REFLEXIÓN BÍBLICA
|
Comentario al libro de Job por Juan Bta. García Serna Zaragoza 2026 Capítulo 1 — * — Santiago, el apóstol, cita a Job, “habéis oído de la paciencia de Job”
(Stg.5:11). Esta referencia bíblica es una clara alusión a que el libro de
Job, goza de historicidad e inspiración divina. Y también el profeta Ezequiel
hizo alusión a Job (14:14) “Si estuviesen en medio de ella estos tres
varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus
propias vidas, dice Jehová el Señor”. ¡Nadie debería dudar de la canonicidad
de este libro de Job! Uno lee este libro y no podrá resistirse a cuestiones
que afloran e invitan a una reflexión, cuando las circunstancias golpean la
vida como viento arrebatador. Dios afirma que, Job, era “recto y temeroso de
Dios” (v.1), y uno se pregunta, si así fue el patriarca Job, ¿por qué Dios
permitió a Satanás que Job fuese azotado tan cruelmente que, hasta su familia
perdió, y aún su propia salud quebrantó? Fíjate en que Satanás no actuó por su cuenta sin la autorización de Dios.
¡Esto evidencia que Satanás no tiene el poder absoluto para su maligna
acción! Intentar dar una respuesta certera a lo que le sucedió a Job sería un
caso perdido para nuestra finita razón, que no alcanzaría a entender los
misteriosos designios de Dios, y como dice el salmista: “muy profundos tus
pensamientos son” (Sal.92:5) Veamos algunos ejemplos neotestamentarios que
nos llevan a la reflexión, y los tales, al igual que Job, no tienen una
contestación, sino solamente confiar en los sabios propósitos de Dios, los
cuales siempre son perfectos en justicia y amor, aunque a nuestro parecer el
plan de Dios, en ciertas cuestiones, no llegaremos nunca a comprender. ¿Por qué Juan el Bautista, del que Jesús dijo: “no había otro mayor que
él” (Mt.11:11), permitió que su muerte fuese tan cruel? ¿Y qué diremos de
Esteban, el discípulo que murió lapidado? ¿Y qué decir de Jesús, a quien el
Padre abandonó en la cruz? ¿Y qué diremos de Jacobo, quién por el rey Herodes
fue muerto a espada, mientras Pedro, de manera milagrosa, de la cárcel ileso
salió habiendo sido liberado por la intervención de Dios? ¿Cómo reaccionó Job ante tanto dolor? “entonces Job se levantó, rasgó su
manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró” (v.20) ¡Qué actitud
más loable y envidiable la de Job! Y sus palabras en esa situación fueron:
“Jehová dio, y Jehová quitó” (v.21), “en todo esto no pecó Job, ni atribuyó
despropósito alguno a Dios” (v.22) ¿Cómo pudo Job sobrellevar tal espíritu de resignación ante su aflicción?
Ni tú ni yo sabríamos explicar con palabras razonables esta firmeza
espiritual de Job. Una cosa es cierta: la experiencia de Job nos enseña que,
sea cual sea la circunstancia en la vida de la persona temerosa de Dios, nada
la hunde a sucumbir. nos es enseñada en la experiencia de Job, que cualquiera
sea la circunstancia en la vida de la persona ´temerosa de Dios´ nada le
´hunde a sucumbir´ ante la cruel aflicción, aunque pueda tambalearse, como
así sucedió al patriarca Job. Job ofrecía sacrificios a Dios, lo hacía por sus hijos, “porque decía
Job: Quizás habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios” (v.5)
¡Qué padre tan preocupado por su familia fue Job! “Se levantaba de mañana y,
conforme al número de sus hijos, ofrecía holocaustos”. Es posible que sus
hijos no fueran personas temerosas de Dios. y ello, aún más llevaba a Job a
la intercesión, utilizando sacrificios ante el Todopoderoso Dios. ¡Esta actitud de Job nos da una gran lección: no quería que sus hijos
pecaran contra Dios! Y como dijo el sabio Salomón, refiriéndose a los suyos:
“Me pusieron a cuidar las viñas; y mi viña, que era mía, no cuidé” (Cnt.1:6)
Es sabio aceptar el consejo salomónico de que la familia es lo primero, lo
primordial, en todo lo relacionado con la educación, y en ello priorizando
los valores que deben conllevar a nuestros hijos/as el que sean “temerosos de
Dios”. ¡Oh Señor, no permitas que, afanado en otros quehaceres, por muy
relevantes que sean. descuide a los hijos, que son un don de Dios y, con
ello, una gran responsabilidad en cuanto a su educación, no sólo en el
aspecto secular, sino también a que sean “temerosos de Dios! “Y estas
palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al
acostarte, y cuando te levantes” (Dt.6:6 y 7) ¡Qué gran lección es la que demanda
y que debería contextualizarse en cada época histórica de la humanidad! |
|
Capítulo 2 — * — Dios le hace una pregunta a Satanás: “¿de dónde vienes”? Pero Dios, que
Omnisciente, no necesitaba que el diablo se lo dijera. pero quiere oír su
respuesta, y el diablo le dijo: “de rodear la tierra y andar por ella” (v.2);
esta es su diabólica estrategia devorar a quien pueda. Así lo expreso el
apóstol Pedro: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo,
como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (Ped.5:8) Y
cuando Jehová a él le dijo: “¿No has considerado a mi siervo Job, apartado
del mal?” (v.3) y sutilmente Satanás responde que el hombre: ´todo lo dará si
su vida quiere conservar´ (v.4), el diablo pensó que Job cedería ante su
maligna tentación, como los demás. Job fue herido por Satanás, de una enfermedad maligna que no le dejaba
descansar (vs.7-8) Y su propia mujer, de la cual no tuvo apoyo, sino que dijo
con palabras fatuas: “¿aún retienes tu integridad?” (v.9) y la respuesta de
Job a su mujer fue: “¿Recibiremos de Dios el bien y no el mal?” (v.10). Una
gran lección de Job de que ante la adversidad él no dudó de Dios, ni
despropósito alguno a Jehová atribuyó. Entran en escena los amigos de Job,
que en ´principio´ nada se les puede reprochar, ya que se identificaron con
el dolor de su amigo Job, e inclusive “ninguna palabra dijeron”, al
contemplar el gran sufrimiento que estaba padeciendo Job (vs. 11-13) Hay
ocasiones en las que el silencio es el mejor consuelo, y no las muchas
palabras que ahuyentan la consolación. ¿Qué podemos aprender de este capítulo dos? Que el cristiano, al igual
que Job, puede aferrarse a Dios ante cualquier situación, el diablo no suele
dar tregua en su maligno empeño de apartar a las personas de la comunión con
Dios. Que, al observar la postura de la mujer de Job, digamos que el
matrimonio, al ser una unión de dos, debería afrontar cualquier viento de
adversidad que los azote; el cristiano, al igual que Job, ante cualquiera que
sea su situación, puede aferrarse a Dios, ya que es fácil cuando las cosas
van en ´viento en popa´, sin aflicción. Que la fe en el patriarca Job, era antes, y después, de ser sacudido por
las ´garras´ del dolor, qué, aunque en él estaba la confusión, no por eso
dejó de creer en la bondad de Dios. Una observación de madurez espiritual en
Job ante el dolor, nos lleva a pensar que la fe no evita que haya ausencia de
aflicción, sea éste, físico o psíquico, como el sufrido por Job. La verdadera
vida espiritual suele brillar en el dolor. La paciencia y fe de Job deberían
darnos una gran lección para ser auténticos cristianos ante el dolor. Una reflexión sobre esta porción bíblica que nos llevará, sin duda, a
plantearnos cómo afrontar el dolor, y las circunstancias adversas que vienen,
y que son inevitables, y sólo la fe, las llevará sin que uno caiga en la
desesperación y abandono de Dios. Las dudas vendrán y las tales no son
pecado, cuando no son arraigadas en una incredulidad de corazón. Hay muchos misterios en los planes divinos del Señor, y no siempre
sabremos el porqué de tal o cual situación, hay ejemplos bíblicos que también
tuvieron sus momentos de aflicción y, que en los cuales buscaron una
respuesta en Dios, y en algunos casos Dios respondió, pero en otros hubo un
´silencio´ que uno debería aceptar sin ninguna vacilación. ¡Uno no puede
entrar en todas las profundidades de los sabios designios de Dios! ¿No le
pasó esto a Job? No obstante, al final Dios respondió a Job, y entonces Job
entendió. |
|
Capítulo 3 — * — Job exterioriza su dolor físico y psíquico en el sufrimiento, y “abriendo
su boca exclamó, perezca el día en que nací yo” (vs.1-3) Y era tal su
padecimiento que se preguntó: “¿por qué no fui escondido cono un abortivo,
como los pequeñitos que nunca vieron la luz?” (v.16) Uno se pregunta: siendo
Job un hombre íntegro, “recto, temeroso de Dios” (1;1), ¿por qué se cuestiona
el valor de la vida en su aflicción? Uno no entenderá, porque no está en el
´pellejo´ de Job, y si así fuera: ¿Qué hubieses dicho tú y yo? ¡Hay una
tendencia innata a darle a todo lo que a los demás les pasa una explicación,
ejemplarizada ésta en los consejos de los amigos de Job! ¿Hubo en ellos sabia
argumentación al culpabilizar a Job? Job, a pesar de haberlo tenido todo, ya que nada le escaseaba, aun así.
era un hombre con miedo al temor, y así lo expresó, “el temor que me esperaba
me ha venido, y me ha acontecido lo que temía yo” (v.25), y es que los
temores forman parte de uno mismo, y nadie huye de esta experiencia, que es
sin excepción; ya que la riqueza o pobreza no ´ahuyenta´ el temor. Y al igual
que Job, también existe en cada persona un túnel de turbación (v.26) ¿Hay
alguna lección que de Job podamos aprender ante su situación de dolor y
turbación? Sí, que la hay; los sentimientos cada uno los exterioriza según el
dictamen de su corazón. ¿Sería mejor expresarlos y no silenciarlos por miedo
a una interpretación equivocada? Aunque Dios los comprenderá mejor,
especialmente si a él acudimos. y parafraseando el texto bíblico: cuando
“echamos toda ansiedad sobre el Señor", entonces “el cuidado de Dios
sobre nosotros, sin lugar a dudas, hemos de obtener” (1Ped.5:7) Job, abrió su sentir de corazón ante sus amigos, sin reparar que sus
palabras pudiesen ocasionar reacción. ¿Silenciar o hablar? Esta es la
cuestión. Ello dependerá de nuestro carácter extravertido o introvertido, no
obstante, lo aconsejable, así lo aconsejan los que saben, es compartir con
los demás aquello que nos aqueja y que está produciendo perturbación, no solo
en el aspecto físico, psíquico, sino también en el aspecto de la comunión con
Dios. ¿Habrá un sabio consejo si se ignora la real situación, sea cual sea la
turbación? No obstante, existe un peligro de no ser aconsejados con sabia
argumentación. Job expresa que tuvo “turbación” (v.26) Y ésta le produjo
cuestionar a Dios, al no entender la razón. En este capítulo tres de Job,
vemos a un hombre turbado, afligido, que con palabras expresa su aflicción,
pero, creo yo, sin que cayese en una total desesperación, apartando su vida
de los caminos de Dios, que es lo que suele suceder cuando llega a nuestra
vida la crítica aflicción de angustia y dolor, y que no entendemos la razón,
o quizás sí por habernos apartado de Dios, aunque este no era el caso de Job. Un pensamiento equivocado que hemos de alejar, que el diablo quiere
apartarnos de Dios, y así nuestra vida cae en una inutilidad espiritual.
Estoy seguro de que Dios sabrá entendernos, sea cual sea nuestra situación. Y
conforme a su inmenso amor nos ayudará, de una manera u otra, “adorar a Dios”
(1:20) |
|
Capítulo 4 — * — Uno de los amigos de Job utiliza la palabra con finalidad de acusar,
diciendo “¿quién podrá detener las palabras?”, aunque, “molesto te será”
(v.2) ¿por qué lanza su dura reprensión a su amigo Job sin una seria
reflexión respecto al caso de Job? Utiliza una teología recta, sin duda, pero
carente de conmiseración y falta de entendimiento. ¡Utilizar la enseñanza
bíblica con finalidad de acusación sería una sinrazón, ya que el enfoque
teológico tiene como finalidad de restauración y no de condenación, como fue
el caso de los amigos de Job! El amigo de Job se equivocó y no supo aplicar su doctrina al sufrimiento
de Job. ¡Qué fracaso cuando intentamos ayudar a los demás sin saber
ciertamente de dónde emana el problema! Así no podremos aplicar la palabra de
Dios con toda veracidad, y con oración para que las personas encuentren en
Cristo Jesús lo que otros no pueden hallar. Job no solo era un hombre
“perfecto y recto, temeroso de Dios” (1:1), sino que también ejercía de
consejero, y según su amigo, en esta labor fue de gran provecho. ¡Cuán importante
es que, en nuestro “temor de Dios”, hagamos como el patriarca Job y demos
sabio consejo a los que necesitan ayuda, como hizo Job! “He aquí, tú enseñabas a muchos, Y fortalecías las manos débiles; Al que
tropezaba enderezaban tus palabras, Y esforzabas las rodillas que decaían”
(vs.3-4) ¡Este era Job antes de su dolor, y aflicción! Un ministerio loable,
sin duda, muy agradable ante Dios, que su amigo utiliza para decirle, “más
ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas; y cuando ha llegado
hasta ti, te turbas” (v.5), sin duda, esto sucede cuando el afectado, y
afligido soy yo, y no aplico lo que mi lengua en otros momentos a otros
aplicó. La credibilidad de uno se gana también cuando estamos en la aflicción y
seguimos fieles a Dios. Su amigo lanza una cruda acusación contra Job: “¿No
es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza la integridad de tus
caminos?” (v.6) Hay una corrección en estas palabras que no corresponde al
sufrimiento de Job; estaban ubicadas fuera de contexto. ¡Cuidado con el uso
de la palabra de Dios en un contexto distinto para su aplicación! Digamos al
Señor que nos ayude para no caer en la precipitación como fue el caso del
amigo de Job que, con palabras archisabidas realmente no ayudaron a salir a
Job de su crítica situación, sino más bien, produjeron un “aguijón” de
sufrimiento en Job. El amigo de Job argumenta: “¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el
varón más limpio que el que lo creó?” (v.17) Unas palabras certeras, llenas
de significación, pero su amigo, olvidado o no sabiendo, que esta expresión
también era conocida por Job, y que siempre él había actuado de manera
consecuente en su vida, y por ello, en su propia experiencia sabía esto
respecto a Dios. Una vedad en la que es posible incurrir en el error de
cuestionar el designio de Dios. ¡Olvidamos que en Dios hay una perfecta santidad,
y lo que permite y hace no debe ser cuestionado! ¿Qué sabemos nosotros de los
designios de Dios, y el por qué Él piensa, y actúa como fue en el caso de
padecimiento de su siervo Job? ¡Ciertamente hay una necesidad de conocer más y mejor las Sagradas
Escrituras! Junto con una vida de oración, estaremos en condiciones de
aconsejar o asesorar, dejando a un lado la opinión personal. Toda ayuda de
índole espiritual o de cualquier otro asunto debe llevar un claro concepto
bíblico aplicable a la situación del que está afligido. Sin lugar a dudas, no
es fácil ser un portavoz de Dios, un verdadero consejero, sea cual sea la
situación de aquellos a los queremos llegar con la palabra de Dios. ¡Esforcémonos
en ser útiles para el Señor, quien nos llama a ser instrumentos en sus
poderosas manos, útiles para Él! |
|
Capítulo 5 — * — Ciertas son las palabras del amigo de Job, “al necio lo mata la ira” y
“al codicioso lo consume la envidia” (v.2), pero Job no era necio ni
codicioso, así que su amigo con su ´flecha a la diana´ no acertó. Y es que
muchas veces, las palabras pueden ser certeras, pero no dan ´al blanco´
porque no son dirigidas a la persona con el problema en cuestión, tal fue en
el caso de Job. Si tratamos sin excepción, sin discernir cada persona en su
situación concreta, estaremos equivocándonos. “Ciertamente yo buscaría a Dios y mi causa a él encomendaría”, dijo el
amigo del patriarca Job (v.8) Y destaca las “cosas grandes e inescrutables”
que Dios hace (v.9) Y de esta manera se expresó: “Dios envía la lluvia sobre
la tierra, y los campos son regados por ella” (v.10) “Pone a los humildes en
altura” (v.11) “Y frustra los pensamientos de los astutos” (v.12) “Que prende
a los sabios en la astucia de ellos. Y frustra los designios de los
perversos” (v.13) Sin lugar a dudas, hay sana exposición en estos consejos a
Job. “He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por lo tanto,
no menosprecies la corrección del Todopoderoso” te aplica (v.17) “Porque el
Señor al que ama, disciplina” (Heb.12:6) Y, ¿Cuál es la finalidad de la
disciplina? “para que participemos de su santidad”, ¡la divina! (Heb.12:10),
ya que no hay santificación que no sea otorgada por la palabra de Dios. Jesús
dijo al Padre, en su oración de intercesión: “Santifícalos en tu verdad; tu
palabra es verdad” (Jn.17:17) ¡Solo en la verdad de Dios encontrarás la
santidad! Y equivocado estarás si la buscas en cualquier otro lugar, ¡seguro
que no la hallarás! Hay unas palabras del amigo de Job que no tendrán desperdicio: Dios es
“quien hace la llaga, y Él la vendará”. Y Él es quien “hiere, y sus manos
curarán” (v.18) Ignoramos en qué aspecto Él lo hará; quizás se refiera a la
aflicción contextualizada en el padecimiento de Job. Pero Dios también
intervendrá sea cual sea la situación en el dolor, sea éste psíquico o
físico, o quizás, porque en algún momento hemos dejado la comunión con Dios.
¡Acojámonos a las palabras paulinas: “cuando soy débil, entonces soy fuerte”!
