LIBRO DE JOB (I)
Capítulo 1
Antes de entrar en detalles sobre el texto de Job, voy a realizar algunas aclaraciones. El texto del libro de Job nos lleva a plantearnos el problema del Bien y del Mal. La interpretación clásica, y conocida como ortodoxa, sostiene que el BIEN nace del corazón de Dios y el MAL del corazón de Satanás.
Para llegar a esta conclusión hay que racionalizar la Escritura. Esta racionalización da por sentado que el hombre es un ser libre. Ni desde el punto de vista filosófico, ni científico, ni teológico se ha podido demostrar, sin lugar a dudas, de que esto es así.
Erasmo de Róterdam escribió sobre el libre albedrío y Martin Lutero le corrigió diciéndole que no se trataba de un libre arbitrio, sino de un “servo arbitrio”.
El Psicoanálisis es la ciencia que más ha profundizado en el conocimiento de la esfera de la intimidad del hombre, descubriendo que las aseveraciones del gran poeta y filósofo alemán Friedrich Nietzsche sobre el “Superhombre”, no pasaban de ser una falacia. El hombre, desde la desestructuración amártica del Edén desea ser como Dios, pero es incapaz de conseguirlo.
La Antropología Psicoanalítica proyecta una concepción psicosomática del ser humano: cuerpo y alma constituyen una unidad. Todo lo que ocurre en la esfera anímica repercute sobre la esfera somática y viceversa.
La esfera anímica esta compuesta de los siguientes estratos: el Super yo (conciencia ética o moral, conciencia del bien y del mal), el Yo (conciencia de la realidad), el Ello, Id o Inconsciente (esfera que contiene contenidos psíquicos recibidos por vía genética y hereditaria o contenidos procedentes de la perístasis en la que el ser humano vive inmerso)
Los contenidos de esta última y más profunda realidad psíquica (el Ello) determinan la conducta humana, actúan sobre el Yo por vía inconsciente y le engañan, haciéndole creer que la determinación de su carácter y conducta depende de un acto libérrimo de su capacidad volitiva.
Estos contenidos han sido explicitados por el mismo Señor Jesucristo. En el Evangelio de Marcos 7: 20-23, leemos: Pero decía: “que lo que del hombre sale, ESO CONTAMINA AL HOMBRE. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos (¿acaso Job no tubo malos pensamientos?), los adulterios, las fornicaciones (gr=inmoralidades sexuales, pornografía, prostitución, adulterio, etc.), los homicidios, los hurtos, las avaricias (gr=ansia de tener más y más) lascivia ( gr= el desenfrenado instinto sexual, la desvergüenza, libertinaje ,quitar el freno, quitar la vergüenza), la envidia (gr= mal de ojo), la maledicencia, la insensatez (gr= lo inconsciente, la locura). Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”.
Por otro lado, existe miedo a enfrentarse con la ontogénesis del bien y del mal. Se afirma que –Dios– es el creador de toda realidad terrestre o celeste.
El valor vicariante de la muerte de Cristo, tiene como finalidad “el reconciliar consigo (con Dios) todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Col 1:20).
El libro de Job es una invitación a que el ser humano se enfrente, en profundidad, con el problema del bien y del mal. En este libro, el personaje mas destacado e importante, Job, reflexiona y se enfrenta al problema.
El capítulo 1º de este libro nos presenta a Job como un hombre muy rico, en hijos e hijas, en ganados, en criados, y se dice que “era aquel hombre más grande que todos los orientales”. No parece que fuera un ejemplo paradigmático para sus hijos/as.
Su permisividad para con la conducta de sus descendiente es más que manifiesta y se asemeja, totalmente, a la aptitud del sacerdote Elí y la del juez Samuel con sus hijos. En 1ª de Samuel 2:12,17 y 29, Dios describe el carácter y la conducta de los hijos de Elí: “Los hijos de Elí eran hombres impíos, que no tenían conocimiento de Yahweh (heb= y los hijos de Elí eran hijos de Belial; no conocían a Yahweh)”
Esto nos plantea un serio problema: ¿cómo había educado Elí a sus hijos? “Era, pues, muy grande delante de Yahweh, el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban (heb= trataban con irreverencia) las ofrendas a Yahweh”.
Viene un barón de Dios que trae de parte del Señor un mensaje para Elí: “¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo, Y HAS HONRADO A TUS HIJOS MÁS QUE A mí...?” Esta conducta sería plagiada por Samuel y sus propios hijos.
Job va recibiendo las noticias más tristes y desoladoras sin volverse contra Dios. En Job 1:20-22, leemos: “Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá (aquí la tierra es un símbolo de la madre). Yahweh dio, y Yahweh quitó; sea el nombre de Yahweh bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó (lit= culpó) a Dios despropósito alguno.”
Posteriormente Job sufre una enfermedad muy grabe: “Entonces salió Satanás de la presencia de Yahweh, e hirió a Job con una sarna maligna (la Versión Moderna traduce: tumores ulcerados o ulceras malignas) desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.” La situación de Job es lamentable y desesperante.
Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios (lit del heb=bendice a Dios), y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas (¿locas?), has hablado. (¿Qué?) ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios”.
En la pregunta interrogante de Job se halla la clave para entender el problema del bien y del mal como este hombre lo entendía. ¿Cómo es posible que tantos teólogos no hayan captado la esencia de la capacidad de Job, para entender la realidad de quién controla y dirige la implementación del bien y del mal?
Hay muchas interpretaciones sobre la realidad de la fuente y el poder que controla el devenir del bien y del mal en la existencia de los seres humanos. Yo tengo la mía, como se puede comprobar en mis estudios-conferencias sobre el libro de Job en mi página Web.
De todos los estudios realizados sobre este libro de Job, quiero destacar la obra del psiquiatra C.G. Jung (sin duda uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos, discípulo de Sigmund Freud y que sobrepasó a su maestro).
Jung en su obra Respuesta a Job, se dirige al patriarca para decirle que tiene una idea equivocada de lo que está pasando en su vida: que hay dos aspectos en la Realidad Divina, Dios no es solo “un Dios fascinum”, sino que también es “un Dios tremendum”. Con estas aseveraciones creo que empezamos a acercarnos a la inquietud más acuciante.
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