SEGUIR A JESÚS
J.B.
SEGUIR A JESÚS
“Y llamando a la gente y a sus discípulos,
les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su
cruz, y sígame” (Mr. 8:34)
Jesús llama a la gente y a sus discípulos,
no hace acepción de personas. Y al decir “si alguno quiere venir en pos de mí”,
significa que todos tienen absoluto libre albedrío de seguir a Jesús o no; por
ello, la responsabilidad recae sobre uno mismo al leer o escuchar las
enseñanzas de la palabra de Dios. ¿Cuál será tu decisión al respecto, aceptar
la invitación de Jesús o rechazarla?
¿Cuál será tu decisión al respecto,
aceptar la invitación de Jesús o rechazarla? ¿Qué tiene que hacer todo aquel
que quiere seguir a Jesús?
a) "negarse a sí mismo"
b) "tome su cruz"
c) "sígame"
Estas expresiones tienen
un significado muy profundo, y si no las valoramos, no sabremos lo que entrañan
estas palabras de Jesús. "Negarse a sí mismo" habla de renunciar a
los deseos propios que contrastan con la voluntad de Dios, la cual se expresa
de manera inequívoca en las Sagradas Escrituras. Si lo que hacemos es rechazar
la Biblia, de modo implícito o explícito, entonces no estamos siguiendo a
Jesús, sino a nosotros mismos, ya que prevalece nuestra voluntad y rechazamos,
de manera consciente, la que Dios dice en la Biblia.
"Negarse a sí mismo" no debe ser
un conocimiento que dedicamos a extender, aunque sea bíblico, sino un hacer en
todas sus repercusiones; anulando nuestra voluntad para que se haga la de Dios.
El "yo" tiene una fuerza muy pujante, se trata de un egocentrismo no
fácil de eliminar. ¿Cómo erradicar la fuerza negativa del "yo" en la
vida cristiana? Hagamos nuestras las palabras y experiencia del Apóstol Pablo: “Con
Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí, y
lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me
amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gál.2:20)
Cuando Jesús enseñó cómo hemos de orar, una de las cuestiones que puntualizó fue: "Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" (Mt. 6:10) Si tenemos en cuenta las palabras de Cristo Jesús, entonces el cristiano se esforzará, con la ayuda de Dios, para que su vida de seguir a Jesús sea auténtica, no teórica ni fingida, sino práctica, ya que, de no ser así, ¿qué tipo de discípulos de Jesús somos?
Hacer la voluntad de Dios no está
condicionado a cuando las cosas vienen bien, sino en todo tiempo. Jesús
ejemplificó, en su naturaleza humana, el hacer la voluntad de Dios el Padre,
cuando tenía que pasar por la cruenta Cruz del Calvario: "Padre mío, si no
puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad" (Mt.
26:42) Y sigue el texto sagrado, "y tome su cruz", no la de Cristo
Jesús, sino la nuestra propia. Una expresión que conlleva actuar en las
vicisitudes de la vida cristiana como Jesús lo haría, y para ello, tenemos su
ejemplo, y el tal también fue seguido por sus discípulos.
La "cruz" apunta a situaciones
desagradables, y por las cuales el cristiano ha de pasar, pero ellas no deben
ser acarreadas por nosotros mismos, sino siempre por seguir a Jesús: "pero
si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por
ello" (1ª Ped.4:16) “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios,
encomienden sus almas al fiel Creador, y que hagan el bien” (1ªPed. 4:19). "Y
sígame". Se trata de seguir a Jesús, no a ninguna persona, e incluso,
denominación confesional, sino en exclusiva a Cristo Jesús, y ubicar nuestra
membresía donde se predique la pureza de la palabra de Dios, al igual que
hicieron los primeros cristianos neotestamentarios.
Hay una actitud que
hemos de imitar cuando se nos habla de la Biblia: "Y éstos eran más nobles
que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con solicitud,
escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así"
(Hch.17:11) ¿Es ésta nuestra actitud ante tantas creencias religiosas que nos
invaden? Jesús dijo: "Si alguno me sirve, sígame, y donde yo estuviere,
allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le
honrará" (Jn.12:26)
¡Leamos con atención las palabras del siervo de Dios Josué! "Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová" (Jos. 24:15)
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