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PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Juan Bta. García Serna Jesús habló de una parábola, y Él mismo explicó su significado a los discípulos. PARÁBOLA “Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó, y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Entonces les dijo (a las gentes que le escuchaban): El que tiene oídos para o...

EL ESPÍRITU SANTO

Juan Bta. García Serna EL ESPÍRITU SANTO EN LA  EXTENSIÓN DEL EVANGELIO Un tema, a mi entender, imprescindible abordar en las congregaciones evangélicas, ya que los textos bíblicos abundan sobre el ministerio del Espíritu Santo en la iglesia primitiva. Señalaré algunas de las funciones que lleva a cabo el Espíritu Santo en la vida de los creyentes, y para ello, lo corroboró con la enseñanza clara de las Sagradas Escrituras. Serán unas puntuaciones, y no un estudio exhaustivo lo que expondré, pero sí una reflexión. Al ser una variedad la labor del Espíritu Santo me limitaré a una escueta explicación. Algo que dejo claro es que, todo converso ha sido sellado por el Espíritu Santo como garantía de su salvación: “En él vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria"...

UN DISCÍPULO DE JESÚS

  EL VERDADERO DISCIPULADO Por William Mc Donald 1º Un amor supremo por Jesucristo. “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos y hermanos y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lc.14:26) Esto no significa que debamos tener animosidad o mala voluntad en nuestros corazones hacia nuestros familiares, pero sí quiere decir que nuestro amor a Cristo debe ser tan grande que, en comparación, todos los amores sean menores. En realidad, la parte más difícil de este pasaje es la expresión, “y aún también su propia vida”. Amor propio es uno de los más persistentes obstáculos para el discipulado. Y hasta que no estemos dispuestos, por nuestra propia voluntad, a poner nuestras vidas a Su disposición, no estaremos en el lugar donde Él nos desea. 2º Una negación del “yo”. “Si alguno quiere ver en pos de mí, niéguese a sí mismo” (Mt.16:24).  Negación del yo no es lo mismo que la abnegación. Lo último significa privars...

COMENTARIO AL APOCALIPSIS (1:1-3)

Juan Bta. García Serna Un comentario exegético al libro del Apocalipsis, y lo hago utilizado un gran libro que tiene en cuenta el texto griego, pero, por su extensión, me limito a exponerlo de manera resumida para los lectores de mi blog, y si alguién tiene interés puede adiquir el libro. Sería de gran utilidad consultar los textos bíblicos que se incluyen en este análisis del libro revelador de Apocalipsis. APOCALIPSIS (Cap.1:1-3)     Por Samuel Pérez Millos                 1. La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan. Juan comienza su escrito estableciendo para él la categoría de revelación. Con este sustantivo se abre el texto. Siendo el primer nombre en la primera cláusula, el valor es incuestionable en el griego, enfatizando la condición del escrito, como una revelación que se va a ...

PROFECÍAS BÍBLICAS

Juan Bta. García Serna En el plan profétco bíblico, cumplido con toda exactitud, tenemos una de las pruebas de la fe cristiana, registradas en las Sagradas Escrituras, que cualquiera puede comprobar la vericidad de la palabra de Dios, si uno examina los textos bíblicos. "Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2º Pedro 1:19) “Porque la profecía nunca fue traída por voluntad humana, sino que los hombres hablaron de parte de Dios impulsados por el Espíritu Santo” (2ª Pedro 1:21)   Antes de entrar en el tema de las profecías cumplidas, será necesario decir que, un profeta era aquel que era enviado por Dios, y lo que profetizada se cumplía, y de no ser así, entonces era falso profeta, e incluso “el tal profeta morirá” ((Dt.18:20) “Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha habl...

"TESTIGOS DE JEHOVÁ"

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                                                                                 Ref.. "Restauración", 1979

DIOS OYE LA ORACIÓN

 Juan Bta. García Serna “Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá: Porque quien pide recibe, quien busca halla y a quien llama se le abre” (Evangelio San Mateo 7:7-8) Aquí tenemos una promesa hecha por Jesús que debería dar ánimo al cristiano, ¿por qué razón? “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén” (Epístola a los Corintios 1:20) Ahora consideraré la oración que Dios oye, aunque toda oración es oída, pero no respondida conforme al deseo propio; hay un principio bíblico paulino, de su propia experiencia, a tener en cuenta: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2º Corintios 12:9) (1)   La fe y la voluntad de Dios deben preceder a la oración: “Y esta es la confianza que tenemos en él, qué si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1ª de Juan 5:14-15) ...