DIOS ES JUSTO

Dámaris García de la Piedra

(licenciada en teología)

La justicia de Dios es una expresión perfecta de su santidad y rectitud. Él es incorruptible, equitativ1o y siempre actúa de acuerdo con lo que es correcto. En un mundo donde la injusticia y la corrupción abundan, podemos descansar en la verdad de que Dios siempre juzga con verdad y equidad. Su justicia no depende de las circunstancias ni de las apariencias, sino de su naturaleza santa e inmutable. En Él encontramos al Juez perfecto que no comete errores y cuya justicia se revela también en su misericordia por medio de Cristo.

Deuteronomio 32:4; Salmo 75:1-7; Romanos 3:25-26

En Deuteronomio 32:4, Moisés declara: “Él es la Roca, sus obras son perfectas, y todos sus caminos son justos.” Dios es fiel y sin injusticia, recto y verdadero. El Salmo 75 afirma que Dios es quien juzga, que humilla a unos y exalta a otros, mostrando su soberanía sobre toda autoridad humana. En Romanos 3, el apóstol Pablo enseña que, en Cristo, Dios mostró su justicia al perdonar nuestros pecados sin dejar de ser justo, porque Jesús levó sobre sí la condena que merecíamos. Así, Dios se revela como el justo y el que justifica a quienes creen en Él.

 ¿Qué significa que Dios sea justo?

Significa que Dios siempre actúa con rectitud y verdad. No hay injusticia ni favoritismo en Él. Sus juicios son perfectos porque surgen de su santidad. Aun cuando no entendemos sus decisiones, podemos confiar en que Él nunca se equivoca ni actúa de manera arbitraria.

¿Cómo se manifiesta la justicia de Dios hacia nosotros?

Se manifiesta en su trato justo y misericordioso. Aunque merecíamos condena, Dios mostró su justicia al enviar a su Hijo para pagar por nuestros pecados. En la cruz, su justicia y su amor se encontraron, el castigo fue cumplido y la gracia fue derramada. Hoy podemos acercarnos a Él con confianza, sabiendo que hemos sido justificados por la fe en Cristo.

¿Cómo debemos vivir a la luz de la justicia de Dios?

Debemos vivir con integridad, humildad y compromiso con lo correcto. Si Dios es justo, su pueblo también debe reflejar su justicia en sus acciones. Estamos llamados a practicar la equidad, a defender la verdad y a tratar a los demás con rectitud. Vivir bajo la justicia de Dios nos impulsa a ser agentes de su paz y su verdad en un mundo necesitado de luz.

Motivos de oración

• Agradezcamos a Dios porque Él es justo en todo lo que hace y porque su justicia se revela en Cristo Jesús.

• Oremos para que su justicia gobierne nuestro corazón y nuestras decisiones diarias.

• Pidamos fortaleza para actuar con rectitud, amar la verdad y rechazar toda forma de injusticia.

• Que como iglesia seamos testimonio vivo de la justicia de Dios, proclamando que Él siempre hace lo correcto y su juicio es perfecto.

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