LIBRO DIGITAL (II)

Comentario exegético y hermenéutico

al libro de Efesios.


Introducción


Por José Manuel González Campa


El trabajo exegético y hermenéutico que se presenta en este Comentario corresponde al pensamiento que ha venido gestándose en mi quehacer teológico a lo largo de las dos últimas décadas.

Trato de que mi aportación, en el campo del estudio bíblico, sea novedosa y enriquecedora, no por esnobismo sino para que se rompa el estatismo doctrinal alienante a que nuestras Iglesias han estado sometidas durante demasiado tiempo; situación histórico-dinámica que ha contribuido a generar elaboraciones doctrinales y teológicas reduccionistas, que a su vez han redundado en una proclamación kerygmática “espiritualizada”, animista, mística y totalmente desvinculada del medio socio-histórico, socio-cultural y psicosocial en el que tenemos que predicar el Evangelio del Reino de Dios.

La desvinculación de nuestra perístasis obscurece nuestra conciencia de la realidad, creando una dicotomía entre la Iglesia y el Mundo; dicotomía que nos aleja del medio en el que tenemos que realizar nuestra praxis cristiana, y nos encorseta en guetos de aislamiento que condicionan negativamente nuestro testimonio.

La exégesis y hermenéutica que presento en esta obra he procurado elaborarlas con una metodología rigurosa y científica en el campo de las ciencias bíblicas; por otra parte, he tenido en cuenta el momento socio-histórico y socio-cultural en el que estamos deviniéndonos, existencialmente, como pueblo de Dios. Por consiguiente, el estudio bíblico realizado pretende actualizar conceptos de gran importancia teológica que nos permita una mejor concienciación de nuestra realidad eclesiológica y del peri-mundo en el que vivimos inmersos.

La carta a los Efesios constituye un documento neotestamentario de carácter universal, pertenece a las denominadas “epístolas del cautiverio”, y en la misma aparecen conceptos de la mayor trascendencia desde el punto de vista bíblico y teológico.

En esta epístola se tocan aspectos que afectan a los conceptos neotestamentarios de salvación, predestinación, dispensación, como contenidos básicos de la Revelación de Dios.

El enfoque hermenéutico que se da en este comentario parte de las enseñanzas que se derivan del estudio de la “Economía Divina”; en realidad, el presente trabajo podría denominarse “La Economía Divina”, exégesis y hermenéutica de la denominada epístola a los Efesios.

La Economía Divina se presenta como el conjunto de recursos de los que Dios dispone para realizar su Plan salvífico en el tiempo y en el espacio. Dios en su soberanía aparece como Gestor y Gerente de dicho plan.

Entre los diversos aspectos que se nos revelan en este documento paulino, se encuentra el concepto de tiempo cronológico (histórico) y de tiempo káirico (no cronológico) y su interrelación en el devenir de la Historia de la Salvación. Devenir práctico del plan económico de Dios en la Iglesia, y mediante ésta, en la Historia y en el mundo. El devenir histórico, en el marco de la Economía Divina, aparece predeterminado por Dios en todos sus aspectos y no depende, en manera alguna, de cualesquiera otra circunstancia que lo pudiera condicionar.

La problemática del libre albedrío se contempla desde la perspectiva de la soberanía de Dios, o de lo que también podríamos denominar el despotismo divino. La razón última del Plan Económico (salvífico) de Dios se encuentra en la misma interioridad de la Deidad.

Existen otros muchos aspectos que mantienen una vinculación primordial con el plan económico de Dios. Mencionaremos sólo algunos, que por su trascendencia teológica, doctrinal y práxica, nos parecen más relevantes:

1) El concepto de Persona Colectiva. Desde la perspectiva de mi conocimiento y entendimiento de la Revelación de Dios, este concepto presupone la infraestructura básica sobre la que se pueden ir elaborando contenidos doctrinales fundamentales y aplicables a la Iglesia como Cuerpo de Cristo. La realización colectiva de los cristianos es poco conocida, está muy olvidada y oculta por un denso manto de ideología individualista.

