REFLEXIÓN BÍBLICA

 



 



 

 

Comentario al libro de Job

por Juan Bta. García Serna

Zaragoza 2026

Capítulo 1


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Santiago, el apóstol, cita a Job, “habéis oído de la paciencia de Job” (Stg.5:11). Esta referencia bíblica es una clara alusión a que el libro de Job, goza de historicidad e inspiración divina. Y también el profeta Ezequiel hizo alusión a Job (14:14) “Si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová el Señor”. ¡Nadie debería dudar de la canonicidad de este libro de Job! Uno lee este libro y no podrá resistirse a cuestiones que afloran e invitan a una reflexión, cuando las circunstancias golpean la vida como viento arrebatador. Dios afirma que, Job, era “recto y temeroso de Dios” (v.1), y uno se pregunta, si así fue el patriarca Job, ¿por qué Dios permitió a Satanás que Job fuese azotado tan cruelmente que, hasta su familia perdió, y aún su propia salud quebrantó?

Fíjate en que Satanás no actuó por su cuenta sin la autorización de Dios. ¡Esto evidencia que Satanás no tiene el poder absoluto para su maligna acción! Intentar dar una respuesta certera a lo que le sucedió a Job sería un caso perdido para nuestra finita razón, que no alcanzaría a entender los misteriosos designios de Dios, y como dice el salmista: “muy profundos tus pensamientos son” (Sal.92:5) Veamos algunos ejemplos neotestamentarios que nos llevan a la reflexión, y los tales, al igual que Job, no tienen una contestación, sino solamente confiar en los sabios propósitos de Dios, los cuales siempre son perfectos en justicia y amor, aunque a nuestro parecer el plan de Dios, en ciertas cuestiones, no llegaremos nunca a comprender.

¿Por qué Juan el Bautista, del que Jesús dijo: “no había otro mayor que él” (Mt.11:11), permitió que su muerte fuese tan cruel? ¿Y qué diremos de Esteban, el discípulo que murió lapidado? ¿Y qué decir de Jesús, a quien el Padre abandonó en la cruz? ¿Y qué diremos de Jacobo, quién por el rey Herodes fue muerto a espada, mientras Pedro, de manera milagrosa, de la cárcel ileso salió habiendo sido liberado por la intervención de Dios?

¿Cómo reaccionó Job ante tanto dolor? “entonces Job se levantó, rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró” (v.20) ¡Qué actitud más loable y envidiable la de Job! Y sus palabras en esa situación fueron: “Jehová dio, y Jehová quitó” (v.21), “en todo esto no pecó Job, ni atribuyó despropósito alguno a Dios” (v.22)

¿Cómo pudo Job sobrellevar tal espíritu de resignación ante su aflicción? Ni tú ni yo sabríamos explicar con palabras razonables esta firmeza espiritual de Job. Una cosa es cierta: la experiencia de Job nos enseña que, sea cual sea la circunstancia en la vida de la persona temerosa de Dios, nada la hunde a sucumbir. nos es enseñada en la experiencia de Job, que cualquiera sea la circunstancia en la vida de la persona ´temerosa de Dios´ nada le ´hunde a sucumbir´ ante la cruel aflicción, aunque pueda tambalearse, como así sucedió al patriarca Job.

Job ofrecía sacrificios a Dios, lo hacía por sus hijos, “porque decía Job: Quizás habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios” (v.5) ¡Qué padre tan preocupado por su familia fue Job! “Se levantaba de mañana y, conforme al número de sus hijos, ofrecía holocaustos”. Es posible que sus hijos no fueran personas temerosas de Dios. y ello, aún más llevaba a Job a la intercesión, utilizando sacrificios ante el Todopoderoso Dios.

¡Esta actitud de Job nos da una gran lección: no quería que sus hijos pecaran contra Dios! Y como dijo el sabio Salomón, refiriéndose a los suyos: “Me pusieron a cuidar las viñas; y mi viña, que era mía, no cuidé” (Cnt.1:6) Es sabio aceptar el consejo salomónico de que la familia es lo primero, lo primordial, en todo lo relacionado con la educación, y en ello priorizando los valores que deben conllevar a nuestros hijos/as el que sean “temerosos de Dios”.

¡Oh Señor, no permitas que, afanado en otros quehaceres, por muy relevantes que sean. descuide a los hijos, que son un don de Dios y, con ello, una gran responsabilidad en cuanto a su educación, no sólo en el aspecto secular, sino también a que sean “temerosos de Dios! “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt.6:6 y 7) ¡Qué gran lección es la que demanda y que debería contextualizarse en cada época histórica de la humanidad!

 

Capítulo 2


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Dios le hace una pregunta a Satanás: “¿de dónde vienes”? Pero Dios, que Omnisciente, no necesitaba que el diablo se lo dijera. pero quiere oír su respuesta, y el diablo le dijo: “de rodear la tierra y andar por ella” (v.2); esta es su diabólica estrategia devorar a quien pueda. Así lo expreso el apóstol Pedro: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (Ped.5:8) Y cuando Jehová a él le dijo: “¿No has considerado a mi siervo Job, apartado del mal?” (v.3) y sutilmente Satanás responde que el hombre: ´todo lo dará si su vida quiere conservar´ (v.4), el diablo pensó que Job cedería ante su maligna tentación, como los demás.

Job fue herido por Satanás, de una enfermedad maligna que no le dejaba descansar (vs.7-8) Y su propia mujer, de la cual no tuvo apoyo, sino que dijo con palabras fatuas: “¿aún retienes tu integridad?” (v.9) y la respuesta de Job a su mujer fue: “¿Recibiremos de Dios el bien y no el mal?” (v.10). Una gran lección de Job de que ante la adversidad él no dudó de Dios, ni despropósito alguno a Jehová atribuyó. Entran en escena los amigos de Job, que en ´principio´ nada se les puede reprochar, ya que se identificaron con el dolor de su amigo Job, e inclusive “ninguna palabra dijeron”, al contemplar el gran sufrimiento que estaba padeciendo Job (vs. 11-13) Hay ocasiones en las que el silencio es el mejor consuelo, y no las muchas palabras que ahuyentan la consolación.

¿Qué podemos aprender de este capítulo dos? Que el cristiano, al igual que Job, puede aferrarse a Dios ante cualquier situación, el diablo no suele dar tregua en su maligno empeño de apartar a las personas de la comunión con Dios. Que, al observar la postura de la mujer de Job, digamos que el matrimonio, al ser una unión de dos, debería afrontar cualquier viento de adversidad que los azote; el cristiano, al igual que Job, ante cualquiera que sea su situación, puede aferrarse a Dios, ya que es fácil cuando las cosas van en ´viento en popa´, sin aflicción.

Que la fe en el patriarca Job, era antes, y después, de ser sacudido por las ´garras´ del dolor, qué, aunque en él estaba la confusión, no por eso dejó de creer en la bondad de Dios. Una observación de madurez espiritual en Job ante el dolor, nos lleva a pensar que la fe no evita que haya ausencia de aflicción, sea éste, físico o psíquico, como el sufrido por Job. La verdadera vida espiritual suele brillar en el dolor. La paciencia y fe de Job deberían darnos una gran lección para ser auténticos cristianos ante el dolor.

Una reflexión sobre esta porción bíblica que nos llevará, sin duda, a plantearnos cómo afrontar el dolor, y las circunstancias adversas que vienen, y que son inevitables, y sólo la fe, las llevará sin que uno caiga en la desesperación y abandono de Dios. Las dudas vendrán y las tales no son pecado, cuando no son arraigadas en una incredulidad de corazón.

Hay muchos misterios en los planes divinos del Señor, y no siempre sabremos el porqué de tal o cual situación, hay ejemplos bíblicos que también tuvieron sus momentos de aflicción y, que en los cuales buscaron una respuesta en Dios, y en algunos casos Dios respondió, pero en otros hubo un ´silencio´ que uno debería aceptar sin ninguna vacilación. ¡Uno no puede entrar en todas las profundidades de los sabios designios de Dios! ¿No le pasó esto a Job? No obstante, al final Dios respondió a Job, y entonces Job entendió.

 

Capítulo 3


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Job exterioriza su dolor físico y psíquico en el sufrimiento, y “abriendo su boca exclamó, perezca el día en que nací yo” (vs.1-3) Y era tal su padecimiento que se preguntó: “¿por qué no fui escondido cono un abortivo, como los pequeñitos que nunca vieron la luz?” (v.16) Uno se pregunta: siendo Job un hombre íntegro, “recto, temeroso de Dios” (1;1), ¿por qué se cuestiona el valor de la vida en su aflicción? Uno no entenderá, porque no está en el ´pellejo´ de Job, y si así fuera: ¿Qué hubieses dicho tú y yo? ¡Hay una tendencia innata a darle a todo lo que a los demás les pasa una explicación, ejemplarizada ésta en los consejos de los amigos de Job! ¿Hubo en ellos sabia argumentación al culpabilizar a Job?

Job, a pesar de haberlo tenido todo, ya que nada le escaseaba, aun así. era un hombre con miedo al temor, y así lo expresó, “el temor que me esperaba me ha venido, y me ha acontecido lo que temía yo” (v.25), y es que los temores forman parte de uno mismo, y nadie huye de esta experiencia, que es sin excepción; ya que la riqueza o pobreza no ´ahuyenta´ el temor. Y al igual que Job, también existe en cada persona un túnel de turbación (v.26) ¿Hay alguna lección que de Job podamos aprender ante su situación de dolor y turbación? Sí, que la hay; los sentimientos cada uno los exterioriza según el dictamen de su corazón. ¿Sería mejor expresarlos y no silenciarlos por miedo a una interpretación equivocada? Aunque Dios los comprenderá mejor, especialmente si a él acudimos. y parafraseando el texto bíblico: cuando “echamos toda ansiedad sobre el Señor", entonces “el cuidado de Dios sobre nosotros, sin lugar a dudas, hemos de obtener” (1Ped.5:7)

Job, abrió su sentir de corazón ante sus amigos, sin reparar que sus palabras pudiesen ocasionar reacción. ¿Silenciar o hablar? Esta es la cuestión. Ello dependerá de nuestro carácter extravertido o introvertido, no obstante, lo aconsejable, así lo aconsejan los que saben, es compartir con los demás aquello que nos aqueja y que está produciendo perturbación, no solo en el aspecto físico, psíquico, sino también en el aspecto de la comunión con Dios.

¿Habrá un sabio consejo si se ignora la real situación, sea cual sea la turbación? No obstante, existe un peligro de no ser aconsejados con sabia argumentación. Job expresa que tuvo “turbación” (v.26) Y ésta le produjo cuestionar a Dios, al no entender la razón. En este capítulo tres de Job, vemos a un hombre turbado, afligido, que con palabras expresa su aflicción, pero, creo yo, sin que cayese en una total desesperación, apartando su vida de los caminos de Dios, que es lo que suele suceder cuando llega a nuestra vida la crítica aflicción de angustia y dolor, y que no entendemos la razón, o quizás sí por habernos apartado de Dios, aunque este no era el caso de Job.

Un pensamiento equivocado que hemos de alejar, que el diablo quiere apartarnos de Dios, y así nuestra vida cae en una inutilidad espiritual. Estoy seguro de que Dios sabrá entendernos, sea cual sea nuestra situación. Y conforme a su inmenso amor nos ayudará, de una manera u otra, “adorar a Dios” (1:20)

 

Capítulo 4


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Uno de los amigos de Job utiliza la palabra con finalidad de acusar, diciendo “¿quién podrá detener las palabras?”, aunque, “molesto te será” (v.2) ¿por qué lanza su dura reprensión a su amigo Job sin una seria reflexión respecto al caso de Job? Utiliza una teología recta, sin duda, pero carente de conmiseración y falta de entendimiento. ¡Utilizar la enseñanza bíblica con finalidad de acusación sería una sinrazón, ya que el enfoque teológico tiene como finalidad de restauración y no de condenación, como fue el caso de los amigos de Job!

El amigo de Job se equivocó y no supo aplicar su doctrina al sufrimiento de Job. ¡Qué fracaso cuando intentamos ayudar a los demás sin saber ciertamente de dónde emana el problema! Así no podremos aplicar la palabra de Dios con toda veracidad, y con oración para que las personas encuentren en Cristo Jesús lo que otros no pueden hallar. Job no solo era un hombre “perfecto y recto, temeroso de Dios” (1:1), sino que también ejercía de consejero, y según su amigo, en esta labor fue de gran provecho. ¡Cuán importante es que, en nuestro “temor de Dios”, hagamos como el patriarca Job y demos sabio consejo a los que necesitan ayuda, como hizo Job!

“He aquí, tú enseñabas a muchos, Y fortalecías las manos débiles; Al que tropezaba enderezaban tus palabras, Y esforzabas las rodillas que decaían” (vs.3-4) ¡Este era Job antes de su dolor, y aflicción! Un ministerio loable, sin duda, muy agradable ante Dios, que su amigo utiliza para decirle, “más ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas” (v.5), sin duda, esto sucede cuando el afectado, y afligido soy yo, y no aplico lo que mi lengua en otros momentos a otros aplicó.

