ESCATOLOGÍA BÍBLICA (VIII)
El gran aviso divino
Daniel 12:8,9. Concerniente a sus propias visiones, el profeta Daniel escribió: “Yo vi; pero no entendiendo, pregunté: “Mi Señor, ¿cuál será el fin de estas cosas?” Y él respondió: “Anda, Daniel, que estas cosas están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos los leerán y acrecentarán su conocimiento” (Dn.12:4). Estos son datos que nosotros podemos comprender mucho mejor que el profeta que los escribió, por4que la marcha de la historia y los eventos contemporáneos indican indiscutiblemente que nos hallamos en los últimos tiempos de la profecía de Daniel. Apocalipsis 1:11.Además, acerca de tal desarrollo del plan de Dios en el tiempo del fin, que el profeta Daniel no necesitaba conocer, Jesucristo hizo una ulterior revelación a su apóstol Juan y le mandó que lo escribiera en un libro; y al terminar dijo. “No guardes este secreto el mensaje de Dios que está escrito en este libro, porque ya se acerca el tiempo de su cumplimiento” (Ap.1:3: 22:10). Es el propósito de Dios avisar a la gente de buena voluntad acerca de las cosas que han de suceder. Por esto la Biblia suministra información sobre el porvenir a los que investigarán la Palabra de Dios, conforme lo que está escrito: “Muchos lo lee4rán y acrecentarán su conocimiento” (Dn.12:4)
San Mateo 26:64. Jesucristo, al fin de su vida terrenal se identificó con el Hijo del Hombre de la profecía de Daniel, asegurando a sus discípulos, y hasta a su propio juez, Caifás, que vendrá a la tierra en las nubes del cielo. Dt.30:4,5. Is.11:12. Zac.8:7,8. En cuanto al tiempo de su regreso a la tierra, Jesús dio a sus discípulos una señal especial que es el resurgimiento de Israel como nación, conforme a las profecías que habían sido dadas en siglos pasados. Él decía: “Cuando veáis todo esto, sabed que el fin está cerca, a la puerta” (Mt.24:32,33) La señal para nosotros hoy día es imponente y convincente.
El reinado universal de Cristo
Apocalipsis 20:1-3. Pasados los siete años de juicio. Eliminada la influencia de Satanás. El profeta sigue: “Luego, vi tronos, y en ellos estaban sentados los que habían recibido autoridad para juzgar” (Ap.20:4) Son los discípulos de Jesús, a los cuales Él prometió: “En verdad os digo, que en aquel tiempo que todo se haga nuevo, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono glorioso, vosotros que me habéis seguido, os sentaréis también en doce tronos” (Mt.19:28). Así se desarrollará el bendito gobierno de Cristo. Será una sociedad de fraternidad, dirigida por Jesucristo y sus asistentes que son los santos. También participarán en el reinado de Cristo las víctimas de la persecución pasada bajo el gobierno ateo. San Juan vio las almas de ellos y presenció en visión cómo resucitaban y gobernaban con Cristo durante mil años (Ap.20:4)
Isaías 35:6,7. Los hombres tendrán conocimiento para vivir en armonía con la Naturaleza, lo que ocasionará una buena salud. No habrá enfermedad ni defecto físico. Siguiendo buenos usos y costumbres, la vida de los hombres es prolongada (Is.65:20,22) Los desiertos serán transformados en campos fructíferos (Is.35:1,2) Los mares serán purificados de la contaminación que hoy día amenaza la vida de los peces (Ezq.47:8,9). El trabajo será una distracción atractiva y rendirá en gran abundancia. (Is.65:23) Aun en el reino animal habrá paz: las fieras y los reptiles perderán su ferocidad; no serán carnívoros (Is.11:6-8) Habrá paz en cada esfera de la tierra (Is.2:4 y 11:14) Se cumplirá el vaticinio angélico con motivo del nacimiento de Jesús: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz en los hombres que gozan de su favor!” (Lc.2:14)
Isaías 32:17. “La paz será obra de la justicia; y el fruto de la justicia, el reposo y la seguridad para siempre” (Is.2:4) Ahora bien, Jesucristo, que es Dios y Rey, “El juzgará a las gentes y dictará sus amonestaciones a numerosos pueblos” (Mt.25:31-46). Al principio de la instalación de su Gobierno los sobrevivientes en la tierra serán juzgados, a fin de asegurar la paz entre los hombres. La conduta de ellos durante la tribulación será tenida en cuenta para determinar si han de entrar o no en el Reino de Paz, de acuerdo con las indicaciones del Señor Jesús.