(2Cor.12:10) El amigo de Job, concluye con estas palabras de exhortación: “He aquí lo
que hemos inquirido, lo cual es así: Óyelo, y conócelo tú para tu provecho”,
en la crítica aflicción de Job (v.27) Un consejo que, aunque estaba fuera de
contexto del sufrimiento de Job, no deja de ser cierto: en la aflicción hemos
de oír qué dice la divina palabra de Dios, pues es posible que la confianza
esté en uno mismo, y no oigamos la enseñanza de Dios. ¡Amigo/a no la dejemos
a un lado, sino que con suma atención escuchemos a Dios! |
|
Capítulo 6 — * — Job dijo: “¡Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento!” (v.2),
señalando que lo que expresó se debía a su sufrimiento, pero ahora indica que
sus” palabras fueron una precipitación” (v.3), motivas por el duro dolor, por
el cual no sabía cuál era realmente la razón. Al cristiano no corresponde el
saber, con toda precisión, cuáles son los planes de Dios. ¡Qué lección
podemos aprender de la humildad de Job, que cuando uno ´yerra´, lo mejor es
la rectificación! Un espíritu de arrepentimiento y humildad, el tal siempre
será aceptado por Dios. Job exclama, en su circunstancia de aflicción: “¡Quién me diera que
viniese mi petición, Y que mi anhelo lo otorgase Dios!” (v.8) La respuesta a
la oración es un gran estímulo al creyente que invoca a Dios de todo su
corazón, pero no siempre lo que pedimos entra en los sabios planes de Dios.
Al igual que la experiencia de Job, el cual sufrió la aflicción, también el
cristiano, en cierta medida, y en otro contexto, pasará por circunstancias
que requiere resignación; siempre, claro, con la mirada de fe de que, Dios
tiene todo bajo absoluto control, por ello, no hay desesperación Job, considera que posee una gran debilidad ante su situación, y por
ello, expresa: “¿Cuál es mi fuerza para esperar aún? ¿Y cuál es mi fin para
que tenga paciencia aun?” (v..11) Y continúa: “¿Es mi fuerza la de las
piedras, O es mi carne de bronce?” (v.12) “¿No es así que ni aun a mí mismo
me puedo valer, Y que todo auxilio me ha faltado?” (v.13) Y exclama: “Pero mis hermanos como un torrente me han traicionado” (v.15)
La situación de Job era turbulenta, pues todo lo había pedido, y ahora,
inclusive, la comprensión de sus amigos, en tales circunstancias que podría
hacer el patriarca Job, sino desesperarse en su aflicción, en la cual no
encontraba un alivio que le condujese a la consolación, y así puede suceder a
quién espera ayuda, y lo que halla, en su lugar, es una auténtica
incomprensión. Job se dirige a Dios: “Enseñadme, y yo callaré; Hacedme entender en qué
he errado”, expresa Job. “¡Cuán eficaces son las palabras rectas!” Pero, qué
reprende la censura vuestra" (vs. 24-25) Job, entiende que nada nuevo
aportan las palabras de su amigo, y por ello, escucharle no merece la pena.
¡Cuántos consejos se divulgan de personas que sin tacto y amor aconsejan,
pensando que sus palabras llevan en sí la correcta corrección, pero que más
bien dañan a quienes necesitan ayuda, aunque ello lleve sabia corrección,
pero esto no fue el caso de los amigos de Job! Aconsejar sabiamente es un talento de Dios, y que no todos tienen por
carecer de un conocimiento de la palabra de Dios, que es la única que ilumina
a dar consejos que no solamente apelan a la mente, sino que también tocan el
corazón. ¡Sé un buen consejero dejándote guiar por Dios, y aparca tus
opiniones que no conllevan consolación! |
|
Capítulo 7 — * — Job evoca su sentir ante Dios, aunque no menciona su nombre, y lo hace
bajo la perspectiva de su aflicción: “Mas la noche es larga, y estoy lleno de
inquietudes hasta el alba” (v.4) Las emociones dirigidas a Dios no expresan
ninguna acusación, sino solamente desolación. En Job había ´inquietudes´ que
no le dejaban dormir, “¿Cuándo me levantaré?”, ya que su sueño no le dio
descanso”(v.4) Está claro que su insomnio se debía a su intenso dolor, algo
que es natural cuando las preocupaciones afectan, y sacuden con violencia a
nuestro sueño que debería ser reparador. ¿Te preocupan ciertas situaciones?
¡Déjalas en las manos de Dios! Él te dará alivio, sea cual sea tu situación. “Como la nube se desvanece y se va, Así el que desciende al sepulcro no
subirá” (v.9) Y “los ojos de los que me ven, no me verán más” (v.8) ¿Por qué
esta reflexión de Job? Incluso Job había deseado, en su desesperación, no
haber nacido: “¿por qué no fui escondido como un abortivo?” (3:16) La vida
para Job no tenía, en estos momentos, sentido: “Abomino mi vida”, dijo (v.16)
Culpabilizar a Job por falta de fe no sería racional, pues las pruebas duras
nos hacen tambalear a todos. ¿Y quién es tan fuerte que pueda dar lecciones a
Job? Job mantenía su fe, pero no estaba exento de preguntase el ¿por qué? Una
pregunta que puede ser o no contestada, ya que los designios de Dios hay que
aceptarlos por fe. “Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia
de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma” (v.11) Compartir y
no callarse es una buena terapia que traerá, sin duda, aliento a la persona
desesperada, y así lo hizo Job ante sus amigos, aunque ellos no fueron las
personas adecuadas, ya que decían que a lo que a Job le pasaba era en razón
de su pecado y no por otra causa. ¡Qué ´fría´ es tal teología que no busca la restauración, sino atacar a
Job como si él hubiera sido un gran pecador! Alejémonos de tales personas
cuyos consejos, de aparente consolación, lo que realmente llevan en sí es una
´feroz acusación´, así fue el comportamiento de los amigos de Job, cuyos
consejos a Job no consoló. Job, reflexiona en lo que respecta al hombre y ve
el buen trato que Dios les otorga: “¿Qué es el hombre, para que lo
engrandezcas, Y para que pongas tu corazón sobre él?” Job, así se expresó
(v.17) El mismo interrogante podría surgir en nosotros cuando vemos al ser
humano tal y como es, con sus defectos. pecados y ausente de querer la
voluntad de Dios. Dios es, en verdad, es amor, pero también justicia: ´y no dará por
inocente al que culpable es´ (Nah.1:3), por ello, la aseveración enfática de
Dios es: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el
hombre sembrare, eso segará también” (Gal.6:7) ¡Una advertencia que debemos
tener en cuenta! Pues, si Dios lo dice, en ello hemos de creer, ya que no
dice nada que en su momento no haya de cumplir: Sí y Amén. |
|
Capítulo 8 — * — Bildad no enjuicia las palabras de Job con criterio de equidad, sino que
las considera un “viento de tempestad” (v.2), dando a entender que lo que Job
dice no responde a la verdad, y que lo que les pasó a sus hijos fue un
castigo de Dios debido a su pecado de iniquidad (v.4) Y, además, cuestiona la
rectitud de Job: “Si fueres limpio y recto”, Dios te ayudará, “y tú morada
prosperará” (v.6) E indica que “al Dios Todopoderoso, de temprano, en ruego,
debes buscar” (v.5) De aquí aprendemos que, por este camino, en lo que
respecta a Job, su amigo no le ayudará. ¡Cuán importante es dejar nuestra
opinión y tomar lo que Dios en cada momento nos da!, Así seremos instrumentos
y consoladores, o exhortadores en toda objetividad. Hay un texto acertado que deseo comentar: “¿Acaso torcerá Dios el derecho
o pervertirá el Todopoderoso la justicia?” (v.3) ¡Dios no lo hará! No
obstante, queda claro que su contexto era acusar a Job, y esto estaba fuera
de lugar; como cuando uno usa la Biblia para ´golpear´ a los demás, aunque no
se actúe con verdad, sino bajo un preconcebido prejuicio aprendido y lanzado
al ´azar´. Si quieres ser un buen consejero, escucha, piensa y aplica la
palabra de Dios en verdad. He aquí otro texto que merece reflexión: “Tales son los caminos de todos
los que olvidan a Dios; Y la esperanza del impío perecerá” (v.13) Y “su
confianza como tela de araña será” (v,14), es decir, un apoyo de poca
fiabilidad, falto de consistencia, y que no resistirá cuando la aflicción
llegue sin avisar, y por ello sucumbirá, ya que la Roca de apoyo es Cristo, y
en ella has de confiar. Otro texto sobre el cual quiero hablar: “He aquí, Dios no aborrece al
perfecto, Ni apoya la mano de los malignos” (v.20), ¡esto dijo con verdad!
Una gran consolación para los primeros, y desamparo para los segundos. Uno
puede pensar, con seguridad, que si las cosas las hace en el ´temor de Dios´,
de cierto, el Señor le recompensará, aunque no se le dará todo, pero tiene su
aprobación, que es lo principal, y de alguna manera tendrá la presencia de
Dios, sean cuales sean las circunstancias por las que haya de pasar. En
cambio, el ´maligno´, nada de eso logrará, a no ser que se vuelva a Dios, y
tenga una conversión, un giro genuino a la rectitud de vida espiritual. Y si
no fuera así, no espere obtener de Dios la paz. Uno debería preguntarse dónde está nuestra prioridad ¿Estará en saber más
de Dios, y sin estorbo alguno, y con disponibilidad seguir las enseñanzas de
Dios sin vacilar? ¿O estará más bien en dejar las cosas de la vida
espiritual, alejadas, como algo no práctico, a la hora de vivir en una
sociedad cargada de engaños e incredulidad? ¡Atendamos a la sabia
proclamación que hizo Josué ante los que querían adorar a otros dioses!
“Escogeos hoy a quien sirváis; pero yo mi casa serviremos a Jehová”
(Josué.24:15) Y si no, ¿a quién será? “La habitación de los impíos perecerá”
(v.22) “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Lc.4:8) |
|
Capítulo 9 — * — Job se hace una pregunta que requiere reflexión, "¿cómo se
justificará el hombre ante Dios?” (v.2), una inquietud espiritual del
patriarca Job, que puede hacerse cada persona consciente de su vacío
interior, un alma que anhela ser justificada ante el Altísimo Dios; tal
cuestión es resuelta sí miramos con atención a la Palabra de Dios:
“justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios” (Rom.5:1) Y si
alguien piensa que sus obras le darán la justificación o salvación ante Dios,
está equivocado, ya que el Apóstol Pablo llegó a la conclusión de que el
hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley (Rom.3:28) Job se plantea otra interrogación: "¿quién se endureció contra él, y
le fue bien?” (v.4), un endurecimiento del corazón no acarreará el bien, sino
una turbación de espíritu que afecta, sin lugar a dudas, a todo el ser
humano, o sea, a toda nuestra personalidad en el ´querer y hacer´. Y si así
es, entonces se producirán muchos fracasos que se lamentarán después, y de
nuevo será necesario retroceder y volvernos a Dios; esto sucede cuando el
hombre actúa por su cuenta, y no le irá bien, en cambio leemos: “porque Dios
es el que en vosotros produce así el querer como el hacer” (Fil.2:13) Hay una
innata tendencia a ser nosotros los que actuamos y dejamos a Dios a un lado. Job plantea una duda: “Si yo le invocara, y él me respondiere, aún no
creeré que haya escuchado mi voz” (v.16) Un sentir en la situación crítica
por la que estaba pasando Job, que podría dudar de que Dios le respondiese a
él. La fe se ´tambalea´ cuando hay momentos de sufrimiento y no sabemos por
qué. Y no era porque le faltase la fe, sino que las circunstancias le
llevaban, en cierta medida, a creer que el Dios Altísimo condescendiese y le
escuchará a él. Y como Jesús dijo al Apóstol Pedro: “Lo que yo hago, tú no lo
entiendes ahora; pero lo entenderás después” (Jn.13:7) “He aquí que él pasará
delante de mí, y yo no lo veré; pasará, y no lo entenderé” (v.11) Job está
confuso por su padecimiento, y ello obstaculizaba su visión de Dios, y así,
nos sucede a nosotros, pues todo no es posible saber, pues Dios guarda sus
secretos, y esto lo hemos de comprender. Job sabe que Dios “hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin
número” (v.10). Al igual que Job, ¿tú lo puedes creer? ¡Creámoslo!, A través
de la Biblia leamos que sucedieron muchas ´maravillas´ que están fuera de la
razón humana, y por ello nos cuesta trabajo creer. Hay una ciertísima certeza
que asumimos por la fe, al igual con respecto a la creación de Dios, que lo
que no vimos lo entendemos por medio de la fe (Heb.11:3) Jesús hizo muchas
´señales´, y los primeros cristianos de la era apostólica también. Y si hoy
hubiese más presencia de Dios, tanto a nivel individual como eclesial,
veríamos suceder en la actualidad “cosas grandes e inescrutables y maravillas
sin número. Uno se pregunta: ¿por qué? Y la respuesta es la que Jesús dijo a sus
discípulos: “¿Dónde está vuestra fe?” (Lc.8:25) Una fe reclamada por Cristo
Jesús, que no consiste en ver, sino en creer. |
|
Capítulo 10 — * — Aquí Job expresa su queja debido a su estado de aflicción, y esto lleva a
decir que “su alma hastiada está de vivir” (v.1) Y Job se dirige a Dios
diciendo: “¿por qué me sacaste de la matriz?” (v.18); psicólogos y
psiquiatras en nuestros días dirían que la desesperación de Job estaba al
límite de sucumbir, para él la vida había dejado de ser una motivación, un
ánimo de vivir. Job no sólo tenía el dolor físico, sino también el psíquico.
¿Y cuál de ellos sería el peor en digerir? Ambos constituían su ´profundo dolor´, que le llevan a interiorizar y
expresar su sentir. ¿Quién no habla, aunque no tenga razón, cuando su vida
está en una auténtica desesperación? Hablar es bueno, y Job no se calló. Esto
constituyó una terapia, un desahogo interior, y aún mejor cuando el desahogo
él lo hizo elevándolo ante Dios, Quien es el que realmente conoce a la
perfección cuál es nuestra verdadera situación, y que de Él emana la
solución. Una amargura de espíritu como la que tenía Job no hay palabras que puedan
describirla, a menos que uno haya pasado por tal situación, por ello, todo
consejo en este caso de Job no sería cosa fácil mitigar su aflicción, y sus
amigos, quizás con buena intención, no acertaron a dar consuelo al patriarca
Job. ¡Cuánta sabiduría se necesita para animar un corazón abatido por el
inmenso dolor!, ¿Dónde están los buenos consejeros cuando uno los necesita
para calmar tal turbación, como en el caso de Job? Faltan cristianos que verdaderamente aman a Dios de tal manera que, con
inteligencia especial, puedan llegar al corazón, y no solo a la mente, porque
no es suficiente la razón. ¡Señor, ayúdame a tener conmiseración, y verdadero
amor, sin dejar de ser juicioso, según sea cada concreta situación! A Job no le faltaba la fe: “Tus manos me hicieron y me formaron” (v.8)
Esto lo dijo aludiendo a su propia creación, que Dios llevó a cabo.
“Acuérdate que como a barro me diste forma; y en polvo me has de volver”
(v.9) Esta es una lección ejemplar para el ateísmo, cuyo postulado es que fue
el ´azar´, y no la creación de Dios, de donde se originó todo ser, sea
hombre/mujer, animal, o cualquiera otro ser, y que no existió por un proceso
evolutivo carente de inteligencia, que ni la ciencia explica cómo fue, sino
simplemente teorías que requieren mucha fe. Job, prosigue diciendo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se
levantará sobre el polvo; y después que mi piel sea destruida, en mi carne he
de ver a Dios” (19:25 al 27), así se expresó Job, que aún la aflicción no era
motivo suficiente para dejar de creer en que un día, en la resurrección,
vería a Dios. Esta esperanza no es ilusoria, sino una constante enseñanza en
la palabra de Dios. de Dios. Pregunto: ¿Es esta tu fe como la de Job? Y si no
lo es, aún tienes tiempo de buscar a Dios y pedirle su perdón. Esto evidencia la creencia de Job de que, al final, verá a Dios, mientras
que el ateo no tiene ninguna esperanza de la resurrección, aunque Jesús habló
de ella (Jn.11:25) Job tiene una observación sobre la omnisciencia de Dios:
Dios ve la iniquidad y no tendrá por limpio al que cometió pecado (v.14), así
que Job reflexiona que, si él pecó, y Dios lo observó, no lo tendría por
limpio, aunque él no era una persona que pecara con constancia, ya que el
mismo Dios consideraba a Job ·justo y temeroso de Dios”. Creo que Job tampoco
era ´perfecto´, en la terminología bíblica de perfección, pero sí un hombre
recto que temía a Dios. ¡Cuidemos nuestra vida ante la presencia de Dios y también de emitir
precipitados de condenación! Observemos que Dios mira desde los cielos y ve
cada vida en el aspecto interior. Juzgará ciertamente al no arrepentido y,
por consiguiente, no quedará inmune ante Dios. |
|
Capítulo 11 — * — A las palabras de Job de que su “doctrina es pura, y que limpio está”
(v.4), Zofar acusa a Job de iniquidad, y por ello, el castigo de Dios debe
llevar, aunque, según él, ´merecía más´, y quisiera que Dios hablaré a Job
con fines de corrección, ya que, según él, Job desconoce “los secretos de la
sabiduría de Dios” (v.6) ¿Hacia dónde conduce esta actitud crítica hacia el
patriarca Job? En primer lugar, su amigo se equivocaba al juzgar a Job como si fuese un
convicto pecador. En segundo lugar, su juicio a Job está carente de amor,
pues no se sitúa en el sufrimiento de Job, sino que le acusa sin compasión.
