PSICOLOGÍA BÍBLICA
CAPÍTULO XXXI
UN ALMACEN DE TESOROS
DE CONSUELO
En cierto sentido la Biblia entera es
una respuesta al problema de la preocupación. En ella hay ayudas de toda clase:
sermones conmovedores, historias inspiradoras, proverbios incisivos, biografías
emocionantes, y cartas instructivas. Pero tal vez el grado mayor de consuelo se
encuentra en un libro que está en el mismo centro de la Biblia. Contiene 150
poemas de los más conmovedores que jamás se hayan escrito. Me refiero, por
supuesto al Libro de Los Salmos.
Estos poemas, originalmente escritos
para ser cantados con música, abarcan toda una gama de experiencias humanas.
Casi no se excluyen ninguna clase de emoción humana. Hay canciones de alabanza,
de inspiración, de contrición, de consuelo, e instrucción. Hombres y mujeres de
todas las edades, al encontrarse preocupados y temerosos han acudido a estos
escritos divinamente inspirados y han encontrado que sus cargas se quitan y sus
corazones hallan refrigerio.
La mera lectura de estos Salmos eleva el alma, especialmente se si leen en voz alta. Además, lo mejor que puedes hacer es leerlos desde el primero hasta el último, subrayando las frases mas significativas. Hay varios Salmos que se destacan y se aplican de forma especial a uno que suele tener temporadas de preocupación.
Empecemos con el Salmo 1. La primera
palabra misma es “Bienaventurado” lo que significa “Feliz”. Después se explica
cómo alcanzar la felicidad. Luego se deja claro el contraste que existe entre
el placer mundanal y las satisfacciones del camino de los justos.
El Salmo 23 tiene sólo seis versículos.
Pero en toda la literatura humana no se encuentra una combinación más magnífica
de 105 palabras. De hecho, el Salmo 23 se clasifica entre los mejores poemas,
aun por literarios no cristianos. Se trata del cuidado del Señor por los Suyos.
Si creemos que es así, el cristiano no tiene motivo alguno para estar
preocupado.
El Salmo 27 es un poema maravilloso.
El Salmo 34 se escribió en momentos de extrema adversidad para el autor y tiene
que ver con necesidades y temores básicos.
El tema del Salmo 46 es el refugio
eterno que sólo Dios ofrece. El Salmo 51 es una expresión de profundo
arrepentimiento y contrición por haber pecado y fallado. El Salmo 72 señala más
allá del sistema actual del mundo a un tiempo venidero cuando el mundo estará
lleno de justicia y paz como las aguas cubren el mar.
El Salmo 103 exhorta a que se alabe a
Dios como conviene; el Salmo 104 hace resaltar Sus obras en el mundo; el Salmo
107 insiste en que se alabe vez tras vez a Dios. El Salmo 119, un punto
culminante final, está lleno de alabanza.
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