2) El concepto de Hombre Nuevo. Este concepto mantiene una relación directa con el apuntado en el punto anterior, y sólo se puede entender a la luz de la consideración de Jesucristo como una Persona Colectiva y como el único Hombre Nuevo.

3) El ámbito de la Salvación: concepto que nos pone de manifiesto que la salvación se deviene en el tiempo y en el espacio, y que abarca y transciende a las personas, alcanzando una dimensión cósmica.

4) Los contenidos escatológicos de la carta nos informan de aspectos que tienen que ver con la inmanencia y trascendencia de la Iglesia. El acto soteriológico de Cristo tiene un alcance escatológico que supone la posibilidad salvífica de participar de la naturaleza divina.

5) La pneumatización de la materia, que supone la reconciliación de todas las cosas con Dios y la posibilidad de transcender la muerte.

6) El concepto del Cuerpo Místico de Cristo; concepto que, en esta epístola, se desmitifica para hablarnos del Cuerpo Orgánico de Cristo como una realidad existencial que se deviene en el tiempo histórico. La Iglesia aparece como una entidad transcultural (anterior a la cultura), transhistórica (anterior a la historia) y transcósmica (anterior a la creación).

Considerando el estudio de esta epístola desde la perspectiva de la Economía Divina, y a efectos didácticos, podríamos dividirla en cinco capítulos o apartados:

a) La gestación o concepción del Plan Económico-salvífico de Dios, que se correspondería con el capítulo primero de la carta.

b) La realización del Plan de la Salvación, que lo encontramos expuesto en el capítulo segundo.

c) La Revelación del Plan de la Economía Divina, explicitado en el capítulo tercero de la epístola.

d) La confirmación del Plan, revelación correspondiente al capítulo cuarto y

e) La praxis del Plan Económico de Dios, que se revela en los dos últimos capítulos de este libro.

Para finalizar esta sintética introducción, debo hacer referencia a la fuente original de la que empezó a manar la posibilidad de realizar el presente trabajo. Hace unos ocho años, en los Campamentos bíblicos de Monteluz (Llíria, Valencia) para familias, y a los que asisten creyentes de distintas denominaciones, impartí nueve conferencias sobre la carta a los Efesios. El contenido de las mismas fue grabado y posteriormente transcrito por algunos hermanos y hermanas que colaboran en dichas actividades. Así fue como nació el primer borrador sobre el que comencé a trabajar para dar a luz al primer manuscrito que constituyó la infraestructura básica de este comentario.

Al expresar mi agradecimiento y mi reconocimiento a todas las personas que han colaborado conmigo a lo largo de estos años, dándome aliento y apoyo, y animándome para realizar esta obra, tengo necesariamente que mencionar a dos mujeres: Mercedes Zardaín y mi esposa Sara. Mi esposa es la persona sin la cual este libro difícilmente hubiese sido posible; ella se encargó de trabajar innumerables horas con el ordenador para ir plasmando el primer texto; su entrega a esta tarea la realizó con amor y paciencia admirables, y supo soportar las dificultades que conlleva un trabajo tan complicado. Por consiguiente, es mi deseo que este libro suponga para ella la expresión más profunda de mi amor y admiración hacia quien, además de compañera, ha sabido ser siempre mi amiga y colaboradora.

Mercedes Zardaín se encargó de reescribir y corregir el texto original varias veces, a fin de que yo pudiera ir perfeccionándolo y dándole la forma definitiva que hoy tiene. A esta querida hermana, y entrañable amiga, le ratifico mi agradecimiento y reconocimiento fraternal por haber colaborado conmigo de manera tan desinteresada y eficiente.

Deseo que este comentario redunde para la gloria de Dios y la edificación de su Pueblo, y le expreso al Señor mi gratitud por haberme dado la oportunidad de realizar este trabajo.

Oviedo, a 7 de Julio de 2000

Tras el éxito de la primera edición de este libro, se hace necesaria esta nueva edición cuyo texto ha sido revisado. Septiembre de 2010

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