EL FRUTO DEL ESPÍRITU (6º)

Dámaris García de la Piedra

(licenciada en teología)

FIDELIDAD (πίστις, pístis)

Para Pablo, la vida cristiana no comienza ni se sostiene por la autosuficiencia humana, sino por la confianza radical en la iniciativa de Dios. El fruto del Espíritu describe disposiciones interiores que brotan de una vida anclada en la gracia. En Gálatas 5:22, πίστις no se limita al acto inicial de creer, sino que expresa una fidelidad perseverante que sostiene toda la existencia cristiana (Ro.8:9–11). El contraste entre las “obras de la carne” y el “fruto del Espíritu” revela dos modos de seguridad opuestos, por un lado, la carne busca afirmarse en lo visible y controlable y, por otro lado, el Espíritu forma una fe que descansa en la promesa de Dios y se traduce en una vida confiada, obediente y constante (Gál.5:5–6)

Texto base: Gálatas 5:22–23

Textos complementarios: Hab. 2:4; Sal. 37:3–5; Ro. 1:16–17; Ro.3:21–26; Heb.11:18; Gál.2:16; 1 Cor.4:1–2; Ap. 2:10.

La fe aparece en la lista del fruto del Espíritu como una realidad dinámica que atraviesa toda la vida cristiana. No es solo el punto de partida de la salvación, sino el clima espiritual en el que el creyente vive. La πίστις es confianza sostenida en el tiempo, una fe que se expresa como fidelidad a Dios incluso cuando las circunstancias parecen contradecir la promesa. La carta a los Gálatas se sitúa en el corazón del debate sobre la justificación. Pablo no da la idea de que la fe necesite ser completada por las obras de la Ley. En este contexto, resulta significativo que πίστις aparezca como fruto del Espíritu: aquello que inició la vida cristiana por gracia es también lo que la sostiene hasta el final. Así, la fe no es solo el medio de acceso a la salvación, sino la forma concreta que adopta una vida guiada por el Espíritu. La fe vivida se manifiesta como confianza, constancia y lealtad a Cristo (Gál.2:20)

Antiguo Testamento: La fe se expresa como confianza perseverante en la fidelidad de Dios. “El justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4) describe una vida sostenida por la esperanza en medio de la incertidumbre. La fe bíblica implica apoyarse en Dios más que en la propia comprensión (Sal. 37:3–5) Nuevo Testamento: En el NT, πίστις es el medio por el cual el ser humano es justificado, pero también la forma de una vida entregada a Cristo. Pablo insiste en que la fe auténtica actúa por el amor (Gál.5:6) y se expresa en fidelidad concreta.

Agustín de Hipona (354–430) La fe es confiar en Dios antes de verle, para que creyendo seamos sanados y lleguemos a verle. Ulrico Zuinglio (1484–1531) La fe es la confianza plena del creyente en Dios, por la cual se entrega enteramente a su voluntad. Lucas Magnin (1974) La fe es una relación viva de confianza en Dios que transforma la manera de vivir y decidir. Francisco Portillo (1960) La fe cristiana es una adhesión confiada a Cristo que se expresa en fidelidad cotidiana.

¿Por qué Pablo presenta la fe como fruto del Espíritu y no solo como un acto inicial de decisión personal?

 Pablo entiende la fe como una realidad sostenida por la acción continua del Espíritu. El mismo Espíritu que despierta la fe en el inicio de la vida cristiana es quien la fortalece y la preserva en el tiempo (Ro. 8:15–16). Al presentar la fe como fruto del Espíritu, Pablo subraya que la perseverancia no depende de la fuerza humana, sino de la fidelidad de Dios. La fe madura no es autosostenida, sino continuamente renovada por la gracia.

¿Cómo redefine el Espíritu la fe a la luz de la libertad cristiana en Gálatas?

En Gálatas, la fe se opone a la lógica del mérito. El creyente ya no vive bajo la presión de asegurar su estatus delante de Dios mediante el cumplimiento de la Ley, sino desde la confianza en la obra consumada de Cristo. Esta fe libera de la ansiedad religiosa y permite una obediencia gozosa. Como afirma Gálatas 5:6, lo que cuenta no es una fe abstracta, sino una fe que se expresa en amor, fruto de la libertad recibida.

¿Qué implicaciones prácticas tiene afirmar que la fe es fruto del Espíritu?

Si la fe es fruto del Espíritu, no puede reducirse a convicción doctrinal ni a una experiencia emocional puntual. Es una disposición vital que atraviesa las decisiones, las relaciones con otros y la perseverancia cotidiana. En el plano personal, invita a revisar dónde depositamos nuestra seguridad última. La fragilidad de la fe suele revelar apoyos equivocados. En el plano comunitario, una iglesia guiada por el Espíritu será una comunidad marcada por la fidelidad a Dios trino, al Evangelio, a las personas y a la misión, incluso cuando el camino resulte costoso.

Motivos de oración

• Que delante del Señor podamos examinar si vivimos desde una fe confiada en Dios o desde el control y el miedo. Pidamos al Espíritu una fe viva que persevere en la prueba y se exprese en amor hacia Dios y hacia los demás.

• Que el Señor nos ayude a cooperar juntos como iglesia donde la fe no se mida por la intensidad emocional, sino por la fidelidad a Cristo, por una esperanza firme y por una obediencia real sostenida en el tiempo.

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