LIBRO DE JOB
J.B.
Cap.1
Santiago, el apóstol, cita a Job, “¿habéis oído de la paciencia de Job”? (Stg.5:11). Y esta referencia bíblica es una clara alusión, a que el libro de Job, goza de historicidad e inspiración. Y también el profeta Ezequiel hizo alusión a Job (14:14) “Si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová el Señor”.
¡Nadie debería dudar de la
canonicidad de este libro de Job! Uno lee este libro y no podrá resistirse a
cuestiones que afloran e invitan a una reflexión, cuando las circunstancias
golpean la vida como viento arrebatador. Dios afirma que, Job, era “recto y
temeroso de Dios” (v.1), y uno se pregunta, si así fue el patriarca Job, ¿por
qué Dios a Satanás permitió que Job fuese azotado tan cruelmente que, hasta su
familia perdió, y aún su propia salud quebrantó? Fijémonos en el detalle que,
Satanás por su cuenta no actuó sin la autorización de Dios.
¡Esto evidencia que Satanás no tiene
el poder absoluto para su maligna acción! Intentar dar una certera respuesta a
lo que a Job le sucedió sería ´un caso perdido´ para nuestra finita razón, que
no alcanzaría a entender los misteriosos designios de Dios, y como dice el
salmista: “muy profundos tus pensamientos son” (Sal.92:5, Echemos una ojeada a
unos ejemplos neotestamentarios que nos llevan a la reflexión, y los tales, al
igual que Job, no tienen una contestación, sino solamente confiar en los sabios
propósitos de Dios, los cuales siempre son perfectos en justicia y amor, aunque
a nuestro parecer el plan de Dios, en ciertas cuestiones, no llegaremos nunca a
comprender.
¿Por qué Juan el Bautista, del que
Jesús dijo: “que no había otro mayor que él” (Mt.11:11) permitió que su muerte
fuese tan cruel? ¿Y qué diremos del discípulo Esteban, que lapidado murió? ¿Y
del mismo Jesús, a quien el Padre, en la Cruz, abandonó? ¿Y qué diremos de
Jacobo, quién por el rey Herodes fue muerto a espada, mientras Pedro, de manera
milagrosa, de la cárcel ileso salió habiendo sido liberado por la intervención
de Dios?
¿Qué actitud tomó Job ante tanto dolor? “entonces Job se levantó, rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró” (v.20) ¡Loable e envidiable actitud la tomada por Job! Y sus palabras en su lamentable situación fueron: “Jehová dio, y Jehová quitó” (v.21) Y, en el texto bíblico se nos dice: “en todo esto no pecó Job, ni despropósito alguno a Dios atribuyó” (v.22), ¿Cómo pudo Job sobrellevar tal espíritu de resignación ante su aflicción?
Ni tú ni yo sabríamos explicar con palabras razonables esta firmeza espiritual de Job. Una cosa es ciertísima que nos es enseñada en la experiencia de Job, que cualquiera sea la circunstancia en la vida de la persona ´temerosa de Dios´ nada le ´hunde a sucumbir´ ante la cruel aflicción, aunque pueda tambalearse, como así sucedió al patriarca Job.
Job ofrecía sacrificios a Dios, lo
hacía por sus hijos, “porque decía Job: Quizás habrán pecado mis hijos, y
habrán blasfemado contra Dios” (v.5) ¡Qué padre preocupado por su familia fue
Job! “Y se levantaba de mañana, y conforme al número de sus hijos, ofrecía
holocaustos”, a Dios. Hay posibilidad de que sus hijos no eran personas
´temerosas de Dios´, y ello, aún más llevaba a Job a la intercesión, utilizando
sacrificios ante el todopoderoso Dios. ¡Una gran lección nos da esta actitud de
Job, quien no quería que sus hijos pecaran contra Dios!
¿Hay en los padres un comportamiento
como el de Job? Y como dijo el sabio Salomón, refiriéndose a los suyos: “Me
pusieron aguardar las viñas; Y mi viña, que era mía, no guarde yo” (Cnt.1:6) De
sabios es aceptar el consejo salomónico de que la familia es lo primero, lo
primordial, en todo lo que tiene que ver con la educación, y en ello
priorizando los valores que deben conllevar a nuestros hijos/as el que sean
“temerosos de Dios”.
¡Oh Señor, no permitas que, afanoso
en otros ´quehaceres´, por muy relevantes que éstos sean, descuide a los hijos
que son un don de Dios, y con ello, una gran responsabilidad en lo que
concierne a su educación, no sólo en el aspecto secular, sino también a que
sean “temerosos de Dios! “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre
tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu
casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt.6:6 y
7) ¡Oh qué gran lección es la que Dios demanda, y que debería ser
contextualizada en cada época histórica de la peregrinación cristiana!
(Cap.2)
Una pregunta Dios hace a Satanás:
“¿de dónde vienes?”. Pero Dios que es Omnisciente, por ello, no tenía necesidad
de que el diablo se lo dijese, pero quiere oír su respuesta, y el diablo le
dijo: “de rodear la tierra y andar por ella” (v.2); esta es su diabólica
estrategia devorar a quien pueda. Así lo expreso el apóstol Pedro: “Sed
sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda
alrededor buscando a quien devorar” (Ped.5:8) Y cuando Jehová a él le dijo:
“¿No has considerado a mi siervo Job, apartado del mal?” (v.3) y sutilmente
Satanás responde que el hombre: ´todo lo dará si su vida quiere conservar´
(v.4), por ello, el diablo pensó que Job sería como los demás que, ante su
maligna tentación Job cedería, tarde o temprano, y dejaría su firmeza de
apartarse del mal.
Job fue herido por Satanás, de una
enfermedad maligna que no le dejaba descansar (vs.7-8) Y aún su propia mujer de
la cual no tuvo apoyo, sino que con palabras ´fatuas´ le dijo, “¿aún retienes
tu integridad?” (v.9) y la respuesta de Job a su mujer fue: “¿De Dios
recibiremos y el bien, pero no el mal?” (v.10). Una gran lección de Job de que
ante la adversidad él no dudó de Dios, ni despropósito alguno a Jehová
atribuyó. En escena entran los amigos de Job, que en ´principio´ nada se les
puede reprochar, ya que se identificaron con el dolor de su amigo Job, e
inclusive “ninguna palabra dijeron”, al contemplar el gran sufrimiento que
estaba padeciendo Job (vs. 11-13). Ocasiones habrá en las que el silencio es el
consuelo mejor, y no las muchas palabras que ahuyentan la consolación.
¿Qué deberíamos aprender de este capítulo dos? 1) Que el diablo no suele dar tregua en su maligno empeño de apartar a las personas de la comunión con Dios 2) Que el cristiano, al igual que Job, ante cualquiera que sea su situación, puede aferrarse a Dios 3) Que, ojeando la postura de la mujer de Job, digamos que el matrimonio, al ser una unión de dos, juntos deberían afrontar cualquier ´viento de adversidad´ que azota por igual a los dos, ya que es fácil cuando las cosas van en ´viento en popa´, así se dice, sin que haya aflicción.
4) Que la fe en el patriarca Job, era antes, y después, de ser sacudido por las ´garras´ del dolor, qué, aunque en él estaba la confusión, no por eso dejó de creer en la bondad de Dios. 5) Una observación de madurez espiritual en Job ante el dolor, nos lleva a pensar que la fe no evita que haya ausencia de aflicción, sea éste, físico o psíquico, como el sufrido por Job. 6) La verdadera vida espiritual suele ´brillar´ en el dolor 7) La paciencia y fe de Job debería darnos una gran lección que nos llevaría a ser auténticos cristianos ante el dolor.
Una reflexión respecto a esta bíblica
porción que, nos llevará, sin duda, a plantearnos cómo afrontamos el dolor, y
las circunstancias adversas que vienen, y que son inevitables, y sólo la fe,
las llevará sin que uno caiga en la desesperación y abandono de Dios. Las dudas
vendrán y las tales no son pecado, cuando no son arraigadas en una incredulidad
de corazón. Hay muchos ejemplos bíblicos que también tuvieron sus momentos de
aflicción y, que en los cuales buscaron una respuesta en Dios, y en algunos
casos Dios respondió, pero en otros hubo un ´silencio´ que uno debería aceptar
sin ninguna vacilación. ¡Uno no puede entrar en todas las profundidades de los
sabios designios de Dios! ¿No le pasó esto a Job? No obstante, al final Dios
respondió a Job, y entonces Job entendió. Hay muchos misterios en los planes
divinos del Señor, que no siempre sabremos el porqué de tal o cual situación,
pero nuestro es el deber incuestionable que es seguir confiando en Dios.
(Cap.3)
Job en el sufrimiento, exterioriza su
dolor, físico y psíquico, y “abriendo su boca exclamó, perezca el día en que
nací yo” (vs.1-3) Y era tal su padecimiento que se preguntó: “¿por qué no fui
escondido cono abortivo, como los pequeñitos que nunca vieron la luz?” (v.16)
Uno se pregunta que, siendo Job un hombre íntegro, “recto, temeroso de Dios”
(1;1), ¿por qué se cuestiona el valor de la vida estando en su aflicción? Uno no entenderá, porque no está en el
´pellejo´ de Job, y si así fuera: ¿Qué hubieses dicho tú y yo? ¡Hay una
tendencia innata a darle a todo lo que a los demás les pasa una explicación,
ejemplarizada ésta en los consejos de los amigos de Job! ¿Hubo en ellos sabia
argumentación al culpabilizar a Job?
Job, a pesar de haberlo tenido todo,
ya que nada le escaseaba, aun así. era un hombre con miedo al temor, y así lo
expresó, “el temor que me esperaba me ha venido, y me ha acontecido lo que
temía yo” (v.25), y es que los temores forman parte de uno mismo, y nadie huye
de esta experiencia, que es sin excepción; ya que la riqueza o pobreza no
´ahuyenta´ el temor. Y al igual que Job, también existe en cada persona un
´túnel´ de “turbación” (v.26) ¿Hay alguna lección que de Job podamos aprender
ante su situación de dolor y turbación? Sí, que la hay; los sentimientos cada
uno los exterioriza según el dictamen de su corazón. ¿Sería mejor expresarlos y
no silenciarlos por miedo a una equívoca interpretación? Aunque, de manera
especial, Dios los comprenderá mejor, si a él acudimos, y parafraseando el
texto bíblico: cuando “echamos toda ansiedad sobre el Señor", entonces,
“el cuidado de Dios sobre nosotros, sin lugar a dudas, hemos de obtener”
(1Ped.5:7)
Job, abrió su sentir de corazón ante
sus amigos, sin reparar que sus palabras pudiesen ocasionar reacción. ¡Silenciar o hablar, esta es la cuestión!
Ello dependerá de nuestro carácter extravertido o introvertido, no obstante, lo
aconsejable, así lo aconsejan los que saben, es compartir con los demás aquello
que nos aqueja y que está produciendo perturbación, no solo en el aspecto
físico, psíquico, sino también en el aspecto de la comunión con Dios.
¿Habrá un sabio consejo si se ignora
la real situación, sea cual sea la turbación? No obstante, existe un peligro de
no ser aconsejados con sabia argumentación. Job expresa que tuvo “turbación”
(v.26) Y ésta le produjo cuestionar a Dios, al no entender la razón. En este capítulo tres de Job, vemos a un
hombre turbado, afligido, que con palabras expresa su aflicción, pero, creo yo,
sin que cayese en una total desesperación, apartando su vida de los caminos de
Dios, que es lo que suele suceder cuando llega a nuestra vida la crítica
aflicción de angustia y dolor, y que no entendemos la razón, o quizás sí por
habernos apartado de Dios, aunque este no era el caso de Job.
Un equívoco pensamiento que hemos de alejar, ya que el diablo de Dios nos quiere apartar, y así nuestra vida cae en una inutilidad espiritual. Estoy cierto que Dios sabrá entendernos sea cual sea nuestra situación, y conforme a su inmenso amor nos ayudará, de una manera u otra, “adorar a Dios” (1:20)
(Cap.4)
Unos de los amigos de Job, utiliza la
palabra con finalidad de acusar diciendo, “¿quién podrá detener las palabras?”,
aunque, “molesto te será” (v.2) ¿por qué lanza su dura reprensión a su amigo
Job, sin que hubiera una seria reflexión respecto al caso de Job? Utiliza una
teología, sin duda recta, pero carente de conmiseración, y falta de
entendimiento, ya que la tal no era aplicable a la situación de Job. ¡Utilizar
la enseñanza bíblica con finalidad de acusación sería una sinrazón, ya que el
enfoque teológico tiene finalidad de restauración y no de condenación, como fue
el caso usado de los amigos de Job!
El amigo de Job se equivocó, y no
supo aplicar su doctrina al sufrimiento de Job, ¡qué fracaso cuando intentamos
ayudar a los demás, sin saber ciertamente de dónde emana el problema para que
así podamos aplicar la palabra de Dios con toda veracidad, y con oración a
Dios, con el propósito de a las apersona/as ayudar a que encuentren en Cristo
Jesús lo que en otros no pueden hallar. Job, no solamente era un hombre
“perfecto y recto, temeroso de Dios” (1:1), sino que también ejercía de
consejero, y según su amigo, en esta labor fue de gran provecho. ¡Cuán
importante es que en nuestro “temor de Dios”, hagamos como el patriarca Job, y
a los que necesitan ayuda les demos sabio consejo como hizo Job!
“He aquí, tú enseñabas a muchos, Y
fortalecías las manos débiles; Al que tropezaba enderezaban tus palabras, Y
esforzabas las rodillas que decaían” (vs.3-4) ¡Este era Job antes de su dolor,
y aflicción! Un ministerio loable, sin duda, muy agradable ante Dios, que su
amigo utiliza para decirle, “más ahora que el mal ha venido sobre ti, te
desalientas; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas” (v.5), sin duda, esto
sucede cuando el afectado, y afligido soy yo, y no aplico lo que mi lengua en
otros momentos a otros aplicó.
La credibilidad de uno se gana también cuando
estamos en la aflicción y seguimos fieles a Dios. Su amigo arranca una cruda
acusación contra Job: “¿No es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza
la integridad de tus caminos?” (v.6) Hay una corrección en estas palabras que
no corresponden al sufrimiento de Job, estaban ubicadas fuera de
contextualización. ¡Cuidado con el uso de la palabra de Dios en un contexto
distinto para su aplicación! Digamos al Señor que nos ayude para no caer en la
precipitación como fue el caso del amigo de Job que, con palabras archisabidas
realmente no ayudaron a salir a Job de su crítica situación, sino más bien,
produjeron un “aguijón” de sufrimiento en Job.
El amigo de Job argumenta: “¿Será el hombre
más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo creó?” (v.17) Unas
palabras certeras, llenas de significación, pero su amigo, olvidada, o no
sabía, que esta expresión también era conocida por Job, y que siempre él había
actuado de manera consecuente en su vida, y por ello, en su propia experiencia
sabía esto respecto a Dios. Una vedad en la que es posible incurrir en el error
de cuestionar el designio de Dios. ¡Olvidamos que en Dios hay una perfecta
santidad, y lo que permite y hace no se debe cuestionar! ¿Qué sabemos nosotros
de los designios de Dios, y el por qué Él piensa, y actúa como fue en el caso
de padecimiento de su siervo Job?
¡Ciertamente hay una necesidad de
conocer más y mejor las Sagradas Escrituras, y junto con una vida de oración,
estaremos en condiciones de aconsejar, o asesorar, dejando a un lado la opinión
persona! Toda ayuda de índole espiritual o de cualquier otro asunto debe llevar
un claro concepto bíblico que sea aplicable a la situación del que afligido
esta. Sin lugar a dudas, no es fácil ser un portavoz de Dios, un verdadero
consejero sea cual sea la situación de aquel/os a los cuales queremos llegar a
su problema/as con la palabra de Dios. ¡Esforcémonos en ser útiles para el
Señor, quien nos llama a cada creyente a ser de utilidad, instrumentos en las
poderosas manos del Altísimo Dios!
(Cap.5)
Ciertas son las palabras del amigo de
Job, “que al necio lo mata la ira”, y “al codicioso lo consume la envidia”
(v.2), pero Job no era necio ni codicioso, así que su amigo con su ´flecha a la
diana´ no acertó. Y es que muchas veces, las palabras pueden ser certeras, pero
no dan ´al blanco´, porque no son dirigidas a la persona con el problema en
cuestión, tal fue en el caso de Job. Si a todos tratamos sin excepción, no
discerniendo cada persona en su concreta situación, estaremos equivocándonos,
aunque utilicemos, de manera correcta, la palabra de Dios.
“Ciertamente yo buscaría a Dios, y mi
causa a él encomendaría”, dijo el amigo del patriarca Job (v.8), y destaca las
“cosas grandes e inescrutables” que hace Dios (v.9) Y de esta manera se
expresó: “Que Dios envía la lluvia sobre la tierra, y que los campos son regados
por ella” (v.10) “Que pone a los humildes en altura” (v.11) Y que los
“pensamientos de los astutos frustra” (v.12) “Que prende a los sabios en la
astucia de ellos. Y frustra los designios de los perversos” (v.13) Sin lugar a
dudas, hay sana exposición en estos consejos a Job.
“He aquí, bienaventurado es el hombre
a quien Dios castiga; por lo tanto, no menosprecies la corrección que el
todopoderoso” te aplica (v.17) “Porque el Señor al que ama, disciplina”
(Heb.12:6) Y, ¿Cuál es la finalidad de la disciplina? “para que participemos de
su santidad”, ¡la divina! (Heb.12:10), ya que no hay santificación que no sea
otorgada por la palabra de Dios. Jesús dijo al Padre, en su oración de
intercesión: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn.17:17) ¡Solo
en la verdad de Dios encontrarás santidad! Y equivocado estarás si la buscas en
cualquier otro lugar, ¡seguro que no la hallarás!
Hay unas palabras del amigo de Job
que desperdicio no tendrán, de que es Dios “quien hace la llaga, y Él la vendará”.
