EL ANTICRISTO (4ª parte)

Samuel Pérez Millos

 “Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad” (v.2) “Y la bestia la que vi era semejante a leopardo y los pies de él como de oso y la boca de él como boca de león. Y dio le el dragón el poder de él y el trono de él y autoridad grande” (Gr.)

La visión del aspecto exterior de la bestia que subía del amar, era una combinación del aspecto de tres fieras, que en conjunto presentaba la semejanza de un leopardo, con pies de oso y boca de león. Es una visión muy semejante a la de la cuarta bestia que fue mostrada a Daniel (7:7). Aquella cuarta bestia, que representaba al Imperio Romano, era una combinación de las otras tres anteriores: El león representaba, en la visión de Daniel, al Imperio Babilónico; el oso era representación del Imperio Medo-Persia; el leopardo era figura del Imperio Greco- Macedónico. El cuarto Imperio estaba figurado en una bestia imposible de describir (Dn.7:7, 19), en la que convergían los elementos más negativos de todas las anteriores bestias. Juan ve aquí una representación en la que aparece la brutalidad y fortaleza de todos los imperios anteriores. Se manifestará por la velocidad y astucia del leopardo, por el poder aplastante del oso y por la ferocidad del león.

En el tiempo final de la historia de la plenitud de los gentiles, Satanás pondrá sobre el trono de la tierra al Anticristo, actuando como dios de este siglo y príncipe de este mundo (2Cor.4:4; Jn.12:31)

“Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia” (v.3) “Y una de las cabezas de ella como muerta de muerte, y la herida de la muerte de ella fue sanada. Y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia” (Gr.)

La visión conduce a Juan a la observación de una de las cabezas de la bestia que aparece como herida de muerte. Aquella situación que, aparentemente no podría resolverse sino en la muerte, se transforma en una supuesta victoria sobre la muerte, cuando Juan escribe: “pero su herida mortal fue sanada”.  Al leer el texto dentro de su contexto se aprecia que, en primer lugar, el Anticristo llegará al poder mediante la actividad satánica (Ap.13:2); en segundo lugar, que tiene una herida mortal y que fue sanada; en tercer lugar, se afirma que, aunque surge del mar de las naciones, realmente procede del abismo (Ap.11:7)

Las interpretaciones dadas a este aparente milagro se pueden agrupar fundamentalmente en dos: a) que uniendo la revelación de Juan a los tres datos anteriores, indican que ese hombre muere realmente y es resucitado por el poder de Satanás, haciendo con ello una imitación a la resurrección de Jesucristo, b) que no se trata de la resurrección de un hombre, sino de un sistema que estaba ya muerto, como es el caso de la reconstrucción del poder despótico único, semejante al que existía en el gobierno del Imperio Romano.

Para poder tomar una posición respecto a si se trata o no de la resurrección de un hombre, debe tenerse en cuenta que en Apocalipsis se explica la primera bestia como el líder de un reino integrado por la unión de varios reinos, que existirán históricamente en el tiempo de la tribulación, y que constituyen unidos el ámbito político del Imperio Romano reconstruido. Se enseña que Satanás es el ángel del abismo (Ap.9:11) y que el reino es impulsado y surge desde el abismo por obra de él (Ap.17:8)

La Biblia enseña que los hombres solo resucitan por el poder del Hijo de Dios: “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto porque vendrán hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldarán a resurrección de vid; mas los que hicieron lo malo a resurrección de condenación” Jn.5:26-29)

Si quien puede comunicar vida es únicamente Dios y lo hace por medio de su Hijo, ningún otro puede llevar a cabo esto. Satanás no tiene poder para dar vida. Por otro lado, el Anticristo se le llama el “hijo de perdición”, quiere decir esto que su muerte, caso de ser real, lo situaría en el grupo de muertos que están perdidos y la Biblia enseña que no habrá más que una resurrección final de todos estos para comparecer ante el tribual de divino, el Trono Blanco (Ap.20:11-15)

Juan afirma que “se maravilló toda la tierra”. La sanidad de la herida mortal producirá una admiración universal por lo que aparentemente es un hecho sobrenatural. Si se entiende que se trata de una herida mortal, real o aparente, en la persona del Anticristo, se parecerá aún más en forma de imitación impía al Cordero como inmolado. El Anticristo, bien sea en él mismo, vienen su sistema llevará ante todos a marca de una herida mortal sanada.

Esta admiración abre el camino para que las gentes de la tierra vayan “en pos de la bestia”, sigan al Anticristo. Las personas asumirán que el Anticristo es el líder que buscaban y el que necesitaban. En esa situación el rechazo y alejamiento de Dios toma un mayor incremento. Los hombres que aceptan al Anticristo, aceptan a Satanás y desprecian al Hijo de Dios. En alguna medida se estará cumpliendo la profecía: “Rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas” (Sal.2:3)

En ese tiempo se hará visible la realidad de la apostasía que precederá al regreso a la tierra del Rey de reyes. Todo el panorama histórico de entonces se estará ajustando, conforme a lo previsto y determinado por Dios, para dar la respuesta definitiva a la oración que por siglos ha estado levantando el pueblo de Dios, y que de forma más intensa será la oración de los santos en el tiempo de la tribulación: “Venga tu reino” (Mt.6:10) “¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero?” (Ap.6:10)

 

           

 

 

 

 

 

 

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