En tercer lugar, la manera que tiene su amigo de ver la situación de Job, nos
avisa de lo importante que es ponernos en la ´piel´ de aquel que sufre y
necesita comprensión y no una malsana reprensión. Es curiosa la expresión del amigo de Job, cuando dice que, “el hombre
vano se hará entendido, cuando un pollino de asno montés nazca hombre”
(v.12), ¡dando a entender que esto nunca ha de suceder! ¿Se refería a la
falta de conocimiento de Job? ¡Quizás pueda ser! De ser así, sería un gran
insulto, dañino para la capacidad de inteligencia que Job mostró poseer. Job, al ser un hombre “temeroso de Dios”, sabía mucho más que aquellos
que pretendían saber más que él. Y es que, muchas veces, nuestras palabras
ponen al descubierto un parcial o total desconocimiento de los acaecimientos
que en los planes de Dios deben suceder. Y sea cual sea la situación en la
que uno esté, deja que Dios actúe conforme a su saber, y no le impongamos lo
que Él debería hacer; dejemos en sus manos que Él obre y aplique lo que en
definitiva es para nuestro bien, aunque de momento, no entendamos el por qué,
pero si vendrá un después (Jn.13:7) Hay dos textos que quiero comentar también: “tendrás confianza, porque
hay esperanza” (v.18) ¡Unas loables palabras! Y es que la confianza viene
primero y el resultado de la misma es la esperanza, pero si esta falla,
también la esperanza. Por ello, la esperanza puede convertirse en un deseo,
pero carente de confianza. “Te acostarás, y no habrá quien te espante”
(v.19), por ello, “seguro dormirás” (v.18) Quizás ahuyentamos el sueño
reparador cuando hay una conciencia no limpia ante Dios, y ello no permitirá un
descanso de buena conciencia ante el Señor. “Pero los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio” (v.20)
¿Y Cuál sería la razón? “No hay paz para los malos, dijo Dios” (Is.48:22)
Cuidemos nuestra conciencia, pongámosla ante la presencia de Dios, y dejemos
que su paz llene nuestro pensamiento y corazón (Fil.4:7) ¡Creo que la
conciencia de uno no puede descansar, a no ser que esté “cauterizada”!
(1Tm.4:2) |
|
Capítulo 12 — * — Job dice a sus compañeros que ellos son el pueblo, y que la sabiduría
moriría con ellos (v.2), es posible que así sucede en todos los tiempos. Y
añade que él, al igual que ellos, también tiene entendimiento (v.3), así que
el saber no es exclusivo de ellos, sino que ellos y Job se caracterizan por
ser personas inteligentes. Una aplicación sería que la sabiduría va más allá de un simple
conocimiento, es decir, teórico, y que la tal lleva en sí una forma de
comportamiento, así lo expresa el Apóstol Santiago (Stg.3:13), él que también
dice que la sabiduría que de lo alto desciende tiene unas cualidades fuera de
lo corriente, porque son espirituales que van contra corriente, y, por lo
tanto, no todos las viven ni las entienden (Stg.3:17) “Ciertamente el oído distingue las palabras, y el paladar distingue el
alimento” (v.11), y una aplicación sería la de un ´oído´ atento que
“distingue las palabras” de lo que es espurio y falto de entendimiento, así
como la “viandas dan su gusto al paladar” dejando un agradable saboreo.
¡Cuántas veces nuestra comunicación no produce ningún efecto, quizás, al
contrario, produce ´malestar´ en el otro!, porque no llevan sabiduría, sino
solo palabras que causan descontento a los oídos que escuchan, y piensan en ser
ayudados en su conflicto interno! “En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia”
(v.12) ¡Qué gran verdad, que tantos desechan, y no reflexionan en aprovechar
ese conocimiento que la ancianidad acumuló con el paso del tiempo!,
especialmente aquellos que la vivieron en la comunión con Dios, y de Él
aprendieron. A todos nos ha pasado, y sigue pasando, desaprovechar tal
conocimiento. Si aceptáramos su ayuda, realmente, en muchas cosas nos podrían
ayudar en el camino recto. La cuestión radica en que pensamos que hay en nosotros
sabiduría y que no necesitamos consejos, ni aun cuando estamos en el
padecimiento. ¿Y cómo llamaríamos a esto? ¡Diría yo puro ´ego´ que no admite
consejos! “Con Dios está la sabiduría y el poder; suya es la inteligencia y el
consejo” (v.13) ¡Cuán poco aprendemos de esta VERDAD, y por ello no la
buscamos con sinceridad y anhelo! porque si así fuese, el Apóstol Santiago
nos dice: “Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a
todos abundantemente y sin reproche se le dará” (Stg.1:5) Un texto bíblico
del cual todos hemos de meditar. Pidamos sabiduría con fe, pues sino no
vendrá (Stg.1:6) Y una aplicación sería: sin la tal sabiduría, ¿se podrá vivir
en el camino recto? “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”
(Os.4:6), parafraseando las palabras de Job: Dios quita a los pueblos y jefes
de la tierra el conocimiento, y por ello vagan como por un desierto, sin un
rumbo seguro, y, además, sin conocimiento (v.24) |
|
Capítulo 13 Job dice a sus amigos: como vosotros lo sabéis lo sé yo; no soy menos que
vosotros. He aquí que mis ojos han visto todo esto, y mis oídos lo han oído y
entendido. Vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos.
Ojalá callarais del todo, porque eso os fuera sabiduría. Dejad de defender a
Dios con injusticia y con engaño. ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por Él engaño?
¿Haréis acepción de personas a su favor? ¿Contenderéis vosotros por Dios?
Sería bueno si Él os escudriñase. Os redargüirá por cierto, si solapadamente hacéis acepción de personas.
¿Su alteza no os espantará, y su pavor no caerá sobre vosotros? Vuestras
memorias serán comparadas a la ceniza. Ahora Job se vuelve a Dios y quiere razonar directamente con Él. Desea
presentar su causa delante del Todopoderoso y no delante de hombres que no le
comprenden. Pide dos cosas: que quite su mano de sobre él y que no le espante
con su terror. Entonces llamará y Él responderá, o él hablará y Dios le responderá a él.
¿Cuántas son mis iniquidades y pecados? Hazme entender mi transgresión y mi
pecado. ¿Por qué escondes tu rostro y me cuentas por tu enemigo? Job se siente como una hoja arrebatada por el viento, perseguida por
Dios. Sabe que Dios escribe contra él amarguras y le hace cargo de los
pecados de su juventud. Pone sus pies en el cepo y observa todas sus sendas. El hombre, como una flor, es cortado y se va como sombra que no
permanece. Y aun así Dios pone sus ojos sobre él para traerlo a juicio
consigo. ¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie. Los días del hombre están
determinados. Mas el creyente espera. Aunque él me matare, en Él esperaré. Él es
nuestra esperanza viva, porque aunque el corazón desfallezca, Dios es la
fortaleza de nuestro corazón. Espera en Dios, porque aún he de alabarle.
Sal.43:5 — * — |
|
Capítulo 14 En este capítulo, Job alude a la brevedad de la vida del hombre. El
hombre nacido de mujer, corto de días y harto de sinsabores, sale como una
flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece. Si Job habla así no es por desesperación final, sino por la profunda
conciencia de la fragilidad humana frente a la eternidad de Dios. ¿Y sobre
éste abres tus ojos y me traes a juicio contigo? Considera la impureza heredada: quién hará limpio a lo inmundo. Nadie.
Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca
de ti; le pusiste límites de los cuales no pasará. Si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún y sus
renuevos no faltarán. Aunque se envejezca en la tierra su raíz y su tronco
fuere muerto en el polvo, al percibir el agua reverdecerá. Mas el hombre morirá y será cortado; perecerá el hombre, ¿y dónde estará
él? Como las aguas se van del mar y el río se agota y se seca, así el hombre
yace y no vuelve a levantarse. Job clama por una esperanza más allá de la tumba: ¡Oh, quién me diera que
me escondieses en el Seol, que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, que
me pusieses plazo y de mí te acordaras! Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad
esperaré, hasta que venga mi mutación. Entonces llamarás y yo te responderé;
tendrás afecto a la hechura de tus manos. Hoy sabemos por revelación completa que sí hay resurrección. Cristo dijo:
Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá. Y todos compareceremos, unos para vida eterna y otros para
condenación eterna. Mt.25:46 — * — |
|
Capítulo 16 — * — Job responde a la represión de sus amigos:
“consolares molestos sois”, y que sus “palabras vacías”, que no aportan
consuelo alguno a Job (vs.2 y 3) Job les dice que él también podría hablar
como ellos si estuviesen en su condición, “yo podría hilvanar contra vosotros
palabras”, pero sin “alentar ni apaciguar vuestro dolor” (vs.4 y 5) Si de
verdad quieres aconsejar, adéntrate, en lo posible, en el dolor y en la
aflicción de los demás. ¡Huye de salir ´airoso´ pensando que tus palabras
´huecas y vacías´ llevarán consuelo y ánimo al que está afligido! Tu éxito no
estará en lo que dices, sino en tu empatía de acercamiento, oír con atención
y reflexionar en cuanto a las palabras que debes expresar ante los que están
pasando por circunstancias difíciles, y darles palabras de efectividad. “Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, el
dolor no se aparta de mí” (v.6), y es cuando ´azota´ el dolor que muy pocos
son los verdaderos consoladores que aciertan a mitigar la aflicción, y la
cuestión es que por uno mismo es incapaz de salir de su situación. Al que
creyó en Dios, como fue en el caso del patriarca Job, los avatares del
sufrimiento podrán venir, pero al igual que el patriarca Job, se apoyará
firmemente en la confianza en Dios. Ciertamente, es cuando el dolor nos toma y nos llena
de aflicción que mostramos hasta qué punto nuestra fe en Dios no es vacía de
contenido, sino fortaleza en el Señor. Cuando todo va bien, y no hay ningún
tipo relevante de aflicción, entonces es fácil la vida cristiana, y así
confiar en el Señor, pero cuando en la “escuela” del Señor atravesamos la
aflicción, es entonces cuando se mide hasta qué punto estamos confiando en la
soberana voluntad de Dios. Job habla de un antes y un después en su aflicción:
“Próspero estaba, y me desmenuzó, me arrebató y me despedazó” (v.12) Job se
estaba refiriendo a la prueba que Dios al diablo permitió que se le hiciese a
Job. Y nos preguntamos ¿Por qué, siendo Job un “hombre justo y temerosos de
Dios”, tuvo que padecer tanta aflicción? Si todo lo entendiésemos, entonces
seríamos iguales a Dios, pero nuestros pensamientos no son, ni siquiera,
aproximados, al plan soberano de Dios: “Porque mis pensamientos no son vuestros
pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Dios” (Is.55:8) Por
tanto, en todo padecimiento hemos de creer con plena certeza que en todo ello
hay un plan perfecto y divino de parte de Dios, y que éste es sabio y nos
guía a la santificación, a una vida de auténtico compromiso con el Señor,
¡claro si aceptamos su corrección y sabia dirección! ¿Entendía Job el porqué de su sufrimiento, ¡creo que
no! “Mi rostro está inflamado con el lloro, y mis párpados entenebrecidos, a
pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido pura mi oración”
(v.s.16 y 17) ¡Este fue su clamor!, pero al mismo tiempo sabe que en “los
cielos está su testigo observador, y su testimonio en las alturas”, donde
está morando Dios (v.19) Una altura de miras caracterizaba a Job, ya que su
situación no estaba solamente con él, sino también en los cielos, y observada
por el omnisciente Dios. ¡Oh alma mía, sea cual sea la situación por la que
haya de pasar, pueda pensar como Job, que en las alturas de los cielos está
mi Salvador y que está conmigo en la aflicción! “Disputadores son mis amigos;
más ante Dios derramaré mis lágrimas” de aflicción (v.20) “Mis años contados
están y no volveré” (v.22) Así será todo ser humano que dejará esta tierra
para no volver, ya que en la eternidad habrá cielos nuevos y tierra nueva, y
esta de aquí y ahora dejará de ser (Ap.21:1) ¿Dónde irás tú cuando dejes este mundo y te adentres
en la eternidad? Sepas que solamente hay cielo e infierno, según señalan las
Sagradas Escrituras, y a uno u otro de estos dos lugares irán todos los
humanos cuando salgamos de este mundo. Habiendo dejado de ser, ya que la
muerte nos separa de este mundo, pero si somos cristianos, entonces la
esperanza está con Cristo, en los cielos, donde siempre estaremos con Él. |
|
Capítulo 17 — * — “Mi aliento se agota, se acortan mis días, y me está
preparado el sepulcro” (v.1) ¿Quién podrá adentrase en el pensamiento del
patriarca Job, cuando lo que está expresando responde a una concreta
situación de dolor físico y psíquico que atormenta el interior de su corazón?
Job no era consciente de lo que salió de sus labios, ya que sus días fueron
prolongados por el Señor; por lo tanto, lo que dijo en ese momento no fue él,
sino su aflicción. Una aplicación es que los pensamientos suelen variar
según sea la situación. Por ello, ¡cuán necesario sería encomendar nuestros
pensamientos al Señor (Sal. 139:23) Y permitir que sean controlados por la
paz de Dios (Fil.4:7) ¿Por qué cargar con la “ansiedad” si a Dios se la
podemos llevar? ¡Y Su bendita promesa es que Él tendrá cuidado de nosotros!
(1Ped.5:7) Job ve en sus amigos, no consoladores, sino
“escarnecedores” (v.2) ¿Tenía Job razón? Posiblemente en algunas de las
intervenciones así lo hicieron sin ninguna compasión hacia el patriarca Job,
pero hubo otros momentos de la pregunta de Job: intervención que sí hablaron
correctamente cuando se referían a Dios Hay una innata inclinación a
enjuiciar lo que otros dicen sin pararnos a reflexionar, pero Job si en ello
pensó, y también a ellos lo manifestó, aunque discrepaba de ciertos
argumentos empleados por los amigos de Job, los cuales no encajaban en paliar
su dolor y aflicción. Llevar a cabo un juicioso equilibrio en valorar cada
situación es de sabios que no se dejan arrastrar por una superflua opinión
que surja en la mente ´sin ton ni son´. Job recurre a la protección de Dios (v.3), y es que
siempre, aunque haya buenos consejeros, no olvidemos que el mejor es el que
proviene de Dios. Sin lugar a dudas, mucho nos perdemos cuando ponemos a un
lado la enseñanza de la palabra de Dios y en su lugar aceptamos consejos y
opiniones de hombres que, si no tienen base bíblica, entonces carecen de
valor, especialmente en lo referente a la escala de valores espirituales que
son el ´meollo´ de la vida ante la presencia de Dios. ¡Mirar lo que el hombre
mira, no sería sabiduría de Dios, y en cambio, si lo sería saber lo que Dios
mira y piensa acerca del hombre en cuestión! Por ello, para conocer la naturaleza humana, hemos
de recurrir a la fiable e infalible palabra de Dios, que es la que nos enseña
todo lo que uno debe saber para mantener una conducta correcta, sea cual sea
la propia o ajena situación, tanto de alegría como de aflicción. Al igual que
Job, nuestros pensamientos como “sombra son” (v.7) Job, el “temeroso de
Dios”, está convencido que el justo “su camino proseguirá, y el limpio de
manos aumentará su fuerza” (v.9) Una consoladora verdad, que como dijo Dios al
apóstol Pablo: “porque mi poder se perfeccionará en la debilidad” (2Cor.12:9)
Por ello, el apóstol Pablo llega a esta conclusión, conforme a la revelación
de Dios: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2Cor.12:10) A la
pregunta de Job: “¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza?” (v.15) Y la sabia
respuesta sería: ¡mi esperanza está en Dios! (Sal.39:7) |
|
Capítulo 18 — * — “¿Cuándo pondréis fin a las palabras? Entended, y después hablemos”
(v.2). En esto el amigo de Job tenía razón: uno debe hablar con previo
conocimiento, y no ´al azar´. ¡Pon fin a tus palabras si lo que has de decir
no tiene sentido con la realidad! En esto todos fallamos al emitir un juicio
precipitado respecto a los demás. ¡Cuidémonos de entender y hablemos después,
porque de lo contario fatuo será el responder! “Ciertamente la luz de los
impíos será apagada, y no resplandecerá la centella de su fuego” (v.6) Una triste y real situación de todos aquellos que dejan a Dios por
incredulidad, o ignorancia o quizás en aras de otra razón. ¿Qué luz podrá
aportar el impío si su lámpara se apagó y la centella de su fuego no
resplandeció? ¡Amigo/a, deja que la luz de Dios alumbre en tu corazón y
proyéctala a los demás como Jesús enseño! (Mt.5:16) “Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará
Cristo”, el Señor (Ef.5:14) ¿Qué significa? “Alumbrando los ojos de vuestro
entendimiento” (Ef.1:18), es decir la razón. El amigo de Job, describe la suerte de los malos y, entre otras cosas,
señala: “Abajo se secarán sus raíces, y arriba serán cortadas sus ramas”
(v.16) Serán como el ´viento o la sombra que pasó´, digo yo. Y ¿a quienes
acaecerá esto? Así lo expresó el amigo del patriarca Job: “Ciertamente tales
son las moradas del impío, y este será el lugar del que no conoció a Dios”
(v.21) ¿Por qué piensa el impío que la vida sin Dios es lo mejor? Sin lugar a
dudas, es el diablo el que pone ´venda´ en los ojos para que no les
resplandezca la luz de Dios. Apunto dos textos bíblicos que Jesús señaló, del por qué las tinieblas
son elegidas en vez de la luz: “Y esta es la condenación: que los hombres
amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo
aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus
obras no sean reprendidas” (Jn.3:19 y 20) Aquí está la clave de la razón del
porqué las personas rechazan la verdad de Dios y prefieren ´guarecerse´ en
las tinieblas de sus malas obras, como si ellas no fuesen conocidas por el
Señor. ¡Qué engaño diabólico ´empaña´ esta sin razón! Nadie puede ocultarse
de la presencia de Dios. Si estas leyendo estas palabras, entonces no te dejes engañar por el
diablo tentador, ya que lo que él pretende es llevarte a la perdición, no
solo en el aquí y ahora, sino también cuando pases a la eternidad que espera
tanto al justo como al pecador. y es ahí donde recibirás el justo juicio de
Dios, no creas que esto es un pensamiento efímero, sino que constituye la
enseñanza de la palabra de Dios. Si quieres salvarte de la eterna perdición, recurre a Cristo Jesús y te
dará el perdón, y tendrás la esperanza de la SALVACIÓN. ¡Escucha con atención
y pon fe en las palabras que Cristo Jesús pronunció: “De cierto, de cierto os
digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió (el Padre), tiene vida
eterna; y no vendrá a condenación” (Jn.5:24) ¿Cuál es tu creencia? Pues de
ella dependerá tu salvación o perdición. ¡Salvación, no perdición! Esta es la
cuestión que debes resolver tomando en exclusiva lo que dice la inspirada e
infalible palabra de Dios. |
|
Capítulo 19 — * — Unas palabras de Job que no tienen ´desperdicio´, y que van dirigidas a
sus amigos: “Respondió entonces Job, y dijo: “¿Hasta cuándo angustiaréis mi
alma, Y me molestaréis con palabras?” (vs.1 y 2) “Ya me habéis afrentado diez
veces, y me maltratáis sin que os diese vergüenza” (v.3) Job es ´injuriado´
por sus amigos como un malhechor empedernido, y sin razón es ´vituperado´,
especialmente por aquellos que, presumiblemente, deberían apoyarlo y no
afrentarlo. Job consideraba, a sus ´presuntos´ amigos “angustiadores de su alma”,
cuyas “palabras” le eran “molestas”, y no sabias. ¿Cuál sería tu actitud si
fueses Job? ¿Dirías lo que dijo él o mantendrías silencio en tu dolor? Quizás
nos pueda ayudar lo que Jesús padeció: que ante sus angustiadores su boca no
abrió (Is.53:7) Un silencio, en ocasiones, sería el medio que un cristiano
debería adoptar: “Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los
ancianos, nada respondió” (Mt.27:12) Job no estaba exento de errar, y él sabe que sobre sí mismo el pecado
recaerá (v.3) Dios perdona y limpia de iniquidad a todo el que está dispuesto
de corazón confesar: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1Jn.1:9), no
obstante, las secuelas del pecado sobre uno recaerán; aunque Dios “sepultará
nuestras iniquidades y todos nuestros pecados echará en lo profundo del mar”
(Miq.7:19) Y la pregunta del profeta Miqueas: “¿Qué Dios, como tú, que
perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?”
