él conducía su rebaño a los lugares de descanso. Imaginaos a las ovejas y tiern...

AMOR: DEFINICIÓN BÍBLICA

Juan Bta. García Serna Unas palabras preliminares serían que el amor es una de las virtudes principales que conllevan la vida cristiana auténtica, y sin tal cualidad hablaríamos de religiosidad, utopía, insenciridad,  pero no de vericidad espiritual. Un autoexamen, en reflexión bíblica, será el ´termómetro´ de amor en la vida cristiana, según la Biblia.   ¿CÓMO SE DEFINE? Una consulta a dos diccionarios de teología. Uno: “preocupación altruista, leal y benevolente por el bienestar de otra persona”. Otro: “el amor es comunión entre personas; es una acción de entrega”. Me parece acertada esta definición al amor, no obstante, lo verdaderamente relevante, y definitorio es lo que dice la Sagradas Escritura. Ignorarla en este aspecto, como en cualquier otro, es estar a la deriva, sin ´timón´, que nos dirija al lugar bíblico. ¿CUÁL ES LA DEFINIÓN BÍBLICA? A partir de la versión Reina Valera, consulto otras versiones que aportan algunos matices: “El amor es sufrido, es be...

¿POR QUÉ SOMOS CRISTIANOS? (3ª)

Juan C. Varetto Otro testimonio importante lo hallamos en Ernesto Renán. Sus obras son muy populares entre los incrédulos. Fue un crítico demasiado atrevido, pero como un gran genio dejó grandes páginas dignas de admiración. Hablando de Jesús dijo: “Descansa ahora en tu gloria, Noble Iniciador, Tu obra está terminada, tu divinidad establecida. No temas más ver derrumbado el edificio de tus afanes. Por miles de años el mundo te ensalzará: tú serás la señal alrededor de la cual pelearemos nuestras más encarnizadas batallas. Mil veces vivirás y mil veces serás más amado. Desde tu muerte has venido a ser la piedra angular de la humanidad, a tal punto que sacar tu nombre del mundo sería verlo conmoverse desde sus cimientos. Entre ti y Dios los hombres no pueden distinguir. ¡Conquistador absoluto de la muerte; toma posesión de tu reino! Y por el camino real que has trazado te seguirán generaciones enteras de adoradores” (Vida de Jesús, Cap. XXV) En otro pasaje dice el mismo autor: “C...

¿POR QUÉ SOMOS CRISTIANOS? (2ª)

Juan C. Varetto Otra razón poderosa la hallamos en la persuasión de que Cristo es divino. Se ha dicho que Cristo mismo es la gran prueba del cristianismo. En efecto, él se impuso a sus primeros seguidores no por medio de sus argumentos. Bastó conocerlo para que se sintiesen atraídos a Él. Las señales que obraba, eran tan maravillosas que sus propios adversarios no podían negar la realidad de sus milagros. Pronto comprendieron que se trataba de un ser venido de Dios, pues en sus obras y en sus palabras estaban estampadas las pruebas indubitables de su divinidad. El incrédulo moderno que está dispuesto a la negación muy fácilmente se deja llevar por la idea de que Cristo era un hombre como los demás, pero esta idea no podía caber en los que le conocían de cerca y contemplaban su persona y sus hechos. Una vez que resucitó los discípulos tuvieron una prueba aun mayor de que Cristo era el profeta que había de venir al mundo. Ya sabemos cómo se resistían a creer que había resucitado. Per...

¿POR QUÉ SOMOS CRISTIANOS? (1ª)

Juan C. Varetto Cuando San Pablo fue a Corintio para predicar el evangelio, se había impuesto como norma de conducta el no entender de otra cosa sino de Jesucristo y de este crucificado. No se presentó como lo había hecho en Atenas, con un discurso capaz de provocar la admiración de sus oyentes, sino que despojándose en absoluto de todo lo que hay de hermoso y legítimo en el lenguaje humano, y sin emplear palabras persuasivas de humana sabiduría, se limitó a presentar un Salvador muerto en un madero, y esto aún, lo hizo “con flaqueza y mucho temor y temblor”. Esta actitud del apóstol podía hacer pensar que la doctrina de Pablo no podía ser defendida desde el punto de vista filosófico. Acostumbrados a las grandes palabras de la filosofía griega, se escandalizaban de la sencillez de los discursos del apóstol. A esta suposición responde con las siguientes palabras que leemos en el primer capítulo de la Primera Epístola a los Corintios: “Empero hablamos sabiduría entre perfectos; y s...

JESÚS CAMBIA VIDAS

“Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” Jeremías 29:11 Dios me ha dado un futuro Testimonio «Estos son los recuerdos de mi infancia: mi madre nos amaba, pero mi padre, a causa del alcohol, poco a poco fue perdiendo el control de su vida y de su familia. Recuerdo que cuando era niño caminaba por la acera, mirándome los pies, lleno de angustia por tener que llegar a casa. ¿Por qué me ocurre esto? Nadie podía responder a mis preguntas.   Cuando tenía 15 años me fui a vivir a España con mis primos. Había crecido sin ningún conocimiento real del bien y del mal. Mis únicos puntos de referencia eran mi madre, que nos había protegido, y mi hermano mayor, que era respetado en nuestro barrio por sus «hazañas» violentas. El alcohol y las drogas empezaron a marcar el ritmo de mi vida, iba de fiesta en fiesta… Me levantaba hacia el mediodía y me dejaba llevar por el ambiente de las drogas y ...

LA TUMBA VACÍA

DR. WALTER L. WILSON “Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesús”   (Lc.24:3) La tumba vacía de Jesús proclama el Señorío del Cristo de Dios, resucitado de entre los muertos, confirmando la deidad del que había sido en ella sepultado como si fuese un mero hombre. Es, además, la promesa a cada cristiano de que un día, él también se levantará del polvo para reinar con Su Salvador en el primogénito, las primicias de la resurrección, para la felicidad eterna. La tumba vacía es una solemne amonestación a los pecadores advirtiéndoles del peligro en que viven, ya que el que murió se levantó de nuevo para ser el Juez de todos, cuando Sus enemigos habrán de ser condenados en un terrible juicio y una horrible condenación. La tumba vacía es un recuerdo perenne que nos dice que Él se levantó para nuestra justificación. Murió por nuestro pecado, pero se levantó para justificarnos ante Dios. Y Su obra fue tan perfectamente acabada, que el Juez le levantó de la muerte, le alzó a S...