EL FUTURO ANTICRISTO (I)

Samuel Pérez Millos

Apocalipsis

(13:1-8)

1ª parte

“Y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo” (v.1) “Y vi del mar una bestia que subía que tenía cuernos diez y cabezas siete y sobre los cuernos de ella diez diademas y sobre las cabezas de ella nombre blasfemo” (Gr.)

Juan observa como una bestia sube del mar, o tal vez mejor, sale del mar hacia fuera. De las 46 veces que aparece el término en el Nuevo Testamento, treinta y nueve corresponde al Apocalipsis, donde tiene una acepción determinante en relación con el Anticristo, en el resto de las ocasiones alude a un animal salvaje, indómito y peligroso.

El profeta Daniel, siglos antes de Juan, recibió una visión en la que aparecían cuatro bestias que subían del mar (Dn.7:3)  Estas bestias correspondían, conforme a lo que la misma profecía especifica a cada uno de los cuatro grandes imperios que hubo en el mundo desde los días de Daniel: El imperio Babilónico, el Medo-Persa, el Greco-macedonio y el Romano (Dn.7:17) En aquella misma revelación dada a Daniel se anuncia que del cuarto reino, esto es, del Imperio Romano, se levantaría un personaje de entre los diez reyes, es decir, los que detentan diez áreas de poder dentro del mismo reino, que asumirá el control total del reino (Dn.7:23-25) Quiere decir que la profecía anuncia la aparición en el tiempo final de un verdadero dictador o, usando la figura que correspondería a un imperio, un emperador con poderes absolutos.

Juan dice que esta bestia, subía del mar. El término mar se usa en la Biblia, en lenguaje figurado, para referirse a confusión: “Los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para, los impíos” (Is.57:20-21) Dos aspectos merecen ser destacados en el texto de la profecía: en primer lugar, la inquietud que rodea a las naciones formadas y gobernadas por los impíos, donde se manifiesta el pecado en toda la dimensión y expresión posible, y donde la contaminación espiritual se expresa como un mar mezclado con cieno y lodo; en segundo lugar, la falta de paz. Debe tenerse en cuenta que el Anticristo comenzó su ascensión en el gobierno del mundo ofreciendo paz y seguridad. Aquello que las naciones no habían conseguido nunca por buscarlo fuera de Dios.

La paz siempre anhelada pero nunca alcanzada es el resultado de procurarla por los propios medios humano, cuando sólo en Dios se encontraba y fuera de Él no la habrá jamás (Jn.14:27) Cualquier promesa de paz sin Dios, es imposible y es, por tanto, mentirosa. Por el contexto profético general, debe considerarse la figura del mar como las naciones que forman el último imperio profetizado por Daniel (Dn.7:7) A la luz del contexto inmediato y de los contextos próximos dentro del Apocalipsis, se trata de un seudo-Cristo, o del Anticristo (Ap.11:7; 13:8, 12, 13)

                                                                        

 

 

 

 

 

 

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