DIOS ES MISERICORDIOSO
Dámaris García de la Piedra
(licenciada en teología)
La misericordia de Dios es infinita e inagotable. Él no nos
trata según nuestro pecado, sino que nos extiende compasión, perdón y gracia. A
través de Cristo, Dios tomó sobre sí el juicio que merecíamos, demostrando su
amor extraordinario. Su misericordia no es un recurso limitado, espera, obra y
llama a cada persona para que se vuelva a Él y viva bajo su justificación.
Conocer su misericordia nos invita a confiar, arrepentirnos y extender esa
misma gracia a los demás.
Deuteronomio 4:31; Nehemías 9:31; Hebreos 2:17
En Deuteronomio 4, Dios promete que, aun cuando su pueblo se
desvíe, Él no los abandonará porque es misericordioso y guarda su pacto (Dt.4:31).
Nehemías recuerda cómo Dios, pese a la rebeldía de Israel, mostró paciencia y
misericordia, castigando con moderación y preservando la vida del pueblo
(Nehemías 9:31). En Hebreos 2:17, se nos recuerda que Cristo fue hecho hombre
para ser misericordioso y fiel sumo sacerdote, reconciliando a la humanidad con
Dios y ofreciendo perdón a quienes se acercan a Él.
¿Qué nos enseña la misericordia de Dios sobre Su carácter?
Nos enseña que Dios no se complace en nuestra condena, sino
en nuestra restauración. Su misericordia revela su amor activo y compasivo
hacia cada persona, aun cuando merecemos juicio. Él siempre busca
reconciliarnos y guiarnos hacia la vida plena en Cristo.
¿Cómo experimentamos la misericordia de Dios en nuestra vida?
La experimentamos en el perdón de nuestros pecados, la
paciencia en nuestras debilidades y la provisión de su gracia diaria. Dios nos
sostiene, nos corrige con amor y nos da nuevas oportunidades para caminar con
Él. Su misericordia se hace evidente en la redención que tenemos en Jesús,
quien cargó con nuestra culpa y nos hizo aceptables delante del Padre.
¿Cómo debemos responder a la misericordia de Dios?
Debemos responder con gratitud, humildad y compasión hacia
los demás. Reconociendo que Dios nos perdona y nos restaura, somos llamados a
perdonar, mostrar misericordia y reflejar su amor en nuestro trato con los
demás. Vivir bajo la misericordia de Dios nos transforma, impulsándonos a ser
agentes de su gracia en el mundo.
Motivos de oración
• Demos gracias al Señor por su misericordia infinita y por
enviarnos a Cristo para nuestra redención.
• Oremos para experimentar su compasión cada día y para que
su perdón transforme nuestro corazón.
• Pidamos fortaleza para vivir vidas misericordiosas,
reflejando su amor hacia quienes nos rodean.
• Que como iglesia seamos testimonio de la misericordia de
Dios, proclamando que Él siempre está dispuesto a perdonar y restaurar a
quienes se vuelven a Él.
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