Y Él es quien “hiere, y sus manos curarán” (v.18) Ignoramos en qué aspecto Él
lo hará, quizás se refiera a la aflicción, contextualizada en el padecimiento
de Job. Pero Dios también intervendrá sea cual sea la situación en el dolor,
sea éste psíquico o físico, o quizás, porque en algún momento hemos dejado la
comunión con Dios. ¡Acojámonos a las palabras paulinas que, “cuando soy débil,
fuerte soy”! (2Cor.12:10)
El amigo de Job, concluye con estas
palabras de exhortación: “He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así:
Óyelo, y conócelo tú para tu provecho”, en la crítica aflicción de Job (v.27)
Un consejo que, aunque estaba fuera de contexto. en el caso del sufrimiento de
Job, no deja de ser cierto cuando en la aflicción hemos de oír qué dice la divina
palabra de Dios, pues es posible que la confianza esté en uno mismo, y no
oigamos la enseñanza de Dios. ¡Amigo/a no la dejemos a un lado, sino que con
suma atención escuchemos a Dios!
(Cap.6)
Job dijo: “¡Oh, que pesasen
justamente mi queja y mi tormento!” (v.2), señalando que lo que expresó se
debía a su sufrimiento, pero ahora indica que sus” palabras fueron una
precipitación” (v.3), motivas por el duro dolor, por el cual no sabía cuál era
realmente la razón. Al cristiano no corresponde el saber, con toda precisión,
cuáles son los planes de Dios. ¡Qué lección podemos aprender de la humildad de
Job, que cuando uno ´yerra´, lo mejor es la rectificación! Un espíritu de
arrepentimiento y humildad, el tal siempre será aceptado por Dios.
Job exclama, en su circunstancia de
aflicción: “¡Quién me diera que viniese mi petición, Y que mi anhelo lo
otorgase Dios!” (v.8) La respuesta a la oración es un gran estímulo al creyente
que invoca a Dios de todo su corazón, pero no siempre lo que pedimos entra en
los sabios planes de Dios. Al igual que la experiencia de Job, el cual sufrió
la aflicción, también el cristiano, en cierta medida, y en otro contexto,
pasará por circunstancias que requiere resignación; siempre, claro, con la
mirada de fe de que, Dios tiene todo bajo absoluto control, por ello, no hay
desesperación
Job, considera que posee una gran
debilidad ante su situación, y por ello, expresa: “¿Cuál es mi fuerza para
esperar aún? ¿Y cuál es mi fin para que tenga paciencia aun?” (v..11) Y
continúa: “¿Es mi fuerza la de las piedras, O es mi carne de bronce?” (v.12)
“¿No es así que ni aun a mí mismo me puedo valer, Y que todo auxilio me ha
faltado?” (v.13)
Y exclama: “Pero mis hermanos como un torrente me han traicionado” (v.15) La situación de Job era turbulenta, pues todo lo había pedido, y ahora, inclusive, la comprensión de sus amigos, en tales circunstancias que podría hacer el patriarca Job, sino desesperarse en su aflicción, en la cual no encontraba un alivio que le condujese a la consolación, y así puede suceder a quién espera ayuda, y lo que halla, en su lugar, es una auténtica incomprensión.
Job se dirige a Dios: “Enseñadme, y
yo callaré; Hacedme entender en qué he errado”, expresa Job. “¡Cuán eficaces
son las palabras rectas!” Pero, qué reprende la censura vuestra" (vs.
24-25) Job, entiende que nada nuevo aportan las palabras de su amigo, y por
ello, escucharle no merece la pena. ¡Cuántos consejos se divulgan de personas
que sin tacto y amor aconsejan, pensando que sus palabras llevan en sí la correcta
corrección, pero que más bien dañan a quienes necesitan ayuda, aunque ello
lleve sabia corrección, pero esto no fue el caso de los amigos de Job!
Aconsejar sabiamente es un talento de
Dios, y que no todos tienen por carecer de un conocimiento de la palabra de
Dios, que es la única que ilumina a dar consejos que no solamente apelan a la
mente, sino que también tocan el corazón. ¡Sé un buen consejero dejándote guiar
por Dios, y aparca tus opiniones que no conllevan consolación!
(Cap.7)
Job evoca su sentir ante Dios, aunque
su nombre no expresó, y lo hace bajo la perspectiva de su aflicción: “Mas la
noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba” (v.4) Las emociones
dirigidas a Dios no expresan ninguna acusación, sino solamente desolación. En
Job había ´inquietudes´ las cuales su sueño alejó y dijo “¿Cuándo me
levantaré?”, ya que su sueño descanso no le dio. (v.4) Está claro que su insomnio se debía a
su intenso dolor, algo que es natural cuando las preocupaciones afectan, y
sacuden con violencia a nuestro sueño que debería ser reparador. ¿Te preocupan
ciertas situaciones? ¡Déjalas en las manos de Dios, Él te dará alivio sea cual
sea tu situación!
“Como la nube se desvanece y se va, Así el que desciende al sepulcro no subirá” (v.9) Y “los ojos de los que me ven, no me verán más” (v.8) ¿Por qué esta reflexión de Job? Aun Job había deseado, en su desesperación, no haber nacido, “¿por qué no fui escondido como un abortivo?” (3:16) La vida para Job no tenía, en estos momentos, sentido: “Abomino mi vida”, dijo (v.16) Culpabilizar a Job por falta de fe no sería racional, pues las pruebas duras a todos nos hacen tambalear, ¿y quién es tan fuerte que a Job lección puede dar? Job, mantenía su fe, pero no estaba exento de preguntase el ¿por qué? Una pregunta que puede ser o no contestada, ya que los designios de Dios hay que aceptarlos por fe.
“Por tanto, no refrenaré mi boca;
Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma”
(v.11) Un compartir y no callarse es una buena terapia que traerá, sin duda,
aliento a la persona desesperada, y así lo hizo Job ante sus amigos, aunque
ellos no fueron las personas adecuadas, ya que decían que a lo que a Job le
pasaba era en razón de su pecado y no por otra causa. ¡Que ´fría´ es tal teología
que no busca la restauración, sino atacar a Job como si él hubiese sido un gran
pecador! Alejémonos de tales personas cuyos consejos, de aparente consolación,
lo que realmente llevan en sí es ´feroz acusación´, así fue el comportamiento
de los amigos de Job, cuyos consejos a Job no consoló.
Job, reflexiona en lo que respecta al
hombre, y ve el buen trato que Dios a ellos otorga: “¿Qué es el hombre, para
que lo engrandezcas, Y para que pongas tu corazón sobre él?” Job, así se
expresó (v.17) El mismo interrogante podría salir de nosotros cuando vemos al
ser humano tal y como es, con sus defectos, pecados, y ausente de querer la
voluntad de Dios hacer. Dios, en verdad, es amor, pero justicia también, ´y no
dará por inocente al que culpable es´ (Nah.1:3), por ello, la aseveración
enfática de Dios es: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo
que el hombre sembrare, eso segará también” (Gal.6:7) ¡Una advertencia que uno
en cuenta debe tener, pues, si Dios lo dice, en ello, hemos de creer, pues no
dice nada que en su momento no haya de hacer: “Sí y Amén”!
(Cap.8)
Bildad no enjuicia las palabras de
Job con criterio de equidad, sino como un “viento de tempestad” (v.2), dando a entender que lo que Job dice
no responde a la verdad, y que lo que a sus hijos les pasó fue un castigo de
Dios en razón de su pecado de iniquidad (v,4) Y, además, cuestiona la rectitud
de Job : “Si fueres limpio y recto”, Dios te ayudará, “y tú morada prosperará”
(v.6) E indica que “al Dios Todopoderoso, de temprano, en ruego, debe buscar”
(v.5) De aquí aprendemos que, por este camino, en lo que respecta a Job, su
amigo no le ayudará. ¡Cuán importante es dejar nuestra opinión, y tomar lo que
Dios en cada momento nos da, y así seremos instrumentos y consoladores, o exhortadores
en toda objetividad!
Hay un texto acertado que deseo
comentar: “¿Acaso torcerá Dios el derecho, o pervertirá el Todopoderoso la
justicia?” (v.3) ¡Dios no lo hará! No
obstante, queda claro que su contexto era acusar a Job, y claro esto estaba
fuera de lugar; como cuando uno usa la Biblia para ´golpear´ a los demás,
aunque no se actúe con verdad, sino bajo un preconcebido prejuicio aprendido y
lanzado al ´azar´. Si quieres ser un buen consejero: escucha, piensa, y aplica
la palabra de Dios en verdad. He aquí otro texto que merece reflexionar: “Tales
son los caminos de todos los que olvidan a Dios; Y la esperanza del impío
perecerá” (v.13) Y, “su confianza como tela de araña será” (v,14), o sea, un
apoyo de poca fiabilidad, falto de consistencia, y que no resistirá cuando la
aflicción llegue sin avisar, y por ello sucumbirá, ya que la Roca de apoyo es
Cristo, y en ella has de confiar.
Otro texto sobre el cual quiero
hablar: “He aquí, Dios no aborrece al perfecto, Ni apoya la mano de los
malignos” (v.20), ¡esto dijo con verdad! Una gran consolación para los
primeros, y desamparo para los segundos. Uno puede pensar, con seguridad, que
si las cosas las hace en el ´temor de Dios´, de cierto, el Señor le
recompensará, aunque todo no se le dará, pero tiene su aprobación que es lo
principal, y de alguna manera, la presencia de Dios tendrá, sean cuales sean
las circunstancias por las que haya de pasar. En cambio, el ´maligno´, nada de
eso logrará, a no ser que se vuelva a Dios, y tenga una conversión, un giro genuino
a la rectitud de vida espiritual. Y si no fuera así, no espere obtener de Dios
la paz.
Uno debería preguntarse dónde está nuestra prioridad ¿Estará en saber más de Dios, y sin estorbo alguno, y con disponibilidad seguir las enseñanzas de Dios sin vacilar? ¿O estará más bien en dejar las cosas de la vida espiritual, alejadas, como algo no práctico, a la hora de vivir en una sociedad cargada de engaños e incredulidad? ¡Atendamos a la sabia proclamación que hizo Josué ante los que querían a otros dioses adorar! “Escogeos hoy a quien sirváis; pero yo mi casa serviremos a Jehová” (Josué.24:15) Y si no, ¿a quién será? “La habitación de los impíos perecerá” (v.22) “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Lc.4:8)
(Cap.9)
Job se hace una pregunta que requiere
reflexión, "¿cómo se justificará el hombre ante Dios?” (v.2), una
inquietud espiritual del patriarca Job, y que puede hacerse cada persona
consciente de su vacío interior, un alma que anhela ser justificada ante el
Altísimo Dios; tal cuestión es resuelta si miramos con atención a lo que dice
la Palabra de Dios, respecto a ser justificados ante Dios: “Justificados, pues,
por la fe, tenemos paz para con Dios” (Rom.5:1) Y si alguien piensa que sus
obras le darán la justificación o salvación ante Dios, está equivocado, ya que
a la conclusión a la que el Apóstol Pablo llegó es, que el hombre es
justificado por la fe, sin las obras de la ley (Rom..3:28)
Job se plantea otra interrogación,
"¿quién se endureció contra él, y le fue bien?” (v.4), un endurecimiento
del corazón no acarreará el bien, sino una turbación de espíritu que afecta,
sin lugar a dudas, a todo el ser, o sea, a toda nuestra personalidad en el
´querer y hacer´, y esto sucede cuando el hombre actúa por su cuenta, y no le
irá bien, en cambio leemos: “porque Dios es el que en vosotros produce así el
querer como el hacer” (Fil.2:13) Hay una innata tendencia a ser nosotros los
que actuamos y dejamos a Dios a un lado. Y si así es, entonces se producirán
muchos fracasos que se lamentarán después, y de nuevo será necesario
retroceder. y volvernos a Dios otra vez.
Job plantea una duda: “Si yo le invocara, y él me respondiere, aún no creeré que haya escuchado mi voz”, dijo él (v.16) Un sentir en la situación crítica por la que estaba pasando Job, que aún podría dudar de que Dios le respondiese a él. Y no era porque le faltase la fe, sino que las circunstancias le llevaban, en cierta medida, a creer que el Dios Altísimo condescendiese y le escuchará a él. La fe se ´tambalea´ cuando hay momentos de sufrimiento y no sabemos el por qué. Y como Jesús dijo al Apóstol Pedro: “Lo que yo hago, tú no lo compres ahora; más lo entenderás después” (Jn.13:7) “He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; pasará, y no lo entenderé” (v.11), Job está confuso por su padecimiento, y ello obstaculizaba su visión que de Dios debía tener, y así, nos sucede a nosotros, pues todo no es posible saber, pues Dios guarda sus secretos, y esto lo hemos de comprender.
Job sabe que, Dios “hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número” (v.10), al igual que Job, ¿tú lo puedes creer? ¡Creámoslo, ya que a través de la Biblia leemos que sucedieron muchas ´maravillas´ que están fuera de la razón humana, y por ello, nos cuesta trabajo creer! Hay una ciertísima certeza que asumimos por la fe, al igual con respecto a la creación de Dios, que lo que no vimos lo entendemos por medio de la fe (Heb.11:3) Jesús hizo muchas ´señales´, y los primeros cristianos de la era apostólica también. Y si hoy, creo yo, hubiese más presencia de Dios, tanto a nivel individual, como eclesial, las “cosas grandes e inescrutables y maravillas sin número” veríamos en la actualidad suceder. Uno se pregunta: ¿por qué? Y la respuesta es la que Jesús dijo a sus discípulos: “¿Dónde está vuestra fe?” (Lc.8:25) Una fe reclamada por Cristo Jesús, que no consiste en ver, sino en cree.
(Cap.10)
Aquí Job expresa su queja, en razón
de su estado de aflicción, y la tal le lleva a decir que, “su alma hastiada
está de vivir” (v.1) Y Job a Dios se dirige al decir: “¿por qué me sacaste de
la matriz?” (v.18); psicólogos y psiquiatras en nuestros días dirían respecto a
Job que, su desesperación estaba al límite de sucumbir, para él la vida había
dejado de ser una motivación, un ánimo de vivir. Job no sólo tenía el dolor
físico, sino también el psíquico, ¿y cuál de ellos sería el peor en digerir?
Ambos constituían su ´profundo dolor´, que le llevan a interiorizar y expresar
su sentir. ¿Quién no habla, aún sin razón,
cuando su vida está en una auténtica desesperación? Hablar es bueno, y Job no
se calló, y ello constituyó una terapia, un desahogo interior, y aún mejor
cuando el desahogo él lo hizo elevándolo ante Dios, Quien es el que realmente
conoce a la perfección cuál es nuestra verdadera situación, y que de Él emana
la solución.
Una amargura de espíritu como la que
tenía Job, no hay palabras que puedan describirla, si uno no ha pasado por tal
situación; por ello, todo consejo en este caso de Job no sería cosa fácil
mitigar su aflicción, y sus amigos, quizás con buena intención, no acertaron a
dar consuelo al patriarca Job. ¡Cuánta sabiduría uno necesitaría para animar un
corazón abatido por el inmenso dolor!
¿Dónde están los buenos consejeros cuando uno los necesita que calmen
tal turbación, como en el caso de Job? Faltan cristianos que verdaderamente
aman de tal manera a Dios que con inteligencia especial puedan llegar al
corazón, y no sólo a la mente, porque no es suficiente la razón. ¡Señor,
ayúdame a tener conmiseración, y verdadero amor, sin dejar de ser juicioso,
según sea cada concreta situación!
A Job no le faltaba la fe: “Tus manos me hicieron y me formaron” (v.8) dijo él, aludiendo a su propia creación que Dios llevó a cabo en el Edén. “Acuérdate que como a barro me diste forma; y en polvo me has de volver” (v.9) Una lección ejemplar al ateísmo cuyo postulado es que, fue el ´azar´ y no la creación de Dios, de donde se originó todo ser, sea hombre/mujer, animal, o cualquiera otro ser, que a la existencia vino por un proceso evolutivo carente de inteligencia, que ni la ciencia explica cómo fue, sino simplemente teorías que requieren mucha fe. Job, prosigue diciendo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo, y después de desecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios. Al cuál veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (19:25 al 27), así se expresó Job, que aún la aflicción no era motivo suficiente para dejar de creer en que un día, en la resurrección, vería a Dios. Tal esperanza, no es ilusoria, sino una constante enseñanza en la palabra de Dios. Pregunto: ¿Es esta tu fe como la de Job? Y si no lo fuese, aún tienes tiempo de buscar a Dios, y pedirle Su perdón.
Evidencia la creencia de Job de que,
al final verá a Dios, mientras que, el ateo ninguna esperanza tiene de la
resurrección, aunque Jesús de ella habló (Jn.11:25) Hay una observación que Job
tiene de la omnisciencia de Dios, de que Dios ve la iniquidad, y que no tendrá
por limpio al que pecado cometió v,14), así que Job reflexiona que, si él pecó,
y Dios lo observó, no lo tendría por limpio, aunque él no era una persona que
en constancia pecó, ya que el mismo Dios consideraba a Job “justo y temeroso de
Dios”. Creo que Job tampoco era ´perfecto´, en la terminología bíblica de
perfección, pero sí un hombre recto que temía a Dios. ¡Cuidemos nuestra vida
ante la presencia de Dios, y también de emitir precipitados juicios de
condenación! Observemos que Dios mira desde los cielos y ve cada vida en el
aspecto interior, y juzgará ciertamente al no arrepentido, y, por consiguiente,
no quedará inmune ante Dios.
