APOCALIPSIS (I)
APOCALIPSIS - LOS SEIS PRIMEROS SELLOS
COMENTARIO EXEGÉTICO
Por
Samuel Pérez Millos
Un resumen textual - Juan Bta. García Serna
El bosquejo analítico para el capítulo se establece de este modo:
1. El comienzo del juicio: Los sellos (6:1-17).
1.1. El primer sello (6:1-2).
1.2. El segundo sello (6:3-4).
1.3. El tercer sello (6:5-6).
1.4. El cuarto sello (6:7-8).
1.5. El quinto sello (6:9-11).
1.6. El sexto sello (6:12-17).
Comienzo del juicio: Los sellos (6:1-17)
El primer sello (6:1-2).
1. Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.
Καὶ εἶδον ὅτε ἤνοιξεν τὸ ἀρνίον μίαν ἐκ τῶν ἑπτὰ σφραγίδων, καὶ ἤκουσα ἑνὸς ἐκ τῶν τεσσάρων ζῴων λέγοντος ὡς φωνὴ βροντῆς ἔρχου.
Y vi cuando abrió el Cordero uno de los siete sellos y oí a uno de los cuatro seres vivientes que decía con voz de trueno: Ven.
Καὶ εἶδον ὅτε ἤνοιξεν τὸ ἀρνίον μίαν ἐκ τῶν ἑπτὰ σφραγίδων. La nueva visión es transcrita por Juan al afirmar que veía algo distinto a lo que había sido revelado antes. Luego de la alabanza y adoración celestiales, el Cordero se dispone para iniciar el proceso de la apertura de los sellos que impedían la lectura y, por tanto, la ejecución de lo que Dios había establecido y que estaba escrito en el rollo sustentado en la mano del que estaba sentado en el trono (5:1). El único digno para abrir los sellos que mantenían cerrado el libro era el Cordero, que lo tomó de la mano que lo sostenía y se dispone a abrirlo. Juan ve ahora cómo se produce la apertura del primero de los siete sellos. Esa apertura traerá una consecuencia que se detallará luego. El Cristo glorificado va a tomar en su mano la ejecución de aquello que Dios había reservado para el tiempo final del período de la historia humana actual. Esta visión ocurre o tiene que ver con acciones en el cielo, aunque el resultado de cada una de ellas tiene consecuencias en la tierra. El Cordero ἤνοιξεν, abrió, μίαν ἐκ τῶν ἑπτὰ σφραγίδων, uno de los siete sellos. El modo verbal en el griego expresa una acción totalmente efectuada. El adjetivo numeral cardinal referido al sello, uno, puede tomarse también en sentido ordinal, porque aunque abrió uno de los sellos es también el primero de los siete.
Καὶ ἤκουσα ἑνὸς ἐκ τῶν τεσσάρων ζῴων λέγοντος. Aunque Jesucristo es el que abre el sello, la acción correspondiente a dicho sello se establece mediante la voz de uno de los cuatro seres vivientes. Estos son los ángeles especiales, de los que se ha considerado antes, que rodean el trono de Dios y están dispuestos a servicios especiales que Dios les establezca. Pudiera tratarse del primero en orden o de uno indistintamente de los cuatro que se presentan en la visión de Juan. En este caso es preferible entender que se trata del primero de los cuatro seres vivientes. Se ha dicho antes que el aspecto de este primer ser viviente es como de un león (4:7).
Su voz es potente, como corresponde también a su grandeza, pero, especialmente esa grandeza está aplicada para establecer un mandato de modo que sea perfectamente audible y se ejecute conforme a lo establecido por Dios. La potencia de la voz de este primer ser viviente se compara a la explosión sónica producida por un trueno: ὡς φωνὴ βροντῆς, con voz de trueno. Esa voz potente es símbolo de firmeza y autoridad. Actúa en cumplimiento de la misión que le ha sido encomendada por Dios mismo y que corresponde a lo establecido para la primera manifestación del juicio determinado sobre el mundo. El ser viviente no tiene autoridad en sí mismo, pero su voz es autoritativa por cuanto actúa en poder delegado por quien tiene todo el poder en su palabra al ser el Creador.
El primer ser viviente expresa con poder y autoridad un mandamiento establecido en un simple pero absoluto ἔρχου, ven. El verbo está en presente de imperativo, por tanto es un mandato que no puede ser desatendido porque procede de Dios mismo. ¿A quién se dirige el ser viviente? La lectura de algún manuscrito no debidamente seguro da la impresión de dirigirse a Juan, al leer: "Ven y mira". Con toda seguridad se trata de una interpolación consecuente de la acción de Juan descrita en el versículo siguiente, por eso algún copista entendiendo que era una orden a Juan para ir y ver la ruptura del sello, agregaron la palabra mira. Aunque Juan ve la visión la voz no se dirige a él.