La credibilidad de uno se gana también cuando estamos en la aflicción y seguimos fieles a Dios. Su amigo lanza una cruda acusación contra Job: “¿No es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?” (v.6) Hay una corrección en estas palabras que no corresponde al sufrimiento de Job; estaban ubicadas fuera de contexto. ¡Cuidado con el uso de la palabra de Dios en un contexto distinto para su aplicación! Digamos al Señor que nos ayude para no caer en la precipitación como fue el caso del amigo de Job que, con palabras archisabidas realmente no ayudaron a salir a Job de su crítica situación, sino más bien, produjeron un “aguijón” de sufrimiento en Job.

El amigo de Job argumenta: “¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo creó?” (v.17) Unas palabras certeras, llenas de significación, pero su amigo, olvidado o no sabiendo, que esta expresión también era conocida por Job, y que siempre él había actuado de manera consecuente en su vida, y por ello, en su propia experiencia sabía esto respecto a Dios. Una vedad en la que es posible incurrir en el error de cuestionar el designio de Dios. ¡Olvidamos que en Dios hay una perfecta santidad, y lo que permite y hace no debe ser cuestionado! ¿Qué sabemos nosotros de los designios de Dios, y el por qué Él piensa, y actúa como fue en el caso de padecimiento de su siervo Job?

¡Ciertamente hay una necesidad de conocer más y mejor las Sagradas Escrituras! Junto con una vida de oración, estaremos en condiciones de aconsejar o asesorar, dejando a un lado la opinión personal. Toda ayuda de índole espiritual o de cualquier otro asunto debe llevar un claro concepto bíblico aplicable a la situación del que está afligido. Sin lugar a dudas, no es fácil ser un portavoz de Dios, un verdadero consejero, sea cual sea la situación de aquellos a los queremos llegar con la palabra de Dios. ¡Esforcémonos en ser útiles para el Señor, quien nos llama a ser instrumentos en sus poderosas manos, útiles para Él!

 

Capítulo 5

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Ciertas son las palabras del amigo de Job, “al necio lo mata la ira” y “al codicioso lo consume la envidia” (v.2), pero Job no era necio ni codicioso, así que su amigo con su ´flecha a la diana´ no acertó. Y es que muchas veces, las palabras pueden ser certeras, pero no dan ´al blanco´ porque no son dirigidas a la persona con el problema en cuestión, tal fue en el caso de Job. Si tratamos sin excepción, sin discernir cada persona en su situación concreta, estaremos equivocándonos.

“Ciertamente yo buscaría a Dios y mi causa a él encomendaría”, dijo el amigo del patriarca Job (v.8) Y destaca las “cosas grandes e inescrutables” que Dios hace (v.9) Y de esta manera se expresó: “Dios envía la lluvia sobre la tierra, y los campos son regados por ella” (v.10) “Pone a los humildes en altura” (v.11) “Y frustra los pensamientos de los astutos” (v.12) “Que prende a los sabios en la astucia de ellos. Y frustra los designios de los perversos” (v.13) Sin lugar a dudas, hay sana exposición en estos consejos a Job.

“He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por lo tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso” te aplica (v.17) “Porque el Señor al que ama, disciplina” (Heb.12:6) Y, ¿Cuál es la finalidad de la disciplina? “para que participemos de su santidad”, ¡la divina! (Heb.12:10), ya que no hay santificación que no sea otorgada por la palabra de Dios. Jesús dijo al Padre, en su oración de intercesión: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn.17:17) ¡Solo en la verdad de Dios encontrarás la santidad! Y equivocado estarás si la buscas en cualquier otro lugar, ¡seguro que no la hallarás!

Hay unas palabras del amigo de Job que no tendrán desperdicio: Dios es “quien hace la llaga, y Él la vendará”. Y Él es quien “hiere, y sus manos curarán” (v.18) Ignoramos en qué aspecto Él lo hará; quizás se refiera a la aflicción contextualizada en el padecimiento de Job. Pero Dios también intervendrá sea cual sea la situación en el dolor, sea éste psíquico o físico, o quizás, porque en algún momento hemos dejado la comunión con Dios. ¡Acojámonos a las palabras paulinas: “cuando soy débil, entonces soy fuerte”! (2Cor.12:10)

El amigo de Job, concluye con estas palabras de exhortación: “He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: Óyelo, y conócelo tú para tu provecho”, en la crítica aflicción de Job (v.27) Un consejo que, aunque estaba fuera de contexto del sufrimiento de Job, no deja de ser cierto: en la aflicción hemos de oír qué dice la divina palabra de Dios, pues es posible que la confianza esté en uno mismo, y no oigamos la enseñanza de Dios. ¡Amigo/a no la dejemos a un lado, sino que con suma atención escuchemos a Dios!

 

Capítulo 6

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Job dijo: “¡Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento!” (v.2), señalando que lo que expresó se debía a su sufrimiento, pero ahora indica que sus” palabras fueron una precipitación” (v.3), motivas por el duro dolor, por el cual no sabía cuál era realmente la razón. Al cristiano no corresponde el saber, con toda precisión, cuáles son los planes de Dios. ¡Qué lección podemos aprender de la humildad de Job, que cuando uno ´yerra´, lo mejor es la rectificación! Un espíritu de arrepentimiento y humildad, el tal siempre será aceptado por Dios.

Job exclama, en su circunstancia de aflicción: “¡Quién me diera que viniese mi petición, Y que mi anhelo lo otorgase Dios!” (v.8) La respuesta a la oración es un gran estímulo al creyente que invoca a Dios de todo su corazón, pero no siempre lo que pedimos entra en los sabios planes de Dios. Al igual que la experiencia de Job, el cual sufrió la aflicción, también el cristiano, en cierta medida, y en otro contexto, pasará por circunstancias que requiere resignación; siempre, claro, con la mirada de fe de que, Dios tiene todo bajo absoluto control, por ello, no hay desesperación

Job, considera que posee una gran debilidad ante su situación, y por ello, expresa: “¿Cuál es mi fuerza para esperar aún? ¿Y cuál es mi fin para que tenga paciencia aun?” (v..11) Y continúa: “¿Es mi fuerza la de las piedras, O es mi carne de bronce?” (v.12) “¿No es así que ni aun a mí mismo me puedo valer, Y que todo auxilio me ha faltado?” (v.13)

Y exclama: “Pero mis hermanos como un torrente me han traicionado” (v.15) La situación de Job era turbulenta, pues todo lo había pedido, y ahora, inclusive, la comprensión de sus amigos, en tales circunstancias que podría hacer el patriarca Job, sino desesperarse en su aflicción, en la cual no encontraba un alivio que le condujese a la consolación, y así puede suceder a quién espera ayuda, y lo que halla, en su lugar, es una auténtica incomprensión.

Job se dirige a Dios: “Enseñadme, y yo callaré; Hacedme entender en qué he errado”, expresa Job. “¡Cuán eficaces son las palabras rectas!” Pero, qué reprende la censura vuestra" (vs. 24-25) Job, entiende que nada nuevo aportan las palabras de su amigo, y por ello, escucharle no merece la pena. ¡Cuántos consejos se divulgan de personas que sin tacto y amor aconsejan, pensando que sus palabras llevan en sí la correcta corrección, pero que más bien dañan a quienes necesitan ayuda, aunque ello lleve sabia corrección, pero esto no fue el caso de los amigos de Job!

Aconsejar sabiamente es un talento de Dios, y que no todos tienen por carecer de un conocimiento de la palabra de Dios, que es la única que ilumina a dar consejos que no solamente apelan a la mente, sino que también tocan el corazón. ¡Sé un buen consejero dejándote guiar por Dios, y aparca tus opiniones que no conllevan consolación!

 

Capítulo 7


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Job evoca su sentir ante Dios, aunque no menciona su nombre, y lo hace bajo la perspectiva de su aflicción: “Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba” (v.4) Las emociones dirigidas a Dios no expresan ninguna acusación, sino solamente desolación. En Job había ´inquietudes´ que no le dejaban dormir, “¿Cuándo me levantaré?”, ya que su sueño no le dio descanso”(v.4) Está claro que su insomnio se debía a su intenso dolor, algo que es natural cuando las preocupaciones afectan, y sacuden con violencia a nuestro sueño que debería ser reparador. ¿Te preocupan ciertas situaciones? ¡Déjalas en las manos de Dios! Él te dará alivio, sea cual sea tu situación.

“Como la nube se desvanece y se va, Así el que desciende al sepulcro no subirá” (v.9) Y “los ojos de los que me ven, no me verán más” (v.8) ¿Por qué esta reflexión de Job? Incluso Job había deseado, en su desesperación, no haber nacido: “¿por qué no fui escondido como un abortivo?” (3:16) La vida para Job no tenía, en estos momentos, sentido: “Abomino mi vida”, dijo (v.16) Culpabilizar a Job por falta de fe no sería racional, pues las pruebas duras nos hacen tambalear a todos. ¿Y quién es tan fuerte que pueda dar lecciones a Job?

Job mantenía su fe, pero no estaba exento de preguntase el ¿por qué? Una pregunta que puede ser o no contestada, ya que los designios de Dios hay que aceptarlos por fe. “Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma” (v.11) Compartir y no callarse es una buena terapia que traerá, sin duda, aliento a la persona desesperada, y así lo hizo Job ante sus amigos, aunque ellos no fueron las personas adecuadas, ya que decían que a lo que a Job le pasaba era en razón de su pecado y no por otra causa.

¡Qué ´fría´ es tal teología que no busca la restauración, sino atacar a Job como si él hubiera sido un gran pecador! Alejémonos de tales personas cuyos consejos, de aparente consolación, lo que realmente llevan en sí es una ´feroz acusación´, así fue el comportamiento de los amigos de Job, cuyos consejos a Job no consoló. Job, reflexiona en lo que respecta al hombre y ve el buen trato que Dios les otorga: “¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y para que pongas tu corazón sobre él?” Job, así se expresó (v.17) El mismo interrogante podría surgir en nosotros cuando vemos al ser humano tal y como es, con sus defectos. pecados y ausente de querer la voluntad de Dios.

Dios es, en verdad, es amor, pero también justicia: ´y no dará por inocente al que culpable es´ (Nah.1:3), por ello, la aseveración enfática de Dios es: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso segará también” (Gal.6:7) ¡Una advertencia que debemos tener en cuenta! Pues, si Dios lo dice, en ello hemos de creer, ya que no dice nada que en su momento no haya de cumplir: Sí y Amén.

 

Capítulo 8


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Bildad no enjuicia las palabras de Job con criterio de equidad, sino que las considera un “viento de tempestad” (v.2), dando a entender que lo que Job dice no responde a la verdad, y que lo que les pasó a sus hijos fue un castigo de Dios debido a su pecado de iniquidad (v.4) Y, además, cuestiona la rectitud de Job: “Si fueres limpio y recto”, Dios te ayudará, “y tú morada prosperará” (v.6) E indica que “al Dios Todopoderoso, de temprano, en ruego, debes buscar” (v.5) De aquí aprendemos que, por este camino, en lo que respecta a Job, su amigo no le ayudará. ¡Cuán importante es dejar nuestra opinión y tomar lo que Dios en cada momento nos da!, Así seremos instrumentos y consoladores, o exhortadores en toda objetividad.

Hay un texto acertado que deseo comentar: “¿Acaso torcerá Dios el derecho o pervertirá el Todopoderoso la justicia?” (v.3) ¡Dios no lo hará! No obstante, queda claro que su contexto era acusar a Job, y esto estaba fuera de lugar; como cuando uno usa la Biblia para ´golpear´ a los demás, aunque no se actúe con verdad, sino bajo un preconcebido prejuicio aprendido y lanzado al ´azar´. Si quieres ser un buen consejero, escucha, piensa y aplica la palabra de Dios en verdad.

He aquí otro texto que merece reflexión: “Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; Y la esperanza del impío perecerá” (v.13) Y “su confianza como tela de araña será” (v,14), es decir, un apoyo de poca fiabilidad, falto de consistencia, y que no resistirá cuando la aflicción llegue sin avisar, y por ello sucumbirá, ya que la Roca de apoyo es Cristo, y en ella has de confiar.

Otro texto sobre el cual quiero hablar: “He aquí, Dios no aborrece al perfecto, Ni apoya la mano de los malignos” (v.20), ¡esto dijo con verdad! Una gran consolación para los primeros, y desamparo para los segundos. Uno puede pensar, con seguridad, que si las cosas las hace en el ´temor de Dios´, de cierto, el Señor le recompensará, aunque no se le dará todo, pero tiene su aprobación, que es lo principal, y de alguna manera tendrá la presencia de Dios, sean cuales sean las circunstancias por las que haya de pasar. En cambio, el ´maligno´, nada de eso logrará, a no ser que se vuelva a Dios, y tenga una conversión, un giro genuino a la rectitud de vida espiritual. Y si no fuera así, no espere obtener de Dios la paz.