(Cap.11)
A las palabras de Job de que su
“doctrina es pura, y que limpio está” (v.4) Zofar acusa a Job de iniquidad, y
por ello, el castigo de Dios debe llevar, aunque, según él, ´merecía más´, y
quisiera que Dios hablaré a Job con fines de corrección, ya que, según él, Job
desconoce “los secretos de la sabiduría de Dios” (v.6) ¿Hacia dónde conduce
esta actitud crítica hacia el patriarca Job? En primer lugar, que su amigo se
equivocaba al juzgar a Job, como si fuese un convicto pecador. En segundo
lugar, su juicio a Job está carente de amor, pues no se sitúa en el sufrimiento
de Job, sino que le acusa sin ninguna compasión. En tercer lugar, la manera que
tiene su amigo de ver la situación de Job, nos avisa de lo importante que es
ponernos en la ´piel´ de aquel que sufre y necesita comprensión y no una
malsana reprensión.
Es curiosa la expresión del amigo de
Job, cuando dice que, “el hombre vano se hará entendido, cuando un pollino de
asno montés nazca hombre” (v.12), ¡dando a entender que esto nunca ha de
suceder! ¿Se refería a la falta de conocimiento de su amigo Job? ¡Quizás pueda
ser! De ser así, sería un gran insulto, dañino, a la capacidad de inteligencia
que Job mostró poseer. Job al ser un hombre “temeroso de Dios”, sabía mucho más
que aquellos que pretendían saber más que él. Y es que, muchas veces, nuestras
palabras ponen al descubierto un parcial o total desconocimiento de los
acaecimientos que en los planes de Dios deben suceder. Y sea cual sea la
situación en la que uno esté, deja que Dios actúe conforme a Su saber, y no le
impongamos lo que Él debería hacer; dejemos en sus manos que Él obre y aplique
lo que en definitiva es para nuestro bien, aunque de momento, no entendamos el
por qué, pero si vendrá un después (Jn.13:7)
Hay dos textos que quiero comentar también: “tendrás confianza, porque hay esperanza” (v.18) ¡Unas loables palabras! Y es que la confianza viene primero y el resultado de la misma es la esperanza, pero si esta falla, también la esperanza. Por ello, la esperanza puede convertirse en un deseo, pero carente de confianza. “Te acostarás, y no habrá quien te espante” (v.19), por ello, “seguro dormirás” (v.18) Quizás el sueño reparador ahuyentamos cuando hay una conciencia no limpia ante Dios, y ello, no permitirá un descanso de buena conciencia ante el Señor. “Pero los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio” (v.20) ¿Y Cuál sería la razón? “No hay paz para los malos, dijo Dios” (Is.48:22) Cuidemos nuestra conciencia, pongámosla ante la presencia de Dios, y dejemos que su paz llene nuestro pensamiento y corazón (Fil.4:7) ¡Creo que la conciencia de uno no puede descansar, a no ser que “cauterizada” esté! (1Tm.4:2)
(Cap.12)
Job dice a sus compañeros que ellos
son el pueblo, y que la sabiduría moriría con ellos (v.2), es posible que así
sucede en todos los tiempos. Y añade que él, al igual que ellos, también tiene
entendimiento (v.3), así que el saber no lleva una exclusiva patente, sino que
ellos y Job se caracterizan por ser personas inteligentes, no la que viene de
otra fuente, sino aquella que de Dios procede, del Dios viviente. Una
aplicación sería que la sabiduría va más allá de un simple conocimiento, o sea,
que al teórico se refiere, y que la tal lleva en sí una forma de
comportamiento, así lo expresa el Apóstol Santiago (Stg.3:13), él que también
dice que la sabiduría que de lo alto desciende tiene unas cualidades fuera de
lo corriente, porque son espirituales que van contra corriente, y por lo tanto,
no todos las viven ni las entienden (Stg.3:17)
“Ciertamente el oído distingue las palabras, y el paladar el alimento” (v.11), y una aplicación sería la de un ´oído´ atento, que “distingue las palabras” de lo que es espurio y falto de entendimiento, así como la “viandas dan su gusto al paladar” dejando un agradable saboreo. ¡Cuántas veces nuestra comunicación de interrelación no produce ningún efecto, quizás, al contrario, produce ´malestar´ al otro oído e intelecto, porque no llevan sabiduría, sino solo palabras que causan descontento, ¡a los oídos que escuchan, y piensan en ser ayudados en su conflicto interno!
“En los ancianos está la ciencia, y
en la larga edad la inteligencia” (v.12) ¡Qué gran verdad, que tantos desechan,
y no reflexionan en aprovechar ese conocimiento que la ancianidad acumuló con
el paso del tiempo, especialmente aquellos que la vivieron en la comunión con Dios,
y de Él aprendieron! A todos nos ha pasado, y sigue pasando, un desaprovechar
tal conocimiento. Si aceptáramos su ayuda, realmente, en muchas cosas nos
podrían ayudar en el camino recto. La cuestión radica en que pensamos que, hay
en nosotros sabiduría y que no necesitamos consejos, ni aun cuando estamos en
el padecimiento. ¿Y cómo llamaríamos a esto? ¡Diría yo puro ´ego´ que no admite
consejos!
“Con Dios está la sabiduría y el
poder; y Suya es la inteligencia y el consejo”
(v.13) ¡Cuán en poco aprendemos de esta VERDAD, y por ello, no la
buscamos con sinceridad y anhelo, porque si así fuese, el Apóstol Santiago nos
dice: “Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche se le dará” (Stg.1:5) Un texto bíblico del cual
todos hemos de meditar, pero pidamos sabiduría con fe, pues sino la tal no
vendrá (Stg.1:6) Y una aplicación sería que sin la tal sabiduría ¿se podrá vivir en el camino recto? “Mi
pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Os.4:6) parafraseando las
palabras de Job: Dios quita a los pueblos y jefes de la tierra el conocimiento,
y por ello vagan como por un desierto, sin un rumbo que sea seguro, y además,
sin conocimiento (v.24)
(Cap.13)
Job dice a sus amigos “como vosotros lo
sabéis, lo sé yo” (v.2), por ello, Job considera que nada aportan a mitigar su
aflicción, sino que en cierto sentido aumentan su dolor, ya que le culpabilizan
de su situación. Si ayuda quieres dar no culpes, sin causa, a los demás; debes
informarte bien antes de enjuiciar, ya que fácil enjuiciar a otros sin pruebas
aportar, y por ello, ´condenar´, sin objetividad, ¡cuidado este es un mal que
hemos de a toda costa evitar! Job entiende que de sus amigos poca ayuda
recibirá, y por ello, con Dios quiere hablar; “con el Dios Todopoderoso quiere
razonar” (v.3)
Su causa a Dios quiere llevar, ya que
no entiende cual es la razón de su aflicción, si es cuestión por su causa o es
designo de Dios. Cuando consejos te den compara de dónde vienen, y así poderlos
o no creer, ya que no todo consejo uno tiene que creer, uno debe saber si de
Dios procede o es de una humana intención, pero falto de auténtico saber de lo
que pasa y el por qué.
Job señala que sus consejeros son
“fraguadores de mentiras, médicos nulos” (v.4) Así lo percibía el patriarca Job
de aquellos que a él intentaban mitigar su padecer; si así era qué consejo le
podrían dar, o qué consolación le podrían proporcionar, pues, la mentira es
oposición a la verdad. Un cristiano debería ser un buen ´médico en lo espiritual´,
y así ayudar a los demás. Algo que he observado es una ´espiritualización´ que
no corresponde a la auténtica, creíble, espiritualidad, la cual fue señalada
por Cristo Jesús con total claridad. ¿Deberías hablar cuando tus hechos tienen
mucho que desear? ¡Sé ejemplo y entonces, sí, podrás aconsejar! Job quiere que
sus amigos escuchen “razonamiento” y que estén “atentos a los argumentos”
(v.6), ya que a él le pareció que sus amigos hablaban como si tuvieran en lugar
de Dios, “¿hablaréis iniquidad por Dios?”, y “¿haréis acepción de personas a su
favor?” (v.8) ¿Quién podrá hacerlo y triunfar?
¡Qué inutilidad situarse en lugar de Dios, y enjuiciar a los demás sin ningún tipo de compasión poniéndote en su lugar! Si uno conoce a Dios por medio del saber y la comunión, entonces cuidará sus labios de emitir error, y solamente indicará lo que dice la inspirada palabra de Dios. ¡Usa siempre las Sagradas Escrituras, pero hazlo con amor, considerando que tú también eres débil, y que puedes caer en el mismo pecado que a quien aconsejas cayó, pues nadie está libre de ser seducido por la misma tentación! Job tiene una esperanza inquebrantable, “he aquí, aunque Él me mataré, en Él esperaré”, dijo Job (v.15)
¿Es esta tú confianza, aunque en
pruebas te hallares? Un verdadero hijo/a de Dios, aunque le falte la fe, no la
de su salvación, sino en la que en su situación esté, buscará a Dios en
oración, y sin duda, que Él le dará todo el apoyo espiritual que en ese momento
necesita tener. ¡Ninguna duda, pues Dios responderá a la oración de fe, y la
poderosa ayuda de Dios tendré! “¿por qué te abates, oh alma mía, y te turbas
dentro de mí? Espera en Dios; porque aún le alabaré” (Sal.43:5)
(Cap.14)
En este capítulo, Job alude a que la
vida es breve y que el hombre vive en un estado de cambios fluctuantes: “El
hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores” (v,1) “Sale
como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece” (v.2) ¡Una
descripción obvia la que hace el patriarca Job al considerar la temporalidad y
la fragilidad en la vida del hombre! “¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie”
(v.4) A través del Nuevo Testamento sabemos que Sí hay Alguien que limpio nos
hace: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino
en que él nos amó a nosotros, y envío a su Hijo en propiciación por nuestros
pecados” (1Jn.4:10) “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no
solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1Jn.2:2)
¡Obviamente nadie puede limpiarnos del pecado, sino sólo Cristo Jesús si a Él
se los confesamos! “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y de toda maldad limpiarnos” (1Jn.1:9)
“Ciertamente sus días están
determinados. Y el número de sus meses está cerca de ti; le pusiste límites,
los cuales no pasará” (v.5) ´no serán traspasados´. Uno debe vivir con esta
realidad de que la vida es fugad y pasa, y después la eternidad, ya que la
persona no finaliza su vida con la tumba, o el sepulcro, sino que existe un más
allá; así lo señala la Biblia: “Y de la manera que está establecido para los
hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”, ´vendrá´
(Heb.9:27)
¡Cuán triste es que la persona ignore
esta verdad! ¿Por qué piensas que después de la muerte física ya nada
habrá? ¡Una filosofía diabólica que al
mundo quiere engañar, y así el ser humano vive esta vida porque no cree en el
más allá! Amigo/a lee las Sagradas Escrituras y ellas sabiduría te darán. Y
asegúrate de que tu final sea con Dios y no con la incredulidad. ¿Sabes a dónde
una u otra te llevará?: “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida
eterna” (Mt.25:46) ¿En cuál de estos dos lugares quieres estar? ¡Acepta a
Cristo Jesús en tu corazón y vida eterna con Él tendrás! “De cierto, de cierto
os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envío (al Padre), tiene vida
eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn.5:25)
¡Esto dijo Cristo, el Señor! Job
apunta una cuestión, y él mismo la resuelve con su afirmación: “Si el hombre
muriere, ¿volverá a vivir, o sea, resucitará? Todos los días de mi edad
esperaré, hasta que venga mi liberación” (v.14) En cambio, Job creía en la
resurrección: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo;
y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios. Al cual veré
por mí mismo” (cap.19:25-27) Una interrogación que religiosos, agnósticos y
ateos se cuestionan en su interior, pero que si leyesen las Sagradas Escrituras
tendrían la contestación. Confundir la materia con el espíritu es un gran
error, pues el espíritu no pude morir porque es el ´soplo de Dios´, según
podemos leerlo cuando Dios al hombre y a la mujer creó. La materia es la que
muere, pero no el alma y el espíritu que es creación de Dios. ¿Tienes tú esta certeza que tuvo el patriarca
Job de que al final de sus días vería a Dios? ¡Créelo, y si no lo haces, ello
acarreará tu eterna perdición! Esto es lo que enseña la Palabra de Dios (Mt.25:46)
(Cap.15)
Elifar responde a Job, de que no hay
vana sabiduría en aquel que es sabio de corazón, ni palabras inútiles que sin
provecho salgan de sus labios sin razón (v.2-3) Existe una sabiduría que por la
fe recibimos de Dios (Stg.1:5), y la cual endereza todo camino torcido en el
cual solemos andar tú y yo. Se llama “sabiduría de lo alto”, porque procede de
Dios, y que por medio de obras se muestra que la tal es verdadera y no en
teoría, tanto en pensamiento como en la acción (Stg.3:13)
Una cualidad que emerge en ser mansos
y humildes de corazón, así Jesús lo enseñó y ejemplarizó. Si el ejemplo de
Cristo Jesús seguimos como Él nos enseñó, entonces “hallarás descanso para tu
alma y corazón”; quietud, reposo y equilibrio emocional en nuestro interior
(Mt.11:29) ¿No es lo que uno realmente desea en el ´ajetreo´ y ´abatimiento´
que suele padecer el corazón? Hay una ´batalla´ que solamente libraremos si la
paz de Dios ocupa nuestro corazón, y, además, en Cristo Jesús nuestros
pensamientos guardados son (Fil.4:7) ¿Quién contrala los pensamientos que
determinan la acción? (Prov.23:7)
El amigo de Job dice algo de valor,
aunque equivocadamente al aplicarlo al justo Job, “tu boca te condenará y no
yo”, ya que uno queda ´preso´ en aquello cuyos labios pronunció (v.6) Jesús
también en este término se expresó: “mal siervo, por tu propia boca te juzgo”
(Lc.19:22), ya que nuestras propias palabras delatan si en ellas hay
credibilidad o no; ser creíbles es una virtud de mucho valor, la cual por todos
es apreciada, aunque se discrepe de su opinión. Importa mucho lo que decimos y
cómo lo decimos, ya que nuestros labios suelen expresan una actitud del corazón
(Lc.6:45)
Un texto de reflexión es cuando dice
el amigo de Job, “el malo extendió su mano contra Dios, y contra el
Todopoderoso su soberbia aportó” (v.25) Y es que la incredulidad del ateísmo
pretende burlase, alejarse de la existencia de Dios, y así vivir en un
libertinaje reprobado por el Señor. ¡Atiende a lo que dijo el salmista: “y dijo
el necio en su corazón: No hay Dios”, ¿y adónde conlleva esta necedad? A llevar
a cabo todo tipo de maldad sin auto control (Sal.53:1)
Otro texto de valor es el que dice el
amigo de Job, “no confíe el iluso, o falto de entendimiento, en la vanidad,
porque su recompensa tendrá" (v.31Y es como Dios dice en la Biblia que, “Dios
no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”
(Gál.6:7) ¡Amigo/a esto no es sólo un poema sino una real aplicación
espiritual! Quizás tenga deleite en su lectura y en cambio nada en tu vida
cambiará. Si así fuese, realmente nunca llegaras a experimentar la verdad
divina que te habla, y que quiere tu camino enderezar, y así podrás gozar de
una verdadera felicidad, que las circunstancias, como ya sabes, no son perennes
en aportar, pero, la fe en Dios sí que te ayudará en la adversidad.
(Cap.16)
Job. responde a la represión de sus
amigos: “consolares molestos sois”, y que sus “palabras vacías”, que no aportan
consuelo alguno a Job (vs.2 y 3) Job les dice que él también podría hablar como
ellos si estuviesen en su condición, “yo podría hilvanar contra vosotros
palabras”, peo sin “alentar, ni apaciguar vuestro dolor” (vs.4 y 5) Si de
verdad quieres aconsejar, adentrarte, en lo posible, en el dolor y en la
aflicción de los demás. ¡Huye de salir ´airoso´ pensando que tus palabras
´huecas y vacías´ llevarán consuelo y ánimo al que afligido está! Tú éxito no
estará en lo que dices, sino en tu empatía de acercamiento, oír con atención, y
reflexionar en cuanto a las palabras que debes expresar ante los que están
pasando por circunstancias difíciles y darles palabras de efectividad.
“Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, el dolor no se aparta de mí” (v.6), y es cuando ´azota´ el dolor que muy pocos son los verdaderos consoladores que aciertan a mitigar la aflicción, y la cuestión es que por uno mismo es incapaz de salir de su situación. Al que en Dios creyó, como fue en el caso del patriarca Job, los avatares del sufrimiento podrán venir, pero al igual que el patriarca Job, se apoyará firmemente en la confianza en Dios. Ciertamente, es cuando el dolor nos toma y nos llena de aflicción, que mostramos hasta que, punto nuestra fe en Dios, no es vacía de contenido, sino fortaleza en el Señor. Cuando todo va bien, y no hay ningún tipo relevante de aflicción, entonces e fácil la vida cristiana, y así confiar en el Señor, pero cuando en la “escuela” del Señor atravesamos la aflicción, es entonces cuando se mide hasta qué punto, estamos confiando en la soberana voluntad de Dios.
Job habla de un antes y un después en
su aflicción: “Próspero estaba, y me desmenuzó, me arrebató y me despedazó”
(v.12) Job se estaba refiriendo a la prueba que Dios al diablo permitió que se
le hiciese a Job. Y nos preguntamos ¿Por qué, siendo Job un “hombre justo y
temerosos de Dios”, tuvo que padecer tanta aflicción? Si todo lo entendiésemos entonces seríamos
iguala a Dios, pero nuestros pensamientos no son, ni siquiera, aproximados, al
plan soberano de Dios: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos,
ni vuestros caminos mis caminos, dijo Dios” (Is.55:8) Por tanto, en todo
padecimiento hemos de creer con plena certeza que en todo ello hay un plan
perfecto y divino de parte de Dios, y que éste es sabio y nos guía a la
santificación, a una vida de auténtico compromiso con el Señor, ¡claro si
aceptamos su corrección y sabia dirección!