(Miq.7:18) ¡Qué gran consuelo el saber que nuestros pecados confesados a Dios
olvidados por Él serán! Job recuerda la gloria que tuvo, y ahora estaba despojado de ella, y
“quitada la corona de su cabeza” (v.9), y es que la verdadera gloria no
debería estar sobre nuestra cabeza, sino sobre Dios, como el salmista David
expresa: “Dad a Jehová la gloria”, y a “Él adora” (Sal.29:2) ¿Dónde buscas tú
gloria? ¡Atiende a lo que Jesús dijo, y su enseñanza prioriza (Jn.12:43) ¿Por
qué buscar lo efímero y pasajero, y no centrarnos en lo verdaderamente
eterno? La mirada de Job a su anterior gloria debería ayudarnos a entender
que es como la ´sombra se esfuma´. Job tuvo una decepción de los que habían sido sus íntimos amigos, a
quienes amaba, y que ahora se volvían contra él cuando más los necesitaba
(v.19) Es una pena cuando los ´supuestos´ amigos te aborrecen sin causa, o
simplemente se alejan dejándote solo con tu ´pesada carga´, y aunque les
digas: “¡amigos, tened compasión de mí!”! (v.21) ¿lo oirán y a tu clamor
atenderán? Es posible que sí, aunque no fue el caso de Job que vemos aquí. ¿Dónde estaba la esperanza del patriarca Job? ¡Estaba en Dios, y en el
día de su resurrección! “Yo sé que mi Redentor vive, y después de deshecha
esta mi carne he de ver a Dios” (vs.25 y 26) Pablo, el apóstol, así lo
expresó, al igual que Job, al hablar de una vida en gloria después de la
resurrección: “pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente
no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de
manifestarse”, en la resurrección, o cuando Jesús venga (Rom.8:18) Y si en ti
no hay fe y continúas en incredulidad, entonces escucha lo que dijo Job:
“Sepas que un juicio habrá” (v.29) |
|
Capítulo 20 — * — Es de interés considerar lo que dijo el amigo de Job, quien considera el
´gozo´ y la ´alegría´ del impío como algo ´fugaz´ sin una consistencia, sino
momentánea y circunstancial, así lo expresó: “La alegría de los malos es
breve, y que el gozo del impío es momentáneo” (v.5) Y continúa: “Aunque
subiere su altivez hasta el cielo, y su cabeza tocare en las nubes, como su
estierco para siempre perecerá; los que le hubieran visto dirán: ¿Qué hay de
él? Como sueño volará, y no será hallado; y como visión nocturna se disipará”
(vs.6-8) ¡Que ilustración tan gráfica! que hace a uno pensar que! ¿De qué sirve la
altivez, si de la alegría y del gozo te privará? “Si el mal endulzó su boca,
si le parecía bien y no lo dejaba, su comida se mudará en sus entrañas;
veneno de áspides chupará, y no verá los arroyos, los ríos, los torrentes de
miel y de leche” (vs.12-14, 16-17) El pecado siempre será un atractivo, pero
la amargura después vendrá, porque la impiedad impune no quedará, y el
castigo tarde o temprano llegará. Es preciso el arrepentimiento, y entonces
tendrás perdón de Dios (1Jn.1:9) ¡Acepta esta VERDAD de Dios! El amigo de Job, después de describir todas las calamidades que al malo
le esperarán, concluye diciendo: “Esta es la porción que Dios prepara al
hombre impío, y la heredad que Dios le señala por su palabra” (v.29) Y es que
la palabra de Dios se cumplirá: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado,
pues todo lo que el hombre sembraré, eso también segará” (Gál.6:7) ¿Qué es lo
que sembramos? “Porque el que siembra para su carne, de su carne corrupción
segará; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu vida eterna segará”
(Gal.6:8) Hay una vida breve, y por ello uno tiene que reaccionar: o servir al
pecado, que acarreará su consecuencia, o someter a Dios nuestra vida, y en
cada momento Él siempre nos ayudará, sean cuales sean las circunstancias por
las que hemos de a travesar, aunque algunas de ellas dificultosas. La Biblia
es un ´caudal´ de sabiduría. ¿Por qué desecharla en aras de la tuya y la mía?
¡Ora al Señor por ayuda cuando estés en dos caminos! Él te guiará por el
correcto, si en Él depositas tu fe. “Dios es el que me ciñe de poder, y
perfecto hará mi camino ante Él (Sal.18:32) “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” (Sal.37:5), y no tú lo que debes hacer: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar” (Sal.32:8) “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Prov.3:6) En cambio, “hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Prov.14:12) ¡Cada uno de estos textos bíblicos debería hacernos reflexionar en lo que respecta a ¿Cuál es nuestro camino, el de mentira, o el de verdad?, el uno llevará a la perdición y el otro a la salvación. Ahora has de tomar tu decisión; ¡tú elegirás, algo que nadie puede hacer por ti, ya que es personal! |
|
Capítulo 21 — * — Job enseña que los malos prosperan; esto es lo que a
sus amigos expresó: “¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun sus
riquezas crecen?” (v.7) Quizás el patriarca Job desconocía lo revelado por
Dios: “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los
que hacen iniquidad, porque como hierba serán pronto cortados, y como la
hierba verde se secarán” (Sal.37:1, 2) “No te entremetas con los malignos, ni
tengas envidia de los impíos, porque para el malo no habrá buen fin”
(Prov.24:19 y 20) “No envidies al hombre injusto, Ni escojas ninguno de sus
caminos, Porque Jehová abomina al perverso; Mas su comunión íntima es con los
justos” (Prov.3:31 y 32) ¿Por qué envidiar al malo cuando su destino está
determinado, y en cambio el temeroso de Dios obtendrá su bendición?, y no
solamente aquí y ahora, sino también le espera la gloria en la eterna
salvación. Una actitud correcta es de lástima por aquellos que desechan a
Dios y por ello no tienen ninguna esperanza; solo se apoyan en sí mismos, y
esto les ocasionará su final destino, que no será de salvación, sino de
eterna perdición. ¿Qué dicen los impíos a Dios? “Apártate de nosotros,
porque no queremos conocimiento de tus caminos, y ¿para qué hemos de servir
al todopoderoso, y la oración de qué nos aprovechará?” (vs.14 y 15) Una
actitud de rebeldía que, sin lugar a dudas, su consecuencia tendrá. Dios
siempre estará dispuesto a perdonar, pero la insistencia en el pecado,
entonces el perdón no se obtendrá: “Jehová es lento para la ira, pero al
culpable por inocente no dará” (Nah.1:3) A los elevados por ellos mismos, “igualmente yacerán
ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán” (v.26) ¡A todos nos espera este
fin, pero la diferencia está en que unos mueren sin esperanza, mientras que
otros seguros de una vida nueva que después de la muerte física les espera!
¿Cuál es tu seguridad cuando dejes esta tierra y pases a la eternidad?
¡Asegúrate leyendo reflexivamente la Biblia, y ella te enseñará en qué lugar
pasaras la eternidad! “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida
eterna” (Mt.25:46) ¡Esto es en el más allá! Le señalo un texto bíblico que le
haría bien en pensar, pues fue lo que Jesús expresó en el Evangelio según
Juan (5:24) Job dice a sus amigos, algo que suele suceder: “Me
consoláis en vano, y falacia vuestras respuestas vienen a ser” (v.34) Creo
que hay ´consoladores´ que no aciertan en sabiduría a responder, porque
ignoran los conflictos internos que el otro pueda tener, sean ciertos o
imaginarios, ya que de todo puede haber. Un buen cristiano buscará la
dirección de Dios antes de responder. Sin duda, todos necesitamos
consoladores que nos ayuden a salir de nuestro revés, pero dónde
encontrarlos que sean sinceros y que solo busquen nuestro bien. Creo que sí los hay, y son aquellos que mantienen
mucha cercanía en comunión con Dios. Los amigos de Job solo tenían una
teología fría, incapaz de llegar al corazón que en sus carnes Job sufría.
¡Cuánto bien podríamos hacer si nos pusiésemos en el lugar del que padece y
fuésemos capaces de no ocultarle lo que creemos que en su situación debería
hacerse! |
|
Capítulo 22 — * — Job es acusado abiertamente de que “por cierto tu
malicia es grande, y tus maldades no tienen fin” (v.5) Y aunque el amigo de
Job esgrime sus argumentos para justificar su acusación, los cuales no
responden con exactitud al referirse a Job. Una acusación malsana no edifica,
sino que empeora la situación por la que estaba pasando el patriarca Job. Así
sucede cuando se actúa sin ninguna empatía ni conmiseración hacia el que
tiene su dolor. ¿Por qué somos tan propensos a dar a cada situación
una solución sin razón? El amigo de Job estaba muy perdido en lo que respecta
a tener el don de consolador. Un consejo quiero expresar: si consuelo no
puedes dar, entonces no te entrometas en los problemas de los demás, y si lo
haces, sin duda, más que ayudar, perjudicarás. ¿Quieres dañar o ayudar? El amigo de Job cree que éste había perdido la
comunión con Dios, y por ello, también su paz, así que le dice: “Vuelve ahora
en amistad con él, y tendrás paz” (v.21) Una verdad que no correspondía al
caso de Job, pero sí a todos aquellos que en sus vidas han ausentado al Dios
de cual proviene la paz. Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy”
(Jn.14:27), y ésta es el resultado de la amistad con Dios, que se trasluce en
una auténtica vida de comunión con Dios. ¡Volvámonos a Dios, es Él y no ninguna otra
circunstancia la que nos proporciona la paz con Dios! ¿Sientes la paz de Dios
en tú interior? Porqué estás buscándola en la comunión con Dios. Te aseguro
que el ser religioso, donde esté ausente la palabra de Dios, no pienses que
tal o cual creencia te llevará a experimentar la verdadera paz con Dios, ya
qué se consigue de manera exclusiva orando y leyendo las enseñanzas que están
reveladas en la Palabra de Dios: “Toma ahora la ley (la de Dios) de su boca,
y pon sus palabras en tu corazón” (v.22) Una enseñanza de gran valor en lo que afecta a la
edificación es: “Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de
tu tienda la aflicción” (v.23) Y sin duda, aunque ella venga, de seguro que
tendrás de Dios la auténtica consolación, porque Dios nunca abandona a los
que en Él se apoyan, sea cual sea la situación por la cual estés pasando, y
siempre tendrás a tu lado al Señor. Quien dijo: “oraras a Él, y Él te oirá”
(v.27) ¡Una de las experiencias más gloriosas es que Dios
escuchará tu oración, y Él te responderá! Y en aquellos momentos cuando en tu
camino haya oscuridad, entonces la luz de Dios “sobre tus caminos
resplandecerá” (v.28) Hay una condición que no debes olvidar: “al humilde de
ojos Dios salvará” (v.29); en cambio, los de ojos altivos, lo dice claramente
las Sagradas Escrituras, Él rechazará; en cambio, a los humildes de corazón,
Dios siempre a su lado los tendrá, y escuchará sus plegarias y en su momento
sus oraciones contestadas serán; siempre que cuentes con su perfecta y divina
voluntad. ¡Lee con reflexión la palabra de Dios, y verás que
así será! Hay muchas de sus bendiciones que nos perdemos. ¿Y cuál la razón
será? Porque obviamos la escala de valores espirituales que Él demandó que en
nosotros debería haber. ¡Y si así no fuese, entonces no esperemos una paz que
nunca llegará, aunque la busquemos en todo lo que el mundo generosamente te
ofrecerá, y te aminara a tomar, pero ello será tu infelicidad! (1Jn.2:15 al
17) |
|
Capítulo 23 — * — Era tal la amargura del patriarca Job que no podía
visualizar con acierto el porqué de su situación; al igual que puede pasarnos
a nosotros cuando surge, de alguna forma, la aflicción. Y cuando ese momento
llega, qué actitud tomamos ¿Nos resignamos y aceptamos como algo permitido
por Dios, o nos ausentamos de Él dejando a un lado la comunión con Dios? “¿Quién me diera el saber dónde hallar a Dios?”
(v.3). Éste fue un anhelo que surge en su corazón, pues no desecha el
designio de Dios, sino simplemente quiere hablar y oír a Dios. Creo que es
una postura correcta la que tuvo Job, que al no entender su crítica situación
quiere exponérsela a Dios, aunque se equivocó al decir el cómo hallar a Dios.
Hemos de entender que Job no tenía toda la revelación de Dios, que hoy
nosotros tenemos de “todo el consejo de Dios” (Hch.20:27) Job quería exponer su “causa delante de Dios” (v.4)
Un gran ejemplo para el cristiano que, ante Dios debe exponer, abriendo su
corazón, y decirle todo lo que hay en él, pues Dios escucha y responde cuando
buscamos la comunión con Dios (Heb.4:16) “Yo sabría lo que él me respondiese,
Y entendería lo que me dijese” (v.5) Cuántas veces Dios, por su palabra, nos
habla, y en cambio, la desoímos porque en nuestro “ego” el sentimiento no
encaja, ¡demasiada enfática y exhortativa apelando a nuestra cristiana vida! Hay palabras de Job que son toda una lección: “Mis
pies han seguido sus pisadas, y no me aparté, y su camino guardé” (v.11) ¿Es
así en nuestra vida cristiana, en la que sus caminos guardamos y de ellos no
nos apartamos? Y si así no lo hiciésemos qué solución obtendremos cuando nos
asalten situaciones que controlar no podemos. ¡Dejemos a un lado nuestra
apreciada egocéntrica opinión y resolvamos con Dios a nuestro lado toda
conflictiva situación! ¿Y cuál sería la razón?: “Él, pues, acabará lo que ha
determinado en mí”, o sea, en Job (v.14) ¡En la vida de un cristiano no existen las
´casualidades´, sino los sabios designios de Dios! Una gran fortaleza
esperanzadora que aún nos acerca más a Dios, sabiendo que todo lo que en
nuestra vida suceda está controlado por Dios. ¿Así lo crees? ¡Entonces
glorifica a Dios, y espera que Él intervenga, sea cual sea tu situación! Y
como dijo el patriarca Job, que fue “turbado por Dios (v.16) No obstante, también hay otras circunstancias de las
que, por el hecho de ser cristianos, no estamos exentos. Job, aun sabiendo
esto, no entro en un abandono de Dios, sino que se mantuvo firme en su
aflicción, y en Dios encomendaba su dolor y crítica situación. ¿Hay alguien
que quiera pasar por la situación de Job? ¡Creo que no! ¡No culpabilicemos a Job, como hicieron sus
´supuestos´ amigos, que fueron incapaces de otorgar consolación, aunque se
consideraban ´sabios´, expertos en los designios de Dios; eran realmente
ignorantes en aplicar el método de empatía hacia el sufrimiento de Job. ¡Una
aplicación teológica que no conlleve compasión no es teología, sino mala
interpretación! La auténtica enseñanza bíblica siempre acarreará bendición
cuando se obedece a Dios de todo corazón, y si hay desobediencia a la palabra
de Dios, entonces no esperes lo mejor. Una de las cualidades inherentes en
Dios es su AMOR, pero éste no está exento de castigo al no arrepentido
pecador, así que lo que le espera es el JUSTO juicio de Dios. |
|
Capítulo 24 — * — Una frase de relevante valor es la que Job expresó
al considerar dos atributos de Dios: “los tiempos no le son ocultos, al
todopoderoso” (v.1) Y según el salmista indica por inspiración, “en tu mano
están mis tiempos, Señor (Sal.31:15) ¡Qué gran consolación! Y también que,
junto a la omnisciencia está la omnipotencia, poder absoluto de Dios que
llevará a cabo todo control. ¡Así que el hombre es sólo un ´peón´ en los
planes divinos y eternos de Dios! ¿Dónde queda la jactancia del ser humano
quien piensa, por su actitud, situarse en el lugar de Dios? Si el hombre rechaza a Dios, será una persona digna
de conmiseración, ya que camina solamente impulsado por su propia opinión, la
cual le llevará al camino de frustración. Atiende a las palabras del
Salmista: “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de
muerte”, de perdición, dijo el sabio Salomón, por inspiración (Prov.16:25)
Job hace una descripción de un comportamiento humano explotador: “Quitan el
pecho a los huérfanos, y de sobre el pobre toman la prenda. Al desnudo hacen
andar sin vestido, y las gavillas quitan a los hambrientos” (vs.9 y 10) Y Job
dice: “Y claman las almas de los heridos de muerte, pero Dios a su oración no
atiende” (v.12) A Job le parecía que para Dios esta situación le era
indiferente, pero realmente no es así, pues Dios a todos atiende: “Entonces
clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones” (Sal.107:6)
“He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras,
el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros” su sueldo, “y los
clamadores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los
ejércitos” (Stg.5:4) “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá
por inocente al que culpable” (Nah.1:3) “Hay de los que oprimen al pobre.
