CRISIS
¡Crisis! Esta palabra se escucha a todas horas, en todas partes u a todos los niveles. Hay crisis de autoridad, crisis de gobierno, crisis energética, crisis económica, crisis matrimonial, crisis religiosa y crisis moral.
El origen de la crisis
¿Quién provoca la crisis? ¿Dónde se origina? La Biblia
muestra que el origen de toda crisis es el abandono de la justicia divina y de
los valores trascendentes, lo cual da paso a la codicia humana y a toda clase
de desenfreno. Dios, a través del profeta Jeremías, señala el error de los
hombres de todos los tiempos:
“Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí
cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jer.2:13) El profeta Isaías añade: “Todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó de su camino” (Is.53:6)
El apóstol Pablo da un nombre a esta actitud rebelde, PECADO, y afirma que “la
paga del pecado es muerte” (Ro.6:23)
Un precio muy alto
¿Hay alguna salida? ¿Cuál es el precio a pagar? ¿Cuánto vale
un hombre? Para su madre vale más que todo el oro del mundo. Para o oficial del
ejército valdrá por su disciplina, inteligencia y valor. Para un patrón
deshumanizado valdrá de acuerdo con lo que produzca. Cristo valoró al hombre
desde la perspectiva divina. Esto es lo que le hizo venir al mundo para padecer
a manos de los religiosos de su tiempo, ser muerto y resucitar al tercer día.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo (al hombre). que ha
dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna”
(Jn.3:16)
¡Tanto amó Dios al mundo! Al borracho, al analfabeto que muere
de hambre en África y al intelectual enviado a las Naciones Unidas para tomar
nota del asunto; al comunista ateo y al capitalista religioso que es ateo de hechos,
aunque no de palabas; al anciano que la familia puso en el asilo, al joven que
se rebela aguijoneado por la angustia vital y niño que muchas veces paga el precio
del desvío de los mayores. El pecio pagado por nuestra salvación es muy alto, nada
menos que la sangre de Jesucristo. “Dios muestra su amor por nosotros en
que, siendo pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro.5:8)
La solución
¿Qué tiene que ver esto con la crisis mundial o nacional?
Simplemente, que la crisis tiene que ser resuelta en el corazón humano. Jesús nunca
se vio en crisis, aún cuando moría en la cruz. Estaba en crisis Pilato, el gobernador
romano, los religiosos hipócritas y hasta el propio imperio de los Césares,
pero Jesús no. La religión puede estar en crisis, pero Cristo no. El Evangelio
sigue siendo la buna noticia de Dios para el hombre del siglo XXI, porque “Jesucristo
es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb.13:8)
Tú puedes tener comunión con Jesús. Él anhela tener comunión
contigo. En esa relación es resulta la crisis personal, y sus efectos se hacen
sentir en las relaciones familiares y sociales. El precio está pagado. Eres
salo por la fe en el sacrificio de Jesucristo, arrepintiéndote de tus pecados y
aceptándole como tu Salvador personal.
¿Lo has hecho ya?
Testimonio Cristiano a cada hogar.
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