PSICOLOGÍA BÍBLICA (II)
CAPÍTULO II
¿QUÉ ES LA PREOCUPACIÓN?
Esencialmente, la preocupación es temor, particularmente,
temor de lo que pueda suceder. Hay una clase de preocupación que resulta
ridícula, innecesaria, inútil, sin fundamento. Desgraciadamente dicha clase de
preocupación es bastante real y hace el mismo daño que si fuera provocada por
un verdadero motivo.
Hay otra preocupación que puede parecer justificada. Es la
comprensible ansiedad acerca del resultado de los sucesos que sabemos que
tendrán lugar. Sentimos ansiedad porque somos incapaces de prever el futuro.
Nos decimos a nosotros mismos que sucederá lo peor. Muchas veces estamos
completamente equivocados, p ero la preocupación ha dañado ya nuestro espíritu.
Es verdad que una preocupación razonable es perfectamente
lícita. La vida es una cosa seria; y no somos meras mariposas volando de una
flor a otra sin pensar en la realidad. Pero cuando la inquietud se degenera en
una ansiedad irrazonable - cuando nubes de duda y temor cubren el rostro del
Señor y la luz de la razón y del sentido común - la preocupación se convierte
en el monstruo de la perdición.
Puedes preocuparte por otros o por ti mismo. Realmente, la
preocupación es mayor cuando se centra en uno al que tú amas- tu esposa o
marido, tus hijos, tus amigos íntimos. Cuanto más grande se la capacidad de
afecto de una persona, probablemente se preocupará más.
La esfera de la preocupación es tan amplia como la vida
misma. Cubriendo muchas áreas. La salud es tal vez la base de mayor
preocupación. Los negocios y las finanzas ofrecen una gama espléndida de
posibilidades de preocuparte hasta enfermar sin dificultad alguna. El cuidar
una casa y criar unos niños puede fácilmente hacer que uno entre en una vida en
la que nunca sea libre de ansiedad, irritabilidad y depresión.
Poca gente parece estar completamente inmunizada de las ruinas de esta tortura. Cuanto mayor es el avance de la vida, mayor es la posibilidad de inquietud ansiosa. La educación no trae la solución. La salud o la posición sólo multiplica las posibilidades. La inmadurez de la juventud puede abrir las puertas, y ciertamente aumenta grandemente sus causas. Una buena herencia no es una garantía de conseguir la libertad de la ansiedad. Aunque haya un medio ambiente “ideal”, ello no cierra la entrada a este ladrón de paz. Aunque todo esto es desesperadamente verdad, hay solución.
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