V2. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.
Καὶ εἶδον, καὶ ἰδοὺ ἵππος λευκός, καὶ ὁ καθήμενος ἐπ' αὐτὸν ἔχων τόξον καὶ ἐδόθη αὐτῷ στέφανος καὶ ἐξῆλθεν νικῶν καὶ ἵνα νικήσῃ.
Y miré, y he aquí un caballo blanco y el sentado sobre él tenía arco y fue dada la corona y salió venciendo y para que venza.
Καὶ εἶδον, καὶ ἰδοὺ ἵππος λευκός. Juan sigue con el relato de la visión, manifestando su interés por lo que ocurría, de modo que al oír la voz del primer ser viviente, levantó su mirada y prestó atención a lo que se estaba produciendo. Ante los ojos del apóstol aparece un caballo, que acude a la voz autoritativa del ser viviente que lo conmina a presentarse con un fuerte: "¡Ven!". El caballo en la Biblia es símbolo de fuerza, poder, conquista y aún de guerra de ahí que el proverbio diga que "el caballo se alista para el día de la batalla" (Pr. 21:31); Dios hizo notar a Job la fortaleza del caballo (Job 39:19-25); también se utiliza su figura para referirse a velocidad (Is.30:16); así como para expresar confianza en el poder personal (Is. 31:1). En el Apocalipsis aparecerá el caballo varias veces (9:7; 14:20; 19:11). Junto con el simbolismo del caballo está también el color, en este caso blanco. El blanco es figura de pureza y santidad, pero también de majestuosidad, de ahí que los grandes conquistadores o los emperadores solían utilizar un caballo blanco para sus solemnidades, aunque en el imperio romano en una procesión triunfal solía usarse un carro tirado por cuatro caballos blancos.
Καὶ ὁ καθήμενος ἐπ' αὐτὸν ἔχων τόξον. Junto al caballo Juan se detiene en observar al jinete, viendo a un hombre con un arco. ¿A quién simboliza? Los intérpretes se sitúan en diversas posiciones. Para unos se trata de Cristo, ya que aparece más adelante montando un caballo blanco (19:11). Sin embargo una representación victoriosa de la venida de Cristo en este punto del libro está fuera de lugar por el contexto inmediato. Por otro lado no es posible entender que Cristo actúe en base a la palabra de autoridad de uno de los seres vivientes.
Se aprecia que los primeros ocho versículos están excluidos, según este autor, del discurso relativo a la tribulación para Israel.
Si se puede establecer un paralelismo entre los primeros versículos del capítulo 24 de Mateo y los primeros capítulos del Apocalipsis, será suficiente como elemento bíblico para determinar una interpretación totalmente futura o parcialmente futura. Será necesario aquí establecer una sencilla comparación entre ambos textos que permita establecer una posición bíblica interpretativa consonante con el contexto general de la Escritura. Las razones fundamentales para sostener la interpretación futurista plena del pasaje se establecen fácilmente mediante el siguiente cuadro comparativo:
Acontecimiento - Mt. 24: - Ap. 6
1. Falso Cristo. v. 5 - v. 2.
2. Guerra. vv. 6-7a. - vv. 3-4.
3. Hambre. v. 7b. - vv. 5-6.
4. Muerte. v. 7b. - vv. 7-8.
5. Muerte de los santos. v. 9. - vv. 9-11.
Resulta evidente que, si el Apocalipsis se interpreta como manifestación de acontecimientos futuros, las palabras proféticas de Jesús, recogidas por Mateo en el capítulo 24, concuerdan con el desarrollo de los acontecimientos referidos en el capítulo 6 del Apocalipsis. Por tanto la línea interpretativa a seguir en este comentario, conforme a la evidencia bíblica será también futurista, es decir, los acontecimientos a los que el Señor se refiere en el discurso del Olivete, son todos relativos a un tiempo posterior a la Iglesia y corresponden al período anterior a la segunda venida del Hijo de Dios.
Retornando a establecer la identidad del jinete, debe abandonarse la idea de que se trate de Cristo mismo por varias razones: a) el jinete recibe órdenes del primer ser viviente, lo que es improcedente tratándose del Soberano de toda la creación incluidos los ángeles, aún los más excelsos; b) recibe una corona, mientras que Cristo posee muchas coronas y diademas propias de su dignidad (19:12); c) el contexto histórico del mismo libro no permite identificarlo aquí con el tiempo de la venida victoriosa de Jesucristo, que se detallará más adelante (19:11). De igual manera no debe referirse al evangelio, por cuanto será predicado en todo el mundo durante la tribulación (Mt. 24:14). Además, no se aprecia correspondencia entre el jinete y el evangelio de la gracia, porque está íntimamente relacionado con los siguientes jinetes que están vinculados con juicio y muerte. Por otro lado, ya se ha demostrado que el capítulo 24 de Mateo, en el que se basa la identidad del jinete con el evangelio, corresponde en su totalidad al tiempo de la tribulación y no al inmediatamente anterior.