Uno debería preguntarse dónde está nuestra prioridad ¿Estará en saber más de Dios, y sin estorbo alguno, y con disponibilidad seguir las enseñanzas de Dios sin vacilar? ¿O estará más bien en dejar las cosas de la vida espiritual, alejadas, como algo no práctico, a la hora de vivir en una sociedad cargada de engaños e incredulidad? ¡Atendamos a la sabia proclamación que hizo Josué ante los que querían adorar a otros dioses! “Escogeos hoy a quien sirváis; pero yo mi casa serviremos a Jehová” (Josué.24:15) Y si no, ¿a quién será? “La habitación de los impíos perecerá” (v.22)

“Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Lc.4:8)

 

Capítulo 9


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Job se hace una pregunta que requiere reflexión, "¿cómo se justificará el hombre ante Dios?” (v.2), una inquietud espiritual del patriarca Job, que puede hacerse cada persona consciente de su vacío interior, un alma que anhela ser justificada ante el Altísimo Dios; tal cuestión es resuelta sí miramos con atención a la Palabra de Dios: “justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios” (Rom.5:1) Y si alguien piensa que sus obras le darán la justificación o salvación ante Dios, está equivocado, ya que el Apóstol Pablo llegó a la conclusión de que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley (Rom.3:28)

Job se plantea otra interrogación: "¿quién se endureció contra él, y le fue bien?” (v.4), un endurecimiento del corazón no acarreará el bien, sino una turbación de espíritu que afecta, sin lugar a dudas, a todo el ser humano, o sea, a toda nuestra personalidad en el ´querer y hacer´. Y si así es, entonces se producirán muchos fracasos que se lamentarán después, y de nuevo será necesario retroceder y volvernos a Dios; esto sucede cuando el hombre actúa por su cuenta, y no le irá bien, en cambio leemos: “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer” (Fil.2:13) Hay una innata tendencia a ser nosotros los que actuamos y dejamos a Dios a un lado.

Job plantea una duda: “Si yo le invocara, y él me respondiere, aún no creeré que haya escuchado mi voz” (v.16) Un sentir en la situación crítica por la que estaba pasando Job, que podría dudar de que Dios le respondiese a él. La fe se ´tambalea´ cuando hay momentos de sufrimiento y no sabemos por qué. Y no era porque le faltase la fe, sino que las circunstancias le llevaban, en cierta medida, a creer que el Dios Altísimo condescendiese y le escuchará a él. Y como Jesús dijo al Apóstol Pedro: “Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora; pero lo entenderás después” (Jn.13:7) “He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; pasará, y no lo entenderé” (v.11) Job está confuso por su padecimiento, y ello obstaculizaba su visión de Dios, y así, nos sucede a nosotros, pues todo no es posible saber, pues Dios guarda sus secretos, y esto lo hemos de comprender.

Job sabe que Dios “hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número” (v.10). Al igual que Job, ¿tú lo puedes creer? ¡Creámoslo!, A través de la Biblia leamos que sucedieron muchas ´maravillas´ que están fuera de la razón humana, y por ello nos cuesta trabajo creer. Hay una ciertísima certeza que asumimos por la fe, al igual con respecto a la creación de Dios, que lo que no vimos lo entendemos por medio de la fe (Heb.11:3) Jesús hizo muchas ´señales´, y los primeros cristianos de la era apostólica también. Y si hoy hubiese más presencia de Dios, tanto a nivel individual como eclesial, veríamos suceder en la actualidad “cosas grandes e inescrutables y maravillas sin número.

Uno se pregunta: ¿por qué? Y la respuesta es la que Jesús dijo a sus discípulos: “¿Dónde está vuestra fe?” (Lc.8:25) Una fe reclamada por Cristo Jesús, que no consiste en ver, sino en creer.

 

Capítulo 10


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Aquí Job expresa su queja debido a su estado de aflicción, y esto lleva a decir que “su alma hastiada está de vivir” (v.1) Y Job se dirige a Dios diciendo: “¿por qué me sacaste de la matriz?” (v.18); psicólogos y psiquiatras en nuestros días dirían que la desesperación de Job estaba al límite de sucumbir, para él la vida había dejado de ser una motivación, un ánimo de vivir. Job no sólo tenía el dolor físico, sino también el psíquico. ¿Y cuál de ellos sería el peor en digerir?

Ambos constituían su ´profundo dolor´, que le llevan a interiorizar y expresar su sentir. ¿Quién no habla, aunque no tenga razón, cuando su vida está en una auténtica desesperación? Hablar es bueno, y Job no se calló. Esto constituyó una terapia, un desahogo interior, y aún mejor cuando el desahogo él lo hizo elevándolo ante Dios, Quien es el que realmente conoce a la perfección cuál es nuestra verdadera situación, y que de Él emana la solución.

Una amargura de espíritu como la que tenía Job no hay palabras que puedan describirla, a menos que uno haya pasado por tal situación, por ello, todo consejo en este caso de Job no sería cosa fácil mitigar su aflicción, y sus amigos, quizás con buena intención, no acertaron a dar consuelo al patriarca Job. ¡Cuánta sabiduría se necesita para animar un corazón abatido por el inmenso dolor!, ¿Dónde están los buenos consejeros cuando uno los necesita para calmar tal turbación, como en el caso de Job?

Faltan cristianos que verdaderamente aman a Dios de tal manera que, con inteligencia especial, puedan llegar al corazón, y no solo a la mente, porque no es suficiente la razón. ¡Señor, ayúdame a tener conmiseración, y verdadero amor, sin dejar de ser juicioso, según sea cada concreta situación!

A Job no le faltaba la fe: “Tus manos me hicieron y me formaron” (v.8) Esto lo dijo aludiendo a su propia creación, que Dios llevó a cabo. “Acuérdate que como a barro me diste forma; y en polvo me has de volver” (v.9) Esta es una lección ejemplar para el ateísmo, cuyo postulado es que fue el ´azar´, y no la creación de Dios, de donde se originó todo ser, sea hombre/mujer, animal, o cualquiera otro ser, y que no existió por un proceso evolutivo carente de inteligencia, que ni la ciencia explica cómo fue, sino simplemente teorías que requieren mucha fe.

Job, prosigue diciendo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después que mi piel sea destruida, en mi carne he de ver a Dios” (19:25 al 27), así se expresó Job, que aún la aflicción no era motivo suficiente para dejar de creer en que un día, en la resurrección, vería a Dios. Esta esperanza no es ilusoria, sino una constante enseñanza en la palabra de Dios. de Dios. Pregunto: ¿Es esta tu fe como la de Job? Y si no lo es, aún tienes tiempo de buscar a Dios y pedirle su perdón.

Esto evidencia la creencia de Job de que, al final, verá a Dios, mientras que el ateo no tiene ninguna esperanza de la resurrección, aunque Jesús habló de ella (Jn.11:25) Job tiene una observación sobre la omnisciencia de Dios: Dios ve la iniquidad y no tendrá por limpio al que cometió pecado (v.14), así que Job reflexiona que, si él pecó, y Dios lo observó, no lo tendría por limpio, aunque él no era una persona que pecara con constancia, ya que el mismo Dios consideraba a Job ·justo y temeroso de Dios”. Creo que Job tampoco era ´perfecto´, en la terminología bíblica de perfección, pero sí un hombre recto que temía a Dios.

¡Cuidemos nuestra vida ante la presencia de Dios y también de emitir precipitados de condenación! Observemos que Dios mira desde los cielos y ve cada vida en el aspecto interior. Juzgará ciertamente al no arrepentido y, por consiguiente, no quedará inmune ante Dios.

 

Capítulo 11


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A las palabras de Job de que su “doctrina es pura, y que limpio está” (v.4), Zofar acusa a Job de iniquidad, y por ello, el castigo de Dios debe llevar, aunque, según él, ´merecía más´, y quisiera que Dios hablaré a Job con fines de corrección, ya que, según él, Job desconoce “los secretos de la sabiduría de Dios” (v.6) ¿Hacia dónde conduce esta actitud crítica hacia el patriarca Job?

En primer lugar, su amigo se equivocaba al juzgar a Job como si fuese un convicto pecador. En segundo lugar, su juicio a Job está carente de amor, pues no se sitúa en el sufrimiento de Job, sino que le acusa sin compasión. En tercer lugar, la manera que tiene su amigo de ver la situación de Job, nos avisa de lo importante que es ponernos en la ´piel´ de aquel que sufre y necesita comprensión y no una malsana reprensión.

Es curiosa la expresión del amigo de Job, cuando dice que, “el hombre vano se hará entendido, cuando un pollino de asno montés nazca hombre” (v.12), ¡dando a entender que esto nunca ha de suceder! ¿Se refería a la falta de conocimiento de Job? ¡Quizás pueda ser! De ser así, sería un gran insulto, dañino para la capacidad de inteligencia que Job mostró poseer.

Job, al ser un hombre “temeroso de Dios”, sabía mucho más que aquellos que pretendían saber más que él. Y es que, muchas veces, nuestras palabras ponen al descubierto un parcial o total desconocimiento de los acaecimientos que en los planes de Dios deben suceder. Y sea cual sea la situación en la que uno esté, deja que Dios actúe conforme a su saber, y no le impongamos lo que Él debería hacer; dejemos en sus manos que Él obre y aplique lo que en definitiva es para nuestro bien, aunque de momento, no entendamos el por qué, pero si vendrá un después (Jn.13:7)

Hay dos textos que quiero comentar también: “tendrás confianza, porque hay esperanza” (v.18) ¡Unas loables palabras! Y es que la confianza viene primero y el resultado de la misma es la esperanza, pero si esta falla, también la esperanza. Por ello, la esperanza puede convertirse en un deseo, pero carente de confianza. “Te acostarás, y no habrá quien te espante” (v.19), por ello, “seguro dormirás” (v.18) Quizás ahuyentamos el sueño reparador cuando hay una conciencia no limpia ante Dios, y ello no permitirá un descanso de buena conciencia ante el Señor.

“Pero los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio” (v.20) ¿Y Cuál sería la razón? “No hay paz para los malos, dijo Dios” (Is.48:22) Cuidemos nuestra conciencia, pongámosla ante la presencia de Dios, y dejemos que su paz llene nuestro pensamiento y corazón (Fil.4:7) ¡Creo que la conciencia de uno no puede descansar, a no ser que esté “cauterizada”! (1Tm.4:2)

 

Capítulo 12


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Job dice a sus compañeros que ellos son el pueblo, y que la sabiduría moriría con ellos (v.2), es posible que así sucede en todos los tiempos. Y añade que él, al igual que ellos, también tiene entendimiento (v.3), así que el saber no es exclusivo de ellos, sino que ellos y Job se caracterizan por ser personas inteligentes.

Una aplicación sería que la sabiduría va más allá de un simple conocimiento, es decir, teórico, y que la tal lleva en sí una forma de comportamiento, así lo expresa el Apóstol Santiago (Stg.3:13), él que también dice que la sabiduría que de lo alto desciende tiene unas cualidades fuera de lo corriente, porque son espirituales que van contra corriente, y, por lo tanto, no todos las viven ni las entienden (Stg.3:17)

“Ciertamente el oído distingue las palabras, y el paladar distingue el alimento” (v.11), y una aplicación sería la de un ´oído´ atento que “distingue las palabras” de lo que es espurio y falto de entendimiento, así como la “viandas dan su gusto al paladar” dejando un agradable saboreo. ¡Cuántas veces nuestra comunicación no produce ningún efecto, quizás, al contrario, produce ´malestar´ en el otro!, porque no llevan sabiduría, sino solo palabras que causan descontento a los oídos que escuchan, y piensan en ser ayudados en su conflicto interno!

“En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia” (v.12) ¡Qué gran verdad, que tantos desechan, y no reflexionan en aprovechar ese conocimiento que la ancianidad acumuló con el paso del tiempo!, especialmente aquellos que la vivieron en la comunión con Dios, y de Él aprendieron. A todos nos ha pasado, y sigue pasando, desaprovechar tal conocimiento. Si aceptáramos su ayuda, realmente, en muchas cosas nos podrían ayudar en el camino recto. La cuestión radica en que pensamos que hay en nosotros sabiduría y que no necesitamos consejos, ni aun cuando estamos en el padecimiento. ¿Y cómo llamaríamos a esto? ¡Diría yo puro ´ego´ que no admite consejos!

“Con Dios está la sabiduría y el poder; suya es la inteligencia y el consejo” (v.13) ¡Cuán poco aprendemos de esta VERDAD, y por ello no la buscamos con sinceridad y anhelo! porque si así fuese, el Apóstol Santiago nos dice: “Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche se le dará” (Stg.1:5) Un texto bíblico del cual todos hemos de meditar. Pidamos sabiduría con fe, pues sino no vendrá (Stg.1:6) Y una aplicación sería: sin la tal sabiduría, ¿se podrá vivir en el camino recto? “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Os.4:6), parafraseando las palabras de Job: Dios quita a los pueblos y jefes de la tierra el conocimiento, y por ello vagan como por un desierto, sin un rumbo seguro, y, además, sin conocimiento (v.24)

 

Capítulo 13

Job dice a sus amigos: como vosotros lo sabéis lo sé yo; no soy menos que vosotros. He aquí que mis ojos han visto todo esto, y mis oídos lo han oído y entendido.

Vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos. Ojalá callarais del todo, porque eso os fuera sabiduría. Dejad de defender a Dios con injusticia y con engaño.

¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por Él engaño? ¿Haréis acepción de personas a su favor? ¿Contenderéis vosotros por Dios? Sería bueno si Él os escudriñase.

Os redargüirá por cierto, si solapadamente hacéis acepción de personas. ¿Su alteza no os espantará, y su pavor no caerá sobre vosotros? Vuestras memorias serán comparadas a la ceniza.

Ahora Job se vuelve a Dios y quiere razonar directamente con Él. Desea presentar su causa delante del Todopoderoso y no delante de hombres que no le comprenden. Pide dos cosas: que quite su mano de sobre él y que no le espante con su terror.