¿Entendía Job el por qué su
sufrimiento, ¡creo que no! “Mi rostro
está inflamado con el lloro, y mis párpados entenebrecidos, a pesar de no haber
iniquidad en mis manos, y de haber sido pura mi oración” (v.s.16 y 17) ¡Este
fue su clamor!, pero al mismo tiempo sabe que en “los cielos está su testigo
observador, y su testimonio en las alturas”, donde está morando Dios (v.19) Una
altura de miras caracterizaba a Job, ya que su situación no estaba solamente con
él, sino también en los cielos, y observada por el omnisciente Dios, donde está
ubicada la morada y el trono del Señor.
¡Oh alma mía, sea cualquiera la situación por la que haya de pasar yo, pueda pensar como Job, que en las alturas de los cielos está mi Salvador y que está conmigo en la aflicción! “Disputadores son mis amigos; Más ante Dios derramaré mis lágrimas” de aflicción (v.20) “Mis años contados están y no volveré” (v.22) Así será todo ser humano que dejará esta tierra para no volver, ya que en la eternidad habrá cielos nuevos y tierra nueva y ésta de aquí y ahora dejará de ser (Ap.21:1) ¿Dónde irás tú cuando este mundo dejes y en la eternidad te adentres, sepas que solamente hay cielo e infierno, según señalan las Sagradas Escrituras, y a uno u otro de estos dos lugares irán todos los humanos cuando salgamos de este mundo, habiendo dejado de ser, ya que la muerte nos separa de este mundo, pero si somos cristianos, entonces, la esperanza está con Cristo, en los cielos, donde siempre estaremos con Él.
(Cap.17)
“Mi aliento se agota, se acortan mis
días, Y me está preparado el sepulcro” (v.1) ¿quién podrá adentrase en el
pensamiento del patriarca Job, cuando lo que está expresando responde a una
concreta situación de dolor físico y psíquico que atormenta el interior de su
corazón? Job no era consciente de lo que de sus labios salió, ya que sus días
fueron prolongados por el Señor, por lo tanto, lo que dijo en ese momento no
fue él, sino su aflicción. Una aplicación es, que los pensamientos suelen variar
según sea la situación. Por ello, cuan necesario sería encomendar nuestros
pensamientos al Señor (Sal. 139:23) Y permitir que los tales sean controlados
por la paz de Dios (Fil.4:7) ¿Por qué cargar con la “ansiedad” si a Dios la
podemos llevar? ¡Y Su bendita promesa es que Él cuidado de nosotros
tendrá! (1Ped.5:7)
Job ve en sus amigos, no consoladores, sino “escarnecedores” (v.2) ¿tenía Job razón?, posiblemente en algunas de las intervenciones así lo hicieron sin ninguna compasión hacia el patriarca Job, pero hubo otros momentos de la pregunta de Job: intervención que sí hablaron correctamente cuando se referían a Dios. Hay una innata inclinación a enjuiciar lo que otros dicen sin pararnos en su reflexión, pero Job si en ello pensó, y también a ellos lo manifestó, aunque discrepaba de ciertos argumentos empleados por los amigos de Job, los cuales no encajaban en paliar su dolor y aflicción. Llevar a cabo un juicioso equilibrio en valorar cada situación, ello es de sabios que no se dejan arrastrar por una superflua opinión que surja en la mente ´sin ton ni son´.
Job recurre a la protección de Dios
(v.3), y es que siempre, aunque buenos consejeros haya, no olvidemos que el
mejor es el que proviene de Dios. Sin lugar a dudas, mucho nos perdemos cuando
ponemos a un lado la enseñanza de la palabra de Dios, y en su lugar aceptamos
consejos y opiniones de hombres, que, si no tienen base bíblica, entonces
carecen de valor, especialmente en lo referente a la escala de valores
espirituales que son el ´meollo´ de la vida ante la presencia de Dios. ¡Mirar
lo que el hombre mira, no sería sabiduría de Dios, y en cambio, si lo sería
saber lo que Dios mira y piensa acerca del hombre en cuestión!
Por ello, para conocer la naturaleza
humana hemos de recurrir a la fiable e infalible palabra de Dios, que es la que
nos enseña todo lo que uno debe saber para mantener una conducta correcta, sea
cual sea la propia o ajena situación, tanto de alegría como de aflicción. Al
igual que Job, nuestros pensamientos como “sombra son” (v.7)
Job, el “temeroso de Dios”, está
convencido que el justo “su camino proseguirá, y el limpio de manos su fuerza
aumentará” (v.9) Una consoladora verdad, que como dijo Dios al apóstol Pablo:
“porque mi poder se perfeccionará en la debilidad” (2Cor.12:9) Por ello, el
apóstol Pablo llega a esta conclusión, conforme a la revelación de Dios:
“Porque cuando soy débil, entonces fuerte soy” (2Cor.12:10) A la pregunta de
Job: “¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza?” (v.15) Y la sabia respuesta
sería: ¡mi esperanza está en Dios! (Sal.39:7)
(Cap.18)
“¿Cuándo pondréis fin a las palabras?
Entended, y después hablemos” (v.2), y es que en esto el amigo de Job tenía
razón, en lo que respecta a que uno debe hablar con previo conocimiento, y no
´al azar´. ¡Pon fin a tus palabras, si lo que has de decir no tiene sentido con
la realidad! En esto todos fallamos al emitir un juicio precipitado respecto a
los demás. ¡Cuidémonos de entender y hablemos después, porque de lo contario
fatuo será el responder! “Ciertamente la luz de los impíos será apagada, y no
resplandecerá la centella de su fuego” (v.6) Una triste y real situación de
todos aquellos que dejan a Dios por incredulidad o ignorancia, o quizás en aras
de otra razón. ¿Qué luz podrá aportar el impío si su lámpara se apagó, y la
centella de su fuego no resplandeció? ¡Amigo/a deja que la luz de Dios alumbre
en tu corazón, y proyéctala a los demás como Jesús enseño! (Mt.5:16) “Por lo
cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te
alumbrará Cristo”, el Señor (Ef.5:14) ¿Qué significa? “Alumbrando los ojos de
vuestro entendimiento” (Ef.1:18), o sea, de la razón.
El amigo de Job, describe la suerte
de los malos: y entre otras cosas señala: “Abajo se secarán sus raíces, Y
arriba serán cortadas sus ramas” (v.16) Serán como el ´viento o la sombra que
pasó´, digo yo. Y ¿a quienes acaecerá esto? Así lo expresó el amigo del
patriarca Job: “Ciertamente tales son las moradas del impío. Y este será el
lugar del que no conoció a Dios” (v.21) ¿Por qué piensa el impío que la vida
sin Dios será lo mejor? Sin lugar a dudas, es el diablo el que pone ´venda´ en
los ojos para que no les resplandezca la luz de Dios. Apunto dos textos
bíblicos que Jesús señaló, del por qué las tinieblas son elegidas en vez de la
luz: “Y esta es la condenación: que los hombres amaron más las tinieblas que la
luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece
la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Jn.3:19 y
20) Aquí está la clave de la razón del porqué las personas rechazan la verdad
de Dios, y prefieren ´guarecerse´ en las tinieblas de sus malas obras como si
ellas no fuesen conocidas por el Señor. ¡Qué engaño diabólico ´empaña´ esta sin
razón, ya que nadie puede ocultarse de la presencia de Dios!
Si estas palabras estás leyendo, entonces no te dejes engañar por el diablo tentador, ya que lo que él pretende es llevarte a la perdición, no en exclusiva el aquí y ahora, sino también cuando pases a la eternidad que espera tanto al justo como al pecador, y es ahí donde recibirás el justo juicio de Dios, no creas que esto es un pensamiento efímero, sino que constituye la enseñanza de la palabra de Dios. Si salvarte quieres de la eterna perdición recurre a Cristo Jesús y te dará el perdón, y tendrás la gran esperanza de la SALVACIÓN. ¡Escuchan con atención, y pon fe en las palabras que Cristo Jesús pronunció: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió (el Padre), tiene vida eterna; y no vendrá a condenación” (Jn.5:24) ¿Cuál es tú creencia? Pues de ella dependerá tú salvación o perdición. ¡Salvación no perdición esta es la cuestión que debes de resolver tomando en exclusiva lo que dice la inspirada e infalible palabra de Dios!
(Cap.19)
Unas palabras de Job que no tienen
´desperdicio´, y que van dirigidas a sus amigos: “Respondió entonces Job, y
dijo: “¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, Y me molestaréis con palabras?”
(vs.1 y 2) “Ya me habéis afrentado diez veces, y me maltratáis sin que
vergüenza os diese” (v.3) Job, por sus amigos es ´injuriado´ como un malhechor
empedernido, y sin razón es ´vituperado´, especialmente por aquellos que,
presumiblemente, deberían apoyarlo, y no afrentarlo. Job, consideraba, a sus
´presuntos´ amigos, “angustiadores de su alma”, cuyas “palabras” le eran
“molestas”, y no sabias. ¿Cuál sería tu actitud si fueses Job? ¿Dirías lo que
dijo él, o mantendrías silencio en tu dolor? Quizás nos pueda ayudar lo que
Jesús padeció, que ante sus angustiadores su boca no abrió (Is.53:7) Un
silencio, en ocasiones, sería el medio que un cristiano debería adoptar: “Y
siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada
respondió” (Mt.27:12)
Job, no estaba exento de errar, y él sabe que, sobre sí mismo el pecado recaerá (v.3) Dios perdona y limpia de iniquidad a todo el que dispuesto de corazón está a confesar: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1Jn.1:9), no obstante, las secuelas del pecado sobre uno recaerán; aunque Dios “sepultará nuestras iniquidades y todos nuestros pecados echará en lo profundo del mar” (Miq.7:19) Y la pregunta del profeta Miqueas: “¿Qué Dios, como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?” (Miq.7:18) ¡Qué gran consuelo el saber que nuestros pecados confesados a Dios olvidados por Él serán!
Job recuerda la gloria que tuvo, y
ahora estaba despojado de ella, y “quitada la corona de su cabeza” (v.9), y es
que la verdadera gloria no debería estar sobre nuestra cabeza, sino sobre Dios,
como el salmista David expresa: “Dad a Jehová la gloria”, y a “Él adora”
(Sal.29:2) ¿A dónde buscas tú gloria? ¡Atiende a lo que Jesús dijo, y su
enseñanza prioriza (Jn.12:43) ¿Por qué buscar lo efímero y pasajero, y no centrarnos
en lo verdaderamente eterno?
La mirada de Job a su anterior
gloria, debería ayudarnos a entender que la tal como la ´sombra se esfuma´.
Job, tuvo una decepción de los que habían sido sus íntimos amigos, a quienes
amaba, y que ahora se volvían contra él, cuando más los necesitaba (v.19) Una
pena cuando los ´supuestos´ amigos te aborrecen sin causa, o simplemente se
alejan dejándote solo con tu ´pesada carga´, y aunque les digas: “¡amigos,
tened compasión de mí!”! (v.21) ¿lo oirán y a tu clamor atenderán? Es posible
que sí, aunque no fue el caso de Job que vemos aquí.
¿A dónde estaba la esperanza del
patriarca Job? ¡Estaba en Dios, y en el día de su resurrección! “Yo sé que mi
Redentor vive. Y después de deshecha esta mi carne he de ver a Dios” (vs.25 y
26) Pablo, el apóstol, así lo expresó, al igual que Job, al hablar de una vida
en gloria después de la resurrección: “pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que
en nosotros ha de manifestarse”, en la resurrección, o cuando Jesús venga
(Rom.8:18), y si en ti no hay fe, y continúas en incredulidad, entonces escucha
lo que dijo Job: “Sepas que un juicio habrá” (v.29)
(Cap.20)
Es de interés considerar lo que dijo
el amigo de Job. quien considera el ´gozo´ y la ´alegría´ del impío como algo
´fugaz´ sin una consistencia., sino momentánea y circunstancial, así lo
expresó: “Que la alegría de los malos es breve, y que el gozo del impío
momentáneo será” (v.5) Y continúa que, “aunque subiere su altivez hasta el
cielo, Y su cabeza tocare en las nubes”, aun así “como su estierco para siempre
perecerá, los que le hubieran visto dirán: ¿Qué hay de él? Como sueño volará, y
no será hallado y como visión nocturna se disipará” (vs.6-8) ¡Que ilustración
tan gráfica que hace a uno pensar que! ¿de qué sirve la altivez, si de la
alegría y del gozo te privará? “Si el mal endulzó su boca, si le parecía bien y
no lo dejaba, su comida se mudará en sus entrañas, veneno de áspides chupará, y
no verá los arroyos, los ríos, los torrentes de miel y de leche” (vs.12-14,
16-17)
El pecado siempre un atractivo será,
pero la amargura después vendrá, porque la impiedad impune no quedará, y el
castigo tarde o temprano llegará, preciso es el arrepentimiento y, entonces
perdón de Dios tendrás: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo
para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1Jn.1:9) ¡Acepta
de Dios esta VERDAD!
El amigo de Job, después de describir
todas las calamidades que al malo le esperarán, concluye diciendo que, “esta es
la porción que Dios prepara al hombre impío, y la heredad que Dios le señala
por su palabra” (v.29) Y es que la palabra de Dios cumplimiento tendrá: “No os
engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembraré, eso
también segará” (Gál.6:7) ¿Qué es lo que sembramos? “Porque el que siembra para
su carne, de su carne corrupción segará; más el que siembra para el Espíritu,
del Espíritu vida eterna segará” (Gal.6:8)
Hay una vida breve, y por ello, uno tiene que reaccionar, o servir al pecado, que su consecuencia acareará, o someter a Dios nuestra vida, y en cada momento, Él, siempre nos ayudará, sean cuales sean las circunstancias por las que hemos de a travesar, aunque algunas de ellas dificultosas serán. La Biblia es un ´caudal´ de sabiduría ¿por qué desecharla en aras de la tuya y la mía? ¡Ora al Señor por ayuda cuando en dos caminos estés Él te guiará por el correcto, si en Él depositas tú fe! “Dios es el que me ciñe de poder, y perfecto hará mi camino ante Él (Sal.18:32)
“Encomienda a Jehová tú camino, y
confía en él; y él hará” (Sal.37:5), y no tú lo que debes hacer: “Te haré
entender, y te enseñaré el camino en que debes escoger” (Sal.32:8) “Reconócelo
en todos tus caminos, y él dice: tus
veredas enderezaré” (Prov.3:6) En cambio, “hay camino que al hombre le parece
derecho; pero su fin es camino de muerte” (Prov.14:12) ¡Cada uno de estos
textos bíblicos debería hacernos reflexionar en lo que respecta a ¿Cuál es
nuestro camino, el de mentira, o el de verdad?, el uno llevará a la PERDICIÓN y
el otro a la SALVACIÓN. Ahora, tú decisión has de tomar; ¡tú elegirás, algo que
NADIE puede hacer por ti, ya que es PERSONAL!
(Cap.21)
Job enseña que los malos prosperan,
esto es lo que a sus amigos expresó: “¿por qué viven los impíos, y se
envejecen, y aun sus riquezas crecen?” (v.7) Quizás el patriarca Job desconocía
lo revelado por Dios: “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas
envidia de los que hacen iniquidad, Porque como hierba serán pronto cortados, Y
como la hierba verde se secarán” (Sal.37:1, 2) “No te entremetas con los
malignos, Ni tengas envidia de los impíos; Porque para el malo no habrá buen
fin” (Prov.24:19 y 20) “No envidies al hombre injusto, Ni escojas ninguno de
sus caminos, Porque Jehová abomina al perverso; Mas su comunión íntima es con
los justos” (Prov.3:31 y 32)
¿Por qué envidiar al malo cuando su destino está determinado, y en cambio, el temeroso de Dios obtendrá su bendición?, y no solamente aquí y ahora, sino también le espera la gloria en la eterna salvación. Una actitud correcta es de lástima por aquellos que desechan a Dios y por ello, no tienen ninguna esperanza, sólo se apoyan en sí mismos, y esto les ocasionará su final DESTINO, que no será de SALVACION, sino de eterna PERDICIÓN.
¿Qué dicen los impíos a Dios?
“Apártate de nosotros, porque no queremos conocimiento de tus caminos, y para
qué hemos de servir al todopoderoso, y la oración de qué nos aprovechará”
(vs.14 y 15) Una actitud de rebeldía que, sin lugar a dudas, su consecuencia
tendrá. Dios siempre estará dispuesto a perdonar, pero la insistencia en el
pecado, entonces el perdón no se obtendrá: “Jehová es lento para la ira, pero
al culpable por inocente no dará” (Nah.1:3) A los elevados por ellos mismos,
“igualmente yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán” (v.26) ¡A todos
nos espera este fin, pero la diferencia está en que, unos mueren sin esperanza,
mientras que otros, seguros están de una vida nueva que después de la muerte
física les esperará! ¿Cuál es tú
seguridad cuando esta tierra dejes y pases a la eternidad?
¡Asegúrate, leyendo reflexivamente la
Biblia, y ella te enseñará en qué lugar pasaras la eternidad! “E irán éstos al
castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mt.25:46) ¡Esto es en el más
allá! Le señalo un texto bíblico que le haría bien en él pensar, pues fue lo
que Jesús así lo expreso en el Evangelio según Juan (5:24)
Job dice a sus amigos, algo que suele
suceder, “me consoláis en vano, y falacia vuestras respuestas vienen a ser”
(v.34) Creo que hay ´consoladores´ que no aciertan en sabiduría a responder,
porque ignoran los conflictos internos que el otro pueda tener, sean ciertos o
imaginarios, ya que de todo puede haber. Un buen cristiano buscará la dirección
de Dios antes de responder. Sin duda, todos necesitamos consoladores que nos
ayuden a salir de nuestro revés, pero, dónde encontrarlos que sean sinceros y
que sólo busquen nuestro bien. Creo que, sí los hay, y son aquellos que con
Dios manteniendo mucha cercanía en comunión con Él.
Los amigos de Job, solo tenían una teología fría, incapaz de llegar al corazón que en sus carnes Job sufría. ¡Cuánto bien podríamos hacer si nos pusiésemos en el lugar del que padece, y fuésemos capaces de no ocultarle lo que creemos que en su situación debería hacerse!
