EXPOSICIÓN BÍBLICA (III)

LA ELECCIÓN DE MATÍAS

HECHOS 1:15-26

RVR1960


15 En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran cómo ciento veinte en número), y dijo:
16 Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús,
17 y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio.
18 Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.
19 Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre.
20 Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio.
21 Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,
22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.
23 Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías.
24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido,
25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar.
26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

I.. El discurso de Pedro. Conocido es, por el relato de los Evangelios, el triste fin de Judas Iscariote, el traidor que vendió a Cristo por treinta piezas de plata. Los apóstoles eran doce, así como las doce tribus de Israel, era, pues, menester buscar reemplazante al que faltaba. Pedro se levantó en la reunión que se estaba efectuando en el aposento alto y propuso que se efectuara la necesaria elección. Se celebraba así lo que ha sido llamado la primera reunión de negocio que tenía lugar en la iglesia cristiana. Al proponer Pedro el nombramiento de un reemplazante de Judas, hizo una breve historia de su caída manifestando que este suceso ya había sido predicho en los Salmos proféticos. La claridad y certeza con que lo hace, demuestran que no está hablando bajo humano impulso, sino que Dios mismo lo inspira, lo ilumina y lo guía. Da también testimonio a la fe que profesaban en la divina inspiración de las Sagradas Escrituras, manifestando que fue el Espíritu Santo que habló por boca de David.

Cita dos pasajes de los Salmos (69:25 y 109:8) en los cuales el rey-profeta se refiere a sus enemigos, y en ninguna otra cosa pensaba cuando escribía sobre aquellas experiencias amargas de su vida, pero Pedro halla, en las palabras que David emplea, referencias a estos tres hechos:

Primero: Que el traidor saldría de entre los allegados a Jesús.
Segundo: Que sufriría una muerte violenta.
Tercero: Que el puesto dejado vacante sería ocupado por otro.

Pedro no habló ni obró como si fuera “príncipe de los apóstoles”. No llenó por su propia autoridad la vacante que se había producido. Tampoco el cuerpo apostólico, colectivamente, se toma la atribución de hacerlo, y la elección se efectúa de acuerdo a la más amplia y genuina democracia cristiana. Es la asamblea en pleno la que está llamada a decidir.

Señalaron a dos, es decir, dos nombres fueron propuestos y para decidirse definitivamente echaron suertes, procedimiento que nunca más vemos usado en la iglesia cristiana. Pero antes de echar la suerte se dirigieron a Dios en oración, quien conoce los corazones y quien únicamente tiene derecho de elegir para esta clase de cargos. Sólo él sabía quién reunía las condiciones necesarias para cumplir un buen apostolado.

Según lo que expresa San Pedro en el versículo 22, el apóstol tenía que ser una persona que hubiera estado con ellos desde los comienzos del evangelio, no un neófito, sino alguien que fuese conocedor de lo que fue y enseñó el Cristo cuando estuvo en la tierra. Y otra de las condiciones que debía reunir era la de que fuese testigo ocular de la resurrección de Jesucristo. Esto demuestra que el apostolado no era un oficio que iba a perpetuarse en la iglesia, pues había sido establecido para llenar una misión especial.

“Muerto el último de los testigos de la resurrección de Jesucristo —dice el comentador italiano Giovanni Luzzi— muere el apostolado. Hablar, como se hace a menudo, con tanta seguridad, de sucesión apostólica, es hablar de una cosa que no existe, porque el testimonio ocular no puede tener sucesión. El apostolado primitivo, en el sentido en que eran apóstoles Pedro, Jacobo, Juan y los otros, ya ha muerto; queda ahora un apostolado general que no es privilegio de una casta ni de una iglesia determinada, pero que es el deber de todo creyente y especialmente de todo ministro de la Palabra. Este apostolado consiste en hacer conocer a otros lo que nosotros hemos conocido tocante al Verbo de vida. A todo creyente es conferido el derecho a este apostolado y confiado el deber del mismo en el acto en que es llamado a su gloria eterna. El fundamento de este apostolado está en el primitivo testimonio apostólico y profético (Ef. 2:19-22; Ap. 21:2, 14) contenido en la Palabra de Dios (Gal. 1:8) e incorporado por la fe. La fuerza necesaria para cumplir con este apostolado está en el Espíritu Santo, que no es el monopolio de algunos sino el privilegio de todos”.

HECHOS 1:15-26

18.Adquirió un campo. Se dice que alguien ha hecho una cosa cuando ha provisto los medios para hacerla. Así fue en el caso de Judas.

Salario de su iniquidad. Es decir, el dinero que recibió por entregar a Cristo. “El dinero mal adquirido no es una bendición y lo que con él se consigue nunca se disfruta. Un campo adquirido de esta manera se convierte en un sepulcro.” Parker.

19. Esto fue notorio. “El mal no puede esconderse mucho tiempo y cuando es descubierto es condenado aun por aquellos que no son perfectos. Un hecho malo merece un nombre malo.” Parker.

18 y 19. Muchos comentadores sostienen que los versículos 18 y 19 no forman parte del discurso de Pedro, sino que son un paréntesis explicativo del autor. “Me parece cierto que este relato de la muerte de Judas fue puesto por Lucas. ¿Pues con qué fin hubiera recordado Pedro a los discípulos cosas que ya conocían bien?” Calvino.

22.Resurrección. “Menciona la resurrección, pero esto no quiere decir que sólo de ella tenía que dar testimonio; sino porque ella incluye la predicación de la muerte de Cristo, y el poder del Espíritu que aboga por él, y el establecimiento de la justicia al restablecer el orden, al abolir la tiranía del pecado y ahuyentar a los enemigos de la iglesia. Separamos, por tanto, que estas cosas no están excluidas, sino entretejidas en esta palabra: resurrección. Sin embargo, notemos que la resurrección está aquí mencionada en primer lugar por ser el principal punto del evangelio, como Pablo enseña en 1. Corintios 15:17.

26.Echaron suertes. La costumbre de echar suertes era usada muy a menudo por la gente del Antiguo Testamento cuando tenían que decidir asuntos importantes. Ejemplos: para decidir cuál de los dos machos cabríos moriría sacrificado, y cuál sería al desierto (Lev. 16:8). Al ser repartida la tierra a las tribus de Israel (Núm. 26:55). Para descubrir el pecado de Acán (Jos. 7:16-18). Salomón escribió: “La suerte se echa en el seno; mas de Jehová es el juicio de ella” (Prov. 16:33). Pronto aprenderían los discípulos a no ser guiados por la suerte, sino por el Espíritu.

 

 

 

 

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