LOS HERMANOS DE JESÚS

Por Juan A. Monroy

y Félix Benlliure

“Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decía: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero ¿No se llama su madre María y sus hermanos Jacob, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros” (Mateo 13:54-46)

Pocos pasajes de la Escritura ponen a la luz del día y de forma tan evidente la humanidad y el parentesco de Jesús. Le encontramos en su medio natural, en su pueblo de adopción. En las callejuelas onde jugó cuando niño, cerca de la sinagoga donde se habría sentado entre su padre y su madre. En más de una casa del lugar tiene parientes, amigos de la infancia; su madre y hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas son harto conocidos de todos, y sus hermanas. Nadie duda de las relaciones familiares de esta familia de Jesé y María.

Siempre que en la Escritura se habla de Jesús en relación con su familia, se nos dice que es el primer nacido o primogénito (Mt..1:25) de la familia; mientras que en cuanto a Dios es el Hijo Unigénito o único del Padre. Eso demuestra que el Señor fue el primer hijo habido por María, según debía ser entendido por sus compatriotas y el Hijo de Dios único, engendrado por el Espíritu Santo. Todo ellos, nos lleva a los hermanos de Jesús, que eran menores de edad que Él.

La Biblia hace distinción muy clara entre los hermanos de Jesús y sus parientes más cercanos, aunque desde siglos se haya querido confundir a la gente como si el que María tuviera otros hijos de su matrimonio fuese una deshonra para la mujer, cuando sabemos que la estéril era la mujer marginada y las familias solían tener bastante prole.

HERMANOS CARNALES O PRIMOS

Dos palabras pueden esclarecer el dilema de si los hermanos de Jesús eran simplemente primos o parientes o bien hermanos hijos de una misma madre. “Adelfos” significa hermanos carnales y “sugenes” parientes o primos. Cuando en Juan 19:25 se nos habla de la hermana de María encontramos la palabra “Adelfos”; así cuando se refiere a los hermanos y hermanas de Jesús en Mateo 12:46 y 13:55. La historia secular también confirma el parentesco fraterno entre Herodes y Felipe su hermano, donde hallamos en la Biblia la palabra “adelfos”; adecuadamente empleada (Mr.6:17-18), y que confirma un hecho histórico innegable.

En Juan 7:5 sus hermanos “adelfos”, no creían en Él, en cambio sabemos que había muchos discípulos que le seguían y que habían sido hermanos en la fe. Por lo tanto, no puede decirse que la Escritura al hablar de los hermanos de Jesús se refiera a sus discípulos, como muchos han pretendido.

Después de la Resurrección del Maestro encontramos de nuevo a su madre y a sus hermanos “adelfos”. junto con los demás creyentes perseverando unánimes en oración y ruego. Parece ser que ante la evidencia de la resurrección o posiblemente una aparición especial de Jesús a sus hermanos, éstos creyeron en Él. El evangelista Lucas, en el capítulo 1:36-58, nos habla de Elisabeth, prima o pariente de María, hecho tradicionalmente aceptado, pues cuando el ángel anuncia el nacimiento de Juan el Bautista empela la palabra “sugenes”, que tiene ambos significados. En Marcos 6:3-4 se nos habla en un mismo texto de los hermanos, “adelfos”, y de los primos o parientes de Jesús, “sugenes”.

 EL TESTIMONIO DE LA HISTORIA

En Mateo capítulo 13 y en Marcos capítulo 6 habla de los hermanos de Jesús. En ambos Evangelios se citan por nombre a cuatro hermanos varones: Jacobo, José, Simón y Judas. Además, se habla de “hermanas”, en plural. En el tomo de los “Evangelios Apócrifos”, publicado por la Biblioteca de Autores Cristianos (Madrid 1956), figura un libro llamado “Historia de José el Carpintero”. Los comentaristas católicos dicen en el citado volumen que el texto original de esta historia de José se remonta al siglo cuarto o quinto. Pues bien:  en el capítulo dos de la Historia, titulado “Viudez de José”, se lee: “Había un hombre llamado José, oriundo de Belén, esa villa judía que es la ciudad del rey David. Estaba muy impuesto en la sabiduría y en su oficio de carpintero. Este hombre, José, se unió en santo matrimonio a una mujer que le dio hijos e hijas: cuatro varones y dos hembras, cuyos nombres eran: Judas y Josefo, Santiago y Simón; sus hijas se llamaban Lisia y Lidia” (Obra citada, páginas 360, 361)

Como se puede apreciar, los nombres de los cuatro varones hermanos de Jesús coinciden con los que se dan en los Evangelio, “Josefos” es “José” y Jacobo” es “Santiago”. En la “Historia de José el Carpintero” tenemos también el número y nombre de las hermanas: Lisia y Lidia. Aun cuando se trata de un documento no inspirado, su valor histórico es indudable. entre el siglo IV y el V, por lo menos, los cristianos creían que Jesús tuvo seis hermanos, hijos de José y de María.

Aunque por la cita de Juan 7:5 sabemos que sus hermanos no creían en Él al principio de su ministerio, más tarde sí lo hicieron y por lo menos dos de ellos, Santiago y Judas, llegaron a ejercer cargos de importancia en la Iglesia del primer siglo. A este respecto es igualmente importante el testimonio de Hegesipo, recogido por Eusebio. En su Historia Eclesiástica (“Biblioteca de Autores Cristianos”, Madrid 1973), Eusebio de Cesaréa, prestigioso historiador del siglo tercero, escribe: “El modo como tuvo lugar la muerte de Santiago ya lo han dejado claro las palabras citadas de Clemente. Pero quien narra con mayor exactitud todo lo que a él se refiere es Hegesipo, que pertenece a la primera generación de los apóstoles y que, en el libro V de sus “Memorias”, dice así:

“Sucesor en la dirección de la Iglesia es, junto los apóstoles, Santiago, el hermano del Señor. Todos le dan el sobrenombre de Justo desde los tiempos del Señor hasta los nuestros, pues eran muchos los que se llamaban Santiago” (Tomo I, páginas 106-107). En cuanto al otro hermano del Señor que se destacó en el trabajo de la Iglesia primitiva, Judas, continúa diciendo Eusebio: “El mismo Domiciano dio orden de ejecutar a los miembros de la familia de David, y una antigua tradición dice que algunos herejes acusaron a los descendientes de Judas, que era hermano del Salvador según la carne, con el pretexto de que eran de la familia de David y parientes de Cristo mismo”.

Esto es lo que declara Hegesipo cuando dice textualmente: “De la familia del Señor vivían todavía los nietos de Judas, llamado hermano suyo según la carne, a los cuales delataron por ser de la familia de David” (Eusebio, obra citada, Tomo I, páginas 150-151). La Iglesia Romana cree que la palabra “hermanos” es según un uso semítico y equivale a primos o parientes y que la virgen María nunca tuvo otros hijos. Todo ello les sirve para sostener la virginidad de María antes del parto, en el parto y después del parto.

Burda trama exegética para explicar lo no demostrable, además de contradictorio, y deshonrar a las familias numerosas. La Iglesia Cristian ha creído siempre en la existencia de los hermanos de Jesús, sin que ello haya nunca empañado la imagen de la bendita virgen María, bendita entre todas las mujeres de su tiempo, escogida por Dios para traer al mundo el Hombre que vino para dignificar los valores humanos y el Dios que con su muerte llevó a acabo la redención de la Humanidad.

 Fuente:

“CATOLICISMO

Y BIBLIA”, 1976

 

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