(Cap.22)
Job es acusado abiertamente de que
“por cierto tu malicia es grande, Y tus maldades no tienen fin” (v.5) Y aunque,
el amigo de Job esgrime sus argumentos para justificar su acusación, los cuales
no responden con exactitud al referirse a Job. Una acusación malsana no
edifica, sino que empeora la situación por la que estaba pasando el patriarca
Job. Así sucede cuando se actúa sin ninguna empatía ni conmiseración hacia el
que tiene su dolor. ¿Por qué somos tan propensos a dar a cada situación una
solución sin razón? El amigo de Job estaba muy perdido en lo que respecta a
tener el don de consolador. Un consejo quiero expresar: Si consuelo no puedes
dar, entonces no te entrometas en los problemas de los demás, y si lo haces,
sin duda, más que ayudar, perjudicarás. ¿Quieres dañar o ayudar?
El amigo de Job cree que éste había
perdido la comunión con Dios, y por ello, también su paz, así que le dice:
“Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz” (v.21) Una verdad, que no
correspondía al caso de Job, pero sí a la a todos aquellos que en sus vidas han
ausentado al Dios de cual proviene la paz. Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz
os doy” (Jn.14:27), y ésta es el resultado de la amistad con Dios, que se
trasluce en una auténtica vida de comunión con Dios.
¡Volvámonos a Dios, es Él y no
ninguna otra circunstancia la que nos proporciona la paz con Dios! ¿Sientes la
paz de Dios en tú interior, porqué estás buscándola en la comunión con Dios? Te
aseguro que el ser religioso, donde esté ausente la palabra de Dios, no pienses
que tal o cual creencia te llevará a experimentar la verdadera paz con Dios, ya
qué se consigue de manera exclusiva orando y leyendo las enseñanzas que están
reveladas en la Palabra de Dios: “Toma ahora la ley (la de Dios) de su boca, y pon
sus palabras en tu corazón” (v.22)
Una enseñanza de gran valor en lo que
afecta a la edificación es: “Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado;
Alejarás de tu tienda la aflicción” (v.23) Y sin duda, aunque ella venga, de
seguro que tendrás de Dios la auténtica consolación, porque Dios nunca abandona
a los que en Él se apoyan, sea cual sea la situación por la cual estés pasando,
y siempre tendrás a tu lado al Señor. Quien dijo: “oraras a Él, y Él te oirá”
(v.27)
¡Una de las experiencias más
gloriosas es que Dios escuchará tú oración, y Él te responderá! Y en aquellos
momentos cuando en tu camino haya oscuridad, entonces la luz de Dios “sobre tus
caminos resplandecerá” (v.28) Hay una condición que no debes olvidar que, “al
humilde de ojos Dios salvará” (v.29, en cambio. los de ojos altivos, lo dice
claramente las Sagradas Escrituras, Él rechazará, en cambio, a los humildes de
corazón, Dios siempre a su lado los tendrá, y escuchará sus plegarias y en su
momento sus oraciones contestadas serán; siempre que cuentes con su perfecta y
divina voluntad.
¡Lee con reflexión la palabra de
Dios, y verás que así será! Hay muchas de sus bendiciones que nos perdemos ¿y
cuál la razón será? porque obviamos la
escala de valores espirituales que Él demandó que en nosotros debería haber. ¡Y
si así no fuese, entonces no esperemos una paz que nunca llegará, aunque la
busquemos en todo lo que el mundo generosamente te ofrecerá, y te aminara a
tomar, pero ello será tu infelicidad! (1Jn.2:15 al 17)
(Cap.23)
Era tal la amargura del patriarca Job
que, no podía visualizar con acierto el porqué de su situación; al igual que
puede pasarnos a nosotros cuando surge, de alguna forma la aflicción. Y cuando
ese momento llega, qué actitud tomamos, nos resignamos y aceptamos como algo
permitido por Dios, o nos ausentamos de Él dejando a un lado la comunión con
Dios. “¿Quién me diera el saber dónde hallar a Dios?” (v.3) Éste fue un anhelo
que surge en su corazón, pues no desecha el designio de Dios, sino simplemente
quiere hablar y oír a Dios.
Creo que es una postura correcta la que tuvo Job, que al no entender su crítica situación quiere exponérsela a Dios, aunque se equivocó al decir el cómo hallar a Dios; hemos de entender que Job no tenía toda la revelación de Dios, que hoy nosotros tenemos de “todo el consejo de Dios” (Hch.20:27)
Job quería exponer su “causa delante
de Dios” (v.4) Un gran ejemplo para el cristiano que, ante Dios debe exponer,
abriendo su corazón, y decirle todo lo que hay en él, pues Dios escucha y responde
cuando buscamos la comunión con Dios (Heb.4:16) “Yo sabría lo que él me
respondiese, Y entendería lo que me dijese” (v.5) Cuántas veces Dios, por su
palabra nos habla, y en cambio, la desoímos porque en nuestro “ego” el
sentimiento no encaja, ¡demasiada enfática y exhortativa apelando a nuestra
cristiana vida!
Hay palabras de Job que son toda una
lección: “Mis pies han seguido sus pisadas, y no me aparté, y su camino guardé”
(v.11) ¿Es así en nuestra vida cristiana en la que sus caminos guardamos y de ellos
no nos apartamos? Y si así no lo hiciésemos ¿qué solución obtendremos cuando
nos asalten situaciones que controlar no podemos? ¡Dejemos a un lado nuestra
apreciada egocéntrica opinión y resolvamos con Dios a nuestro lado toda
conflictiva situación! ¿Y cuál sería la razón?: “Él, pues, acabará lo que ha
determinado en mí”, o sea, en Job (v.14)
¡En la vida de un cristiano no
existen las ´casualidades´, sino los sabios designios de Dios! Una gran
fortaleza esperanzadora que aún nos acerca más a Dios, sabiendo que todo lo que
en nuestra vida suceda está controlado por Dios. ¿Así lo crees? ¡Entonces
glorifica a Dios, y espera que Él intervenga sea cual sea tu situación! Y como
dijo el patriarca Job, que fue “turbado por Dios (v.16)
No obstante, Job, aun sabiendo esto,
no entro en un abandono de Dios, sino que se mantuvo firme en su aflicción, y
en Dios encomendaba su dolor y crítica situación. ¿Hay alguien que quiera pasar
por la situación de Job? ¡Creo que no!
No obstante, también hay otras circunstancias que por el hecho de ser
cristianos de ellas exentos no estamos.
¡No culpabilicemos a Job, como hicieron sus ´supuestos´ amigos, que fueron incapaces de otorgar consolación, aunque se consideraban ´sabios´, expertos en los designios de Dios, eran realmente ignorantes en aplicar el método de empatía hacia el sufrimiento de Job. ¡Una aplicación teológica que no conlleve compasión, no es teología, sino mala interpretación!
La auténtica enseñanza bíblica
siempre acarreará bendición cuando se obedece a Dios de todo corazón, y si hay
desobediencia a la palabra de Dios, entonces no esperes lo mejor. Una de las
cualidades inherentes en Dios es su AMOR, pero éste no está exento de castigo
al no ARREPENTIDO pecador, así que lo que le espera es el JUSTO juicio de Dios.
(Cap.24)
Una frase de relevante valor es la
que Job expresó al considerar dos atributos de Dio; al decir que, “los tiempos
no le son ocultos, al todopoderoso”, Dios (v.1) Y según el salmista indica por
inspiración, “en tu mano están mis tiempos, Señor (Sal.31:15) ¡Qué gran
consolación! Y también que, junto a la omnisciencia está la omnipotencia, poder
absoluto de Dios que llevará a cabo todo control, ¡así que el hombre es sólo un
´peón´ en los planes divinos y eternos de Dios! ¿Dónde queda la jactancia del
ser humano quien piensa, por su actitud situarse en el lugar de Dios?
Si el hombre rechaza a Dios será una
persona digna de conmiseración, ya que camina solamente impulsado por su propia
opinión, la cual le llevará al camino de frustración. Atiende a las palabras del Salmista: “Hay
camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”, de
perdición, dijo el sabio Salomón, por inspiración (Prov.16:25)
Job hace una descripción de un
comportamiento humano explotador: “Quitan el pecho a los huérfanos, y de sobre
el pobre toman la prenda. Al desnudo hacen andar sin vestido, y las gavillas
quitan a los hambrientos” (vs.9 y 10) Y Job dice: “Y claman las almas de los
heridos de muerte, pero Dios a su oración no atiende” (v.12)
A Job le parecía que para Dios esta situación le era indiferente, pero realmente no es así, pues Dios a todos atiende: “Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones” (Sal.107:6) “He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros” su sueldo, “y los clamadores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos” (Stg.5:4) “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al que culpable es” (Nah.1:3)
Hay de los que oprimen al pobre,
¿podrán salir ilesos sin que Dios castigo les otorgue? Job habla del adúltero
que, “el ojo del adúltero está aguardando la noche, y piensa que no le verá
nadie, y esconde su rostro” (v.15) Hoy el adulterio entra dentro de la ´vida
normal´, ya que es una práctica de inmoralidad, pero que el hombre a lo inmoral
no lo ve como tal, ¿pero que dice Dios al respecto? “Porque Jehová Dios de
Israel ha dicho que él aborrece el repudio”, el cual es maldad (Malq.2:16)
Y en el texto bíblico anterior,
señala que no abandonemos a la mujer de nuestra juventud: “Guardaos, pues, en
vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud”
(Malq.2:15) ¡Así de claro lo dice el Señor, no sólo en estos versículos, sino
en otros textos bíblicos que apunta la palabra de Dios! Job señala que, “la
nieve es arrasada por la sequía y el calor, y que así lo son los pecadores que
descienden al Seól” (v.19)
La cuestión es que en los tales no
hay ninguna esperanza de volver a la vida junto con el Señor, en cambio, el
cristiano ´nacido de nuevo´ sabe que después de la muerte le espera una gran
mansión junto a Dios; ¿es esta tu esperanza, de perdición o salvación? Serás
salvo si crees en Jesucristo con todo tu corazón, ésta es la promesa
reiteradamente que encontramos en la palabra de Dios: “Estas cosas os he
escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis
que teméis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1Jn.5:13)
(Cap.25)
El amigo de Job, al expresar la
grandiosidad de Dios, habla de su ´señorío´, de su ´paz en sus alturas´, y que
´sus ejércitos no tienen número´, y que de él irradia a los demás ´su luz´
(vs.1 al 3) ¡Una gran descripción en lo que respecta a Dios! Muchas veces
hacemos a Dios pequeño, limitándolo a nuestro contexto en el cual somos y nos
movemos, pero Dios es infinito, y aunque así se nos dice en la Biblia, no
obstante, no creemos lo que no vemos, y claro, esto contrasta con lo que leemos
de que, ´la fe ´es certeza y convicción de aquello que no vemos´ (Heb.11:1)
Así que la incredulidad en la vida
cristiana es un impedimento. Existe mucha gran elocuencia de lo que de Dios en
teoría creemos y que en la práctica no tenemos. ¿Y de qué servirá esto, si no
hay praxis en lo que decimos creer y en la experiencia no creemos? Posiblemente
el amigo de Job en su concepto teológico estaba siendo sincero, pero esto no
vasta si queremos ser consecuentes con lo que creemos, entonces ello requiere
lo que hacemos.
Hay una pregunta de interés en la
intervención del amigo de Job, y es que, “¿cómo se justificará el hombre para
con Dios?” (v.4) ¿Te has preguntado esto? Quizás no tengas dudas de esto por
cuestión de tu religión, ¿pero estas cierto de lo que has aprendido acerca de Dios
ha sido una experiencia de cambio interior?
¡Asegúrate que lo que estás creyendo procede realmente de la palabra de
Dios, y no de enseñanza humana que margine lo revelado por Dios! Si haces esta
pregunta tu tampoco tienes una contestación, será porque no has leído lo que el
apóstol Pablo expresó: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con
Dios”, ¿y por cuál medio se obtiene?, “por medio de Jesucristo nuestro Señor”
(Rom.5:1)
Y que, “ahora, pues, ninguna
condenación hay para que los están en Cristo Jesús” (Ro.8:1) Y otra cuestión
que plantea el amigo de Job: ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?” (v.4)
La respuesta que encontramos en lo revelado por Dios, es que, “el pecado entró
en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a
todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Rom.5:12)
¿Qué quiere esto decir? Que en Adán y
Eva somos todos pecadores por naturaleza. Y que la única manera de ser
limpiados de pecado, es de manera exclusiva, mediante la sangre derramada por
Cristo Jesús en el Calvario, “y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de
todo pecado” (1Jn.1:7) ¿Y qué hemos de hacer para ser limpiados? “Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel justo para perdonar nuestros pecados, y de toda
maldad limpiarnos” (1Jn.1:9) Hay un pensamiento reflexivo que expresa el amigo
de Job, y es que, “el hombre, que es un gusano, y el hijo del hombre, gusano
también” (v.6) Entonces uno piensa, ¡dónde queda la jactancia y también la
altivez, si ante Dios el hombre ´gusano´ es!
Cap.26
Job proclama la soberanía de Dios, y
sus sabias cuestiones nos invitan a la reflexión, pues dice el patriarca Job
que, al que no tiene ´poder´ el Señor le ayudó, y al que carece de ´fuerza´
obtuvo ´amparo´ de Dios (v.2) Si la persona busca su fuerza y poder en su auto
control, entonces se hallará decepcionado, ya que tantas cosas en la vida están
fuera de su control, y algunos saben esto, y otros creen que la mente humana es
suficiente para resolver toda cuestión, y que no necesita a Dios. ¡Qué infantil
es tal opinión, ya que el ser humano es falible y no infalible, ya que así fue
creado por Dios! La ´ciencia´, y la ´inteligencia´ emanan en exclusiva del
soberano Dios (v.3) Y otras frases de interés de Job: “¿Y de quién es el
espíritu que de ti procede?” (v.4) Aún, “las sombras tiemblan, y los mares, y
cuanto en ellos mora” (v.5) “El extiende el norte sobre vacío, y cuelga la
tierra sobre nada” (v.7) Antes que el hombre esto descubriera Job ya lo
anticipaba, en aquel tiempo tan remoto hubo de Dios esta revelación tan exacta.
“Las aguas”, por su poder, “en sus nubes son atadas”, y las tales “no se
rompen”, ya que por el Señor son controladas (v.8) Dios “puso límite a la
superficie de las aguas” (v.10)
¿Hay alguien que pueda limitar la superficie
de las aguas? “Las columnas del cielo tiemblan, y ante su reprensión se
espantan” (v.11) “Él agita el mar con su poder, y con su entendimiento hiere su
arrogancia” (v.12) “He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos”,
de majestuosidad gloriosa. “Pero el trueno de su poder. ¿Quién lo puede
comprender?” (v.14)
Una vez que uno piensa en esta
porción, llega a la conclusión: ¿Qué es el hombre en comparación con la
soberanía del Señor? Lleguemos a la conclusión que el patriarca Job llego: “El
hombre es un gusano, y el hijo hombre gusano es también” (Job.25:6) En un salmo
profético, el cual hace referencia al humano Jesús, quién en su humillación
expresó: “Más yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado
del pueblo” (Sal.22:6) ¡Así Cristo Jesús se consideró! Y si tú así no te
consideras ante el soberano Dios, será que todavía la luz del evangelio en tu
alma no caló, ni resplandeció, ya que si Jesús siendo Dios, y en su condición
de hombre se humilló: ¿Qué haremos con este ejemplo que él nos ejemplarizó?
¡Déjate alumbrar por Él! Atiende lo
que dijo Jesús, el Señor: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará
en tinieblas, sino que tendrá la luz” (Jn.8:12), no obstante, el problema del
hombre es no aceptar esa luz que alumbra en la densa oscuridad interior en la
que el ser humano sumergido está. y que no le deja ver la verdad de la palabra
de Dios, que en la Biblia revelada está; ¿y cuál será la razón de no aceptar la
revelación de Dios? Es porque el hombre por naturaleza es pecador, y no quiere
venir a la luz porque en el pecado se esclavizó, y por ello la luz de Dios
rechazó (Jn.3:20) Y aunque Dios es Soberano, también al hombre responsabilidad
le dio, ¡aceptar o rechazar entra dentro del plan divino de Dios! Cada
cristiano tenemos un gran privilegio en depositar la fe en la soberanía de
Dios, ello es una fortaleza espiritual al saber que nada sucede sin un absoluto
control de parte de Dios. ¡Esto constituye una gran bendición!
(Cap.27
Job sabe que toda circunstancia está
bajo la soberanía de Dios, “vive Dios, que ha quitado mi derecho, y el
Omnipotente, mi alma amargó” (v.2) Aquí hay una reflexión que Job experimentó,
aunque, ciertamente desconocía, el porqué de su amarga aflicción. Si uno vive
en el pecado, debe esperar la disciplina de Dios, pero éste no era el caso de
Job, que, aunque imperfecto, como todos los mortales, sin embargo, era
´temeroso de Dios´.
Si a Dios temes, entonces todo lo que te pueda pasar en ello hay una finalidad: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Ro.8:28), aún en aquellas pruebas dolorosas que cada cristiano, más tarde, o más temprano, ha de pasar, pero Dios siempre estará ahí para bendecir al afligido con auténtica paz: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo” (Sal.119:165) Lo que significa que, nos guardará de tropezar.
Una promesa hace Job: “Que todo el
tiempo que mi alma esté en mí, y haya hálito de Dios en mis narices, mis labios
no hablarán iniquidad, ni mi lengua engaño pronunciará” (vs.3 y 4) ¿Hay tal
actitud de decisión en ti y en mí? Dios no acepta un ´cristiano´ de externa
apariencia, como eran muchos en el fariseísmo religioso en el tiempo de Cristo
Jesús, a quienes dijo: “Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos
de mí” (Mr.7:6)
En cambio Job, unas sinceras palabras
pronunció: “Hasta que muera, no quitaré
de mí mi integridad, mi justicia tengo asida, y no la cederé; no me reprochará
mi corazón en todos mis días” (v.s.5 y 6) Así, más tarde, se expresaron otros:
“Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando
conducirnos bien en todo” ((Heb.13:18) Pablo, el apóstol, expresó unas palabras
muy acertadas al considerar que la conciencia no lo es todo: “Porque aunque de
nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es
el Señor” (1Cor.4:4); lo que el apóstol Pablo quiere decir es que, en nuestra
´conciencia´ no hay una perfecta conciencia.
