DIOS ES OMNIPRESENTE
Dámaris García de la Piedra
(licenciada en teología)
La omnipresencia de Dios significa que Él está en todas partes al mismo tiempo. No hay lugar donde su presencia no alcance. Dios no está limitado por el espacio, el tiempo ni las circunstancias. Él está en todo, sobre todo y alrededor de todo, y al mismo tiempo cercano a cada uno de nosotros. Su presencia constante es una fuente de consuelo para quienes le aman y una advertencia para quienes intentan ocultarse de Él. Saber que Dios está siempre presente nos anima a vivir con fe, confianza y reverencia.
Salmo 139:7-12;
Jeremías 23:23-24; Mateo 28:20
En el Salmo 139, David
reconoce que no existe un lugar donde pueda huir de la presencia de Dios. Ya
sea en el cielo, en lo más profundo del mar o en la oscuridad más densa, allí
está el Señor. En Jeremías 23, Dios afirma que ningún hombre puede esconderse
de su mirada, pues Él llena el cielo y la tierra. Finalmente, Jesús, al enviar
a Sus discípulos a hacer discípulos a todas las naciones, promete: “Yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Esta
promesa confirma que la presencia de Dios es constante y personal para cada
creyente.
¿Qué nos enseña la omnipresencia de Dios sobre quién es Él?
Nos enseña que Dios trasciende todo límite físico. No está
confinado a un lugar específico, sino que su presencia llena toda la creación.
Él está en lo más alto de los cielos y en lo más profundo de nuestros
corazones. Su omnipresencia revela su grandeza, su soberanía y su cercanía
paternal.
¿Qué significado tiene para nosotros vivir en la presencia de
Dios?
Saber que Dios siempre está presente nos da paz, confianza y
seguridad. No estamos solos en el dolor, ni desamparados en la prueba. Su
presencia nos sostiene en todo momento. También nos llama a vivir con
integridad, conscientes de que Él ve cada acción y conoce cada pensamiento. Su
presencia es nuestro refugio y también nuestra guía.
¿Cómo podemos experimentar y disfrutar más su presencia?
Podemos hacerlo al cultivar una vida de comunión con Él por
medio de la oración, la lectura de su Palabra, la adoración y la obediencia.
Cuando buscamos al Señor con sinceridad, reconocemos que su presencia no
depende de un lugar, sino de una relación. Cristo prometió estar con nosotros,
y su Espíritu habita en los creyentes, asegurándonos que nunca estamos fuera
del alcance de su amor y cuidado.
Motivos de oración
• Agradezcamos al Señor porque su presencia está con nosotros
en todo lugar y en todo momento.
• Oremos para vivir cada día conscientes de que Dios está
presente en nuestras decisiones, palabras y pensamientos.
• Pidamos que su presencia sea nuestro consuelo en el dolor y
nuestra fortaleza en la misión.
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