Entonces llamará y Él responderá, o él hablará y Dios le responderá a él. ¿Cuántas son mis iniquidades y pecados? Hazme entender mi transgresión y mi pecado. ¿Por qué escondes tu rostro y me cuentas por tu enemigo?

Job se siente como una hoja arrebatada por el viento, perseguida por Dios. Sabe que Dios escribe contra él amarguras y le hace cargo de los pecados de su juventud. Pone sus pies en el cepo y observa todas sus sendas.

El hombre, como una flor, es cortado y se va como sombra que no permanece. Y aun así Dios pone sus ojos sobre él para traerlo a juicio consigo. ¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie. Los días del hombre están determinados.

Mas el creyente espera. Aunque él me matare, en Él esperaré. Él es nuestra esperanza viva, porque aunque el corazón desfallezca, Dios es la fortaleza de nuestro corazón. Espera en Dios, porque aún he de alabarle. Sal.43:5

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Capítulo 14

En este capítulo, Job alude a la brevedad de la vida del hombre. El hombre nacido de mujer, corto de días y harto de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.

Si Job habla así no es por desesperación final, sino por la profunda conciencia de la fragilidad humana frente a la eternidad de Dios. ¿Y sobre éste abres tus ojos y me traes a juicio contigo?

Considera la impureza heredada: quién hará limpio a lo inmundo. Nadie. Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; le pusiste límites de los cuales no pasará.

Si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún y sus renuevos no faltarán. Aunque se envejezca en la tierra su raíz y su tronco fuere muerto en el polvo, al percibir el agua reverdecerá.

Mas el hombre morirá y será cortado; perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? Como las aguas se van del mar y el río se agota y se seca, así el hombre yace y no vuelve a levantarse.

Job clama por una esperanza más allá de la tumba: ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol, que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo y de mí te acordaras!

Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi mutación. Entonces llamarás y yo te responderé; tendrás afecto a la hechura de tus manos.

Hoy sabemos por revelación completa que sí hay resurrección. Cristo dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todos compareceremos, unos para vida eterna y otros para condenación eterna. Mt.25:46

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Capítulo 16

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Job responde a la represión de sus amigos: “consolares molestos sois”, y que sus “palabras vacías”, que no aportan consuelo alguno a Job (vs.2 y 3) Job les dice que él también podría hablar como ellos si estuviesen en su condición, “yo podría hilvanar contra vosotros palabras”, pero sin “alentar ni apaciguar vuestro dolor” (vs.4 y 5) Si de verdad quieres aconsejar, adéntrate, en lo posible, en el dolor y en la aflicción de los demás. ¡Huye de salir ´airoso´ pensando que tus palabras ´huecas y vacías´ llevarán consuelo y ánimo al que está afligido! Tu éxito no estará en lo que dices, sino en tu empatía de acercamiento, oír con atención y reflexionar en cuanto a las palabras que debes expresar ante los que están pasando por circunstancias difíciles, y darles palabras de efectividad.

“Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, el dolor no se aparta de mí” (v.6), y es cuando ´azota´ el dolor que muy pocos son los verdaderos consoladores que aciertan a mitigar la aflicción, y la cuestión es que por uno mismo es incapaz de salir de su situación. Al que creyó en Dios, como fue en el caso del patriarca Job, los avatares del sufrimiento podrán venir, pero al igual que el patriarca Job, se apoyará firmemente en la confianza en Dios.

Ciertamente, es cuando el dolor nos toma y nos llena de aflicción que mostramos hasta qué punto nuestra fe en Dios no es vacía de contenido, sino fortaleza en el Señor. Cuando todo va bien, y no hay ningún tipo relevante de aflicción, entonces es fácil la vida cristiana, y así confiar en el Señor, pero cuando en la “escuela” del Señor atravesamos la aflicción, es entonces cuando se mide hasta qué punto estamos confiando en la soberana voluntad de Dios.

Job habla de un antes y un después en su aflicción: “Próspero estaba, y me desmenuzó, me arrebató y me despedazó” (v.12) Job se estaba refiriendo a la prueba que Dios al diablo permitió que se le hiciese a Job. Y nos preguntamos ¿Por qué, siendo Job un “hombre justo y temerosos de Dios”, tuvo que padecer tanta aflicción? Si todo lo entendiésemos, entonces seríamos iguales a Dios, pero nuestros pensamientos no son, ni siquiera, aproximados, al plan soberano de Dios:

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Dios” (Is.55:8) Por tanto, en todo padecimiento hemos de creer con plena certeza que en todo ello hay un plan perfecto y divino de parte de Dios, y que éste es sabio y nos guía a la santificación, a una vida de auténtico compromiso con el Señor, ¡claro si aceptamos su corrección y sabia dirección!

¿Entendía Job el porqué de su sufrimiento, ¡creo que no! “Mi rostro está inflamado con el lloro, y mis párpados entenebrecidos, a pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido pura mi oración” (v.s.16 y 17) ¡Este fue su clamor!, pero al mismo tiempo sabe que en “los cielos está su testigo observador, y su testimonio en las alturas”, donde está morando Dios (v.19) Una altura de miras caracterizaba a Job, ya que su situación no estaba solamente con él, sino también en los cielos, y observada por el omnisciente Dios.

¡Oh alma mía, sea cual sea la situación por la que haya de pasar, pueda pensar como Job, que en las alturas de los cielos está mi Salvador y que está conmigo en la aflicción! “Disputadores son mis amigos; más ante Dios derramaré mis lágrimas” de aflicción (v.20) “Mis años contados están y no volveré” (v.22) Así será todo ser humano que dejará esta tierra para no volver, ya que en la eternidad habrá cielos nuevos y tierra nueva, y esta de aquí y ahora dejará de ser (Ap.21:1)

¿Dónde irás tú cuando dejes este mundo y te adentres en la eternidad? Sepas que solamente hay cielo e infierno, según señalan las Sagradas Escrituras, y a uno u otro de estos dos lugares irán todos los humanos cuando salgamos de este mundo. Habiendo dejado de ser, ya que la muerte nos separa de este mundo, pero si somos cristianos, entonces la esperanza está con Cristo, en los cielos, donde siempre estaremos con Él.

 

Capítulo 17

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“Mi aliento se agota, se acortan mis días, y me está preparado el sepulcro” (v.1) ¿Quién podrá adentrase en el pensamiento del patriarca Job, cuando lo que está expresando responde a una concreta situación de dolor físico y psíquico que atormenta el interior de su corazón? Job no era consciente de lo que salió de sus labios, ya que sus días fueron prolongados por el Señor; por lo tanto, lo que dijo en ese momento no fue él, sino su aflicción.

Una aplicación es que los pensamientos suelen variar según sea la situación. Por ello, ¡cuán necesario sería encomendar nuestros pensamientos al Señor (Sal. 139:23) Y permitir que sean controlados por la paz de Dios (Fil.4:7) ¿Por qué cargar con la “ansiedad” si a Dios se la podemos llevar? ¡Y Su bendita promesa es que Él tendrá cuidado de nosotros! (1Ped.5:7)

Job ve en sus amigos, no consoladores, sino “escarnecedores” (v.2) ¿Tenía Job razón? Posiblemente en algunas de las intervenciones así lo hicieron sin ninguna compasión hacia el patriarca Job, pero hubo otros momentos de la pregunta de Job: intervención que sí hablaron correctamente cuando se referían a Dios Hay una innata inclinación a enjuiciar lo que otros dicen sin pararnos a reflexionar, pero Job si en ello pensó, y también a ellos lo manifestó, aunque discrepaba de ciertos argumentos empleados por los amigos de Job, los cuales no encajaban en paliar su dolor y aflicción. Llevar a cabo un juicioso equilibrio en valorar cada situación es de sabios que no se dejan arrastrar por una superflua opinión que surja en la mente ´sin ton ni son´.

Job recurre a la protección de Dios (v.3), y es que siempre, aunque haya buenos consejeros, no olvidemos que el mejor es el que proviene de Dios. Sin lugar a dudas, mucho nos perdemos cuando ponemos a un lado la enseñanza de la palabra de Dios y en su lugar aceptamos consejos y opiniones de hombres que, si no tienen base bíblica, entonces carecen de valor, especialmente en lo referente a la escala de valores espirituales que son el ´meollo´ de la vida ante la presencia de Dios. ¡Mirar lo que el hombre mira, no sería sabiduría de Dios, y en cambio, si lo sería saber lo que Dios mira y piensa acerca del hombre en cuestión!

Por ello, para conocer la naturaleza humana, hemos de recurrir a la fiable e infalible palabra de Dios, que es la que nos enseña todo lo que uno debe saber para mantener una conducta correcta, sea cual sea la propia o ajena situación, tanto de alegría como de aflicción. Al igual que Job, nuestros pensamientos como “sombra son” (v.7) Job, el “temeroso de Dios”, está convencido que el justo “su camino proseguirá, y el limpio de manos aumentará su fuerza” (v.9)

Una consoladora verdad, que como dijo Dios al apóstol Pablo: “porque mi poder se perfeccionará en la debilidad” (2Cor.12:9) Por ello, el apóstol Pablo llega a esta conclusión, conforme a la revelación de Dios: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2Cor.12:10) A la pregunta de Job: “¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza?” (v.15) Y la sabia respuesta sería: ¡mi esperanza está en Dios! (Sal.39:7)

 

Capítulo 18

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“¿Cuándo pondréis fin a las palabras? Entended, y después hablemos” (v.2). En esto el amigo de Job tenía razón: uno debe hablar con previo conocimiento, y no ´al azar´. ¡Pon fin a tus palabras si lo que has de decir no tiene sentido con la realidad! En esto todos fallamos al emitir un juicio precipitado respecto a los demás. ¡Cuidémonos de entender y hablemos después, porque de lo contario fatuo será el responder! “Ciertamente la luz de los impíos será apagada, y no resplandecerá la centella de su fuego” (v.6)

Una triste y real situación de todos aquellos que dejan a Dios por incredulidad, o ignorancia o quizás en aras de otra razón. ¿Qué luz podrá aportar el impío si su lámpara se apagó y la centella de su fuego no resplandeció? ¡Amigo/a, deja que la luz de Dios alumbre en tu corazón y proyéctala a los demás como Jesús enseño! (Mt.5:16) “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo”, el Señor (Ef.5:14) ¿Qué significa? “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento” (Ef.1:18), es decir la razón.

El amigo de Job, describe la suerte de los malos y, entre otras cosas, señala: “Abajo se secarán sus raíces, y arriba serán cortadas sus ramas” (v.16) Serán como el ´viento o la sombra que pasó´, digo yo. Y ¿a quienes acaecerá esto? Así lo expresó el amigo del patriarca Job: “Ciertamente tales son las moradas del impío, y este será el lugar del que no conoció a Dios” (v.21) ¿Por qué piensa el impío que la vida sin Dios es lo mejor? Sin lugar a dudas, es el diablo el que pone ´venda´ en los ojos para que no les resplandezca la luz de Dios.

Apunto dos textos bíblicos que Jesús señaló, del por qué las tinieblas son elegidas en vez de la luz: “Y esta es la condenación: que los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Jn.3:19 y 20) Aquí está la clave de la razón del porqué las personas rechazan la verdad de Dios y prefieren ´guarecerse´ en las tinieblas de sus malas obras, como si ellas no fuesen conocidas por el Señor. ¡Qué engaño diabólico ´empaña´ esta sin razón! Nadie puede ocultarse de la presencia de Dios.

Si estas leyendo estas palabras, entonces no te dejes engañar por el diablo tentador, ya que lo que él pretende es llevarte a la perdición, no solo en el aquí y ahora, sino también cuando pases a la eternidad que espera tanto al justo como al pecador. y es ahí donde recibirás el justo juicio de Dios, no creas que esto es un pensamiento efímero, sino que constituye la enseñanza de la palabra de Dios.

Si quieres salvarte de la eterna perdición, recurre a Cristo Jesús y te dará el perdón, y tendrás la esperanza de la SALVACIÓN. ¡Escucha con atención y pon fe en las palabras que Cristo Jesús pronunció: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió (el Padre), tiene vida eterna; y no vendrá a condenación” (Jn.5:24) ¿Cuál es tu creencia? Pues de ella dependerá tu salvación o perdición. ¡Salvación, no perdición! Esta es la cuestión que debes resolver tomando en exclusiva lo que dice la inspirada e infalible palabra de Dios.


 

Capítulo 19

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Unas palabras de Job que no tienen ´desperdicio´, y que van dirigidas a sus amigos: “Respondió entonces Job, y dijo: “¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, Y me molestaréis con palabras?” (vs.1 y 2) “Ya me habéis afrentado diez veces, y me maltratáis sin que os diese vergüenza” (v.3) Job es ´injuriado´ por sus amigos como un malhechor empedernido, y sin razón es ´vituperado´, especialmente por aquellos que, presumiblemente, deberían apoyarlo y no afrentarlo.