Ahora Job apela a la conducta del
impío: “Porque ¿cuál es la esperanza del impío, por mucho que haya robado,
cuando Dios le quitare la vida?” (v.8) Hay muchas maneras de robar, en lo poco
y en lo mucho, a unos y a otros, y todas ellas encaminadas al mal: “No robes al
pobre porque es pobre” (Prov.22:22) “El que roba a su padre o a su madre, y
dice que no es maldad” (Prov.28:24) Y aún el hombre pretende robar a Dios:
“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué
te hemos robado? En vuestros diezmos y
ofrendas”, les dice el Señor (Mal.3:8)
Cada cristiano debe leer esto con atención, pues es posible que estemos robando a Dios, cuando no estamos dando a la ofrenda, según el Señor nos prosperó: “Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios al dador alegre lo amará” (2Cor.9:7) ¡Sé generoso y da al Señor lo que de ti demandó!
Muchos males esperan al malvado,
aunque crea que Dios no tiene nada que ver con su estado. Lee la Biblia y verás
que no es así como tu piensas, sino que el Señor está en toda situación, y por
qué razón, porque Él es Omnipresente, Omnisciente, y Omnipotente. Gran gozo
para el cristiano que conoce esto, pues, entonces sabe que nada sucede sin el
consentimiento del Dios soberano, quien controla todo suceso o acontecimiento.
¡La soberanía de Dios es apoyo de fe para el creyente, y por ello, la voluntad
humana debe a Él someterse! Dios siempre actuará según principios divinos, y no
dejará nada al ´azar´, sino que todo el que Él permite. o hace, bajo su control
soberano está.
(Cap.28)
Job se pregunta respecto al lugar de
donde emana la sabiduría: “Mas dónde se hallará la sabiduría. ¿Dónde está el
lugar de la inteligencia? No conoce su valor el hombre, ni se halla en los
vivientes de la tierra” (vs.12 y 13) “¿Dónde está el sabio?”, dijo el apóstol
Pablo, ya que “el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría” (1Cor.1:20) Y
la razón es que la verdadera sabiduría procede de lo Alto y no de la tierra, y
que cuya finalidad es “mostrar buena conducta” (Stg.3:13) Y está claro que uno
no debe confundir la cultura con la inteligencia, una se aprende y la otra de
Dios procede. “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura,
después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos,
sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg.3:17) ¡Así es la auténtica sabiduría que
de Dios viene! La sabiduría es tan valiosa que “no se dará por oro, ni su
precio será a peso de plata” (v.15) No existe precio que uno la pudiese
comprar. Y “Dios conoce su lugar, y entiende el camino de ella” (v.23)
Job señala que Dios tiene omnisciencia, “porque él mira hasta los confines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos”, y ello indica que nada se ocultará ante su presencia (v.24) Y que el poder de Dios alcanza hasta la ciega naturaleza, que Él controla “al viento”, y que “las aguas son medidas” por su omnipotencia (v.25) Y que sus leyes se cumplen en cada elemento de la naturaleza (v.26) Señala el patriarca Job que, “la sabiduría está en el temor del Señor”, y que “el apartarse del mal, la inteligencia” (v.28) ¡Sabio era Job, porque fue Dios mismo quien se lo reveló, y lo trasmitiese a la posterior generación! Y así lo vemos en otras partes de las Escrituras en las que se nos dice que la sabiduría emana de Dios, y que uno la puede obtener, ya que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová, el Señor” (Prov.1:7)
Si sabiduría quieres tener, no te
enredes en el pecado, ya que oscurecerá tu saber, sino que, “si alguno de
vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos, pero pida
con fe” (Stg.1:5 y 6) Tú oración y la mía sería: Señor danos sabiduría para
saber conducirnos en esta vida, y disfrutar de la vida eterna después, cuando
Tú vengas en gloria para recoger a los que pusieron en Ti la fe.
Y que supieron comportarse en esta vida
sabiamente atendiendo a las claras enseñanzas que la palabra de Dios nos dejó
para aprender. ¡Dejemos el pecado que motiva ignorancia en los caminos que
hemos de escoger! En cada momento, sea este bueno o malo, acudamos al Dios que
sabe cómo ayudarnos. ¿Qué dice la palabra de Dios? “Encomienda a Jehová, el
Señor tu camino y confía en él, y él hará”, ´te guiará´ (Salmo 37:5) Que gran
promesa divina es la que Dios, el Señor nos da. ¡Señor ayúdame a junto a Ti
caminar, y de esta manera no me equivocaré en las muchas decisiones que, en la
vida, inevitablemente, tengo (y tienes) que hacer!
(Cap.29)
Job recuerda su felicidad anterior
cuando a otros ayudaba en su necesitada condición: “Porque yo libraba al pobre
que clamaba, y al huérfano que carecería de ayudador” (v.12) Una obra loable la
cual requiere un espíritu de compasión. Si quieres felicidad, entonces en el
pobre has de pensar (Sal.41:1) “Si tienes misericordia de los pobres
bienaventurado” serás (Prov.14:21) Si el cristiano “tiene bienes de este mundo
y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, cómo mora el
amor de Dios en él” (1ªJn.3:17) Cuando al pobre ayudas Dios te lo recompensará:
“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a
pagar” (Prov.19:17) Hay quienes “oprimen a los pobres y menesterosos” (Amós
4:1) ¡Una gran lección que cada uno de los cristianos no hemos de obviar!
“No os engañéis; Dios no puede ser burlado;
pues todo lo que el hombre sembraré, eso también segará” (Gál.6:7) Y la
enseñanza apostólica fue: “Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los
pobres; lo que también procuré con diligencia hacer” (Gál.2:10) ¡Si una viva
cristiana sincera es, evidenciémosla pensando en aquellos que piden ayuda a
quienes se la podemos ofrecer! Y no solamente en lo que respecta a la pobreza,
sino también en otras áreas que tú y yo podamos con espíritu compasivo hacer.
¡Se útil en una sociedad que más y más requiere lo que por ella podamos hacer,
y no seamos egocéntricos pensando en nuestro propio bien! Qué buenos recuerdos
los de Job al expresar: “Yo era ojos al ciego, y pies al cojo” (v.15)
Job el patriarca no solamente pensaba
en el pobre de alimentación, sino en el ciego y en el cojo faltos de ayuda en
su situación, pues a ellos también ayudada Job. ¿A cuántos ´cojos´, y ´ciegos,
les prestamos nuestra atención? Un cristiano no vive su espiritualidad, en
exclusiva, en la cuestión de religiosidad, sino en ponerse en la ´piel´ de los
demás, y así ofrecer un cristianismo de fiabilidad y credibilidad de que,
nuestra fe en Cristo Jesús, no es una teoría ficticia, sino una praxis real, y
como enseña la Biblia: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se
enorgullece, más el justo por la fe vivirá” (Hab.2:4; Ro.1:17) ¡Y si tienes fe
en Dios, entonces harás lo que Él demandó, y si no la tienes no lo harás!
Que sabio y práctico era Job, pues de
“los menesterosos era padre, y con diligencia se informaba de las cosas que no
entendía” (v.16) ¿Eres como un ´padre´ de los “menesterosos”, y con “diligencia
indagas aquello que no entiendes”? Un texto bíblico que nos invita a la
reflexión, ya que somos propensos, por naturaleza propia, no solo a no ver el
sufrimiento de los demás, sino también a precipitarnos a emitir un juicio
precipitado sin las cosas indagar. Un cristiano verdadero con rectitud ha de
juzgar y no dejarse engañar.
Y en todo momento, debe mostrar su
integridad, aunque a todos no les guste el que uno diga la verdad, que de
Cristo Jesús aprendió y de ella no debería renunciar, aunque dañe en su ´ego´ a
otros, pero fiel a Dios se mantendrá. En un contexto social en el que muchas
leyes van en contra de los principios que en la Biblia enunciados están, ¿Cuál
debe ser la actitud de un cristiano? “Más Pedro y Juan respondieron diciendo:
Juzgad si es justo delante de Dios, obedecer a vosotros antes que a Dios”
(Hch.4:19) ¡Esta es la actitud que uno debería tomar, cuando normas y leyes van
contra principios de moralidad y espiritualidad!
Hay una advertencia bíblica que a los
que legislan leyes en cuenta deberían tomar: “¡Hay de los que a lo malo dicen
bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas
luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” (Is.5:20) La Biblia
no es obsoleta, sino que dice las coas con verdad, y hacer lo contario
repercusiones traerá. Una sociedad sin principios éticos y morales deja de ser
sociedad, y se convierte en un ´vandalismo´, como fue en la antigüedad.
(Cap.30)
Job lamenta su desdicha actual, y una
de las razones es que personas de baja condición social, “hombres sin nombre”,
dice Job (v.8), por ellos “yo soy objeto de su burla” (v.9), “me abominan, se
alejan de mí” (v.10) Jeremía, el profeta, experimentó algo igual al patriarca
Job, “cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí” (Jer.20:7) Y de
manera profética, refiriéndose a Jesús “Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de
ellos todos los días” (Lm.3:14) ¿Y cuál fue la experiencia del salmista?:
“Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados” (Sal.19:4)
Una actitud del hombre adámico falto
de compasión, a quién sólo lo tienes a tu lado si estás en distinta condición,
que no sea la pobreza, la enfermedad, o cualquier otro tipo de aflicción. Esta
fue la experiencia de Job, y también será la nuestra, según la situación. Y si
alguien nos alegra y comprende nuestra aflicción, démosle gloria a Dios, por
poner en nuestro camino al que supo ayudarnos en la consolación. La situación
de Job, no era algo pasajero, sino como él expresa: “Y ahora mi alma está
derramada en mí; días de aflicción se apoderan de mí” (v.16), así se expresa
Job.
Job había llorado con el afligido, y
su alma con el menesteroso había entristecido” (v.25) Y ahora que necesitaba
ayuda consoladora no la obtenía. ¿Dónde está los de espíritu compasivo que ante
las necesidades de los demás lloran y su alma es enternecida al ver como otros
sufren la adversidad que la vida les da? ¡Loable fue Job que a otros consoló,
aunque para él no hubo consolador! ¿Quiénes realmente pueden ejercer este
ministerio de consolación?
Según las Sagradas Escrituras, serán
aquellos que experimentaron el consuelo de Dios, el cual es el consolador
(2Cor.1:3); “el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, paran que
podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por
medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2Cor.1:4)
¡No existe otra manera respecto a la consolación!
Sin lugar a dudas, lo que más afligía
a Job, era el pensamiento de que había sido abandonado por Dios: “Clamo a ti, y
no me oyes; me presento, y no me atiendes: Te has vuelto cruel para mí” (v.20 y
21) Uno reflexiona el por qué Job culpabiliza a Dios de su situación. En ese
momento de espíritu afligido Job ignora los sabios planes de Dios. Dios nunca
se equivoca ni hace nada indebido que no tenga un plan, que al final, beneficie
al propio Job. Así es, en todo aquello que nos pueda pasar a nosotros o a otros,
ya que Dios tiene todo bajo control. ¡Un gran ánimo al que cree en la absoluta
soberanía de Dios, que no deja nada ´al azar´ de los demás, sino que dirige
cada situación que en nuestra vida suceda, si realmente estamos en comunión
verdadera con Dios!
Y como expresó el apóstol Pablo: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas (´no algunas´) les ayudan a bien” (Ro.8:28) ¡Por ello, nuestra confianza siempre debe estar en Él! Lo que Job expresó cuando dijo: “Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba la luz, vino la oscuridad” (v.26), es algo que nos hace reflexionar, ya que las cosas no suceden como nosotros pensamos, sino que dependen de factores no controlados, por uno mismo, sino que son designios de Dios. No obstante, cuando vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios, aquellas cosas que nos vienen, sabemos con plena certeza que están bajo el control de Dios. Así que, aunque “días de aflicción me han sobrecogido” (v.27), el cristiano sabe que cualquiera de las cosas que puedan acaecerle, en Dios está su certeza, y fortaleza, y por ello, no flaquea en su fe en el Señor, sea lo que sea, lo que le suceda.
(Cap.31)
Loables son las palabras de Job,
quien eludía una mirada que conllevase a su mente a la tentación: “Hice pacto
con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen? Porque: ¿Qué
galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente desde las
alturas?” (vs.1 y 2) Jesús, en cuanto a esta cuestión enseñó: “Pero yo os digo
que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su
corazón” (Mt.5:28)
Creo que, unos de los pecados que con más
frecuencia se comente es la sexual atracción, sea en la mente, y también en la
ilícita relación. Hoy, en nuestro contexto social, se eluden este prejuicio de
moralidad. ¿A dónde conducirá esta conducta inmoral? A muchos males que
consecuencias traerán. Job se plantea: “¿No hay quebrantamiento para el impío,
y extrañamiento para los que hacen iniquidad?” (v.3) Según este texto leído,
parce que el impío no ve su estado de ser pecador. En cambio, Job señala que
sus pasos y caminos son vistos por Dios (v.4) Hay dos actitudes de
comportamiento diferentes: los que no se “quebrantan, aunque observen su
iniquidad”, y aquellos que en su vida espiritual ven la mano de Dios. ¿Y tú en
qué lado estas?
Job cambia de tema, ahora se dirige a
lo que podría ser su ambición: “Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro:
Mi confianza eres tú; si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen, y de
que mi mano hallase mucho” (vs.24 y 25), esta mirada materialista “habría
negado al soberano Dios” (v.28) Un afán materialista desgrada a Dios, La
enseñanza de Jesús fue: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué
habéis de comer o qué habéis de beber” (Mt.6:25) Jesús dijo: “Así que, no os
afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a
cada día su propio mal” (Mt.6:34) ¡No es la riqueza, sino el amor a ella, la
que acarreará el mal!
Job piensa que aun a su enemigo con
misericordia y amor debe tratar: “Si me alegré en el quebrantamiento del que me
aborrecía, y me regocijé cuando le halló el mal” (v.29) ¡Huye de algún tipo de
resentimiento al que mal te causó! Una vida consagrada a Dios no permitirá
sucumbir ante tal tentación; ¡ámale y ten en cuenta que tú cuando eras enemigo
de Dios, Él te amó! Job rechaza el encubrimiento de la maldad: “Si encubrí como
hombre mis transgresiones, escondiendo en mi seno mi iniquidad, porque tuve
temor de la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó y
callé, he aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí” (vs.33,
35)
¿Y cuál fue la actitud del rey, y
profeta David? “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije:
Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste mi maldad” (Sal.32:5) ¿Y
que expresó el sabio y rey Salomón? “El que encubre sus pecados no prosperará;
más el que los confiesa y se aparta misericordia alcanzará” (Prov.28:13) ¡Si
misericordia y perdón de Dios quieres alcanzar, entonces confiesa al Señor tus
pecados, y perdón de Él obtendrás!: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel
y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1Jn.1:9)
El pecado carcome nuestra vida espiritual, y no solamente no será posible tener
comunión con Dios, sino tampoco con los demás, lo cuales verán en nosotros poca
o ninguna credibilidad, y por ello, dejarán en nosotros de confiar. ¡Confiésale
a Dios tus pecados, y si al prójimo has dañado, díselo con corazón contrito y
humillado! ¿No es esta la senda que Dios ha marcado?
(Cap.32)
“Entonces Eliú se encendió en ira
contra Job, y asimismo lo hizo contra sus tres amigos” En la opinión de Eliú,
“Job era justo ante sus propios ojos”, y en cuanto a “sus tres amigos, porque
no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job” (vs.2 y 3) ¡Ni Eliú
ni sus tres amigos, e incluso Job, no habían acertado en una justa valoración
de la causa del padecimiento de Job! La ira de Eliú, uno debe recordar lo que
el apóstol Santiago dijo: “porque la ira del hombre no obra la justicia de
Dios” (Stg.1:20) Una tendencia innata es airarnos con las faltas de los demás,
sin pensar que así ningún resultado se obtendrá, no es la ira, sino el amor el
que atrae al que equivocado está. ¡Guardémonos de la ira e involucremos nuestra
vida en el amor, el cual atrae tanto al creyente como al incrédulo pecador,
atrayéndolo al Señor!