¿Podrán salir ilesos sin que Dios les otorgue castigo?” Job habla del adúltero que está aguardando la noche,
y piensa que no le verá nadie, y esconde su rostro” (v.15) Hoy el adulterio
entra dentro de la ´vida normal´ aunque es una práctica de inmoralidad, pero
el hombre no lo ve como tal. ¿pero qué dice Dios al respecto? “Porque Jehová
Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio”, el cual es maldad
(Malq.2:16) "Y en el texto bíblico anterior, señala que no abandonemos a
la mujer de nuestra juventud: “Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis
desleales para con la mujer de vuestra juventud” (Malq.2:15) ¡Así de claro lo
dice el Señor, no sólo en estos versículos, sino en otros textos bíblicos que
apunta la palabra de Dios!" La cuestión es que en los tales no hay ninguna
esperanza de volver a la vida junto con el Señor; en cambio, el cristiano
´nacido de nuevo´ (conversión) sabe que después de la muerte le espera una
gran mansión junto a Dios. ¿Es esta tu esperanza, de perdición o salvación?
Serás salvo si crees en Jesucristo con todo tu corazón. Esta es la promesa
reiteradamente que encontramos en la palabra de Dios:” Éstas cosas os he
escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis
que teméis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”
(1Jn.5:13) |
|
Capítulo 25 — * — El amigo de Job, al expresar la grandiosidad de
Dios, habla de su ´señorío´, de su ´paz en sus alturas´, y que ´sus ejércitos
no tienen número´, y que de él irradia a los demás ´su luz´ (vs.1 al 3) ¡Una
gran descripción de Dios! Muchas veces hacemos a Dios pequeño, limitándolo a
nuestro contexto, pero Dios es infinito. Aunque así se nos dice en la Biblia,
no creemos lo que no vemos, y esto contrasta con lo que leemos: ”la fe es
certeza y convicción de aquello que no vemos” (Heb.11:1) Así que la incredulidad
en la vida cristiana es un obstáculo. Existe mucha elocuencia de lo que de Dios en creemos
en teoría, pero no en práctica no lo vivimos. ¿Y de qué servirá esto, si no
hay práctica en lo que decimos creer y en la experiencia no creemos?
Posiblemente el amigo de Job en su concepto teológico estaba siendo sincero,
pero esto no basta si queremos ser consecuentes con lo que creemos; entonces
ello requiere lo que hacemos. Hay una pregunta de interés en la intervención del
amigo de Job: “¿Cómo se justificará el hombre para con Dios?” (v.4) ¿Te has
preguntado esto alguna vez? Quizás no tengas dudas de esto por cuestión de tu
religión. ¿Pero estas seguro de lo que has aprendido acerca de Dios ha sido
una experiencia de cambio interior? ¡Asegúrate de lo que lo que estás
creyendo procede realmente de la palabra de Dios, y no de enseñanza humana
que margine lo revelado por Dios! Si haces esta pregunta, tú tampoco tienes
una contestación. Será porque no has leído lo que el apóstol Pablo expresó:
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios”, ¿y por cuál medio
se obtiene? “Por medio de Jesucristo nuestro Señor” (Rom.5:1) Y que “ahora,
pues, ninguna condenación hay para que los están en Cristo Jesús” (Ro.8:1) Y otra cuestión que plantea el amigo de Job: “¿Y
cómo será limpio el que nace de mujer?” (v.4) La respuesta que encontramos en
lo revelado por Dios es que “el pecado entró en el mundo por un hombre, y por
el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos
pecaron” (Rom.5:12)¿Qué quiere esto decir? Que en Adán y Eva somos todos
pecadores por naturaleza. Y que la única manera de ser limpiados de pecado
es, de manera exclusiva, mediante la sangre derramada por Cristo Jesús en el Calvario,
“y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1Jn.1:7) ¿Y qué hemos de hacer para ser limpiados? “Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel justo para perdonar nuestros pecados,
y de toda maldad limpiarnos” (1Jn.1:9) Hay un pensamiento reflexivo que
expresa el amigo de Job: “el hombre, que es un gusano, y el hijo del hombre,
gusano también” (v.6) Entonces uno piensa: ¡dónde queda la jactancia y
también la altivez, si ante Dios el hombre es un ´gusano´! |
|
Capítulo 26 — * — Job proclama la soberanía de Dios, y sus sabias cuestiones nos invitan a
la reflexión. Dice el patriarca Job que, al que no tiene ´poder´ el Señor le
ayudó, y al que carece de ´fuerza´, obtuvo ´amparo´ de Dios (v.2) Si la
persona busca su fuerza y poder en su autocontrol, entonces se hallará
decepcionado, ya que tantas cosas en la vida están fuera de su control.
Algunos saben esto, y otros creen que la mente humana es suficiente para
resolver toda cuestión y que no necesita a Dios. ¡Qué infantil es tal opinión! El ser humano es falible, y no infalible,
ya que así fue creado por Dios. La ´ciencia´, y la ´inteligencia´ emanan en
exclusiva del soberano Dios (v.3) Y otras frases de interés de Job: “¿Y de
quién es el espíritu que de ti procede?” (v.4) Aún, “las sombras tiemblan, y
los mares, y cuanto en ellos mora” (v.5) “El extiende el norte sobre vacío, y
cuelga la tierra sobre nada” (v.7) Antes que el hombre lo descubriera, Job ya lo anticipaba. En aquel tiempo
tan remoto, hubo de Dios esta revelación tan exacta. “Las aguas”, por su
poder, “en sus nubes son atadas”, y las tales “no se rompen”, ya que por el
Señor son controladas (v.8) Dios “puso límite a la superficie de las aguas”
(v.10) ¿Hay alguien que pueda limitar la superficie de las aguas? “Las
columnas del cielo tiemblan, y ante su reprensión se espantan” (v.11) “Él agita el mar con su poder, y con su entendimiento hiere su
arrogancia” (v.12) “He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos”,
de majestuosidad gloriosa. “Pero el trueno de su poder. ¿Quién lo puede
comprender?” (v.14) Una vez que uno piensa en esta porción, llega a la
conclusión: ¿Qué es el hombre en comparación con la soberanía del Señor?
Lleguemos a la conclusión que el patriarca Job llego: “El hombre es un
gusano, y el hijo hombre gusano es también” (Job.25:6) En un salmo profético, el cual hace referencia al humano Jesús, quién en
su humillación expresó: “Más yo soy gusano y no hombre; oprobio de los
hombres, y despreciado del pueblo” (Sal.22:6) ¡Así se consideró Cristo Jesús!
Y si tú así no te consideras así ante el soberano Dios, será que todavía la
luz del evangelio en tu alma no caló, ni resplandeció. Si Jesús, siendo Dios,
y en su condición de hombre se humilló, ¿qué haremos con este ejemplo que él
nos ejemplarizó? ¡Déjate alumbrar por Él! Atiende lo que dijo Jesús, el Señor: “Yo soy la luz del mundo; el que me
sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz” (Jn.8:12), no
obstante, el problema del hombre es no aceptar esa luz que alumbra en la
densa oscuridad interior en la que el ser humano está sumergido, y que no le
deja ver la verdad de la palabra de Dios, que en la Biblia está revelada. ¿Y
cuál será la razón de no aceptar la revelación de Dios? Es porque el hombre, por naturaleza, es pecador, y no quiere venir a la
luz porque en el pecado se esclavizó, y por ello la luz de Dios rechazó
(Jn.3:20) Y aunque Dios es Soberano, también al hombre le dio
responsabilidad: ¡Aceptar o rechazar entra dentro del plan divino de Dios!
Cada cristiano tenemos un gran privilegio al depositar la fe en la soberanía
de Dios. Ello es una fortaleza espiritual al saber que nada sucede sin un
absoluto control de parte de Dios. ¡Esto es una gran bendición! |
|
Capítulo 27 — * — Job sabe que toda circunstancia está bajo la soberanía de Dios: “Vive
Dios, que ha quitado mi derecho, y el Omnipotente, mi alma amargó” (v.2) Aquí
hay una reflexión que Job experimentó, aunque, ciertamente desconocía, el
porqué de su amarga aflicción. Si uno vive en el pecado, debe esperar la
disciplina de Dios. Pero este no era el caso de Job, que, aunque imperfecto
como todos los mortales, sin embargo, era ´temeroso de Dios´. Si a Dios temes, entonces todo lo que te pueda pasar tiene una finalidad:
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”
(Ro.8:28), aún en aquellas pruebas dolorosas que cada cristiano, más tarde, o
más temprano, ha de pasar. Pero Dios siempre estará ahí para bendecir al
afligido con auténtica paz: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay
para ellos tropiezo” (Sal.119:165) Lo que significa que nos guardará de
tropezar. Una promesa hace Job: “Que todo el tiempo que mi alma esté en mí, y haya
hálito de Dios en mis narices, mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua
pronunciará engaño” (vs.3 y 4) ¿Hay tal actitud de decisión en ti y en mí?
Dios no acepta un ´cristiano´ de externa apariencia, como eran muchos en el
fariseísmo religioso en el tiempo de Cristo Jesús, a quienes dijo: “Este
pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí” (Mr.7:6) En cambio, Job pronunció unas sinceras palabras: “Hasta que muera, no
quitaré de mí mi integridad, mi justicia tengo asida, y no la cederé; no me
reprochará mi corazón en todos mis días” (v.s.5 y 6) Así, más tarde, se
expresaron otros: “Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena
conciencia, deseando conducirnos bien en todo” ((Heb.13:18) Pablo, el apóstol, expresó unas palabras muy acertadas al considerar que
la conciencia no lo es todo: “Por qué aunque de nada tengo mala conciencia,
no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor” (1Cor.4:4); lo
que el apóstol Pablo quiere decir es que, en nuestra ´conciencia´ no hay una
perfecta conciencia. Ahora Job apela a la conducta del impío: “Porque ¿cuál es la esperanza
del impío, por mucho que haya robado, cuando Dios le quitare la vida?” (v.8)
Hay muchas maneras de robar, en lo poco y en lo mucho, a unos y a otros, y
todas ellas encaminadas al mal: “No robes al pobre porque es pobre”
(Prov.22:22) “El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad”
(Prov.28:24) Y aún el hombre pretende robar a Dios: “¿Robará el hombre a
Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado?
En vuestros diezmos y ofrendas”, les dice el Señor (Mal.3:8) Cada cristiano
debe leer esto con atención, pues es posible que estemos robando a Dios,
cuando no estamos dando a la ofrenda, según el Señor nos prosperó: “Cada uno
dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios
al dador alegre lo amará” (2Cor.9:7) ¡Sé generoso y da al Señor lo que de ti
demandó! Muchos males esperan al malvado, aunque crea que Dios no tiene nada que
ver con su estado. Lee la Biblia y verás que no es así como tú piensas, sino
que el Señor está en toda situación, y por qué razón, porque Él es
Omnipresente, Omnisciente, y Omnipotente. Gran gozo para el cristiano que
conoce esto, pues entonces sabe que nada sucede sin el consentimiento del
Dios soberano, quien controla todo suceso o acontecimiento. ¡La soberanía de
Dios es apoyo de fe para el creyente, y por ello, la voluntad humana debe a
Él someterse! Dios siempre actuará según principios divinos, y no dejará nada
al ´azar´, sino que todo el que Él permite. o hace, bajo su control soberano
está. |
|
Capítulo 28 — * — Job se pregunta respecto al lugar de donde emana la sabiduría: “Mas dónde se hallará la sabiduría. ¿Dónde está el lugar de la inteligencia? No
conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes” (vs. 12
y 13). “¿Dónde está el sabio?”, dijo el apóstol Pablo, ya que “el mundo no
conoció a Dios mediante la sabiduría” (1 Cor.1:20). Y la razón es que la
verdadera sabiduría procede de lo Alto y no de la tierra, y su finalidad es
“mostrar buena conducta” (Stg.3:13). Y está claro que uno no debe confundir
la cultura con la inteligencia; una se aprende y la otra procede de Dios. “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después
pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin
incertidumbre ni hipocresía” (Stg.3:17). ¡Así es la auténtica sabiduría que
viene de Dios! La sabiduría es tan valiosa que “no se dará por oro, ni su precio será a
peso de plata” (v. 15). No existe precio que uno pueda pagar por ella. Y
“Dios conoce su lugar, y entiende el camino de ella” (v. 23). Job señala que
Dios tiene omnisciencia: “porque él mira hasta los confines de la tierra, y
ve cuanto hay bajo los cielos”, y ello indica que nada se ocultará ante su
presencia (v. 24). Y que el poder de Dios alcanza hasta la ciega naturaleza;
Él controla “al viento”, y “las aguas son medidas” por su omnipotencia (v.
25). Y que sus leyes se cumplen en cada elemento de la naturaleza (v. 26). Señala el patriarca Job que “el temor del Señor es la sabiduría, y el
apartarse del mal, la inteligencia” (v. 28). ¡Sabio era Job, porque fue Dios
mismo quien se lo reveló, y lo transmitió a la posterior generación! Y así lo
vemos en otras partes de las Escrituras, en las que se nos dice que la
sabiduría emana de Dios, y que uno la puede obtener, ya que “el principio de
la sabiduría es el temor de Jehová” (Prov. 1:7). Si sabiduría quieres tener, no te enredes en el pecado, ya que oscurecerá
tu saber. En cambio, “si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala
a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, pero pida con fe”
(Stg. 1:5 y 6). Tu oración y la mía sería: Señor, danos sabiduría para saber conducirnos
en esta vida, y disfrutar de la vida eterna después, cuando Tú vengas en
gloria para recoger a los que pusieron en Ti la fe. Y que supieron
comportarse en esta vida sabiamente, atendiendo a las claras enseñanzas que
la palabra de Dios nos dejó para aprender. ¡Dejemos el pecado que motiva la
ignorancia en los caminos que hemos de escoger! En cada momento, sea este bueno o malo, acudamos al Dios que sabe cómo
ayudarnos. ¿Qué dice la palabra de Dios? “Encomienda a Jehová tu camino, y
confía en él, y él hará” (Sal. 37:5). ¡Qué gran promesa divina es la que
Dios, el Señor, nos da! Señor, ayúdame a caminar junto a Ti, y de esta manera
no me equivocaré en las muchas decisiones que, en la vida, inevitablemente,
tengo que hacer. |
|
Capítulo 29 — * — Job recuerda su felicidad anterior cuando ayudaba a otros en su necesidad
condición: “Porque yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que
carecería de ayudador” (v.12) Una obra loable que requiere un espíritu de
compasión. Si quieres felicidad, entonces piensa en el pobre (Sal.41:1) “Si
tienes misericordia de los pobres, bienaventurado” serás (Prov.14:21). Si el
cristiano “tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y
cierra contra él su corazón, cómo mora el amor de Dios en él” (1ªJn.3:17)
Cuando ayudas al pobre, Dios te lo recompensará: “A Jehová presta el que da
al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar” (Prov.19:17). Hay
quienes “oprimen a los pobres y menesterosos” (Amós 4:1) ¡Una gran lección
que cada uno de los cristianos no hemos de obviar! “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre
siembre, eso también segará” (Gál.6:7) Y la enseñanza apostólica fue:
“Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres; lo cual también
procuré con diligencia hacer” (Gál.2:10) ¡Si una fe cristiana sincera
tenemos, evidenciémosla pensando en aquellos que piden ayuda a quienes se la
podemos ofrecer! Y no solamente en lo que respecta a la pobreza, sino también
en otras áreas en las que tú y yo podamos actuar con espíritu compasivo. ¡Se
útil en una sociedad que más y más requiere lo que por ella podamos hacer, y
no seamos egocéntricos pensando en nuestro propio bien! ¡Qué buenos recuerdos
los de Job! al expresar: “Yo era ojos al ciego, y pies al cojo” (v.15) Job, el patriarca, no solamente pensaba en el pobre de alimentación, sino
en el ciego y en el cojo faltos de ayuda en su situación, pues a ellos
también ayudada Job. ¿A cuántos ´cojos´, y ´ciegos´, les prestamos nuestra
atención?. Un cristiano no vive su espiritualidad, en exclusiva, en la
cuestión de religiosidad, sino en ponerse en la ´piel´ de los demás, y así
ofrecer un cristianismo de fiabilidad y credibilidad, mostrando que nuestra
en Cristo Jesús no es una teoría ficticia, sino una praxis real. Y como
enseña la Biblia: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece,
más el justo por la fe vivirá” (Hab.2:4; Ro.1:17) ¡Y si tienes fe en Dios,
entonces harás lo que Él demandó, y si no la tienes no lo harás! ¡Que sabio y práctico era Job! Pues de “los menesterosos era padre, y con
diligencia se informaba de las cosas que no entendía” (v.16) ¿Eres como un
´padre´ de los “menesterosos”, y con “diligencia indagas aquello que no
entiendes”?. Un texto bíblico que nos invita a la reflexión, ya que somos
propensos, por naturaleza propia, no solo a no ver el sufrimiento de los
demás, sino también a precipitarnos a emitir un juicio precipitado sin las
cosas indagar. Un cristiano verdadero ha de juzgar con rectitud y no dejarse
engañar (Jn.7:24).Y en todo momento, debe mostrar su integridad, aunque a
algunos no les guste que uno diga la verdad, que de Cristo Jesús aprendió y
de ella no debería anunciar, aunque dañe en su ´ego´ a otros, pero fiel a
Dios se mantendrá. En un contexto social en el que muchas leyes van en contra de los
principios que en la Biblia se enuncian, ¿Cuál debe ser la actitud de un
cristiano? “Más Pedro y Juan respondieron diciendo: Juzgad si es justo
delante de Dios, obedecer a vosotros antes que a Dios” (Hch.4:19) ¡Esta es la
actitud que uno debería tomar cuando normas y leyes van contra principios de
moralidad y espiritualidad! Hay una advertencia bíblica para los que legislan
leyes: “¡Hay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen
de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y
lo dulce por amargo!” (Is.5:20). La Biblia no es obsoleta, sino que dice las
cosas con verdad, y hacer lo contario traerá repercusiones. Una sociedad sin
principios éticos y morales deja de ser sociedad, y se convierte en un
´vandalismo´, como fue en la antigüedad. |
|
Capítulo 30 — * — Job lamenta su desdicha actual, y una de las razones es que personas de
baja condición social, “hombres sin nombre”, dice Job (v.8), lo han
convertido en objeto de burla: “yo soy objeto de su burla” (v.9), “me
abominan, se alejan de mí” (v.10). Jeremía, el profeta, experimentó algo
similar al patriarca Job: “cada día he sido escarnecido, cada cual se burla
de mí” (Jer.20:7) Y de manera profética, refiriéndose a Jesús: “Fui escarnio
a todo mi pueblo, burla de ellos todos los días” (Lm.3:14) ¿Y cuál fue la experiencia
del salmista?: “Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y
burlados” (Sal.19:4) Una actitud del hombre adámico falto de compasión, que solo te tiene a su
lado si estás en una condición distinta, que no sea la pobreza, la
enfermedad, o cualquier otro tipo de aflicción. Esta fue la experiencia de
Job, y también puede ser la nuestra, según la situación. Y si alguien nos
alegra y comprende nuestra aflicción, démosle gloria a Dios por poner en
nuestro camino al que supo ayudarnos en la consolación. La situación de Job,
no era algo pasajero, sino como él expresa: “Y ahora mi alma está derramada
en mí; días de aflicción se apoderan de mí” (v.16) Job había llorado con el afligido, y su alma se había entristecido con el
menesteroso” (v.25) Y ahora que necesitaba ayuda consoladora, no la obtenía.