Job consideraba, a sus ´presuntos´ amigos “angustiadores de su alma”, cuyas “palabras” le eran “molestas”, y no sabias. ¿Cuál sería tu actitud si fueses Job? ¿Dirías lo que dijo él o mantendrías silencio en tu dolor? Quizás nos pueda ayudar lo que Jesús padeció: que ante sus angustiadores su boca no abrió (Is.53:7) Un silencio, en ocasiones, sería el medio que un cristiano debería adoptar: “Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió” (Mt.27:12)

Job no estaba exento de errar, y él sabe que sobre sí mismo el pecado recaerá (v.3) Dios perdona y limpia de iniquidad a todo el que está dispuesto de corazón confesar: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1Jn.1:9), no obstante, las secuelas del pecado sobre uno recaerán; aunque Dios “sepultará nuestras iniquidades y todos nuestros pecados echará en lo profundo del mar” (Miq.7:19) Y la pregunta del profeta Miqueas: “¿Qué Dios, como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?” (Miq.7:18) ¡Qué gran consuelo el saber que nuestros pecados confesados a Dios olvidados por Él serán!

Job recuerda la gloria que tuvo, y ahora estaba despojado de ella, y “quitada la corona de su cabeza” (v.9), y es que la verdadera gloria no debería estar sobre nuestra cabeza, sino sobre Dios, como el salmista David expresa: “Dad a Jehová la gloria”, y a “Él adora” (Sal.29:2) ¿Dónde buscas tú gloria? ¡Atiende a lo que Jesús dijo, y su enseñanza prioriza (Jn.12:43) ¿Por qué buscar lo efímero y pasajero, y no centrarnos en lo verdaderamente eterno? La mirada de Job a su anterior gloria debería ayudarnos a entender que es como la ´sombra se esfuma´.

Job tuvo una decepción de los que habían sido sus íntimos amigos, a quienes amaba, y que ahora se volvían contra él cuando más los necesitaba (v.19) Es una pena cuando los ´supuestos´ amigos te aborrecen sin causa, o simplemente se alejan dejándote solo con tu ´pesada carga´, y aunque les digas: “¡amigos, tened compasión de mí!”! (v.21) ¿lo oirán y a tu clamor atenderán? Es posible que sí, aunque no fue el caso de Job que vemos aquí.

¿Dónde estaba la esperanza del patriarca Job? ¡Estaba en Dios, y en el día de su resurrección! “Yo sé que mi Redentor vive, y después de deshecha esta mi carne he de ver a Dios” (vs.25 y 26) Pablo, el apóstol, así lo expresó, al igual que Job, al hablar de una vida en gloria después de la resurrección: “pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”, en la resurrección, o cuando Jesús venga (Rom.8:18) Y si en ti no hay fe y continúas en incredulidad, entonces escucha lo que dijo Job: “Sepas que un juicio habrá” (v.29)


 

Capítulo 20

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Es de interés considerar lo que dijo el amigo de Job, quien considera el ´gozo´ y la ´alegría´ del impío como algo ´fugaz´ sin una consistencia, sino momentánea y circunstancial, así lo expresó: “La alegría de los malos es breve, y que el gozo del impío es momentáneo” (v.5) Y continúa: “Aunque subiere su altivez hasta el cielo, y su cabeza tocare en las nubes, como su estierco para siempre perecerá; los que le hubieran visto dirán: ¿Qué hay de él? Como sueño volará, y no será hallado; y como visión nocturna se disipará” (vs.6-8)

¡Que ilustración tan gráfica! que hace a uno pensar que! ¿De qué sirve la altivez, si de la alegría y del gozo te privará? “Si el mal endulzó su boca, si le parecía bien y no lo dejaba, su comida se mudará en sus entrañas; veneno de áspides chupará, y no verá los arroyos, los ríos, los torrentes de miel y de leche” (vs.12-14, 16-17) El pecado siempre será un atractivo, pero la amargura después vendrá, porque la impiedad impune no quedará, y el castigo tarde o temprano llegará. Es preciso el arrepentimiento, y entonces tendrás perdón de Dios (1Jn.1:9) ¡Acepta esta VERDAD de Dios!

El amigo de Job, después de describir todas las calamidades que al malo le esperarán, concluye diciendo: “Esta es la porción que Dios prepara al hombre impío, y la heredad que Dios le señala por su palabra” (v.29) Y es que la palabra de Dios se cumplirá: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembraré, eso también segará” (Gál.6:7) ¿Qué es lo que sembramos? “Porque el que siembra para su carne, de su carne corrupción segará; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu vida eterna segará” (Gal.6:8)

Hay una vida breve, y por ello uno tiene que reaccionar: o servir al pecado, que acarreará su consecuencia, o someter a Dios nuestra vida, y en cada momento Él siempre nos ayudará, sean cuales sean las circunstancias por las que hemos de a travesar, aunque algunas de ellas dificultosas. La Biblia es un ´caudal´ de sabiduría. ¿Por qué desecharla en aras de la tuya y la mía? ¡Ora al Señor por ayuda cuando estés en dos caminos! Él te guiará por el correcto, si en Él depositas tu fe. “Dios es el que me ciñe de poder, y perfecto hará mi camino ante Él (Sal.18:32)

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” (Sal.37:5), y no tú lo que debes hacer: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar” (Sal.32:8) “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Prov.3:6) En cambio, “hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Prov.14:12) ¡Cada uno de estos textos bíblicos debería hacernos reflexionar en lo que respecta a ¿Cuál es nuestro camino, el de mentira, o el de verdad?, el uno llevará a la perdición y el otro a la salvación. Ahora has de tomar tu decisión; ¡tú elegirás, algo que nadie puede hacer por ti, ya que es personal!

 


Capítulo 21

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Job enseña que los malos prosperan; esto es lo que a sus amigos expresó: “¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun sus riquezas crecen?” (v.7) Quizás el patriarca Job desconocía lo revelado por Dios: “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad, porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán” (Sal.37:1, 2) “No te entremetas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos, porque para el malo no habrá buen fin” (Prov.24:19 y 20) “No envidies al hombre injusto, Ni escojas ninguno de sus caminos, Porque Jehová abomina al perverso; Mas su comunión íntima es con los justos” (Prov.3:31 y 32)

¿Por qué envidiar al malo cuando su destino está determinado, y en cambio el temeroso de Dios obtendrá su bendición?, y no solamente aquí y ahora, sino también le espera la gloria en la eterna salvación. Una actitud correcta es de lástima por aquellos que desechan a Dios y por ello no tienen ninguna esperanza; solo se apoyan en sí mismos, y esto les ocasionará su final destino, que no será de salvación, sino de eterna perdición.

¿Qué dicen los impíos a Dios? “Apártate de nosotros, porque no queremos conocimiento de tus caminos, y ¿para qué hemos de servir al todopoderoso, y la oración de qué nos aprovechará?” (vs.14 y 15) Una actitud de rebeldía que, sin lugar a dudas, su consecuencia tendrá. Dios siempre estará dispuesto a perdonar, pero la insistencia en el pecado, entonces el perdón no se obtendrá: “Jehová es lento para la ira, pero al culpable por inocente no dará” (Nah.1:3)

A los elevados por ellos mismos, “igualmente yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán” (v.26) ¡A todos nos espera este fin, pero la diferencia está en que unos mueren sin esperanza, mientras que otros seguros de una vida nueva que después de la muerte física les espera! ¿Cuál es tu seguridad cuando dejes esta tierra y pases a la eternidad? ¡Asegúrate leyendo reflexivamente la Biblia, y ella te enseñará en qué lugar pasaras la eternidad! “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mt.25:46) ¡Esto es en el más allá! Le señalo un texto bíblico que le haría bien en pensar, pues fue lo que Jesús expresó en el Evangelio según Juan (5:24)

Job dice a sus amigos, algo que suele suceder: “Me consoláis en vano, y falacia vuestras respuestas vienen a ser” (v.34) Creo que hay ´consoladores´ que no aciertan en sabiduría a responder, porque ignoran los conflictos internos que el otro pueda tener, sean ciertos o imaginarios, ya que de todo puede haber. Un buen cristiano buscará la dirección de Dios antes de responder. Sin duda, todos necesitamos consoladores que nos ayuden a salir de nuestro revés, pero dónde encontrarlos que sean sinceros y que solo busquen nuestro bien.

Creo que sí los hay, y son aquellos que mantienen mucha cercanía en comunión con Dios. Los amigos de Job solo tenían una teología fría, incapaz de llegar al corazón que en sus carnes Job sufría. ¡Cuánto bien podríamos hacer si nos pusiésemos en el lugar del que padece y fuésemos capaces de no ocultarle lo que creemos que en su situación debería hacerse!

 


Capítulo 22

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Job es acusado abiertamente de que “por cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin” (v.5) Y aunque el amigo de Job esgrime sus argumentos para justificar su acusación, los cuales no responden con exactitud al referirse a Job. Una acusación malsana no edifica, sino que empeora la situación por la que estaba pasando el patriarca Job. Así sucede cuando se actúa sin ninguna empatía ni conmiseración hacia el que tiene su dolor.

¿Por qué somos tan propensos a dar a cada situación una solución sin razón? El amigo de Job estaba muy perdido en lo que respecta a tener el don de consolador. Un consejo quiero expresar: si consuelo no puedes dar, entonces no te entrometas en los problemas de los demás, y si lo haces, sin duda, más que ayudar, perjudicarás. ¿Quieres dañar o ayudar?

El amigo de Job cree que éste había perdido la comunión con Dios, y por ello, también su paz, así que le dice: “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz” (v.21) Una verdad que no correspondía al caso de Job, pero sí a todos aquellos que en sus vidas han ausentado al Dios de cual proviene la paz. Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy” (Jn.14:27), y ésta es el resultado de la amistad con Dios, que se trasluce en una auténtica vida de comunión con Dios.

¡Volvámonos a Dios, es Él y no ninguna otra circunstancia la que nos proporciona la paz con Dios! ¿Sientes la paz de Dios en tú interior? Porqué estás buscándola en la comunión con Dios. Te aseguro que el ser religioso, donde esté ausente la palabra de Dios, no pienses que tal o cual creencia te llevará a experimentar la verdadera paz con Dios, ya qué se consigue de manera exclusiva orando y leyendo las enseñanzas que están reveladas en la Palabra de Dios: “Toma ahora la ley (la de Dios) de su boca, y pon sus palabras en tu corazón” (v.22)

Una enseñanza de gran valor en lo que afecta a la edificación es: “Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción” (v.23) Y sin duda, aunque ella venga, de seguro que tendrás de Dios la auténtica consolación, porque Dios nunca abandona a los que en Él se apoyan, sea cual sea la situación por la cual estés pasando, y siempre tendrás a tu lado al Señor. Quien dijo: “oraras a Él, y Él te oirá” (v.27)

¡Una de las experiencias más gloriosas es que Dios escuchará tu oración, y Él te responderá! Y en aquellos momentos cuando en tu camino haya oscuridad, entonces la luz de Dios “sobre tus caminos resplandecerá” (v.28) Hay una condición que no debes olvidar: “al humilde de ojos Dios salvará” (v.29); en cambio, los de ojos altivos, lo dice claramente las Sagradas Escrituras, Él rechazará; en cambio, a los humildes de corazón, Dios siempre a su lado los tendrá, y escuchará sus plegarias y en su momento sus oraciones contestadas serán; siempre que cuentes con su perfecta y divina voluntad.

¡Lee con reflexión la palabra de Dios, y verás que así será! Hay muchas de sus bendiciones que nos perdemos. ¿Y cuál la razón será? Porque obviamos la escala de valores espirituales que Él demandó que en nosotros debería haber. ¡Y si así no fuese, entonces no esperemos una paz que nunca llegará, aunque la busquemos en todo lo que el mundo generosamente te ofrecerá, y te aminara a tomar, pero ello será tu infelicidad! (1Jn.2:15 al 17)

 


Capítulo 23

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Era tal la amargura del patriarca Job que no podía visualizar con acierto el porqué de su situación; al igual que puede pasarnos a nosotros cuando surge, de alguna forma, la aflicción. Y cuando ese momento llega, qué actitud tomamos ¿Nos resignamos y aceptamos como algo permitido por Dios, o nos ausentamos de Él dejando a un lado la comunión con Dios?

“¿Quién me diera el saber dónde hallar a Dios?” (v.3). Éste fue un anhelo que surge en su corazón, pues no desecha el designio de Dios, sino simplemente quiere hablar y oír a Dios. Creo que es una postura correcta la que tuvo Job, que al no entender su crítica situación quiere exponérsela a Dios, aunque se equivocó al decir el cómo hallar a Dios. Hemos de entender que Job no tenía toda la revelación de Dios, que hoy nosotros tenemos de “todo el consejo de Dios” (Hch.20:27)

Job quería exponer su “causa delante de Dios” (v.4) Un gran ejemplo para el cristiano que, ante Dios debe exponer, abriendo su corazón, y decirle todo lo que hay en él, pues Dios escucha y responde cuando buscamos la comunión con Dios (Heb.4:16) “Yo sabría lo que él me respondiese, Y entendería lo que me dijese” (v.5) Cuántas veces Dios, por su palabra, nos habla, y en cambio, la desoímos porque en nuestro “ego” el sentimiento no encaja, ¡demasiada enfática y exhortativa apelando a nuestra cristiana vida!