“Yo decía: Los días hablarán, y la
muchedumbre de años declarará sabiduría” (v.7) No obstante, esto no sucede en
todas las personas, ya que según Eliú: “No son los sabios los de mucha edad, ni
los ancianos entienden el derecho” (v.9) Creo que Eliú tenía razón en ambos
textos, ya que la sabiduría y entender el derecho viene cuando la conducta se
demuestra por los hechos (Stg.3:13)
Eliú dijo: “He aquí yo he esperado a
vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos” (v.11) Muy importante es
escuchar antes de hablar, por qué si no es así, ¡qué razones has de dar? Una
falta común es ´regalar´ palabras sin reflexionar. En Eliú se produjo una
presunción, al pensar que él tenía la verdadera razón: “Os he prestado
atención, y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job, y responda a
sus razones” (v.12)
Eliú pronunció una frase, propia de
alguien de espíritu impulsivo que cree tener la razón, y por eso expresó:
“Porque lleno estoy de palabras (´no razones´), y me apremia el espíritu dentro
de mí” (v.18) Hasta este momento Eliú había guardado silencio, pero ahora
suelta su lengua para producir palabras en las que algunas de ellas están
faltas de entendimiento. Había en Eliú una inquietud tal por expresar lo que él
entendía como razonamiento que, puso un símil de lo que le estaba pasando por
dentro. “De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero, y se
rompe como odres nuevos” (v.19)
Si hay aquí una lección que aprender
es a no dejarnos guiar por un sentimiento interno, ya que no siempre lo que
sentimos tiene veracidad con una base sólida de entendimiento. Eliú dijo algo
que debería ser práctica de vida espiritual en cualquiera que se dice ser
creyente: “No haré ahora acepción de personas, ni usaré con nadie títulos
lisonjeros” (v.21) Dijo el sabio Salomón: “Hacer acepción de personas en el
juicio no es bueno” (Prov.24:23) “Pero si hacéis acepción de personas, cometéis
pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Stg.2:9) ¿Qué
expresó el apóstol Pedro? “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de
personas” (Hch.10:34) “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de
personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de
vuestra peregrinación” (1Ped.1:17) Sin lugar a dudas, un espíritu de virtud
cristiana es aquel que muestra imparcialidad en el trato con los demás
(Stg.2:1)
(Cap.33)
Eliú apunta una verdad revelada`, o
sea, que, “de barro fui formado” (v.6), no ocurrió un proceso evolutivo al que
el ateo echa mano, con la finalidad de rechazar la creación divina, en aras de
una teoría, supuestamente, científica, em cambio, está muy claro en la
revelación bíblica: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo
creó, varón y hembra los creó” (Gen.1:27) ¿Y cómo lo hizo Dios? “Entonces
Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz alieno
de vida, y el hombre un ser viviente fue” (Gén.2:7) Creer que la humanidad fue
cuestión de progresiva evolución es ´aumentar´ más fe a la sencilla narración
de la palabra de Dios, que a través de toda la Biblia consta esta declaración
de que de Dios procedemos y no de una hipotética evolución que se produjo por
variedad de especies que alcanzaron a llegar a lo que el hombre y la mujer son
hoy. ¡Cuánto credibilidad, sumida en la incredulidad, de lo que Dios expresó!
“He aquí, en esto no has hablado justamente; y te responderé que mayor es Dios que el hombre” (v.12), y es que Eliú tiene en cuenta las palabras de Job, “yo soy limpio y sin defecto; soy inocente, y no hay maldad en mi” (v.9) Un debe entender el contexto social del patriarca Job, que comparándose con los demás, él se consideraba ´intachable´ ante Dios. Si en nuestra vida nos comparamos con los demás, quizás pensemos como Job, en cambio, si leemos respecto a las demandas de pureza y santificación que consta en la palabra de Dios, nos daremos cuenta que ni Job ni ningún ser humano alcanzará la plena santificación, ya que el pecado nos asedia desde que Adán y Eva pecó.
Hay sin duda, en cualquier cristiano,
un proceso de santificación, pero no por sí mismo, sino por la poderosa ayuda
que procede de Dios, ya que el ser humano, no es pecador porque peca, sino que
por naturaleza es pecador. “Entonces revela al oído de los hombres, y les
enseña su consejo” (v.16) “Feliz el hombre que no anduvo en consejo de malos,
ni estuvo en camino de pecadores” (Sal.1:1) Lástima que el hombre desoye la voz
de Dios, y prefiere seguir otros consejos. La mira de Dios es “quitar al hombre
de su obra, y apartarle de su soberbia” (v.17)
Eliú habla de la oración: “Orará a
Dios, y éste le amará. Y con júbilo su faz verá. Y el hombre en justicia
restaurará” (v.26) “Dios mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y lo
recto pervertí” (v.27) Entonces “su vida verá la luz” (v.28) ¡Sin
arrepentimiento qué luz podremos tener, sino obscuridad, y entonces nuestra
alma turbada estará, ya que solamente en comunión con Dios reposó hallará, y no
lo busques en ningún otro lugar!
Eliú, amigo de Job, sigue exponiendo
su argumentación, y en este caso, justifica a Dios. Consideraré algunos de sus
textos de comparación: “Porque el oído prueba las palabras, como el paladar
gusta lo que uno come” (v.3) Si uno ´prueba´ las palabras, quiere decir que ha
prestado atención, y en este asunto a lo que Job expresó. Una aplicación sabia
sería que uno no debe emitir juicio alguno sin que antes haya prestado toda
atención a los argumentos que otro con él compartió; ¡escucha y luego responde,
porque de no ser así, tu juicio no será acertado, y aun escuchando puede haber
´prejuicios´ que te impidan ser exacto, como los amigos de Job ante él
expresaron! “Escojamos para nosotros el juicio, conozcamos entre nosotros cuál
sea lo bueno” (v,4) ¡Creo que Eliú en esto estaba en lo cierto! ¿Buscas en tu vida hacer lo correcto?
¡Quizás, en tu opinión, creas que lo estás haciendo! Si has de comprobarlo
debes examinar lo que la Biblia dice al respecto.
Continúa Eliú diciendo: “Porque él
pagará al hombre según su obra, y le retribuirá conforme a su camino. ¡Sí, por
ciento! Dios no hará injusticia, y el Omnipotente no pervertirá el derecho”
(vs.11 y 12) Una enseñanza que consta en toda la Escritura, y que tiene que ver
tanto con el aquí, y ahora, como el después con el juicio eterno. Y como Jesús
expresó: “E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”
(Mt.25:46) ¿Crees que tus malas obras no traerán consecuencias? “No os
engañéis: Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembraré, eso
también segará” (Gál.6:7) Dios no hará “acepción de personas, ni respeta más al
rico que al pobre”, dijo Eliú a Job (v.19)
¡Qué gran enseñanza que los
cristianos hemos de aprender, de que, ante el Señor, todos los hombres son
iguales, y así Él los ve! Dios observa con sus ´ojos´, y “están ante Él todos
los caminos de los hombres, y todos sus pasos ve” (v.21) ¿Hay algún lugar qué
ante Dios el hombre se pueda esconder? Eliú, considera que Dios es tan
equitativo en su juicio, que no: “no carga, pues, él al hombre más de lo justo”
(v.23)
Hay una perspectiva humana de lo que justo o injusto es, pero la de Dios sobrepasa con creces lo que justo o injusto es. Cuando observamos todo lo que en el mundo sucede uno se pregunta del por qué, pero la respuesta no la encontrarás por mucho que quieras saber, ya que Dios sólo sabe el porqué de las situaciones que nosotros no llegamos a comprender ni entender, que están en lo profundo de cada ser.
“Enséñame tú lo que yo no veo; si
hice mal, no lo haré más” (v.32) ¡Una expresión relevante, pero solamente si es
de corazón, y si no, el hecho de pronunciarla nada cambiará! Leamos las
palabras que Jesús a los religiosos pronunció:
"Por qué me llamáis: “Señor, y no hacéis lo que yo digo” (Lc.6:46)
¡Cuidemos de pronunciar palabras ´vacías´ de contenido!
(Cap.35)
“Prosiguió Eliú en su razonamiento, y
dijo: ¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho: Más justo soy yo que Dios?”
(vs.1-2) Eliú mal interpretaba las palabras de Job. Esto suele suceder cuando
uno no escucha con atención las palabras de su interlocutor. Uno suele deducir
a la ´ligera´ lo que otro expresó, y este es un mal que nos lleva a hacer una
incorrecta valoración. Lo que Eliú piensa atribuyéndoselo a Job, es algo que
muchas personas piensan, de que si ellos fueran Dios obrarían más justamente
que el propio Dios, cuando observan las calamidades que en el mundo suceden,
como si no existiera de Dios, y expresan ¿por qué lo permite Dios? Creemos que
nuestra mente finita puede plantearse esta cuestión. Esta es una reflexión que
a través de los tiempos el hombre se planteó. Si leyésemos con reflexión la
Biblia, entonces veríamos que muchas de las incógnitas son aclaradas por la
palabra de Dios.
“Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré
de ello? ¿O qué provecho tendré de no haber pecado?” (v.3) Si hay rectitud en
la vida cristiana y, aun así, vienen las aflicciones, es fácil ser tentados.
Ante cualquier situación el cristiano sabe con certeza que Dios está en el
control, y que si algo sucede es por la autorización de Dios, como fue el caso
concreto del patriarca Job. Un conocimiento que nos proporciona la enseñanza de
la palabra de Dios, a la cual el creyente se acoge como la infalible y divina
revelación.
Sigamos en la vida santificada por el
Señor, y no permitamos que el pecado tome el control, pues de ser esto último
evidenciaría que no hemos conocido a Dios. Un cristiano sin duda pecará, pero
el pecado no practicará. Cuando el creyente peca, entonces de inmediato busca de
Dios el perdón, ya que es la única manera de tener una verdadera reconciliación
con Dios.
Si vivimos una vida cerca de Dios,
todas las cosas que puedan sucedernos tenemos la garantía de que Dios está ahí
en cualquiera que sea nuestra situación. Eliú presume de poder responder con
“razones a Job”, y también incluye, “y a tus compañeros contigo” (v.4) Eliú
creía que sus razonamientos sobrepasarían a los utilizados por los amigos de
Job, y también a los usados por el mismo Job. Esto que pensó Eliú es una auténtica
equivocación, y en la cual solemos caer cuando creemos que nuestros argumentos
son los más acertados sea esta u otra ocasión.
Hay realmente una innata inclinación
a pensar que nuestras ideas tienen toda la razón, una solución y que las demás
carecen de sólida argumentación. ¡Guardémonos de pensar que ´nuestra verdad´ es
la mejor! Solamente si está escrita en la Biblia la podemos expresar sin ningún
error, y, aun así, hemos de hacer una correcta interpretación, texto y
contexto, y no expresar nuestra propia interpretación por lo que creemos ver
claro en la revelación de Dios, así cuando usamos mal la Biblia, entonces
surgen las herejías, y tales enseñanzas no están ´anclada´ en la divina e
inspirada palabra de Dios.
Eliú no todo lo que dijo pueda considerarse
como equivocación, ya que hay muchas de sus expresiones que llevan toda la
razón, como por ejemplo que, “la soberbia de los malos, cuando a Él clamen, Él
no oirá” (v.12) “Ciertamente Dios no
oirá la vanidad” (v.13) Una enseñanza que las Sagradas Escrituras dicen con
toda claridad, y que solamente el arrepentimiento hará que el hombre y la mujer
hablen la reconciliación con Dios, y así, sus oraciones tendrán la respuesta de
Dios, sea cual sea la situación.
(Cap.36)
Eliú exalta la grandeza de Dios: “He
aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie” (v.5) ¡Qué gran alivio para
los que son desestimados, incluso por los amigos! El salmista David se expresa
así: “Señor, ¿qué es el hombre para que en él pienses, o el hijo del hombre
para que lo estimes?” (Sal.144:3) ¡Nada ante su Creador es el “hijo del
hombre”! Cuán diferente es la actitud de unos con otros en razón de posición:
“Siéntate tú aquí, en este buen lugar; quédate tú allí de pie” (Stg.2:3) ¿por
qué actuamos así? ¡Quédate con la advertencia bíblica! “Pero si hacéis acepción de personas, pecado
cometéis” (Stg.2:9)
“Es poderoso en fuerza de sabiduría”
(v.5) La sabiduría de Dios es infinita, en cambio, la del ser humano es finita.
¡Si ´altercas´ con Dios piensa que no tienes razón! La sabiduría del Señor no
solo mira lo externo, sino que también profundiza el interior del corazón, algo
que el hombre sólo puede ver el exterior. Una gran esperanza que Eliú expresó
es que, “si oyeres, y le sirvieren, acabarán sus días en bienestar, y sus años en
dicha” (v.11) ¡Cuántos sinsabores nos da la vida cuando descuidamos esta verdad
bíblica! ¿Y qué espera la insensatez? “Más los hipócritas de corazón atesorarán
para sí la ira” (v.13)
“He aquí que Dios es excelso en su
poder: ¿Qué enseñador semejante a él? (v.22) “Acuérdate de engrandecer su obra.
Los hombres todos la ven” (v.s22 y 24-25) ¡Atendamos a lo que el apóstol Pablo
dijo! “Porque las cosas invisibles de él, su poder y deidad se hacen claramente
visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas
hechas, de modo que no tienen excusa” (Rom.1:20) Si continúas en incredulidad
no será porque Dios en sus obras creación se manifestó, ni tampoco porque
ignores que Cristo Jesús en la Cruz por ti y por mí murió, demostrando así su
inmenso amor; y así nadie se pierda cuando Él ya la obra de redención en el
Gólgota llevó.
¿Qué impide que creas en Jesús como
tu único y suficiente Salvador? ¡Acéptalo por la fe, y recibirás el perdón de
tus pecados, y la eterna salvación! ¿Y qué pasará si no lo hago?; ¡entonces una
eternidad te espera de la presencia de Dios!
Eliú presenta un símil de la
indignación de Dios: “El trueno declara su indignación, y la tempestad proclama
su ira contra la iniquidad” (v.33) ¿Escapará el hombre de la ´ira de Dios´
cuando neciamente se revela contra su Creador? ¡Lee la Biblia, que no es un
libro cualquiera, sino la palabra de Dios, y verás que el hombre y toda la
humanidad pagará un gran precio por su manifiesta rebelión contra el Dios, que
no solo lo creó, sino que también en el Calvario su vida por él dio! En el
infierno están todos los incrédulos, y también los ´religiosos´ que siguiendo
sus caminos abandonaron las enseñanzas de Dios. ¡Ahuyenta las falsas
enseñanzas, y sigue de manera exclusiva lo que dijo y nos dice la palabra de
Dios, ella es la única verdad inspirada por Dios!
(Cap.37)
Eliú prosigue su exaltación de Dios:
“Hace cosas que nosotros no entendemos” (v.5) Y aunque lo que Jesús dijo al
apóstol Pedro que no contiene el mismo contexto, pero sí la enseñanza: “Lo que
estoy haciendo, ahora no puedes comprenderlo, pero lo entenderás cuando llegue
el momento” (Jn.13:7) Una aplicación que podríamos aplicar a cualquiera de las
situaciones de nuestra vida es que, ´el momento´ de entender el por qué Dios permite
o hace esto o aquello, la paciencia nos es necesaria hasta comprenderlo.
Y aún habrá cosas que nunca, mientras
vivamos en este mundo entenderemos. La alusión de Eliú tiene que ver con el
control de Dios sobre la naturaleza, la cual no va por ´libre´, sino que está
bajo la soberanía absoluta de Dios, y es Él quien con su autoridad divina la
sujeta. He aquí unos textos a modo de ejemplo: “Porque a la nieve dice:
Desciende a la tierra; también a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales.
Del sur viene el torbellino, y el frío de los vientos del norte. Por el soplo
de Dios se da el hielo, y las anchas aguas se congelan. Regando también llega a
disipar la densa nube, y con su luz esparce la niebla (vs.6, 9-11)
Agnósticos y Ateos creen que la naturaleza actúa por su cuenta, pero ignoran que no hay nada en ella que Dios no controle con su dirección y fuerza. Si con atención leyesen este capítulo les haría reflexionar de que todo el mundo de la naturaleza funciona a las órdenes del Creador, que es Quien puso sus leyes en la naturaleza: el ser humano de esto debería darse cuenta, y adorar a Dios por su absoluto control y poder sobre los elementos que rigen y evoca la ´madre´ naturaleza, la cual carece de decisión propia por su inercia ciega.
“Él es el Todopoderoso, al cual no
alcanzamos, grande en poder” (v.23) ¡Una gran seguridad que uno debe tener, y
esto por la fe, de que Dios actúa tanto en la naturaleza, y así también en la
historia de la humanidad como Señor, y Rey!
¿Quién se opondrá a Él, y pensará que el hombre es capaz por sí mismo de
hacer y deshacer? Obviamente, el hombre sólo es una criatura que sólo podrá
hacer aquello que Dios ha designado para él, y si toma otra actitud que la que
Dios le encomendó, entonces será todo un fracaso en su actuación. ¡Si el hombre
actúa de otra manera caerá en necedad de su ser como persona falible en su
quehacer!
Eliú termina con un versículo, antes
de que Dios intervenga, y dice: “Por eso los seres humanos lo temen, aunque él
no teme a los que sabios se consideran” (v.24) Uno no es sabio porque así se lo
crea, sino aquel que teme al Señor y se aparta del mal; así que “no seas sabio
en tu propia opinión” (Prov.3:7), sino en el criterio de Dios, ésta es la
válida, y útil en la propia edificación y enfocada en la ayuda ajena, y sin la
tal será una sabiduría que no conduce a la madurez, la cual debe ser de vida
espiritual, y no de exclusivo saber. “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los
que han alcanzado madurez” (1Cor.2:6) Si quieres ser de utilidad usa este tipo
de sabiduría que es la que Dios da: "Y si alguno de vosotros tiene falta
de sabiduría, pídala a Dios, el cuál a todos da sin reproche” (Stg.1:5) ¿Y cómo
la obtendrá? "Pidiéndola con fe, y sin dudar" (Stg.1:6
(Cap.38)
Dios con atención escuchó a los tres
amigos de Job, y al mismo Job, y sus argumentos evaluó, y ahora “desde un
torbellino el Señor respondió a Job” (v.1) “¿Quién es ése que oscurece mis
designios con palabras carentes de sentido (razón)” (v.2) A veces se dicen
palabras que Dios no ha dicho, y esto se llama “oscurecer sus designios”,
haciendo una interpretación bíblica ·carente de sentido”. Sin lugar a dudas,
los amigos de Job, y Job mismo, dijeron muchas palabras que tenían sentido
bíblico, pero otras se apartaban del contexto del conflicto. Uno puede ser
correcto en su argumento, pero estar fuera de su contexto. Y en otras ocasiones
no hay argumento escritural ni tampoco contextual. Si queremos ayudar a otros
hemos de conocer bien las Sagradas Escrituras, y al mismo tiempo saber aplicarla.
Si hay una vida consagrada a Dios,
entonces Él hará que seamos sabios para utilizar las palabras adecuadas para
cada ocasión, las cuales pueden ser exhortativas y al mismo tiempo de
consolación, ¡esto es lo que nos enseña la palabra de Dios!
