EL ANTICRISTO (6ª parte)
Samuel Pérez Millos
“También se le dio boca que habla grandes cosas y blasfemias
y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses (v.5)
“Y fue dada le boca que habla grandezas y blasfemias y fue da
le autoridad para actuar meses cuarenta y dos” (Gr.)
Al Anticristo, encumbrado a la posición de gobernante
absoluto por la obra de Satanás, se le dan las capacidades para llevar a cabo
su misión impía. Juan dice que “se le dio”. El modo verbal indica que se
le conceden, o se le entregan poderes que no le son propios, sino los recibe de
alguien, en este caso son poderes diabólicos. Dios permite que el hombre de pecado,
el representante de Satanás en el mundo, reciba la capacidad intelectual para su
ministerio perverso, que el Anticristo lleva a cabo por la acción diabólica, en
la voluntariedad de su corazón perverso.
La boca del Anticristo está controlada por Satanás que pone
en ella sus propis palabras, por lo que sus discursos son expresiones de
grandeza. Juan dice que hablará “grandes cosas”, como de palabras
impactantes. Debe tenerse presente que Satanás salió de la mano de Dios en la
creación como “lleno de sabiduría” (Ez.28:12) En la Escritura al
comparársele con una serpiente se establece también la sutiliza, que le
es propia. Sutiles, arrogantes y elocuentes son tres buenos calificativos para referirse
a las palabras del Anticristo. Junto con ellas y mezcladas en ellas están
también las blasfemias. La boca del Anticristo, de donde salen sus
palabras, es atrevida y dañina, porque es boca como de león (v.2). Sus palabras
revestirán un notorio poder de persuasión, que cautivará, convencerá y
arrastrará tras él las gentes.
Juan hace continua referencia en sus visiones, a hechos ya
profetizados antes, de modo que cuando se refiere a la boca que “habla
grandes cosas”, está trasladando literalmente las palabras de Daniel
(Dn.7:8, 20, 25) Las grandes cosas que son el discurso del Anticristo,
contienen blasfemias o tal vez, todas esas grandes cosas no son otra cosa que
blasfemias. Satanás, tendrá como objetico principal convencer, cautivas y
conducir a los hombres en la gran rebelón contra Dios. Su lengua estará
alimentada por el fuego del infierno que la satura de maldad, y hace que
inflame perversamente el corazón de los hombres (Stg.3:5-6)
Del mismo modo que Dios permite actuar a Satanás, así también
al Anticristo, por él levantado. Mientras que el propósito de Satanás será el
de colocar en el trono de este mundo a un hombre de forma indefinida que ejerza
un gobierno sobre la tierra al margen de Dios, que dará paso al reino del
milenio de Jesús sobre la tierra.
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