Hay palabras de Job que son toda una lección: “Mis pies han seguido sus pisadas, y no me aparté, y su camino guardé” (v.11) ¿Es así en nuestra vida cristiana, en la que sus caminos guardamos y de ellos no nos apartamos? Y si así no lo hiciésemos qué solución obtendremos cuando nos asalten situaciones que controlar no podemos. ¡Dejemos a un lado nuestra apreciada egocéntrica opinión y resolvamos con Dios a nuestro lado toda conflictiva situación! ¿Y cuál sería la razón?: “Él, pues, acabará lo que ha determinado en mí”, o sea, en Job (v.14)

¡En la vida de un cristiano no existen las ´casualidades´, sino los sabios designios de Dios! Una gran fortaleza esperanzadora que aún nos acerca más a Dios, sabiendo que todo lo que en nuestra vida suceda está controlado por Dios. ¿Así lo crees? ¡Entonces glorifica a Dios, y espera que Él intervenga, sea cual sea tu situación! Y como dijo el patriarca Job, que fue “turbado por Dios (v.16)

No obstante, también hay otras circunstancias de las que, por el hecho de ser cristianos, no estamos exentos. Job, aun sabiendo esto, no entro en un abandono de Dios, sino que se mantuvo firme en su aflicción, y en Dios encomendaba su dolor y crítica situación. ¿Hay alguien que quiera pasar por la situación de Job? ¡Creo que no!

¡No culpabilicemos a Job, como hicieron sus ´supuestos´ amigos, que fueron incapaces de otorgar consolación, aunque se consideraban ´sabios´, expertos en los designios de Dios; eran realmente ignorantes en aplicar el método de empatía hacia el sufrimiento de Job. ¡Una aplicación teológica que no conlleve compasión no es teología, sino mala interpretación! La auténtica enseñanza bíblica siempre acarreará bendición cuando se obedece a Dios de todo corazón, y si hay desobediencia a la palabra de Dios, entonces no esperes lo mejor. Una de las cualidades inherentes en Dios es su AMOR, pero éste no está exento de castigo al no arrepentido pecador, así que lo que le espera es el JUSTO juicio de Dios.

 


Capítulo 24

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Una frase de relevante valor es la que Job expresó al considerar dos atributos de Dios: “los tiempos no le son ocultos, al todopoderoso” (v.1) Y según el salmista indica por inspiración, “en tu mano están mis tiempos, Señor (Sal.31:15) ¡Qué gran consolación! Y también que, junto a la omnisciencia está la omnipotencia, poder absoluto de Dios que llevará a cabo todo control. ¡Así que el hombre es sólo un ´peón´ en los planes divinos y eternos de Dios! ¿Dónde queda la jactancia del ser humano quien piensa, por su actitud, situarse en el lugar de Dios?

Si el hombre rechaza a Dios, será una persona digna de conmiseración, ya que camina solamente impulsado por su propia opinión, la cual le llevará al camino de frustración. Atiende a las palabras del Salmista: “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”, de perdición, dijo el sabio Salomón, por inspiración (Prov.16:25) Job hace una descripción de un comportamiento humano explotador: “Quitan el pecho a los huérfanos, y de sobre el pobre toman la prenda. Al desnudo hacen andar sin vestido, y las gavillas quitan a los hambrientos” (vs.9 y 10) Y Job dice: “Y claman las almas de los heridos de muerte, pero Dios a su oración no atiende” (v.12)

A Job le parecía que para Dios esta situación le era indiferente, pero realmente no es así, pues Dios a todos atiende: “Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones” (Sal.107:6) “He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros” su sueldo, “y los clamadores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos” (Stg.5:4) “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al que culpable” (Nah.1:3) “Hay de los que oprimen al pobre. ¿Podrán salir ilesos sin que Dios les otorgue castigo?”

Job habla del adúltero que está aguardando la noche, y piensa que no le verá nadie, y esconde su rostro” (v.15) Hoy el adulterio entra dentro de la ´vida normal´ aunque es una práctica de inmoralidad, pero el hombre no lo ve como tal. ¿pero qué dice Dios al respecto? “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio”, el cual es maldad (Malq.2:16) "Y en el texto bíblico anterior, señala que no abandonemos a la mujer de nuestra juventud: “Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud” (Malq.2:15) ¡Así de claro lo dice el Señor, no sólo en estos versículos, sino en otros textos bíblicos que apunta la palabra de Dios!"

La cuestión es que en los tales no hay ninguna esperanza de volver a la vida junto con el Señor; en cambio, el cristiano ´nacido de nuevo´ (conversión) sabe que después de la muerte le espera una gran mansión junto a Dios. ¿Es esta tu esperanza, de perdición o salvación? Serás salvo si crees en Jesucristo con todo tu corazón. Esta es la promesa reiteradamente que encontramos en la palabra de Dios:” Éstas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que teméis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1Jn.5:13)

 


Capítulo 25

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El amigo de Job, al expresar la grandiosidad de Dios, habla de su ´señorío´, de su ´paz en sus alturas´, y que ´sus ejércitos no tienen número´, y que de él irradia a los demás ´su luz´ (vs.1 al 3) ¡Una gran descripción de Dios! Muchas veces hacemos a Dios pequeño, limitándolo a nuestro contexto, pero Dios es infinito. Aunque así se nos dice en la Biblia, no creemos lo que no vemos, y esto contrasta con lo que leemos: ”la fe es certeza y convicción de aquello que no vemos” (Heb.11:1) Así que la incredulidad en la vida cristiana es un obstáculo.

Existe mucha elocuencia de lo que de Dios en creemos en teoría, pero no en práctica no lo vivimos. ¿Y de qué servirá esto, si no hay práctica en lo que decimos creer y en la experiencia no creemos? Posiblemente el amigo de Job en su concepto teológico estaba siendo sincero, pero esto no basta si queremos ser consecuentes con lo que creemos; entonces ello requiere lo que hacemos.

Hay una pregunta de interés en la intervención del amigo de Job: “¿Cómo se justificará el hombre para con Dios?” (v.4) ¿Te has preguntado esto alguna vez? Quizás no tengas dudas de esto por cuestión de tu religión. ¿Pero estas seguro de lo que has aprendido acerca de Dios ha sido una experiencia de cambio interior? ¡Asegúrate de lo que lo que estás creyendo procede realmente de la palabra de Dios, y no de enseñanza humana que margine lo revelado por Dios! Si haces esta pregunta, tú tampoco tienes una contestación. Será porque no has leído lo que el apóstol Pablo expresó: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios”, ¿y por cuál medio se obtiene? “Por medio de Jesucristo nuestro Señor” (Rom.5:1) Y que “ahora, pues, ninguna condenación hay para que los están en Cristo Jesús” (Ro.8:1)

Y otra cuestión que plantea el amigo de Job: “¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?” (v.4) La respuesta que encontramos en lo revelado por Dios es que “el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Rom.5:12)¿Qué quiere esto decir? Que en Adán y Eva somos todos pecadores por naturaleza. Y que la única manera de ser limpiados de pecado es, de manera exclusiva, mediante la sangre derramada por Cristo Jesús en el Calvario, “y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1Jn.1:7)

¿Y qué hemos de hacer para ser limpiados? “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel justo para perdonar nuestros pecados, y de toda maldad limpiarnos” (1Jn.1:9) Hay un pensamiento reflexivo que expresa el amigo de Job: “el hombre, que es un gusano, y el hijo del hombre, gusano también” (v.6) Entonces uno piensa: ¡dónde queda la jactancia y también la altivez, si ante Dios el hombre es un ´gusano´!

 

Capítulo 26

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Job proclama la soberanía de Dios, y sus sabias cuestiones nos invitan a la reflexión. Dice el patriarca Job que, al que no tiene ´poder´ el Señor le ayudó, y al que carece de ´fuerza´, obtuvo ´amparo´ de Dios (v.2) Si la persona busca su fuerza y poder en su autocontrol, entonces se hallará decepcionado, ya que tantas cosas en la vida están fuera de su control. Algunos saben esto, y otros creen que la mente humana es suficiente para resolver toda cuestión y que no necesita a Dios.

¡Qué infantil es tal opinión! El ser humano es falible, y no infalible, ya que así fue creado por Dios. La ´ciencia´, y la ´inteligencia´ emanan en exclusiva del soberano Dios (v.3) Y otras frases de interés de Job: “¿Y de quién es el espíritu que de ti procede?” (v.4) Aún, “las sombras tiemblan, y los mares, y cuanto en ellos mora” (v.5) “El extiende el norte sobre vacío, y cuelga la tierra sobre nada” (v.7)

Antes que el hombre lo descubriera, Job ya lo anticipaba. En aquel tiempo tan remoto, hubo de Dios esta revelación tan exacta. “Las aguas”, por su poder, “en sus nubes son atadas”, y las tales “no se rompen”, ya que por el Señor son controladas (v.8) Dios “puso límite a la superficie de las aguas” (v.10) ¿Hay alguien que pueda limitar la superficie de las aguas? “Las columnas del cielo tiemblan, y ante su reprensión se espantan” (v.11)

“Él agita el mar con su poder, y con su entendimiento hiere su arrogancia” (v.12) “He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos”, de majestuosidad gloriosa. “Pero el trueno de su poder. ¿Quién lo puede comprender?” (v.14) Una vez que uno piensa en esta porción, llega a la conclusión: ¿Qué es el hombre en comparación con la soberanía del Señor? Lleguemos a la conclusión que el patriarca Job llego: “El hombre es un gusano, y el hijo hombre gusano es también” (Job.25:6)

En un salmo profético, el cual hace referencia al humano Jesús, quién en su humillación expresó: “Más yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo” (Sal.22:6) ¡Así se consideró Cristo Jesús! Y si tú así no te consideras así ante el soberano Dios, será que todavía la luz del evangelio en tu alma no caló, ni resplandeció. Si Jesús, siendo Dios, y en su condición de hombre se humilló, ¿qué haremos con este ejemplo que él nos ejemplarizó? ¡Déjate alumbrar por Él!

Atiende lo que dijo Jesús, el Señor: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz” (Jn.8:12), no obstante, el problema del hombre es no aceptar esa luz que alumbra en la densa oscuridad interior en la que el ser humano está sumergido, y que no le deja ver la verdad de la palabra de Dios, que en la Biblia está revelada. ¿Y cuál será la razón de no aceptar la revelación de Dios?

Es porque el hombre, por naturaleza, es pecador, y no quiere venir a la luz porque en el pecado se esclavizó, y por ello la luz de Dios rechazó (Jn.3:20) Y aunque Dios es Soberano, también al hombre le dio responsabilidad: ¡Aceptar o rechazar entra dentro del plan divino de Dios! Cada cristiano tenemos un gran privilegio al depositar la fe en la soberanía de Dios. Ello es una fortaleza espiritual al saber que nada sucede sin un absoluto control de parte de Dios. ¡Esto es una gran bendición!

 

Capítulo 27

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Job sabe que toda circunstancia está bajo la soberanía de Dios: “Vive Dios, que ha quitado mi derecho, y el Omnipotente, mi alma amargó” (v.2) Aquí hay una reflexión que Job experimentó, aunque, ciertamente desconocía, el porqué de su amarga aflicción. Si uno vive en el pecado, debe esperar la disciplina de Dios. Pero este no era el caso de Job, que, aunque imperfecto como todos los mortales, sin embargo, era ´temeroso de Dios´.

Si a Dios temes, entonces todo lo que te pueda pasar tiene una finalidad: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Ro.8:28), aún en aquellas pruebas dolorosas que cada cristiano, más tarde, o más temprano, ha de pasar. Pero Dios siempre estará ahí para bendecir al afligido con auténtica paz: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo” (Sal.119:165) Lo que significa que nos guardará de tropezar.

Una promesa hace Job: “Que todo el tiempo que mi alma esté en mí, y haya hálito de Dios en mis narices, mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño” (vs.3 y 4) ¿Hay tal actitud de decisión en ti y en mí? Dios no acepta un ´cristiano´ de externa apariencia, como eran muchos en el fariseísmo religioso en el tiempo de Cristo Jesús, a quienes dijo: “Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí” (Mr.7:6)

En cambio, Job pronunció unas sinceras palabras: “Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad, mi justicia tengo asida, y no la cederé; no me reprochará mi corazón en todos mis días” (v.s.5 y 6) Así, más tarde, se expresaron otros: “Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo” ((Heb.13:18)

Pablo, el apóstol, expresó unas palabras muy acertadas al considerar que la conciencia no lo es todo: “Por qué aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor” (1Cor.4:4); lo que el apóstol Pablo quiere decir es que, en nuestra ´conciencia´ no hay una perfecta conciencia.

Ahora Job apela a la conducta del impío: “Porque ¿cuál es la esperanza del impío, por mucho que haya robado, cuando Dios le quitare la vida?” (v.8) Hay muchas maneras de robar, en lo poco y en lo mucho, a unos y a otros, y todas ellas encaminadas al mal: “No robes al pobre porque es pobre” (Prov.22:22)

“El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad” (Prov.28:24) Y aún el hombre pretende robar a Dios: “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas”, les dice el Señor (Mal.3:8) Cada cristiano debe leer esto con atención, pues es posible que estemos robando a Dios, cuando no estamos dando a la ofrenda, según el Señor nos prosperó: “Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios al dador alegre lo amará” (2Cor.9:7) ¡Sé generoso y da al Señor lo que de ti demandó!

Muchos males esperan al malvado, aunque crea que Dios no tiene nada que ver con su estado. Lee la Biblia y verás que no es así como tú piensas, sino que el Señor está en toda situación, y por qué razón, porque Él es Omnipresente, Omnisciente, y Omnipotente. Gran gozo para el cristiano que conoce esto, pues entonces sabe que nada sucede sin el consentimiento del Dios soberano, quien controla todo suceso o acontecimiento. ¡La soberanía de Dios es apoyo de fe para el creyente, y por ello, la voluntad humana debe a Él someterse! Dios siempre actuará según principios divinos, y no dejará nada al ´azar´, sino que todo el que Él permite. o hace, bajo su control soberano está.