El color blanco es símbolo de una paz fingida, de modo que la posición más concordante con la Escritura es que se esté refiriendo a un falso Cristo o un falso Mesías. El Señor vinculó el tiempo del comienzo de la tribulación con la presencia engañosa de falsos cristos (Mt. 24:5). El tiempo del primer sello, marca el inicio del tiempo de la tribulación y concuerda con el comienzo de la última semana de Daniel, que se iniciará con la firma de un pacto entre el Anticristo y el Israel apóstata (Dn.9:27). A este tiempo primero de la tribulación llamó Cristo "principio de dolores" (Mt. 24:8). El jinete del primer sello tiene aspecto de santidad y pureza, lo que le permitirá engañar a muchos. No debe olvidarse que Satanás mismo para llevar a cabo su engaño se viste como "ángel de luz" (2 Co. 11:14). Esa presencia del jinete y del caballo confundirá y engañará a muchos con su apariencia. Lo primero que destaca en la indumentaria del que monta el caballo blanco es el arco que portaba. Se trata de un arco de gran tamaño, forma propia para uno de combate, sin embargo aunque llevaba arco no aparece por ningún lado referencia a la aljaba en donde se alojaban las flechas, de modo que se trata de un arco sin flechas. Quiere decir que las conquistas de este jinete no serán por fuerza, sino por inteligencia. Es una victoria que obtiene seguramente anunciando una paz que no podrá dar. El apóstol Pablo hizo alusión a esta situación cuando escribe: "cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina" (1 Ts.5:3). La profecía del Antiguo Testamento habla de una paz ficticia, anunciada por falsos profetas que curan con liviandad la herida espiritual del pueblo de Dios anunciando que habría paz cuando no era cierto (Jer.6:14; 8:11; Ez. 13:10). De esa misma manera en el futuro, representado por la figura del jinete con arco sin flechas, se prometerá paz al mundo, alcanzado con ello a muchos crédulos que entenderán que la paz se puede alcanzar al margen de Dios, olvidando que Él advierte que no hay paz para el impío (Is.48:22; 57:21). El mundo no puede conocer la paz sino en Cristo y por medio de Él (Jn.14:27).
Καὶ ἐδόθη αὐτῷ στέφανος. Otro aspecto interesante de la visión de Juan es que el jinete sobre el caballo blanco es poseedor de una corona. La misma palabra traducida como corona apareció antes (4:4). Se trata de una laureada que adornaba la cabeza del vencedor en los juegos olímpicos y del guerrero victorioso la corona propia del triunfador. Nótese que ἐδόθη, "le fue dada", por tanto, esa corona le es conferida sobrenaturalmente. Es indudable que el jinete sobre el caballo blanco tiene facultades y poder para ejercer gobierno y autoridad sobre gentes y naciones.
El propósito de su aparición está expresado como que ἐξῆλθεν νικῶν καὶ ἵνα νικήσῃ, "salió venciendo, y para vencer", o mejor salió venciendo y para que venza. El verbo salir, en el texto griego, está en un modo que indica una acción definitivamente realizada. El carácter del personaje está vinculado estrechamente con la acción continuada expresada por el participio de presente del verbo vencer, aquí con sentido de venciendo, literalmente que vence, lo que determina una disposición continuada de victoria. A esta manifestación ligada con el carácter del personaje, sigue una conjunción final en el texto griego que suele traducirse por la preposición española para, pero que es más enfática al significar a fin de que, para que, seguido otra vez por el verbo vencer. Es decir, se le ha dado capacidad de ser un vencedor, porque está establecido para él que venza, por un breve tiempo. El jinete entra en la historia con el propósito de vencer y poner en práctica su plan.
El primer caballo coincide plenamente con el sermón profético de Cristo y alcanza su plena identidad con la persona del Anticristo, que aparecerá en la historia humana con un programa de paz y seguridad y que alcanzará grandes logros que le llevará al ejercicio de autoridad suprema en el mundo sobre las naciones de la tierra. Su diadema de victoria le será entregada por Satanás, que lo proyectará al gobierno mundial en base a la autoridad que tiene sobre los reinos del mundo y su gloria (Lc.4:6). El propósito satánico es sentar en el trono de Dios a un hombre haciéndolo adorar como si fuese Dios (2 Ts.2:8). Sobre el Anticristo se volverá a considerar con mayor detalle en el capítulo 13.
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