¿Dónde están los de espíritu compasivo que ante las necesidades de los demás
lloran y su alma es enternecida al ver cómo otros sufren la adversidad que la
vida les da? ¡Loable fue Job, que a otros consoló, aunque para él no hubo
consolador! ¿Quiénes realmente pueden ejercer este ministerio de consolación?
Según las Sagradas Escrituras, serán aquellos que experimentaron el consuelo
de Dios, quien es el Consolador (2Cor.1:3); “el cual nos consuela en todas
nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que
están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros
somos consolados por Dios” (2Cor.1:4) ¡No existe otra manera de ejercer la
consolación! Sin lugar a dudas, lo que más afligía a Job era el pensamiento de que
había sido abandonado por Dios: “Clamo a ti, y no me oyes; me presento, y no
me atiendes: Te has vuelto cruel para mí” (vs.20 y 21) Uno se pregunta por
qué Job culpabiliza a Dios de su situación. En ese momento de espíritu
afligido, Job ignora los sabios planes de Dios. Dios nunca se equivoca ni
hace nada indebido que no tenga un plan que, al final, beneficie al propio
Job. Así es en todo aquello que nos pueda pasar a nosotros o a otros, ya que
Dios tiene todo bajo control. ¡Un gran ánimo al que cree en la absoluta
soberanía de Dios, que no deja nada ´al azar´, sino que dirige cada situación
que en nuestra vida suceda, si realmente estamos en comunión verdadera con
Dios! Y como expresó el apóstol Pablo: “Y sabemos que a los que aman a Dios,
todas las cosas (no algunas) les ayudan a bien” (Ro.8:28) ¡Por ello, nuestra
confianza siempre debe estar en Él! Lo que Job expresó cuando dijo: “Cuando
esperaba yo el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba la luz, vino la
oscuridad” (v.26), es algo que nos hace reflexionar, ya que las cosas no
suceden como nosotros pensamos, sino que dependen de factores no controlados
por uno mismo, sino que son designios de Dios. No obstante, cuando vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios, sabemos con
plena certeza que aquellas cosas que nos vienen están bajo el control de
Dios. Así que, aunque “días de aflicción me han sobrecogido” (v.27), el
cristiano sabe que cualquiera de las cosas que puedan acaecerle, en Dios está
su certeza, y fortaleza, y por ello, no flaquea en su fe en el Señor, sea lo
que sea, lo que le suceda. “Y aunque mi piel sea destruida y mi carne se haya
desecho, con todo, en mi carne veré a Dios (v.30) “A quien yo veré por mi
mismo, y mis ojos, y no otro” (v.31) “Por tanto, me regocijo en que no he de
ser condenado” (v.32) “Y en cuanto a vosotros, si os volvéis a él, venida
ahora, y razonad conmigo” (v.33) “Porque mi alma está cansada de mi vida;
dejaré mi queja, hablaré en la amargura de mi alma” (v.16) |
|
Capítulo 31 — * — Loables son las palabras de Job, quien eludía una mirada que lo llevara a
la tentación: “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una
virgen? Porque: ¿Qué galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el
Omnipotente desde las alturas?” (vs.1 y 2) Jesús, en cuanto a esta cuestión
enseñó: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla,
ya adulteró con ella en su corazón” (Mt.5:28) Creo que uno de los pecados que
con más frecuencia se comente es la atracción sexual, sea en la mente o en la
relación ilícita. Hoy, en nuestro contexto social, se eluden este prejuicio
de moralidad. ¿A dónde conducirá esta conducta inmoral? A muchos males que
traerán consecuencias. Job se plantea: “¿No hay quebrantamiento para el impío, y extrañamiento
para los que hacen iniquidad?” (v.3) Según este texto leído, parece que el
impío no ve su estado de ser pecador. En cambio, Job señala que sus pasos y
caminos son vistos por Dios (v.4) Hay dos actitudes de comportamiento
diferentes: los que no se “quebrantan, aunque observen su iniquidad”, y
aquellos que en su vida espiritual ven la mano de Dios. ¿Y tú en qué lado
estas? Job cambia de tema, ahora se dirige a lo que podría ser su ambición:
“Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza eres tú; si me
alegré de que mis riquezas se multiplicasen, y de que mi mano hallase mucho”
(vs.24 y 25), “esta mirada materialista habría negado al soberano Dios”
(v.28) La enseñanza de Jesús fue: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la
polilla y el orín corrompen, y donde ladrones miran y hurtan; sino haceros
tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde
ladrones ni minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará
también vuestro corazón” (Mt.6:19 al 21) “Por tanto os digo: No os afanéis
por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber” (Mt.6:25) “Así
que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su
afán. Basta a cada día su propio mal” (Mt.6:34) ¡No es la riqueza, sino el
amor a ella, la que acarreará el mal! (1Tm.6:10) Job piensa que aun a su enemigo debe tratar con misericordia y amor: “Si
me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, y me regocijé cuando le
halló el mal” (v.29) ¡Huye de cualquier tipo de resentimiento hacia el que te
causó mal! Una vida consagrada a Dios no permitirá sucumbir ante tal
tentación; ¡ámale y ten en cuenta que tú eras enemigo de Dios (1Jn.4:10) Job rechaza el encubrimiento de la maldad: “Si encubrí como hombre mis
transgresiones, escondiendo en mi seno mi iniquidad, porque tuve temor de la
gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó y callé, he aquí
mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí” (vs.33, 35) ¿Y cuál
fue la actitud del rey, y profeta David? “Mi pecado te declaré, y no encubrí
mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste mi
maldad” (Sal.32:5) ¿Y que expresó el sabio y rey Salomón? “El que encubre sus pecados no
prosperará; más el que los confiesa y se aparta, misericordia alcanzará”
(Prov.28:13) ¡Si misericordia y perdón de Dios quieres alcanzar, entonces
confiesa al Señor tus pecados, y perdón de Él obtendrás!: “Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad” (1Jn.1:9) El pecado carcome nuestra vida espiritual, y no solamente no será posible
tener comunión con Dios, sino tampoco con los demás, lo cuales verán en
nosotros poca o ninguna credibilidad, y por ello, dejarán de confiar en
nosotros. ¡Confiésale a Dios tus pecados, y si al prójimo has dañado, díselo
con corazón contrito y humillado! ¿No es esta la senda que Dios ha marcado?
Job finaliza su discurso diciendo: “¡Ojalá que Dios me oyese! He aquí mi
deseo es que l Omnipotente me responda”. Y así, Job termina su discurso,
esperando la respuesta de Dios. |
Capítulo 32
“Entonces Eliú se encendió en ira contra Job, y asimismo lo hizo contra sus tres amigos” En la opinión de Eliú, “Job era justo ante sus propios ojos”, y en cuanto a “sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job” (vs.2 y 3) ¡Ni Eliú ni sus tres amigos, e incluso Job, habían acertado en una justa valoración de la causa del padecimiento de Job! La ira de Eliú, uno debe recordar lo que el apóstol Santiago dijo: “porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Stg.1:20)
Una tendencia innata es airarnos con las faltas de los demás, sin pensar que así no se obtendrá ningún resultado; no es la ira, sino el amor el que atrae al que equivocado está. ¡Guardémonos de la ira e involucremos nuestra vida en el amor, el cual atrae tanto al creyente como al incrédulo pecador, atrayéndolo al Señor! A través de la Biblia observamos que la ira atrajo muchos males. “Yo decía: Los días hablarán, y la muchedumbre de años declarará sabiduría” (v.7) No obstante, esto no sucede en todas las personas, ya que según Eliú: “No son los sabios los de mucha edad, ni los ancianos entienden el derecho” (v.9) Creo que Eliú tenía razón en ambos textos, ya que la sabiduría y entender el derecho viene cuando la conducta se demuestra por los hechos (Stg.3:13)
Eliú dijo: “He aquí yo he esperado a vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos” (v.11) Muy importante es escuchar antes de hablar, por qué si no es así, ¿qué razones has de dar? Una falta común es ´regalar´ palabras sin reflexionar. En Eliú se produjo una presunción, al pensar que él tenía la verdadera razón: “Os he prestado atención, y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job, y responda a sus razones” (v.12) Eliú pronunció una frase, propia de alguien de espíritu impulsivo que cree tener la razón, y por eso expresó: “Porque lleno estoy de palabras (´no razones´), y me apremia el espíritu dentro de mí” (v.18) Hasta este momento Eliú había guardado silencio, pero ahora suelta su lengua para producir palabras en las que algunas de ellas están faltas de entendimiento.
Había en Eliú una inquietud tal por expresar lo que él entendía como razonamiento que puso un símil de lo que le estaba pasando por dentro. “De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos” (v.19) Si hay aquí una lección que aprender es a no dejarnos guiar por un sentimiento interno, ya que no siempre lo que sentimos tiene veracidad con una base sólida de entendimiento. No obstante, Eliú dijo algo que debería ser práctica de vida espiritual en cualquiera que se dice ser creyente: “No haré ahora acepción de personas, ni usaré con nadie títulos lisonjeros” (v.21)
Dijo el sabio Salomón: “Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno” (Prov.24:23) “Pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Stg.2:9) ¿Qué expresó el apóstol Pedro? “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas” (Hch.10:34) “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1Ped.1:17) Sin lugar a dudas, un espíritu de virtud cristiana es aquel que muestra imparcialidad en el trato con los demás (Stg.2:1)
Capítulo 33
Eliú apunta una verdad revelada, o sea, que “de barro fui formado” (v.6), no ocurrió un proceso evolutivo al que el ateo echa mano, con la finalidad de rechazar la creación divina, en aras de una teoría, supuestamente, científica; en cambio, está muy claro en la revelación bíblica: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó” (Gen.1:27) ¿Y cómo lo hizo Dios? “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre fue un ser viviente” (Gén.2:7)
Creer que la humanidad fue cuestión de progresiva evolución es darle más fe a la sencilla narración de la palabra de Dios, que a través de toda la Biblia consta esta declaración de que de Dios procedemos y no de una hipotética evolución que se produjo por variedad de especies que alcanzaron a llegar a lo que el hombre y la mujer son hoy. ¡Cuánta credibilidad, sumida en la incredulidad, de lo que Dios expresó!
He aquí, en esto no has hablado justamente; y te responderé que mayor es Dios que el hombre” (v.12), y es que Eliú tiene en cuenta las palabras de Job: “yo soy limpio y sin defecto; soy inocente, y no hay maldad en mí” (v.9) Uno debe entender el contexto social del patriarca Job, que comparándose con los demás, él se consideraba ´intachable´ ante Dios Si en nuestra vida nos comparamos con los demás, quizás pensemos como Job; en cambio, si leemos respecto a las demandas de pureza y santificación que constan en la palabra de Dios, nos daremos cuenta que ni Job ni ningún ser humano alcanzará la plena santificación, ya que el pecado nos asedia desde que Adán y Eva pecaron.
Hay, sin duda, en cualquier cristiano, un proceso de santificación, pero no por sí mismo, sino por la poderosa ayuda que procede de Dios, ya que el ser humano no es pecador porque peca, sino que por naturaleza es pecador. Entonces revela al oído de los hombres, y les enseña su consejo” (v.16) Feliz el hombre que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores” (Sal.1:1) Lástima que el hombre desoye la voz de Dios y prefiere seguir otros consejos.
La mira de Dios es “quitar al hombre de su obra, y apartarlo de su soberbia” (v.17) Eliú habla de la oración: “Orará a Dios, y este le amará. Y con júbilo su faz verá. Y el hombre en justicia será restaurado” (v.26) Dios mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y lo recto pervertí” (v.27) Entonces “su vida verá la luz” (v.28) ¡Sin arrepentimiento qué luz podremos tener, sino obscuridad, y entonces nuestra alma turbada estará, ya que solamente en comunión con Dios reposó hallará, y no lo busques en ningún otro lugar! Eliú concluye diciendo: “He aquí, todo esto hace Dios dos y tres veces al hombre, para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarle con la luz de los vivientes (vs.29-30) ¡Qué gran verdad es que Dios nos habla, nos corrige y nos ilumina con la luz de su presencia!
Capítulo 34
Eliú, amigo de Job, sigue exponiendo su argumentación, y en este caso, defiende a Dios. Consideraré algunos de sus textos de comparación: “Porque el oído prueba las palabras, como el paladar gusta lo que uno come” (v.3) Si uno ´prueba´ las palabras, quiere decir que ha prestado atención, y en este asunto, a lo que Job expresó. Una aplicación sabia sería que uno no debe emitir juicio alguno sin que antes haya prestado toda atención a los argumentos que otro con él compartió; ¡escucha y luego responde, porque de no ser así, tu juicio no será acertado, y aun escuchando puede haber ´prejuicios´ que te impidan ser exacto, como los amigos de Job ante él expresaron!
“Escojamos para nosotros el juicio, conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno” (v.4) ¡Creo que Eliú en esto tenía razón! ¿Buscas en tu vida hacer lo correcto? ¡Quizás, en tu opinión, creas que lo estás haciendo! Si has de comprobarlo, debes examinar lo que la Biblia dice al respecto. Continúa Eliú diciendo: “Porque él pagará al hombre según su obra, y le retribuirá conforme a su camino. ¡Sí, por cierto! Dios no hará injusticia, y el Omnipotente no pervertirá el derecho” (vs.11 y 12) Una enseñanza que consta en toda la Escritura, y que tiene que ver tanto con el aquí y ahora, como con el juicio eterno.
Y como Jesús dijo: “E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mt.25:46) ¿Crees que tus malas obras no tendrán consecuencias? “No os engañéis: Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gál.6:7) Dios no hará “acepción de personas, ni respeta más al rico que al pobre”, dijo Eliú a Job (v.19)" ¡Qué gran enseñanza que los cristianos hemos de aprender, de que, ante el Señor, todos los hombres son iguales, y así Él los ve!
Dios observa con sus ´ojos´, y “están ante Él todos los caminos de los hombres, y todos sus pasos ve” (v.21) ¿Hay algún lugar qué ante Dios el hombre se pueda esconder? Eliú, considera que Dios es tan equitativo en su juicio, que no: “no carga, pues, él al hombre más de lo justo” (v.23) Hay una perspectiva humana de lo que justo o injusto es, pero la de Dios sobrepasa con creces lo que justo o injusto es. Cuando observamos todo lo que en el mundo sucede uno se pregunta del por qué, pero la respuesta no la encontrarás por mucho que quieras saber, ya que Dios sólo sabe el porqué de las situaciones que nosotros no llegamos a comprender ni entender, que están en lo profundo de cada ser.