 

Capítulo 28

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Job se pregunta respecto al lugar de donde emana la sabiduría: “Mas dónde se hallará la sabiduría. ¿Dónde está el lugar de la inteligencia? No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes” (vs. 12 y 13). “¿Dónde está el sabio?”, dijo el apóstol Pablo, ya que “el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría” (1 Cor.1:20). Y la razón es que la verdadera sabiduría procede de lo Alto y no de la tierra, y su finalidad es “mostrar buena conducta” (Stg.3:13). Y está claro que uno no debe confundir la cultura con la inteligencia; una se aprende y la otra procede de Dios.

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg.3:17). ¡Así es la auténtica sabiduría que viene de Dios!

La sabiduría es tan valiosa que “no se dará por oro, ni su precio será a peso de plata” (v. 15). No existe precio que uno pueda pagar por ella. Y “Dios conoce su lugar, y entiende el camino de ella” (v. 23). Job señala que Dios tiene omnisciencia: “porque él mira hasta los confines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos”, y ello indica que nada se ocultará ante su presencia (v. 24). Y que el poder de Dios alcanza hasta la ciega naturaleza; Él controla “al viento”, y “las aguas son medidas” por su omnipotencia (v. 25). Y que sus leyes se cumplen en cada elemento de la naturaleza (v. 26).

Señala el patriarca Job que “el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (v. 28). ¡Sabio era Job, porque fue Dios mismo quien se lo reveló, y lo transmitió a la posterior generación! Y así lo vemos en otras partes de las Escrituras, en las que se nos dice que la sabiduría emana de Dios, y que uno la puede obtener, ya que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Prov. 1:7).

Si sabiduría quieres tener, no te enredes en el pecado, ya que oscurecerá tu saber. En cambio, “si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, pero pida con fe” (Stg. 1:5 y 6).

Tu oración y la mía sería: Señor, danos sabiduría para saber conducirnos en esta vida, y disfrutar de la vida eterna después, cuando Tú vengas en gloria para recoger a los que pusieron en Ti la fe. Y que supieron comportarse en esta vida sabiamente, atendiendo a las claras enseñanzas que la palabra de Dios nos dejó para aprender. ¡Dejemos el pecado que motiva la ignorancia en los caminos que hemos de escoger!

En cada momento, sea este bueno o malo, acudamos al Dios que sabe cómo ayudarnos. ¿Qué dice la palabra de Dios? “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él, y él hará” (Sal. 37:5). ¡Qué gran promesa divina es la que Dios, el Señor, nos da! Señor, ayúdame a caminar junto a Ti, y de esta manera no me equivocaré en las muchas decisiones que, en la vida, inevitablemente, tengo que hacer.

 

Capítulo 29

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Job recuerda su felicidad anterior cuando ayudaba a otros en su necesidad condición: “Porque yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que carecería de ayudador” (v.12) Una obra loable que requiere un espíritu de compasión. Si quieres felicidad, entonces piensa en el pobre (Sal.41:1) “Si tienes misericordia de los pobres, bienaventurado” serás (Prov.14:21). Si el cristiano “tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, cómo mora el amor de Dios en él” (1ªJn.3:17) Cuando ayudas al pobre, Dios te lo recompensará: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar” (Prov.19:17). Hay quienes “oprimen a los pobres y menesterosos” (Amós 4:1) ¡Una gran lección que cada uno de los cristianos no hemos de obviar!

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gál.6:7) Y la enseñanza apostólica fue: “Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer” (Gál.2:10) ¡Si una fe cristiana sincera tenemos, evidenciémosla pensando en aquellos que piden ayuda a quienes se la podemos ofrecer! Y no solamente en lo que respecta a la pobreza, sino también en otras áreas en las que tú y yo podamos actuar con espíritu compasivo. ¡Se útil en una sociedad que más y más requiere lo que por ella podamos hacer, y no seamos egocéntricos pensando en nuestro propio bien! ¡Qué buenos recuerdos los de Job! al expresar: “Yo era ojos al ciego, y pies al cojo” (v.15)

Job, el patriarca, no solamente pensaba en el pobre de alimentación, sino en el ciego y en el cojo faltos de ayuda en su situación, pues a ellos también ayudada Job. ¿A cuántos ´cojos´, y ´ciegos´, les prestamos nuestra atención?. Un cristiano no vive su espiritualidad, en exclusiva, en la cuestión de religiosidad, sino en ponerse en la ´piel´ de los demás, y así ofrecer un cristianismo de fiabilidad y credibilidad, mostrando que nuestra en Cristo Jesús no es una teoría ficticia, sino una praxis real. Y como enseña la Biblia: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece, más el justo por la fe vivirá” (Hab.2:4; Ro.1:17) ¡Y si tienes fe en Dios, entonces harás lo que Él demandó, y si no la tienes no lo harás!

¡Que sabio y práctico era Job! Pues de “los menesterosos era padre, y con diligencia se informaba de las cosas que no entendía” (v.16) ¿Eres como un ´padre´ de los “menesterosos”, y con “diligencia indagas aquello que no entiendes”?. Un texto bíblico que nos invita a la reflexión, ya que somos propensos, por naturaleza propia, no solo a no ver el sufrimiento de los demás, sino también a precipitarnos a emitir un juicio precipitado sin las cosas indagar. Un cristiano verdadero ha de juzgar con rectitud y no dejarse engañar (Jn.7:24).Y en todo momento, debe mostrar su integridad, aunque a algunos no les guste que uno diga la verdad, que de Cristo Jesús aprendió y de ella no debería anunciar, aunque dañe en su ´ego´ a otros, pero fiel a Dios se mantendrá.

En un contexto social en el que muchas leyes van en contra de los principios que en la Biblia se enuncian, ¿Cuál debe ser la actitud de un cristiano? “Más Pedro y Juan respondieron diciendo: Juzgad si es justo delante de Dios, obedecer a vosotros antes que a Dios” (Hch.4:19) ¡Esta es la actitud que uno debería tomar cuando normas y leyes van contra principios de moralidad y espiritualidad! Hay una advertencia bíblica para los que legislan leyes: “¡Hay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” (Is.5:20). La Biblia no es obsoleta, sino que dice las cosas con verdad, y hacer lo contario traerá repercusiones. Una sociedad sin principios éticos y morales deja de ser sociedad, y se convierte en un ´vandalismo´, como fue en la antigüedad.

 

Capítulo 30

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Job lamenta su desdicha actual, y una de las razones es que personas de baja condición social, “hombres sin nombre”, dice Job (v.8), lo han convertido en objeto de burla: “yo soy objeto de su burla” (v.9), “me abominan, se alejan de mí” (v.10). Jeremía, el profeta, experimentó algo similar al patriarca Job: “cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí” (Jer.20:7) Y de manera profética, refiriéndose a Jesús: “Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de ellos todos los días” (Lm.3:14) ¿Y cuál fue la experiencia del salmista?: “Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados” (Sal.19:4)

Una actitud del hombre adámico falto de compasión, que solo te tiene a su lado si estás en una condición distinta, que no sea la pobreza, la enfermedad, o cualquier otro tipo de aflicción. Esta fue la experiencia de Job, y también puede ser la nuestra, según la situación. Y si alguien nos alegra y comprende nuestra aflicción, démosle gloria a Dios por poner en nuestro camino al que supo ayudarnos en la consolación. La situación de Job, no era algo pasajero, sino como él expresa: “Y ahora mi alma está derramada en mí; días de aflicción se apoderan de mí” (v.16)

Job había llorado con el afligido, y su alma se había entristecido con el menesteroso” (v.25) Y ahora que necesitaba ayuda consoladora, no la obtenía. ¿Dónde están los de espíritu compasivo que ante las necesidades de los demás lloran y su alma es enternecida al ver cómo otros sufren la adversidad que la vida les da? ¡Loable fue Job, que a otros consoló, aunque para él no hubo consolador! ¿Quiénes realmente pueden ejercer este ministerio de consolación? Según las Sagradas Escrituras, serán aquellos que experimentaron el consuelo de Dios, quien es el Consolador (2Cor.1:3); “el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2Cor.1:4) ¡No existe otra manera de ejercer la consolación!

Sin lugar a dudas, lo que más afligía a Job era el pensamiento de que había sido abandonado por Dios: “Clamo a ti, y no me oyes; me presento, y no me atiendes: Te has vuelto cruel para mí” (vs.20 y 21) Uno se pregunta por qué Job culpabiliza a Dios de su situación. En ese momento de espíritu afligido, Job ignora los sabios planes de Dios. Dios nunca se equivoca ni hace nada indebido que no tenga un plan que, al final, beneficie al propio Job. Así es en todo aquello que nos pueda pasar a nosotros o a otros, ya que Dios tiene todo bajo control. ¡Un gran ánimo al que cree en la absoluta soberanía de Dios, que no deja nada ´al azar´, sino que dirige cada situación que en nuestra vida suceda, si realmente estamos en comunión verdadera con Dios!

Y como expresó el apóstol Pablo: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas (no algunas) les ayudan a bien” (Ro.8:28) ¡Por ello, nuestra confianza siempre debe estar en Él! Lo que Job expresó cuando dijo: “Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba la luz, vino la oscuridad” (v.26), es algo que nos hace reflexionar, ya que las cosas no suceden como nosotros pensamos, sino que dependen de factores no controlados por uno mismo, sino que son designios de Dios.

No obstante, cuando vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios, sabemos con plena certeza que aquellas cosas que nos vienen están bajo el control de Dios. Así que, aunque “días de aflicción me han sobrecogido” (v.27), el cristiano sabe que cualquiera de las cosas que puedan acaecerle, en Dios está su certeza, y fortaleza, y por ello, no flaquea en su fe en el Señor, sea lo que sea, lo que le suceda. “Y aunque mi piel sea destruida y mi carne se haya desecho, con todo, en mi carne veré a Dios (v.30) “A quien yo veré por mi mismo, y mis ojos, y no otro” (v.31) “Por tanto, me regocijo en que no he de ser condenado” (v.32) “Y en cuanto a vosotros, si os volvéis a él, venida ahora, y razonad conmigo” (v.33) “Porque mi alma está cansada de mi vida; dejaré mi queja, hablaré en la amargura de mi alma” (v.16)

 

Capítulo 31

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Loables son las palabras de Job, quien eludía una mirada que lo llevara a la tentación: “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen? Porque: ¿Qué galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?” (vs.1 y 2) Jesús, en cuanto a esta cuestión enseñó: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt.5:28) Creo que uno de los pecados que con más frecuencia se comente es la atracción sexual, sea en la mente o en la relación ilícita. Hoy, en nuestro contexto social, se eluden este prejuicio de moralidad. ¿A dónde conducirá esta conducta inmoral? A muchos males que traerán consecuencias.

Job se plantea: “¿No hay quebrantamiento para el impío, y extrañamiento para los que hacen iniquidad?” (v.3) Según este texto leído, parece que el impío no ve su estado de ser pecador. En cambio, Job señala que sus pasos y caminos son vistos por Dios (v.4) Hay dos actitudes de comportamiento diferentes: los que no se “quebrantan, aunque observen su iniquidad”, y aquellos que en su vida espiritual ven la mano de Dios. ¿Y tú en qué lado estas? Job cambia de tema, ahora se dirige a lo que podría ser su ambición: “Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza eres tú; si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen, y de que mi mano hallase mucho” (vs.24 y 25), “esta mirada materialista habría negado al soberano Dios” (v.28)

La enseñanza de Jesús fue: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones miran y hurtan; sino haceros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones ni minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mt.6:19 al 21) “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber” (Mt.6:25) “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mt.6:34) ¡No es la riqueza, sino el amor a ella, la que acarreará el mal! (1Tm.6:10)

Job piensa que aun a su enemigo debe tratar con misericordia y amor: “Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, y me regocijé cuando le halló el mal” (v.29) ¡Huye de cualquier tipo de resentimiento hacia el que te causó mal! Una vida consagrada a Dios no permitirá sucumbir ante tal tentación; ¡ámale y ten en cuenta que tú eras enemigo de Dios (1Jn.4:10)

Job rechaza el encubrimiento de la maldad: “Si encubrí como hombre mis transgresiones, escondiendo en mi seno mi iniquidad, porque tuve temor de la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó y callé, he aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí” (vs.33, 35) ¿Y cuál fue la actitud del rey, y profeta David? “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste mi maldad” (Sal.32:5)

¿Y que expresó el sabio y rey Salomón? “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta, misericordia alcanzará” (Prov.28:13) ¡Si misericordia y perdón de Dios quieres alcanzar, entonces confiesa al Señor tus pecados, y perdón de Él obtendrás!: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1Jn.1:9)

El pecado carcome nuestra vida espiritual, y no solamente no será posible tener comunión con Dios, sino tampoco con los demás, lo cuales verán en nosotros poca o ninguna credibilidad, y por ello, dejarán de confiar en nosotros. ¡Confiésale a Dios tus pecados, y si al prójimo has dañado, díselo con corazón contrito y humillado! ¿No es esta la senda que Dios ha marcado? Job finaliza su discurso diciendo: “¡Ojalá que Dios me oyese! He aquí mi deseo es que l Omnipotente me responda”. Y así, Job termina su discurso, esperando la respuesta de Dios.