Continúa hablando Dios: “¿Dónde
estabas tú cuando yo fundada la tierra? ¡Házmelo saber, si tienes
inteligencia!” (v.4) Y así Dios va dando a Job toda explicación respecto a su
grandiosa Creación. ¡Una gran maravilla que muchos creemos y nos gozamos, y en
cambio, otros atribuyen al ´azar´ lo que constituyó una verdadera aberración!
¿Cuáles son los argumentos que exponen los que creen que todo lo creado, e
inclusive el hombre, es producto de una serie de etapas evolutivas en la
creación?
Una aseveración carece de sentido, de razón, ya que se atribuye a que de la ´nada´ surgió la vida en todos los aspectos motivada por la evolución. ¡Mucha fe hay que tener para dar credibilidad a este sin sentido de la realidad! ¿Alguien me pude decir de, que de la inexistencia emanó la vida emanó? ¿Cómo es posible que haya personas que creen tal teoría? ¡Absurdo es poner fe de que toda la Creación, incluyendo al ser humano, aparecieron evolutivamente sin que hubiese un Creador! Un cristiano, por sencillo que sea, es más sabio que un evolucionista sin pisca alguna de entendimiento o razón. Sería como decir que no hay un diseño inteligente en la mecánica de un simple reloj.
Hay unas palabras del Señor que
evocan reflexión: “Mas la luz es quitada a los impíos, y quebrantado el brazo enaltecido”
(v.15) Sin luz hay oscuridad, y el enaltecimiento, en su momento, quebrado
será. Una gran enseñanza que conlleva meditación espiritual, y que cada
creyente deberíamos minuciosamente examinar. ¿Quiénes son los que “amaron más
las tinieblas que la luz?”. Según Jesús, son aquellos cuyas “obras son malas”
ante Dios (Jn.3:19) “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no
viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”, dice Cristo el Señor
(Jn.3:20)
Dios expresa su gran poderío, de tal
manara, que toda su Creación le obedezca; y al hombre reta: “¿Enviarás tú los
relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te dirán: henos aquí?” (v.35) ¡Imposible!
El ser humano sigue siendo un hombre y no debe jugar a ser ´un dios´, ésta fue
la gran tentación que el diablo puso en el corazón de Adán y Eva, y en la tal
cayeron los dos. No obstante, el Segundo Adán, Cristo Jesús, ante la tentación
diabólica triunfo, y con el ello, a nosotros los creyentes triunfo también nos
dio. Dios dijo al patriarca Job: “¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O
quién dio al espíritu inteligencia?” (v.36)
Si el hombre muestra capacidad de
inteligencia es porque Dios se la dio, y por ello, no hay motivo de jactancia
alguna porque ha sido un ´regalo´ de Dios. ¿Y que aprende el creyente? Hay un
texto bíblico que debería inducirnos a pensar, o sea, que la sabiduría si la
tienes no es tuya, sino un regalo de Dios: “Porque: ¿Quién te distingue? ¿o qué
tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no
lo hubieras recibido?” (1Cor.4:7)
(Cap.39)
Dios continúa hablando con Job, y le
señala la actividad de su creación, en lo que respecta a las aves y al mundo
animal; mostrando con ello, el desconocimiento y la incapacidad que el hombre
tiene de controlar, “¿vuela el gavilán por tu sabiduría, y sus alas extiende
hacia el sur?” (v.26) “¿y remonta el águila por tu mandamiento, y su nido en
alto pone?” (v.27) “Ella habita y mora en la peña, y desde allí acecha a su
presa, y desde muy lejos sus ojos observan” (vs.28 y 29) “Sus polluelos chupan
la sangre; y donde hubiere cadáveres, allí está ella” (v.30) Dios como Creador
conoce perfectamente el funcionamiento de su creación; y no solamente en este
aspecto, sino también en todo lo concerniente a la sublime y majestuosidad de
la Creación, que incluye al hombre y a la mujer que fueron creados por Dios. Si
lees con atención este capítulo de Job verás que hay una gran lección, de que
Dios está ahí, y que todo funciona según su mandato, control y dirección.
Sin lugar a dudas, hay necedad en el
hombre que apoyándose en su incredulidad lo da todo por hecho en razón de que
todo lo que vive surgió y actúa por ´una fatal casualidad´. Si hay dudas, lee
los dos primeros capítulos del libro de Génesis y ahí encontrarás el principio
de todas las cosas, que por la mano poderosa de Dios se originó la Creación, ya
que Él habló con su poderosa voz, y todo sucedió.
El diablo tiene ´atada´ a mucha
gente, ya que a él no le interesa que el hombre adoré a Dios, sino que siga
creyendo que todo lo creado es en razón de la ´ ciega evolución´. ¡Abre los
ojos amigo/a que, si en el principio nada existió, ¿cómo es posible que lo que
ahora vemos de la ´nada surgió´? ¡Háblame de tu experiencia de las cosas que
sepas que surgieron de la NADA, sin que hubiese alguien que las diseñó? ¿Has
tenido alguna experiencia de que donde no había nada, ahora algol surgió, sin
que nadie interviniese en su elaboración? ¡Absurdo! La creación uno no podría entenderla si no
fuera por el mensaje revelado de Dios. ¡Deja hablar a la Biblia, y cree lo que
ella enseña, ya que no solamente traerá a tu vida sabiduría, sino también una
nueva vida que Jesucristo te ofrece gratuita, a través del arrepentimiento y la
fe que Jesús ofrece en las enseñanzas de la Biblia!
No te pierdas en ´huecas filosofías´
que te conducen a una vida vacía. Dios te ha dado conocimiento para que
disciernas el mensaje de la Biblia, y creas que todo lo que existe fue hecho
por la omnipotente mano de Dios de lo que en el principio no existía. ¡Piensa
qué si no hubo Creador, tampoco nada existiría, por ello, aléjate de la
mentira, y pon tu fe en lo que dice la autoridad e infalible de la enseñanza
bíblica!
Muchos creen que después de la muerte
nada existe, es un engaño, un pleno desconocimiento de lo que Dios dice, pues
hay vida eterna, y perdición eterna, según lo que uno aquí decida. Lee los
muchos textos bíblicos que hablan con toda claridad de que la muerte no es el
fin de la vida, sino el principio de la misma, sea en la presencia de Dios, o
alejados eternamente de la misma.
¡Tú decides aquí lo que quieres hacer
con tú vida, pero sepas que tu decisión afectará a dónde estarás cuando dejes
esta efímera vida! ¿Lo has pensado alguna vez, si después de la muerte hay
vida? ¡Te aseguro que sí la hay, según la enseñanza bíblica! ¿Crees qué Jesús
te engañaría, y también lo haría el cuerpo apostólico que habló de la muerte y
de la vida? ¡Aprópiate de la clara enseñanza de la Biblia, y no te dejes llevar
por vanas filosofías!
(Cap.40)
“¿Es sabiduría contender con el
Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto” (v.2) Dios, quiere que
Job entienda esto, y todos deberíamos también entenderlo, que contender con
Dios es necedad, y no entendimiento, ya que somos en las manos de Dios como es
el barro en las manos del alfarero, ¿entiendes esto? (Is.18:6) “¿Dirá la vasija
de aquel que la ha formado: ¡no he entendido! (Is.29:16)
Hay designios de Dios que no le es
dado al hombre conocerlos. “Las cosas secretas pertenecen al Señor, nuestro
Dios, más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre”
(Dt,29: 29) Job esto entendió. “He aquí que yo soy vil; ¿qué responderé? Mi
mano pongo sobre mi boca” (v.4)
¡Una actitud loable es la que en este
momento toma el patriarca Job, cuando se trata de contender con Dios, el Señor!
Hay muchos que se dirigen a Dios, el Señor, para cuestionar lo que Él hizo o
permitió, como si el ser humano fuese más sabio o bondadoso que Dios. ¡Dejemos
que el mensaje de la Biblia penetre en nuestro corazón, y anulemos una equívoca
concepción de lo que debe o no debe hacer Dios, el Señor y Creador!
“Desde un torbellino Dios, el Señor,
respondió a Job: ¿Invalidarás tú mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para
justificarte tú?” (v.8) ¡Una equívoca postura es la que había tomado Job, y
Dios le reprocha al patriarca algunas de las intervenciones en las que había
hablado Job! Obviamente, el hombre sigue siendo falible ante la infalibilidad de
Dios.
Si algo no entendemos, dejemos a Dios, el
Señor la explicación, y si no la da, ciertamente, ´Él sabe la razón, y a
nosotros nos toca darle gloria a Dios, aunque no entendamos el porqué de tal o
cual situación, como le pasó a Job, que fue en el último momento en el que Dios
sé digno darle una respuesta a su crítica situación, y es posible a nosotros
nunca nos llegue la respuesta de Dios, o sí, pero ello, lo dejamos en las manos
de Dios, el Señor.
“¿Tienes tú (Job) un brazo como el de
Dios? ¿Y truenas con voz como la suya?” (v.9) ¡Una gran maravilla que apunta al
Dios infinito en poder, frente al finito hombre en sus límites en su quehacer!
Amigo/a fíate de Dios el Señor, y no te apoyes en el ser humano, pues quién es
el hombre para que depositemos ciegamente la confianza en él. Sólo Dios es
digno de credibilidad, y así nos muestra la enseñanza bíblica, que no
deberíamos, ignorar, obviar.
En los demás versículos de este
capítulo, se muestra el gran poder de Dios en lo que es toda su creación. Dios
controla, dirige y hace conforme a su absoluta soberanía, ¿y quién lo podrá
entender, o evitar? Si eres cristiano, entonces el conocimiento de la Biblia,
te ayudará a entender, y si no lo eres, entonces te quedarás sin saber que
Dios, el Señor, está ahí mostrando su absoluto poder, aunque tú no lo puedes
ver, pero el creyente si lo ve con los ´ojos´ de la fe. Una fe que no es
´ciega´ sino que está fundada en la historicidad de los hombres y mujeres que
tuvieron enseñanza directa de Él, y que nos las transmitieron para nuestro
bien. ¡Lee asiduamente las Sagradas Escrituras, y ellas producirán en ti la fe!
Una fe que no solamente te salva de
la eterna perdición, y lleva a gozar de la eterna presencia de Dios, sino que
también aquí y ahora, tendrás una comunión preciosa con Él. Dios a través de
Cristo Jesús, que es tu Salvador. ¿Cres en él como Salvador? ¿O en vez de
apoyarte en Jesús estás confiando en lo que no es Él? Permíteme decirte que, ninguna institución
religiosa te puede salvar, sino solamente la fe en Cristo Jesús te da esta
seguridad. Lee con mucha atención a las palabras que Jesús pronunció: "De
cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene
vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida"
(Jn.5:24) ¡Así es!
(Cap.41)
Dios continúa hablando a Job, indicándole que
todo lo creado está bajo su absoluto control. ¡Qué gran aliento saber que toda
la creación no actúa por sí misma, sino que está sujeta al mandato del Dios
Creador! ¿Qué sucedería si toda la
creación, incluyendo al ser humano, estuviese sin una divina y sabia dirección,
no sería sino sólo un caos este mundo sin la mano todopoderosa de Dios? “¿Quién
será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mando?” (´o permitió´)
(Lm.3:37) Dios le dice a Job: “¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?”
(´digamos en un trato de tú a tú´) (v.10) Y así dijo el rey, y profeta David:
“El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas
vanas, ni jurado con engaño” (él estará delante de la presencia de Dios)
(Sal.24:4)
¿Hay algo debajo del cielo que no
esté bajo el control de Dios? ¡Lee con atención lo que el Señor expresó, cuando
dijo! “Todo lo que hay debajo del cielo
mío es” (v.11) Una falacia es pensar que el hombre tiene todo bajo su control,
pero en la realidad sólo es ´un peón´, con una gran necesidad de una auténtica
dependencia de Dios. Y el profeta y rey David así se expresó: “Cuando veo tus
cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: “¿Qué
es el ser humano para que en él pienses, la humanidad para que te ocupes de
ella?” (Sal.3 y 4)
Aun las cosas inanimadas obedecen al Creador: “Hace hervir como una olla lo profundo del mar” (v.31) Y así hace con todo elemento de la naturaleza, que el ser humano con sorpresa observa, y tantas veces es incapaz de dar solución al problema de una naturaleza que ´caprichosamente´ opera, sin que el hombre nada pueda hacer contra la fuerza de la naturaleza. ¿Por qué se empaña el ser humano en actuar como si Dios no existiera? Tal necedad hace que la humanidad siga su camino, y, por consiguiente, ello acarrea su consecuencia.
Hay un gran enemigo, que es el
diablo, que ciega toda clase de inteligencia, haciendo creer al hombre que sólo
él y nadie más puede solucionar toda emergencia, sea ésta de la índole que sea.
Algunas cosas podrán y puede hacer el ser humano, ya que Dios le ha dado
inteligencia, pero hay otras que están fuera de su capacidad de comprenderlas.
¡Cuán importante es reconocer
nuestras deficiencias, y recurrir al Dios que nos habla con toda claridad a
través de las Sagradas Escrituras, y que nadie debería desconocerlas, ya que en
ellas encontramos al Creador y sus sabios designios para el hombre existente en
la tierra. ¡Le animo a que lea que en Cristo Jesús hay una vida eterna, y que
la muerte física no es el final, sino el principio de una vida verdadera, y que
aquí estamos de ´paso´ hacia otra vida imperecedera que Dios ha prometido a
todos aquellos que en Él crean: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más
tenga vida eterna” (Jn.3:16)
¡Huyamos de la ´hueca´ y falsa
filosofía de que después de la muerte nada queda! Esto equivaldría a negar lo
que Dios nos enseña. El pecado de altivez ciega al hombre para que no entienda
la verdad, y no busque a Dios con sinceridad, y la oración del salmista
es: "Infunde, Señor, tu temor en
ellos; ¡conozcan las naciones que solo son seres humanos!" (Sal.9:20)
"El malvado, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay lugar
para Dios en ninguno de sus pensamientos" (Sal.10:4)
Al fin llegamos al último capítulo
del libro de Job, y en él hallamos edificante enseñanza de aplicación. Job,
hace una confesión ante Dios, el Señor: “Yo conozco que todo lo puedes, y que
no hay pensamiento que se esconda de (de tú presencia) (v.2) En el pensamiento
y corazón de Job estaba arraigada su fe en la personalidad de Dios: “todo lo
puede”, y que ningún “pensamiento” ante Dios, el Señor, puede “esconderse”.
Jesús al ser Dios, también conocía el pensamiento del corazón: “Y conociendo
Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros
corazones?” (Mt.9:4) Y el salmista expresó: “Jehová conoce que son vanidad los
pensamientos de los hombres” (Sal.94:11) David, el rey, y profeta, así se
expresó ante el soberano Dios: “Has entendido desde lejos mis pensamientos”
(Sal.139:2)
Si uno tiene esta fe, como la tuvo
Job, la tal cambiará el concepto que tengamos de Dios. Y en consecuencia
también lo hará nuestro comportamiento. En esta confesión de Job observamos qué
en Dios, el Señor, se da la omnipotencia y omnisciencia, y también la
omnipotencia, tres atributos de Dios que son inherentes a su divina naturaleza.
Si uno lee la Biblia con atención encontrará en tantos textos bíblicos esta
solemne afirmación. Y ello, debería ayudarnos a experimentar el absoluto
control de Dios. Y nuestra oración a Dios debería ser:
¡Señor, ayúdanos a que veamos con los
´ojos´ de credibilidad que tú eres todo suficiente para resolver cualquier
´batalla´ que afecta a nuestra vida, sea de carácter interior o exterior que
por nosotros mismos no seríamos capaces de cargar con la misma! Al igual que el
patriarca Job, digámosle a Dios: “yo hablaba lo que no entendía; cosas
demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía” (v.3) ¡Cuántas veces
nuestra actitud ante Dios es similar o igual a la que la tuvo el patriarca Job!
¿Qué es lo que conocemos de Dios? Y en especial ¿Cuál es nuestra experiencia
con Dios?
¡Un conocimiento no es suficiente, se quiere la experimentación! Job, expresa su sinceridad ante Dios, el Señor: “De oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven” (te experimentan) (v.5) Una actitud que hizo que Job procediese al arrepentimiento con todo su corazón: “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento” (v.6) A esto, en términos bíblicos, llamaríamos ´conversión´ (¡cambio de vida!)
Uno observa, que muchos que se dicen
creyentes, realmente no lo son, sino oidores de una u otra religión, los cuales
no han pasado por el ´nuevo´ nacimiento´ espiritual, que es lo que recalca y
enfatiza la enseñanza de la Biblia. Así se lo dijo Jesús al religioso Nicodemo:
“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el
reino de Dios” (Jn.3:33) Al igual que Job, cuando uno escucha a Dios, el Señor,
no tiene otra actitud, sino el arrepentimiento ante Dios. Hay tal
desconocimiento de las Sagradas Escrituras que la persona tiene un
´conformismo´ con algún tipo de religión, sin pensar que la tal no podrá, sólo
intelectualmente, llevarle a la auténtica salvación prometida por Dios, el
Señor, según enseñanza de la inspirada palabra de Dios.
“Y aconteció que después que habló
Jehová estas palabras a Job, la irá de Dios se encendió contra sus tres compañeros,
porque no habían hablado lo recto ante el conflicto del siervo de Dios (v.7) Y
Dios pide de ellos arrepentimiento, y así la intercesión que Job haría por
ellos sería respondida por Jehová, el Señor (v.8) Así los amigos de Job
hicieron lo que Dios les mandó, y Jehová, el Señor, aceptó la oración de Job”
(v.9)
¡Cuán importante es la intercesión,
sin tener en cuenta las injustas acusaciones que sus ´amigos¨ hicieron contra
el sufriente Job! ¿No fue así como nos
enseñó Jesús, el Señor: “Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os
calumnian” (Lc.6:28) ¡Esto hizo el patriarca Job! Y todo cristiano sincero de
igual manera hará lo que hizo el siervo de Dios, el patriarca Job.
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