El que no quiere reconocer a Jesucristo como el Salvador del mundo no puede entrar en el Reino de Dios. Hay, también otro factor que tiene un importante papel, que es: la generación de los hombres continuará. Por eso, para probar la fidelidad de los súbditos, cuando hayan cumplido los mil años, Satanás será soltado de su prisión y saldrá a engañar a las naciones en todo el mundo. Tendrá el éxito de reuni9r a numerosas personas que fingieron obedecer la autoridad del Mesías divino. Al fin de mantener la paz, ellos serán quemados por fuego del cielo. Satán será condenado al infierno para siempre.. Escribe san Juan: “El Hijo de Dios ha venido precisamente para deshacer lo que el diablo ha hecho” (1ªJn.8b) No podemos imaginarnos las circunstancias de la vida en el Reino de Paz de mil años.
Las últimas cosas
Finalmente, el apóstol y profeta Juan nos da una descripción del juicio final, en el cual el Señor dictará sentencia sobre los muertos para la eternidad. El juicio final será una afirmación pública del juicio individual que se ejecutará al instante de la muerte. “Todos tienen que morir una sola vez, y después viene el juicio” (Heb.9:27). Apocalipsis 20:11-15. Dice: “Entonces vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en el él. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, en pie delante de Dios; y fueron abiertos los libros, y también otro libro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados de acuerdo con lo que habían hecho, según lo que estaba escrito en esos libros. Los que no tenían su nombre escrito en el libro de la vida fueron lanzados en el lago de fuego” Esto es la muerte segunda; es decir, el infierno para siempre. ¿Cómo escapar a esa horrible condenación?
Romanos 3:23-26. Pues todos han pecado. Pero Dios, en su bondad, hizo de Cristo, por su muerte, instrumento de perdón. Esto tiene efecto por medio de la fe en Jesucristo, crucificado y resucitado. Amigo lector, ¡acuda a Él pidiendo el perdón y la Fe que Dios concede! De este modo tendrá la vida eterna, según la promesa del mismo Redentor: “En verdad os digo: El que presta atención a lo que yo digo, y cree en El que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, pues ha pasado de la muerte a la vida” (Jn.5:24); 14:2,3). Entonces el Buen Pastor le preparará un lugar en el Hogar Celestial, del que se da una descripción gloriosa, que invito al lecto a leer por sí mismo, en los dos últimos capítulos de la Biblia (Ap.21 y 22) Los redimidos del Señor Jesucristo no será juzgados en el juico final, pues participan en la primera resurrección, de la cual el profeta escribe: “¡Felices son los que tienen parte en la primera resurrección! La segunda muerte no tiene ningún poder sobre ellos” (Ap.20:6). “¡Feliz el que hace caso del mensaje de Dios que está escrito en este libro!” (Ap.22:7)
Las últimas cosas
Finalmente, el apóstol y profeta Juan nos da una descripción del juicio final, en el cual el Señor dictará sentencia sobre los muertos para la eternidad. El juicio final será una afirmación pública del juicio individual que se ejecutará al instante de la muerte. “Todos tienen que morir una sola vez, y después viene el juicio” (Heb.9:27. Apocalipsis 20:11-15
Dice: “Entonces vi un gran trono blanco y al que estaba
sentado en el él. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, en pie delante de
Dios; y fueron abiertos los libros, y también otro libro, que es el libro de la
vida. Los muertos fueron juzgados de acuerdo con lo que habían hecho, según lo
que estaba escrito en esos libros. Los que no tenían su nombre escrito en el
libro de la vida fueron lanzados en el lago de fuego” Esto es la muerte
segunda; es decir, el infierno para siempre. ¿Cómo escapar a esa horrible
condenación?
Romanos 3:23-26. Pues todos han pecado. Pero Dios, en su bondad, hizo de Cristo, por su muerte, instrumento de perdón. Esto tiene efecto por medio de la fe en Jesucristo, crucificado y resucitado. Amigo lector, ¡acuda a Él pidiendo el perdón y la Fe que Dios concede! De este modo tendrá la vida eterna, según la promesa del mismo Redentor: “En verdad os digo: El que presta atención a lo que yo digo, y cree en El que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, pues ha pasado de la muerte a la vida” (Jn.5:24); 14:2,3)
Entonces el Buen Pastor le preparará un lugar en el Hogar Celestial, del que se da una descripción gloriosa, que invito al lecto a leer por sí mismo, en los dos últimos capítulos de la Biblia (Ap.21 y 22) Los redimidos del Señor Jesucristo no será juzgados en el juico final, pues participan en la primera resurrección, de la cual el profeta escribe: “¡Felices son los que tienen parte en la primera resurrección! La segunda muerte no tiene ningún poder sobre ellos” (Ap.20:6). “¡Feliz el que hace caso del mensaje de Dios que está escrito en este libro!” (Ap.22:7)
Fuente:
LITERATURA EVANGÉLICA. Impreso por CLIE para la Biblioca Bíblica.Churriana (Málaga). Editor: Samuel Vila. Blasco de Garay, 134. TARRASA (Barcelona), 1973.
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