PROFECÍA DE APOCALIPSIS (I)

Samuel Pérez Millos

LA SÉPTIMA TROMPETA

(Ap.11:15-19)

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos” (v.15) “Y el séptimo ángel tocó la trompeta y hubo voces grandes en el cielo diciendo: Ha venido a ser el reino del mundo del Señor de nosotros y del Cristo de Él y reinará por los siglos de los siglos” (Gr.)

De la misma forma que los anteriores toques de las seis trompetas, Juan introduce el momento en que el ángel hizo sonar la séptima trompeta. Esta trompeta estaba dispuesta desde el principio, al igual que las anteriores, en manos del ángel que esperaba la instrucción para hacer sonar (Ap.8:2). El momento de hacer sonar la séptima y última trompeta hacía llegado, de manera que el ángel que la había recibido la hizo sonar.

El resultado que trajo tiene que ver con el cielo y la escena que describe el apóstol es eminentemente celestial. Juan ve el cielo y escucha grandes voces en él. El momento final, tanto de los juicios de Dios, como del retorno de Jesucristo para establecer el reino del milenio, está próximo. El mismo Señor lo advirtió cuando dijo a los discípulos: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad nuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lc.21:28)

La séptima trompeta es la última de las que Dios había dispuesto, sin embargo, no debe confundirse esta trompeta con la última que el apóstol menciona en la carta a los Corintios (1Cor.15:52). La “final trompeta” de Pablo tiene que ver con la resurrección de los muertos en Cristo y el traslado de la iglesia a la presencia del Señor para estar para siempre con Él (1Ts.4:16-17). La trompeta que menciona Pablo es una trompeta de gloria, mientras que la séptima trompeta del Apocalipsis es juicio. Esta séptima trompeta que Juan oyó sonar en manos del ángel, establece el comienzo de los últimos días de la semana de la tribulación, como preludio necesario al establecimiento del reino del Mesías en la tierra.

Es interesante apreciar que el sonido de la séptima trompeta no siguió la consecuencia del ay sobre los hombres. La interpretación correcta de este proceso es, como se ha dicho antes, una progresión incrementada de los juicios, de modo que el séptimo sello trae los juicios de las trompetas y en la séptima el de las copas. En lugar de un ay, lol que Juan detectó fueron las fuertes o grandes voces desde el cielo Las grandes voces contrastan con el silencio ocurrido cuando se abrió el séptimo sello (Ap.8:1). Son voces que proclaman victoria y cumplimiento del establecimiento del reino de Dios sobre el reino del mundo.

El júbilo celestial se produce porque el reino de Dios se ha realizado. Las voces celestiales son un anticipo en el cielo de lo que va a ocurrir en la tierra y que fue anunciado antes. Según el mensajero del cielo cuando suene la séptima trompeta, “el misterio de Dios se consumará, como Él lo anunció a sus siervos los profetas (Ap.10:7) Lo que había sido esperado por siglos estaba a punto de cumplirse. Dios iba a establecer su reino entre las gentes en la tierra, visible y literal. Los ángeles que rodean al trono de Dios y le sirven en las misiones que les son encomendadas, también le adoran y alaban (Ap.12:10;19:1-10). Un notable contraste se pone de manifiesto: en ocasiones anteriores se escuchaba una solitaria voz desde el cielo que anuncia lo que Dios desea revelar, aquí es una sinfonía celestial de una multitud que proclama el triunfo del Señor y el establecimiento de su reino sobre el reino del mundo.

La voz del cielo proclama que “el reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo”. Aunque en el mundo hay muchos reinos, aquí se refiere a uno que los comprende todos. El versículo se refiere al tiempo final de la última semana de Daniel en que el reino del Anticristo ira avanzando hasta agrupar en él a todos los reinos del mundo. De los cuatro reinos proféticamente anunciados sólo quedarán al final de la semana el reino del Anticristo, el sistema activado procedente del Imperio Romano, y los reyes del oriente. La unión mundial bajo un solo líder, el Anticristo.

El reino del mundo es el reino de Satanás y de su sistema diabólico. La Biblia enseña que, aunque aparentemente están divididos entre sí y en continuo conflicto, el mundo entero está bajo el maligno (1Jn.5:19). El tentador afirmó delante del Señor, en la tentación, que él podía dar los reinos del mundo a quien quisiera porque eran suyos, ya que se le habían entregado (Lc.4:6)

El gobierno de la tierra había sido dado por Dios al hombre en la creación (Gén.1:28), pero a causa de la tentación y caída, le fue entregado a Satanás que se convierte en el príncipe de los reinos de este mundo, por tanto, estaba en su derecho al hacer la oferta de entregar los reinos del mundo a Cristo. La Cruz es la solución divina a la recuperación para el hombre, en el Hombre Perfecto, Jesús, lo que estaba en manos del usurpador, que es “echado fuera”, al ser vencido en la Cruz (Jn.12:31)

El reino del mundo, en singular, expresa la dimensión en cuanto a gobierno del sistema mundo, organizado por Satanás y que rechaza a Dios, oponiéndose al Soberano en todo. La voz celestial proclama el final de este sistema que gobierna en el mundo. El reino de mundo, en manos de Satanás pasa a ser el reino de Dios y de su Cristo. La expresión “ha venido a ser”, indica que el reino se convierte en el reino de Dios.

 

 

 


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