PSICOLOGÍA BÍBLICA (I)
WILLIAM W. ORR
CÓMO VENCER LAS
PREOCUPACIONES
CAPÍTULO I
¡PUEDES SER LIBRE!
¡La preocupación es una tiranía! Esclaviza diariamente a
multitudes de hombres, mujeres e incluso a niños. Son sentenciados cruelmente,
sin misericordia ni pena a una vida de esclavitud. Continuamente les está
robando la herencia de la vida, libertad, y la búsqueda de la felicidad que les
pertenece por derecho. ¡Pero podemos ser libres! Podemos desechar las cadenas
de eta gran desesperación. La preocupación puede verse por lo que realmente es,
un enemigo vulnerable. Podemos vestirnos de la buena armadura de la verdad,
podemos coger en nuestras manos las armas del coraje, y ganar la victoria.
No pienses ni por un momento que Dios tenga el propósito de
que pases el tiempo de tu vida en la prisión de la preocupación demasiado
inquietante. Su plan sabio y bueno es que vivas en paz permanente y gozo
continuo. No lo entiendas mal. La vida en efecto lleva problemas, y los años
traerán pruebas; pero no es para enterrarte en la tierra movediza del
desaliento. ¡Dios quiere que seas libre!
Mira el glorioso reino de la creación de Dios. Piensa en las
palabras del salmista: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento
anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a
otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje ni palabras, ni es oída su voz.
Por toda la tierra salió su voz y hasta lo extremo del mundo sus palabras”
(Salmo 19:1-4)
El sol que sale da vida, y sale en magnífico esplendor cada
mañana. Los pájaros cantan. Es maravillosa toda la Creación. Dios es sabio,
justo y bueno. Hizo al hombre a su imagen y a su semejanza. La tierra de los
alrededores está llena de incontables bendiciones en beneficio del hombre. Dios
está presente en Su mundo. Cada día puede contestar al grito del corazón de la
humanidad. No hay límite en Su poder o en Su amor.
Nos equivocamos si intentamos entronizar a la preocupación y
al cuidado ansioso. Es el poder del mal que se empeña en aplastar los corazones
humanos en un diluvio de ansiedad sin sentido. Es un enemigo personal de Dios
quien astutamente entra cautelosamente y planta semillas de duda y temor en los
corazones cristianos. Dios tiene una respuesta completa al cuidado ansioso. Es
posible vivir felizmente más allá del alcance de la esclavitud de la
preocupación. Ésta debería ser nuestra meta. Deberíamos poner nuestra mira
constantemente en conocer y seguir la senda que conduce a la paz personal. Nada
no tendría que permitirse detenernos. Es verdad, ¡puedes ser libre!
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