“Enséñame tú lo que yo no veo; si hice mal, no lo haré más” (v.32) ¡Una expresión relevante, pero solamente si es de corazón, y si no, el hecho de pronunciarla nada cambiará! Leamos las palabras que Jesús a los religiosos pronunció: "Por qué me llamáis: “Señor, y no hacéis lo que yo digo” (Lc.6:46) ¡Cuidemos de pronunciar palabras ´vacías´ de contenido! Eliú concluye diciendo: “¿Quieres tú condenar a Dios, para que tú seas justificado? ¿Dirás que él es impío, o que él responderá conforme a su justicia?” (vs.37 y 38)
Eliú pregunta a Job si él está condenando a Dios al cuestionar su justicia. La respuesta de Dios es la que sigue, y es la que nos hace reflexionar sobre nuestra propia justicia y la de Dios “No os engañéis: Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembraré, eso también segará” (Gál.6:7) Dios no hará “acepción de personas, ni respeta más al rico que al pobre”, dijo Eliú a Job (v.19) ¡Qué gran enseñanza que los cristianos hemos de aprender, de que, ante el Señor, todos los hombres son iguales, y así Él los ve! Dios observa con sus ´ojos´, y “están ante Él todos los caminos de los hombres, y todos sus pasos ve” (v.21) ¿Hay algún lugar qué ante Dios el hombre se pueda esconder? Eliú, considera que Dios es tan equitativo en su juicio, que no: “no carga, pues, él al hombre más de lo justo” (v.23)
Hay una perspectiva humana de lo que justo o injusto es, pero la de Dios sobrepasa con creces lo que justo o injusto es. Cuando observamos todo lo que en el mundo sucede uno se pregunta del por qué, pero la respuesta no la encontrarás por mucho que quieras saber, ya que Dios sólo sabe el porqué de las situaciones que nosotros no llegamos a comprender ni entender, que están en lo profundo de cada ser. “Enséñame tú lo que yo no veo; si hice mal, no lo haré más” (v.32)
¡Una expresión relevante, pero solamente si es de corazón, y si no, el hecho de pronunciarla nada cambiará! Leamos las palabras que Jesús a los religiosos pronunció: "Por qué me llamáis: “Señor, y no hacéis lo que yo digo” (Lc.6:46) ¡Cuidemos de pronunciar palabras ´vacías´ de contenido
|
Capítulo 35 — * — Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo: ¿Piensas que es cosa recta lo
que has dicho: Más justo soy yo que Dios?” (vs.1-2) Eliú malinterpretaba las
palabras de Job. Esto suele suceder cuando uno no escucha con atención las
palabras de su interlocutor. Uno suele deducir a la ligera lo que otro
expresó, y este es un mal que nos lleva a hacer una incorrecta valoración. Lo
que Eliú piensa atribuyéndoselo a Job, es algo que muchas personas piensan,
de que si ellos fueran Dios obrarían más justamente que el propio Dios,
cuando observan las calamidades que en el mundo suceden, como si no existiera
Dios, y expresan ¿por qué lo permite Dios?" Creemos que nuestra mente finita puede plantearse esta cuestión. Esta es
una reflexión que a través de los tiempos el hombre se ha planteado. Si
leyéramos con reflexión la Biblia, entonces veríamos que muchas de las
incógnitas son aclaradas por la palabra de Dios. “Porque dijiste: ¿Qué
ventaja sacaré de ello? ¿O qué provecho tendré de no haber pecado?” (v.3) Si
hay rectitud en la vida cristiana y, aun así, vienen las aflicciones, es
fácil ser tentados. Ante cualquier situación el cristiano sabe con certeza que
Dios está en el control, y que si algo sucede es por la autorización de Dios,
como fue el caso concreto del patriarca Job. Un conocimiento que nos proporciona la enseñanza de la palabra de Dios, a
la cual el creyente se acoge como la infalible y divina revelación. Sigamos
en la vida santificada por el Señor, y no permitamos que el pecado tome el
control, pues de ser esto último evidenciaría que no hemos conocido a Dios.
Eliú presume de poder responder con “razones a Job”, y también incluye, “y a
tus compañeros contigo” (v.4) Eliú creía que sus razonamientos sobrepasarían
a los utilizados por los amigos de Job, y también a los usados por el mismo
Job. Hay realmente una innata inclinación a pensar que nuestras ideas tienen
toda la razón, una solución, y que las demás carecen de sólida argumentación.
¡Guardémonos de pensar que ´nuestra verdad´ es la mejor! Solamente si está
escrita en la Biblia la podemos expresar sin ningún error, y, aun así, hemos
de hacer una correcta interpretación, texto y contexto, y no expresar nuestra
propia interpretación por lo que creemos ver claro en la revelación de Dios;
así, cuando usamos mal la Biblia, entonces surgen las herejías, y tales
enseñanzas no están ´ancladas´ en la divina e inspirada palabra de Dios. “Un cristiano sin duda pecará, pero el pecado no practicará. Cuando el
creyente peca, entonces de inmediato busca de Dios el perdón, ya que es la
única manera de tener una verdadera reconciliación con Dios. Si vivimos una
vida cerca de Dios, todas las cosas que puedan sucedernos tenemos la garantía
de que Dios está ahí en cualquiera que sea nuestra situación. Eliú presume de
poder responder con “razones a Job”, y también incluye, “y a tus compañeros
contigo” (v.4) Eliú creía que sus razonamientos sobrepasarían a los
utilizados por los amigos de Job, y también a los usados por el mismo Job.
Esto que pensó Eliú es una auténtica equivocación, y en la cual solemos caer
cuando creemos que nuestros argumentos son los más acertados sea esta u otra
ocasión. Hay realmente una innata inclinación a pensar que nuestras ideas tienen
toda la razón, una solución y que las demás carecen de sólida argumentación.
¡Guardémonos de pensar que ´nuestra verdad´ es la mejor! Solamente si está
escrita en la Biblia la podemos expresar sin ningún error, y, aun así, hemos
de hacer una correcta interpretación, texto y contexto, y no expresar nuestra
propia interpretación por lo que creemos ver claro en la revelación de Dios,
así cuando usamos mal la Biblia, entonces surgen las herejías, y tales
enseñanzas no están ´anclada´ en la divina e inspirada palabra de Dios. Eliú
no todo lo que dijo puede considerarse como equivocación, ya que hay muchas
de sus expresiones que llevan toda la razón, como por ejemplo que, “la
soberbia de los malos, cuando a Él clamen, Él no oirá” (v.12) “Ciertamente Dios no oirá la vanidad” (v.13) "Una enseñanza que las
Sagradas Escrituras dicen con toda claridad, y que solamente el
arrepentimiento hará que el hombre y la mujer busquen la reconciliación con
Dios, y así, sus oraciones tendrán la respuesta de Dios, sea cual sea la
situación". |
|
Capítulo 36 — * — Eliú exalta la grandeza de Dios: “He aquí que Dios es grande, pero no
desestima a nadie” (v.5). ¡Qué gran alivio para los que son desestimados,
incluso por los amigos El salmista David se expresa así: “Señor, qué es el
hombre para que en él pienses, o el hijo del hombre para que lo estimes”
(Sal.144:3) Nada ante su Creador es el “hijo del hombre”! Cuán diferente es
la actitud de unos con otros en razón de posición: “Siéntate tú aquí, en este
buen lugar; quédate tú allí de pie” (Stg.2:3) ¿Por qué actuamos así? ¡Quédate con la advertencia bíblica! “Pero si
hacéis acepción de personas, pecado cometéis” (Stg.2:9) “Es poderoso en
fuerza de sabiduría” (v.5) La sabiduría de Dios es infinita, en cambio, la
del ser humano es finita. ¡Si ´altercas´ con Dios, piensa que no tienes
razón! La sabiduría del Señor no solo mira lo externo, sino que también
profundiza en el interior del corazón, algo que el hombre solo puede ver en
el exterior. Una gran esperanza que Eliú expresó es que, “si oyeres, y le sirvieren,
acabarán sus días en bienestar, y sus años en dicha” (v.11)" ¡Cuántos sinsabores nos da la vida cuando descuidamos esta verdad
bíblica! ¿Y qué espera la insensatez? “Más los hipócritas de corazón
atesorarán para sí la ira” (v.13) “He aquí que Dios es excelso en su poder:
¿Qué enseñador semejante a él?” (v.22) “Acuérdate de engrandecer su obra. Los
hombres todos la ven” (vs.22 y 24-25) ¡Atendamos a lo que el apóstol Pablo
dijo! “Porque las cosas invisibles de él, su poder y deidad se hacen
claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio
de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Rom.1:20) Si continúas en incredulidad, no será porque Dios en sus obras de
creación se manifestó, ni tampoco porque ignores que Cristo Jesús en la Cruz
por ti y por mí murió, demostrando así su inmenso amor; y así nadie se pierda
cuando Él ya la obra de redención en el Gólgota llevó. ¿Qué impide que creas
en Jesús como tu único y suficiente Salvador? ¡Acéptalo por la fe, y
recibirás el perdón de tus pecados, y la eterna salvación! ¿Y qué pasará si no lo hago?; ¡entonces una eternidad te espera lejos de
la presencia de Dios! Eliú presenta un símil de la indignación de Dios: “El
trueno declara su indignación, y la tempestad proclama su ira contra la
iniquidad” (v.33) ¿Escapará el hombre de la ´ira de Dios´ cuando neciamente
se revela contra su Creador? ¡Lee la Biblia, que no es un libro cualquiera,
sino la palabra de Dios, y verás que el hombre y toda la humanidad pagará un
gran precio por su manifiesta rebelión contra el Dios, que no solo lo creó,
sino que también en el Calvario su vida por él dio! En el infierno están todos los incrédulos, y también los ´religiosos´
que, siguiendo sus caminos, abandonaron las enseñanzas de Dios. ¡Ahuyenta las
falsas enseñanzas, y sigue de manera exclusiva lo que dijo y nos dice la
palabra de Dios, ella es la única verdad inspirada por Dios! |
|
Capítulo 37 — * — Eliú prosigue su exaltación de Dios: “Hace cosas que nosotros no
entendemos” (v.5) Y aunque lo que Jesús dijo al apóstol Pedro no contiene el
mismo contexto, sí tiene una enseñanza similar: “Lo que estoy haciendo, ahora
no puedes comprenderlo, pero lo entenderás cuando llegue el momento”
(Jn.13:7) Una aplicación que podríamos aplicar a cualquiera de las
situaciones de nuestra vida es que, en el momento de entender el por qué Dios
permite o hace esto o aquello, la paciencia nos es necesaria hasta comprenderlo.
Y aún habrá cosas que nunca, mientras vivamos en este mundo, entenderemos. La alusión de Eliú tiene que ver con el control de Dios sobre la
naturaleza, la cual no va por libre, sino que está bajo la soberanía absoluta
de Dios, y es Él quien con su autoridad divina la sujeta. He aquí unos textos
a modo de ejemplo: “Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; también a
la llovizna, y a los aguaceros torrenciales” (vs.6, 9-11) Del sur viene el
torbellino, y el frío de los vientos del norte. Por el soplo de Dios se da el
hielo, y las anchas aguas se congelan. Regando también llega a disipar la
densa nube, y con su luz esparce la niebla (vs.6, 9-11) Agnósticos y Ateos creen que la naturaleza actúa por su cuenta, pero
ignoran que no hay nada en ella que Dios no controle con su dirección y
fuerza. Si con atención leyesen este capítulo, les haría reflexionar sobre el
hecho de que todo el mundo de la naturaleza funciona a las órdenes del
Creador, que es Quien puso sus leyes en la naturaleza. “Él es el
Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder” (v.23), el ser humano
de esto debería darse cuenta, y adorar a Dios por su absoluto control y poder
sobre los elementos que rigen y evoca la ´madre´ naturaleza, la cual carece
de decisión propia por su inercia ciega. ¡Una gran seguridad que uno debe tener, y esto por la fe, de que Dios
actúa tanto en la naturaleza como en la historia de la humanidad como Señor y
Rey! ¿Quién se opondrá a Él, y pensará que el hombre es capaz por sí mismo de
hacer y deshacer? Obviamente, el hombre solo es una criatura que solo podrá
hacer aquello que Dios ha designado para él, y si toma otra actitud que la
que Dios le encomendó, entonces será todo un fracaso en su actuación. ¡Si el hombre actúa de otra manera, caerá en la necedad de su ser como
persona falible en su quehacer! Eliú termina con un versículo, antes de que
Dios intervenga, y dice: “Por eso los seres humanos lo temen, aunque él no
teme a los que sabios se consideran” (v.24) Uno no es sabio porque así se lo
crea, sino aquel que teme al Señor y se aparta del mal; así que “no seas
sabio en tu propia opinión” (Prov.3:7), sino en el criterio de Dios, que es
la válida y útil para la propia edificación y enfocada en la ayuda ajena, y
sin la cual será una sabiduría que no conduce a la madurez, la cual debe ser
de vida espiritual, y no de exclusivo saber. "Sin embargo, hablamos
sabiduría entre los que han alcanzado madurez” (1Cor.2:6) Si quieres ser de utilidad, usa este tipo de sabiduría que es la que Dios
da: "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el
cual a todos da sin reproche” (Stg.1:5) ¿Cómo la obtendrá? "Pidiéndola
con fe, y sin dudar" (Stg.1:6) |
—
|
Capítulo 38 — * — Dios con atención escuchó a los tres amigos de Job, y al mismo Job, y
evaluó sus argumentos, y ahora “desde un torbellino el Señor respondió a Job”
(v.1) “¿Quién es ése que oscurece mis designios con palabras carentes de
sentido (razón)” (v.2) A veces se dicen palabras que Dios no ha dicho, y esto
se llama “oscurecer sus designios”, haciendo una interpretación bíblica
carente de sentido. Sin lugar a dudas, los amigos de Job, y Job mismo,
dijeron muchas palabras que tenían sentido bíblico, pero otras se apartaban
del contexto del conflicto. Uno puede ser correcto en su argumento, pero
estar fuera de su contexto. Y en otras ocasiones no hay argumento escritural ni tampoco contextual.
Si queremos ayudar a otros, hemos de conocer bien las Sagradas Escrituras y
al mismo tiempo saber aplicarlas. Si hay una vida consagrada a Dios, entonces
Él hará que seamos sabios para utilizar las palabras adecuadas para cada
ocasión, las cuales pueden ser exhortativas y al mismo tiempo de consolación;
¡esto es lo que nos enseña la palabra de Dios Continúa hablando Dios: “¿Dónde
estabas tú cuando yo fundé la tierra? ¡Házmelo saber, si tienes
inteligencia!” (v.4) Y así Dios va dando a Job toda explicación respecto a su grandiosa
Creación¡ gran maravilla que muchos creemos y nos gozamos, y en cambio,
otros atribuyen al ´azar´ lo que constituyó una verdadera aberración! ¿Cuáles
son los argumentos que exponen los que creen que todo lo creado, e inclusive
el hombre, es producto de una serie de etapas evolutivas en la creación? Una
aseveración carece de sentido y razón, ya que se atribuye a que de la ´nada´
surgió la vida en todos los aspectos motivada por la evolución. ¡Mucha fe hay
que tener para dar credibilidad a este sin sentido de la realidad! ¿Alguien me puede decir cómo de la inexistencia emanó la vida? ¿Cómo es
posible que haya personas que crean tal teoría? ¡Absurdo es poner fe en que
toda la Creación, incluyendo al ser humano, apareció evolutivamente sin que
hubiese un Creador! Un cristiano, por sencillo que sea, es más sabio que un
evolucionista sin pizca alguna de entendimiento o razón. Sería como decir que
no hay un diseño inteligente en la mecánica de un simple reloj. Hay unas
palabras del Señor que evocan reflexión: “Mas la luz es quitada a los impíos,
y quebrantado el brazo enaltecido” (v.15) Sin luz hay oscuridad, y el enaltecimiento, en su momento, será
quebrado. Una gran enseñanza que conlleva meditación espiritual, y que cada
creyente debería examinar minuciosamente. ¿Quiénes son los que “amaron más
las tinieblas que la luz? Según Jesús, son aquellos cuyas “obras son malas”
ante Dios (Jn.3:19) “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no
viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”, dice Cristo el Señor
(Jn.3:20) “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz,
para que sus obras no sean reprendidas”, dice Cristo el Señor (Jn.3:20)Dios
expresa su gran poderío, de tal manera, que toda su Creación le obedezca; y
al hombre reta: “¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te
dirán: henos aquí?” (v.35) ¡Imposible! El ser humano sigue siendo un hombre y no debe jugar a ser
´un dios´, esta fue la gran tentación que el diablo puso en el corazón de
Adán y Eva, y en la tal cayeron los dos. No obstante, el Segundo Adán, Cristo
Jesús, ante la tentación diabólica triunfó, y con ello, a nosotros los
creyentes también nos dio triunfo. Dios dijo al patriarca Job: “¿Quién puso
la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia?” (v.36) Si
el hombre muestra capacidad de inteligencia es porque Dios se la dio, y por
ello, no hay motivo de jactancia alguna porque ha sido un ´regalo´ de Dios. ¿Y qué aprende el creyente? "¿Quién puso la sabiduría en el corazón?
¿O quién dio al espíritu inteligencia?” (v.36) "¿Quién cuenta el número
de las nubes? ¿Y quién hace inclinar las aguas con estruendo?” (v.37
"¿Quién detuvo el mar con puertas, cuando se derramaba saliendo del
seno?” (v.8) Cuando le dije: “Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, y
aquí se detendrá el orgullo de tus olas” (v.11)"¿Has mandado tú a la
mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar?” (v.12) "¿Para que
tome la tierra por los extremos, y sean sacudidos de ella los impíos?” (v.13) "Ella es mudada como el barro bajo el sello, y todas las cosas son
puestas como vestidura” (v.14) "Mas la luz es quitada a los impíos, y el
brazo enaltecido es quebrado” (v.15) "¿Has entrado tú hasta las fuentes
del mar? ¿O has recorrido el abismo?” (v.16) "¿Te han sido descubiertas
las puertas de la muerte? ¿O has visto las puertas de la sombra de muerte?”
(v.17) "¿Has considerado las anchuras de la tierra? Declara si sabes
todo esto” (v.18) "¿Dónde está el camino a la habitación de la luz? Y la
oscuridad, dónde está su lugar” (v.19) "¿Quién puso en las entrañas del hombre la sabiduría? ¿O quién dio
al gallo inteligencia?” (v.36) "¿Quién detiene las aguas con las nubes,
para que no caigan juntas sobre la tierra?” (v.34) "¿Enviarás tú los
relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te dirán: henos aquí?” (v.35) Si el
hombre muestra capacidad de inteligencia es porque Dios se la dio, y por
ello, no hay motivo de jactancia alguna porque ha sido un ´regalo´ de Dios.
