EDUCANDO AL NIÑO

J.B. 

CITA BÍBLICA Y REFLEXIÓN

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Prov. 22:6)

Uno de los temas en cierta medida preocupantes es cómo “instruir al niño en su camino”. Cada matrimonio tiene su método educativo, e incluso, dentro de la pareja disienten. Si hay algún principio bíblico al respecto, deberíamos tenerlo en cuenta a la hora de “instruir al niño en su camino”, y no hacerlo como “a ellos les parecía” (Heb.12:10)

Hoy soy más consciente de que los padres deben recibir previamente la enseñanza. Al matrimonio se suele ir con mucha ignorancia en lo que respecta a la educación de los hijos, y casi siempre queremos aplicar los principios obtenidos de nuestra niñez y juventud, y todo aquello que hemos visto en la propia experiencia de la vida. Un cristiano debería tomar la metodología bíblica y aplicarla a la educación de sus hijos.

1. La participación de los padres en la educación de los hijos

En la educación de los hijos participan tanto el padre como la madre, así lo dice el texto bíblico (Prov. 1:8, 6:20). El hijo aprenderá por la enseñanza, pero también por el ejemplo (2 Tim. 1:5). El ejemplo es primordial en todas las áreas de la vida cristiana (Tito 2:7; 1 Tim. 4:12)

2. La enseñanza a los hijos debe partir de la propia experiencia

La enseñanza a los hijos debería partir de la propia experiencia (Dt.4:11) y no “de oídas te había oído” (Job 42:5). La fuerza en la enseñanza siempre radicará en la propia experiencia con Dios.

3. La importancia del tiempo en la educación de los hijos

Una enseñanza a los hijos requiere el uso de tiempo, el cual no siempre se tiene disponible (Dt.11:19). En nuestro contexto social apenas tenemos tiempo, o quizás lo mal usamos. El aprovechar el tiempo es una enseñanza bíblica “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:16)

4. El diálogo y la comprensión en la educación de los hijos

Cuando se habla de la enseñanza a los hijos, sea ésta en materia secular o enseñanza espiritual, no debe ser ésta una imposición, sino un razonamiento dialogado respecto a sus beneficios (Ef. 6:4; Col. 3:21). Los padres deben contar con la opinión o criterio de sus hijos, y no ignorar lo que piensan y quieren en cada aspecto de su vida secular o espiritual.

5. El valor de los hijos en el hogar

¿Qué lugar de valor ocupan tus hijos en tu hogar? ¿Se sienten valorados y amados, aunque imperfectos? ¿Son las notas escolares lo más relevante? ¿Qué es lo que más se debe valorar?

6. El temor de Dios en la educación de los hijos

Lo que observamos en los textos leídos es que la educación tiene que ver con “el temor de Dios”. Cuyos resultados serán beneficiosos para el hijo “y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Prov. 22:6)

7. Los padres como consejeros de los hijos

Los mejores consejeros de los hijos, no son la calle, sino los padres. Si permites que la influencia de los demás eduquen a tus hijos, estaréis siendo unos padres irresponsables.

¡Pídele a Dios que te ayude en la gran tarea y también privilegio de educar lo mejor posible a tus hijos, con las Sagradas Escrituras!

 

 







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