¿Y que aprende el creyente? Hay un texto bíblico que debería inducirnos a
pensar, o sea, que la sabiduría si la tienes no es tuya, sino un regalo de
Dios: “Porque: ¿Quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si
lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?”
(1Cor.4:7) |
|
Capítulo 39 — * — Dios continúa hablando con Job, y le señala la actividad de su creación,
en lo que respecta a las aves y al mundo animal, mostrando con ello el
desconocimiento y la incapacidad que el hombre tiene de controlar, “¿vuela el
gavilán por tu sabiduría, y sus alas extiende hacia el sur?” (v.26) “¿Y
remonta el águila por tu mandamiento, y su nido en alto pone?” (v.27) “Ella
habita y mora en la peña, y desde allí acecha a su presa, y desde muy lejos
sus ojos observan” (vs.28 y 29) “Sus polluelos chupan la sangre; y donde
hubiere cadáveres, allí está ella” (v.30) Dios, como Creador, conoce perfectamente el funcionamiento de su
creación, y no solamente en este aspecto, sino también en todo lo
concerniente a la sublime y majestuosidad de la Creación, que incluye al
hombre y a la mujer que fueron creados por Dios. Si lees con atención este
capítulo de Job, verás que hay una gran lección, de que Dios está ahí, y que
todo funciona según su mandato, control y dirección. Sin lugar a dudas, hay
necedad en el hombre que, apoyándose en su incredulidad, lo da todo por hecho
en razón de que todo lo que vive surgió y actúa por ´una fatal casualidad. Si hay dudas, lee los dos primeros capítulos del libro de Génesis y ahí
encontrarás el principio de todas las cosas, que por la mano poderosa de Dios
se originó la Creación, ya que Él habló con su poderosa voz, y todo sucedió.
El diablo tiene ´atada´ a mucha gente, ya que a él no le interesa que el
hombre adore a Dios, sino que siga creyendo que todo lo creado es en razón de
la ´ciega evolución´. ¡Abre los ojos, amigo/a, que, si en el principio nada
existió!, cómo es posible que lo que ahora vemos de la ´nada surgió´. ¡Háblame de tu experiencia de las cosas que sepas que surgieron de la
NADA, sin que hubiese alguien que las diseñara! ¿Has tenido alguna
experiencia de que donde no había nada, ahora algo surgió, sin que nadie
interviniese en su elaboración? ¡Absurdo! La creación uno no podría
entenderla si no fuera por el mensaje revelado de Dios. ¡Deja hablar a la
Biblia, y cree lo que ella enseña, ya que no solamente traerá a tu vida
sabiduría, sino también una nueva vida que Jesucristo te ofrece gratuita, a
través del arrepentimiento y la fe que Jesús ofrece en las enseñanzas de la
Biblia! No te pierdas en ´huecas filosofías´ que te conducen a una vida vacía.
¿Darás tú al caballo fuerza? ¿Cubrirás tú su cuello con crines ondulantes? ”
(v.19) "¿Le harás tú saltar como a la langosta? Su majestuoso resoplido
es terrible” (v.20) "Hiere la tierra con sus pies, y se alegra con su
fuerza; sale al encuentro al armado” (v.21) "Se ríe del miedo, y no se
espanta, ni vuelve el rostro delante de la espada” (v.22) Contra él suenan la
flecha, el lanzón y la jabalina” (v.23) "Con ímpetu y furor acomete, y
no se contiene hasta que la guerra no comience” (v.24) "Cuando ella endereza la cabeza, lo ven los reyes, y huyen todos”
(v.25) "¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, y sus alas extiende hacia el
sur?” (v.26) "¿Y remonta el águila por tu mandamiento, y su nido en alto
pone?” (v.27) "Ella habita y mora en la peña, y desde allí acecha a su
presa, y desde muy lejos sus ojos observan” (vs.28 y 29) "Sus polluelos
chupan la sangre; y donde hubiere cadáveres, allí está ella” (v.30 No te
pierdas en ´huecas filosofías´ que te conducen a una vida vacía. Dios te ha
dado conocimiento para que disciernas el mensaje de la Biblia, y creas que
todo lo que existe fue hecho por la omnipotente mano de Dios de lo que en el
principio no existía. ¡Piensa qué si no hubo Creador, tampoco nada existiría,
por ello, aléjate de la mentira, y pon tu fe en lo que dice la autoridad e
infalible de la enseñanza bíblica! Muchos
creen que después de la muerte nada existe, es un engaño, un pleno
desconocimiento de lo que Dios dice, pues hay vida eterna, y perdición
eterna, según lo que uno aquí decida. Lee los muchos textos bíblicos que
hablan con toda claridad de que la muerte no es el fin de la vida, sino el
principio de la misma, sea en la presencia de Dios, o alejados eternamente de
la misma. ¡Tú decides aquí lo que quieres hacer con tú vida, pero sepas que
tu decisión afectará a dónde estarás cuando dejes esta efímera vida! ¿Lo has
pensado alguna vez, si después de la muerte hay vida? ¡Te aseguro que sí la
hay, según la enseñanza bíblica! ¿Crees qué Jesús te engañaría, y también lo
haría el cuerpo apostólico que habló de la muerte y de la vida? ¡Aprópiate de
la clara enseñanza de la Biblia, y no te dejes llevar por vanas filosofías! |
|
Capítulo 40 — * — “¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios,
responda a esto” (v.2) Dios quiere que Job entienda esto, y todos deberíamos
también entenderlo, que contender con Dios es necedad, y no entendimiento, ya
que somos en las manos de Dios como es el barro en las manos del alfarero,
¿entiendes esto? (Is.29:16) Hay designios de Dios que no le es dado al hombre
conocerlos. “Las cosas secretas pertenecen al Señor, nuestro Dios, más las
reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre” (Dt.29:29)
Job esto entendió. “He aquí que yo soy vil; qué responderé. Mi mano pongo
sobre mi boca” (v.4) ¡Una actitud loable es la que en este momento toma el patriarca Job,
cuando se trata de contender con Dios, el Señor! Hay muchos que se dirigen a
Dios, el Señor, para cuestionar lo que Él hizo o permitió, como si el ser
humano fuese más sabio o bondadoso que Dios. ¡Dejemos que el mensaje de la
Biblia penetre en nuestro corazón, y anulemos una equívoca concepción de lo
que debe o no debe hacer Dios, el Señor y Creador “Desde un torbellino Dios,
el Señor, respondió a Job: ¿Invalidarás tú mi juicio? ¿Me condenarás a mí,
para justificarte tú?” (v.8 ¡Una equívoca postura es la que había tomado Job,
y Dios le reprocha al patriarca algunas de las intervenciones en las que
había hablado Job! Obviamente, el hombre sigue siendo falible ante la
infalibilidad de Dios. Si algo no entendemos, dejemos a Dios, el Señor, la explicación, y si no
la da, ciertamente, ´Él sabe la razón, y a nosotros nos toca darle gloria a
Dios, aunque no entendamos el porqué de tal o cual situación, como le pasó a
Job, que fue en el último momento en el que Dios se dignó darle una respuesta
a su crítica situación, y es posible que a nosotros nunca nos llegue la
respuesta de Dios, o sí, pero ello, lo dejamos en las manos de Dios, el
Señor. “¿Tienes tú (Job) un brazo como el de Dios? ¿Y truenas con voz como la
suya?” (v.9) ¡Una gran maravilla que apunta al Dios infinito en poder, frente al
finito hombre en sus límites en su quehacer! Amigo/a, fíate de Dios, el
Señor, y no te apoyes en el ser humano, pues quién es el hombre para que
depositemos ciegamente la confianza en él. Sólo Dios es digno de
credibilidad, y así nos muestra la enseñanza bíblica, que no deberíamos
ignorar ni obviar. En los demás versículos de este capítulo, se muestra el
gran poder de Dios en toda su creación. Dios controla, dirige y hace conforme
a su absoluta soberanía, ¿y quién lo podrá entender o evitar? Si eres
cristiano, entonces el conocimiento de la Biblia te ayudará a entender, y si
no lo eres, entonces te quedarás sin saber que Dios, el Señor, está ahí
mostrando su absoluto poder, aunque tú no lo puedes ver, pero el creyente si
lo ve con los ´ojos´ de la fe. Una fe que no es ´ciega´ sino que está fundada en la historicidad de los
hombres y mujeres que tuvieron enseñanza directa de Él, y que nos las
transmitieron para nuestro bien. ¡Lee asiduamente las Sagradas Escrituras, y
ellas producirán en ti la fe! Una fe que no solamente te salva de la eterna
perdición, y te lleva a gozar de la eterna presencia de Dios, sino que
también aquí y ahora, tendrás una comunión preciosa con Él. Dios a través de
Cristo Jesús, que es tu Salvador. ¿Cres en Él como Salvador? ¿O en vez de
apoyarte en Jesús estás confiando en lo que no es Él? Permíteme decirte que
ninguna institución religiosa te puede salvar, sino solamente la fe en Cristo
Jesús te da esta seguridad. Lee con mucha atención a las palabras que Jesús pronunció: "De
cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió,
tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a
vida" (Jn.5:24) ¡Así es! Capítulo 41 — * — Dios continúa hablando a Job, indicándole que todo lo creado está bajo su
absoluto control. ¡Qué gran aliento saber que toda la creación no actúa por
sí misma, sino que está sujeta al mandato del Dios Creador! ¿Qué sucedería si
toda la creación, incluyendo al ser humano, estuviese sin una divina y sabia
dirección? No sería sino sólo un caos este mundo sin la mano todopoderosa de
Dios. “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? (´o
permitió´) (Lam.3:37) Dios le dice a Job: “¿Quién, pues, podrá estar delante
de mí?” (´digamos en un trato de tú a tú´) (v.10) Y así dijo el rey y profeta
David: “El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a
cosas vanas, ni jurado con engaño” (él estará delante de la presencia de Dios)
(Sal.24:4) ¿Hay algo debajo del cielo que no esté bajo el control de Dios?
¡Lee con atención lo que el Señor expresó, cuando dijo! “Todo lo que hay
debajo del cielo mío es” (v.11) Una falacia es pensar que el hombre tiene todo bajo su control, pero en
la realidad sólo es ´un peón´, con una gran necesidad de una auténtica
dependencia de Él. Y el profeta y rey David así se expresó: “Cuando veo tus
cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo:
“¿Qué es el ser humano para que en él pienses, la humanidad para que te
ocupes de ella?” (Sal.8:3-4) Aun las cosas inanimadas obedecen al Creador:
“Hace hervir como una olla lo profundo del mar” (v.31) Y así hace con todo elemento de la naturaleza, que el ser humano con
sorpresa observa, y tantas veces es incapaz de dar solución al problema de
una naturaleza que ´caprichosamente´ opera, sin que el hombre nada pueda
hacer contra la fuerza de la naturaleza. ¿Por qué se empaña el ser humano en
actuar como si Dios no existiera? Tal necedad hace que la humanidad siga su
camino, y, por consiguiente, ello acarrea su consecuencia. Hay un gran
enemigo, que es el diablo, que ciega toda clase de inteligencia, haciendo
creer al hombre que sólo él y nadie más puede solucionar toda emergencia, sea
ésta de la índole que sea. Algunas, cosas podrá y puede hacer el ser humano,
ya que Dios le ha dado inteligencia, pero hay otras que están fuera de su
capacidad de comprenderlas. ¡Cuán importante es reconocer nuestras deficiencias, y recurrir al Dios
que nos habla con toda claridad a través de las Sagradas Escrituras, y que
nadie debería desconocerlas, ya que en ellas encontramos al Creador y sus
sabios designios para el hombre existente en la tierra ¡Le animo a que lea
que en Cristo Jesús hay una vida eterna, y que la muerte física no es el
final, sino el principio de una vida verdadera, y que aquí estamos de ´paso´
hacia otra vida imperecedera que Dios ha prometido a todos aquellos que en Él
crean: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida
eterna” (Jn.3:16) ¡Huyamos de la ´hueca´ y falsa filosofía de que después de la muerte nada
queda! Esto equivaldría a negar lo que Dios nos enseña. El pecado de altivez
ciega al hombre para que no entienda la verdad, y no busque a Dios con
sinceridad, y la oración del salmista es: "Infunde, Señor, tu temor en
ellos; ¡conozcan las naciones que solo son seres humanos!" (Sal.9:20)
“El malvado, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay lugar para
Dios en ninguno de sus pensamientos” (Sal.10:4) Capítulo 42 — * — Al fin llegamos al último capítulo del libro de Job, y en él hallamos
edificante enseñanza de aplicación. Job hace una confesión ante Dios, el
Señor: “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se
esconda de ti” (v.2) En el pensamiento y corazón de Job estaba arraigada su
fe en la personalidad de Dios: “todo lo puede”, y que ningún “pensamiento”
ante Dios, el Señor, puede “esconderse”. Jesús, al ser Dios, también conocía
el pensamiento del corazón: “Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos,
dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” (Mt.9:4) Y el salmista expresó: “Jehová conoce que son vanidad los pensamientos de
los hombres” (Sal.94:11) David, el rey y profeta, así se expresó ante el
soberano Dios: “Has entendido desde lejos mis pensamientos” (Sal.139:2) Si
uno tiene esta fe, como la tuvo Job, la tal cambiará el concepto que tengamos
de Dios. Y en consecuencia también lo hará nuestro comportamiento. En esta
confesión de Job observamos que, en Dios, el Señor, se da la omnipotencia, la
omnisciencia y la omnipresencia, tres atributos de Dios que son inherentes a
su divina naturaleza. Si uno lee la Biblia con atención, encontrará en tantos textos bíblicos
esta solemne afirmación. Y ello debería ayudarnos a experimentar el absoluto
control de Dios. Y nuestra oración a Dios debería ser: ¡Señor, ayúdanos a que
veamos con los ´ojos´ de credibilidad que tú eres todo suficiente para
resolver cualquier ´batalla´ que afecta a nuestra vida, sea de carácter
interior o exterior que por nosotros mismos no seríamos capaces de cargar con
la misma! Al igual que el patriarca Job, digámosle a Dios: “yo hablaba lo que
no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía”
(v.3) ¡Cuántas veces nuestra actitud ante Dios es similar o igual a la que
tuvo el patriarca Job! ¿Qué es lo que conocemos de Dios? Y en especial, ¿cuál
es nuestra experiencia con Dios? ¡Un conocimiento no es suficiente, se quiere
la experimentación! Una actitud que hizo que Job procediese al arrepentimiento con todo su
corazón: “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento” (v.6) A esto, en términos
bíblicos, llamaríamos ´conversión´ (¡cambio de vida!) Uno observa que muchos
que se dicen creyentes, realmente no lo son, sino oidores de una u otra
religión, los cuales no han pasado por el ´nuevo nacimiento´ espiritual, que
es lo que recalca y enfatiza la enseñanza de la Biblia. Así se lo dijo Jesús
al religioso Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere
de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn.3:3) Al igual que Job, cuando
uno escucha a Dios, el Señor, no tiene otra actitud Job, expresa su sinceridad ante Dios, el Señor: “De oídas te había oído,
más ahora mis ojos te ven” (te experimentan) (v.5) Una actitud que hizo que
Job procediese al arrepentimiento con todo su corazón: “Por tanto me
aborrezco, y me arrepiento” (v.6) A esto, en términos bíblicos, llamaríamos
´conversión´ (¡cambio de vida!) Uno observa, que muchos que se dicen
creyentes, realmente no lo son, sino oidores de una u otra religión, los
cuales no han pasado por el ´nuevo´ nacimiento´ espiritual, que es lo que recalca
y enfatiza la enseñanza de la Biblia. Así se lo dijo Jesús al religioso
Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no
puede ver el reino de Dios” (Jn.3:33) Al igual que Job, cuando uno escucha a Dios, el Señor, no tiene otra
actitud, sino el arrepentimiento ante Dios. Hay tal desconocimiento de las
Sagradas Escrituras que la persona tiene un ´conformismo´ con algún tipo de
religión, sin pensar que la tal no podrá, sólo intelectualmente, llevarle a
la auténtica salvación prometida por Dios, el Señor, según enseñanza de la
inspirada palabra de Dios. “Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, la irá de
Dios se encendió contra sus tres compañeros, porque no habían hablado lo
recto ante el conflicto del siervo de Dios (v.7) Y Dios pide de ellos
arrepentimiento, y así la intercesión que Job haría por ellos sería
respondida por Jehová, el Señor (v.8) Así los amigos de Job hicieron lo que
Dios les mandó, y Jehová, el Señor, aceptó la oración de Job” (v.9) Y quitó
Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al
doble todo lo que había tenido Job" (v.10) ¡Cuán importante es la intercesión, sin tener en cuenta las injustas
acusaciones que sus ´amigos¨ hicieron contra el sufriente Job! ¿No fue así
como nos enseñó Jesús, el Señor: “Bendecid a los que os maldicen, y orad por
los que os calumnian” (Lc.6:28) ¡Esto hizo el patriarca Job! Y todo cristiano
sincero de igual manera hará lo que hizo el siervo de Dios, el patriarca Job.
Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que
antes lo habían conocido, y le consolaron de todo el mal que Jehová había
traído sobre Job y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él; y
cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro" (v.11) "Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el principio;
porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes,
y mil asnas" (v.12) "Y tuvo siete hijos y tres hijas" (v.13)
"Y llamó el nombre de la primera, Jemima, y el nombre de la segunda,
Cesia, y el nombre de la tercera, Keren-hapuch" (v.14) "Y no había
mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su
padre herencia entre sus hermanos" (v.15) "Después de esto vivió
Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos,
hasta la cuarta generación" (v.16) "Y murió Job anciano y saciado
de días" (v.17) |
Comentarios
Publicar un comentario