Capítulo 32

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“Entonces Eliú se encendió en ira contra Job, y asimismo lo hizo contra sus tres amigos” En la opinión de Eliú, “Job era justo ante sus propios ojos”, y en cuanto a “sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job” (vs.2 y 3) ¡Ni Eliú ni sus tres amigos, e incluso Job, habían acertado en una justa valoración de la causa del padecimiento de Job! La ira de Eliú, uno debe recordar lo que el apóstol Santiago dijo: “porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Stg.1:20)

Una tendencia innata es airarnos con las faltas de los demás, sin pensar que así no se obtendrá ningún resultado; no es la ira, sino el amor el que atrae al que equivocado está. ¡Guardémonos de la ira e involucremos nuestra vida en el amor, el cual atrae tanto al creyente como al incrédulo pecador, atrayéndolo al Señor! A través de la Biblia observamos que la ira atrajo muchos males. “Yo decía: Los días hablarán, y la muchedumbre de años declarará sabiduría” (v.7) No obstante, esto no sucede en todas las personas, ya que según Eliú: “No son los sabios los de mucha edad, ni los ancianos entienden el derecho” (v.9) Creo que Eliú tenía razón en ambos textos, ya que la sabiduría y entender el derecho viene cuando la conducta se demuestra por los hechos (Stg.3:13)

Eliú dijo: “He aquí yo he esperado a vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos” (v.11) Muy importante es escuchar antes de hablar, por qué si no es así, ¿qué razones has de dar? Una falta común es ´regalar´ palabras sin reflexionar. En Eliú se produjo una presunción, al pensar que él tenía la verdadera razón: “Os he prestado atención, y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job, y responda a sus razones” (v.12) Eliú pronunció una frase, propia de alguien de espíritu impulsivo que cree tener la razón, y por eso expresó: “Porque lleno estoy de palabras (´no razones´), y me apremia el espíritu dentro de mí” (v.18) Hasta este momento Eliú había guardado silencio, pero ahora suelta su lengua para producir palabras en las que algunas de ellas están faltas de entendimiento.

Había en Eliú una inquietud tal por expresar lo que él entendía como razonamiento que puso un símil de lo que le estaba pasando por dentro. “De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos” (v.19) Si hay aquí una lección que aprender es a no dejarnos guiar por un sentimiento interno, ya que no siempre lo que sentimos tiene veracidad con una base sólida de entendimiento. No obstante, Eliú dijo algo que debería ser práctica de vida espiritual en cualquiera que se dice ser creyente: “No haré ahora acepción de personas, ni usaré con nadie títulos lisonjeros” (v.21)

Dijo el sabio Salomón: “Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno” (Prov.24:23) “Pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Stg.2:9) ¿Qué expresó el apóstol Pedro? “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas” (Hch.10:34) “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1Ped.1:17) Sin lugar a dudas, un espíritu de virtud cristiana es aquel que muestra imparcialidad en el trato con los demás (Stg.2:1)

Capítulo 33

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Eliú apunta una verdad revelada, o sea, que “de barro fui formado” (v.6), no ocurrió un proceso evolutivo al que el ateo echa mano, con la finalidad de rechazar la creación divina, en aras de una teoría, supuestamente, científica; en cambio, está muy claro en la revelación bíblica: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó” (Gen.1:27) ¿Y cómo lo hizo Dios? “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre fue un ser viviente” (Gén.2:7)

Creer que la humanidad fue cuestión de progresiva evolución es darle más fe a la sencilla narración de la palabra de Dios, que a través de toda la Biblia consta esta declaración de que de Dios procedemos y no de una hipotética evolución que se produjo por variedad de especies que alcanzaron a llegar a lo que el hombre y la mujer son hoy. ¡Cuánta credibilidad, sumida en la incredulidad, de lo que Dios expresó!

He aquí, en esto no has hablado justamente; y te responderé que mayor es Dios que el hombre” (v.12), y es que Eliú tiene en cuenta las palabras de Job: “yo soy limpio y sin defecto; soy inocente, y no hay maldad en mí” (v.9) Uno debe entender el contexto social del patriarca Job, que comparándose con los demás, él se consideraba ´intachable´ ante Dios Si en nuestra vida nos comparamos con los demás, quizás pensemos como Job; en cambio, si leemos respecto a las demandas de pureza y santificación que constan en la palabra de Dios, nos daremos cuenta que ni Job ni ningún ser humano alcanzará la plena santificación, ya que el pecado nos asedia desde que Adán y Eva pecaron.

Hay, sin duda, en cualquier cristiano, un proceso de santificación, pero no por sí mismo, sino por la poderosa ayuda que procede de Dios, ya que el ser humano no es pecador porque peca, sino que por naturaleza es pecador. Entonces revela al oído de los hombres, y les enseña su consejo” (v.16) Feliz el hombre que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores” (Sal.1:1) Lástima que el hombre desoye la voz de Dios y prefiere seguir otros consejos.

La mira de Dios es “quitar al hombre de su obra, y apartarlo de su soberbia” (v.17) Eliú habla de la oración: “Orará a Dios, y este le amará. Y con júbilo su faz verá. Y el hombre en justicia será restaurado” (v.26) Dios mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y lo recto pervertí” (v.27) Entonces “su vida verá la luz” (v.28) ¡Sin arrepentimiento qué luz podremos tener, sino obscuridad, y entonces nuestra alma turbada estará, ya que solamente en comunión con Dios reposó hallará, y no lo busques en ningún otro lugar! Eliú concluye diciendo: “He aquí, todo esto hace Dios dos y tres veces al hombre, para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarle con la luz de los vivientes (vs.29-30) ¡Qué gran verdad es que Dios nos habla, nos corrige y nos ilumina con la luz de su presencia!

Capítulo 34

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Eliú, amigo de Job, sigue exponiendo su argumentación, y en este caso, defiende a Dios. Consideraré algunos de sus textos de comparación: “Porque el oído prueba las palabras, como el paladar gusta lo que uno come” (v.3) Si uno ´prueba´ las palabras, quiere decir que ha prestado atención, y en este asunto, a lo que Job expresó. Una aplicación sabia sería que uno no debe emitir juicio alguno sin que antes haya prestado toda atención a los argumentos que otro con él compartió; ¡escucha y luego responde, porque de no ser así, tu juicio no será acertado, y aun escuchando puede haber ´prejuicios´ que te impidan ser exacto, como los amigos de Job ante él expresaron!

“Escojamos para nosotros el juicio, conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno” (v.4) ¡Creo que Eliú en esto tenía razón! ¿Buscas en tu vida hacer lo correcto? ¡Quizás, en tu opinión, creas que lo estás haciendo! Si has de comprobarlo, debes examinar lo que la Biblia dice al respecto. Continúa Eliú diciendo: “Porque él pagará al hombre según su obra, y le retribuirá conforme a su camino. ¡Sí, por cierto! Dios no hará injusticia, y el Omnipotente no pervertirá el derecho” (vs.11 y 12) Una enseñanza que consta en toda la Escritura, y que tiene que ver tanto con el aquí y ahora, como con el juicio eterno.

Y como Jesús dijo: “E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mt.25:46) ¿Crees que tus malas obras no tendrán consecuencias? “No os engañéis: Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gál.6:7) Dios no hará “acepción de personas, ni respeta más al rico que al pobre”, dijo Eliú a Job (v.19)" ¡Qué gran enseñanza que los cristianos hemos de aprender, de que, ante el Señor, todos los hombres son iguales, y así Él los ve!

Dios observa con sus ´ojos´, y “están ante Él todos los caminos de los hombres, y todos sus pasos ve” (v.21) ¿Hay algún lugar qué ante Dios el hombre se pueda esconder? Eliú, considera que Dios es tan equitativo en su juicio, que no: “no carga, pues, él al hombre más de lo justo” (v.23) Hay una perspectiva humana de lo que justo o injusto es, pero la de Dios sobrepasa con creces lo que justo o injusto es. Cuando observamos todo lo que en el mundo sucede uno se pregunta del por qué, pero la respuesta no la encontrarás por mucho que quieras saber, ya que Dios sólo sabe el porqué de las situaciones que nosotros no llegamos a comprender ni entender, que están en lo profundo de cada ser.

“Enséñame tú lo que yo no veo; si hice mal, no lo haré más” (v.32) ¡Una expresión relevante, pero solamente si es de corazón, y si no, el hecho de pronunciarla nada cambiará! Leamos las palabras que Jesús a los religiosos pronunció: "Por qué me llamáis: “Señor, y no hacéis lo que yo digo” (Lc.6:46) ¡Cuidemos de pronunciar palabras ´vacías´ de contenido! Eliú concluye diciendo: “¿Quieres tú condenar a Dios, para que tú seas justificado? ¿Dirás que él es impío, o que él responderá conforme a su justicia?” (vs.37 y 38)

Eliú pregunta a Job si él está condenando a Dios al cuestionar su justicia. La respuesta de Dios es la que sigue, y es la que nos hace reflexionar sobre nuestra propia justicia y la de Dios “No os engañéis: Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembraré, eso también segará” (Gál.6:7) Dios no hará “acepción de personas, ni respeta más al rico que al pobre”, dijo Eliú a Job (v.19) ¡Qué gran enseñanza que los cristianos hemos de aprender, de que, ante el Señor, todos los hombres son iguales, y así Él los ve! Dios observa con sus ´ojos´, y “están ante Él todos los caminos de los hombres, y todos sus pasos ve” (v.21) ¿Hay algún lugar qué ante Dios el hombre se pueda esconder? Eliú, considera que Dios es tan equitativo en su juicio, que no: “no carga, pues, él al hombre más de lo justo” (v.23)

Hay una perspectiva humana de lo que justo o injusto es, pero la de Dios sobrepasa con creces lo que justo o injusto es. Cuando observamos todo lo que en el mundo sucede uno se pregunta del por qué, pero la respuesta no la encontrarás por mucho que quieras saber, ya que Dios sólo sabe el porqué de las situaciones que nosotros no llegamos a comprender ni entender, que están en lo profundo de cada ser. “Enséñame tú lo que yo no veo; si hice mal, no lo haré más” (v.32)

¡Una expresión relevante, pero solamente si es de corazón, y si no, el hecho de pronunciarla nada cambiará! Leamos las palabras que Jesús a los religiosos pronunció: "Por qué me llamáis: “Señor, y no hacéis lo que yo digo” (Lc.6:46) ¡Cuidemos de pronunciar palabras ´vacías´ de contenido




 

Capítulo 35

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Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo: ¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho: Más justo soy yo que Dios?” (vs.1-2) Eliú malinterpretaba las palabras de Job. Esto suele suceder cuando uno no escucha con atención las palabras de su interlocutor. Uno suele deducir a la ligera lo que otro expresó, y este es un mal que nos lleva a hacer una incorrecta valoración. Lo que Eliú piensa atribuyéndoselo a Job, es algo que muchas personas piensan, de que si ellos fueran Dios obrarían más justamente que el propio Dios, cuando observan las calamidades que en el mundo suceden, como si no existiera Dios, y expresan ¿por qué lo permite Dios?"

Creemos que nuestra mente finita puede plantearse esta cuestión. Esta es una reflexión que a través de los tiempos el hombre se ha planteado. Si leyéramos con reflexión la Biblia, entonces veríamos que muchas de las incógnitas son aclaradas por la palabra de Dios. “Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello? ¿O qué provecho tendré de no haber pecado?” (v.3) Si hay rectitud en la vida cristiana y, aun así, vienen las aflicciones, es fácil ser tentados. Ante cualquier situación el cristiano sabe con certeza que Dios está en el control, y que si algo sucede es por la autorización de Dios, como fue el caso concreto del patriarca Job.

Un conocimiento que nos proporciona la enseñanza de la palabra de Dios, a la cual el creyente se acoge como la infalible y divina revelación. Sigamos en la vida santificada por el Señor, y no permitamos que el pecado tome el control, pues de ser esto último evidenciaría que no hemos conocido a Dios. Eliú presume de poder responder con “razones a Job”, y también incluye, “y a tus compañeros contigo” (v.4) Eliú creía que sus razonamientos sobrepasarían a los utilizados por los amigos de Job, y también a los usados por el mismo Job.

Hay realmente una innata inclinación a pensar que nuestras ideas tienen toda la razón, una solución, y que las demás carecen de sólida argumentación. ¡Guardémonos de pensar que ´nuestra verdad´ es la mejor! Solamente si está escrita en la Biblia la podemos expresar sin ningún error, y, aun así, hemos de hacer una correcta interpretación, texto y contexto, y no expresar nuestra propia interpretación por lo que creemos ver claro en la revelación de Dios; así, cuando usamos mal la Biblia, entonces surgen las herejías, y tales enseñanzas no están ´ancladas´ en la divina e inspirada palabra de Dios.

“Un cristiano sin duda pecará, pero el pecado no practicará. Cuando el creyente peca, entonces de inmediato busca de Dios el perdón, ya que es la única manera de tener una verdadera reconciliación con Dios. Si vivimos una vida cerca de Dios, todas las cosas que puedan sucedernos tenemos la garantía de que Dios está ahí en cualquiera que sea nuestra situación. Eliú presume de poder responder con “razones a Job”, y también incluye, “y a tus compañeros contigo” (v.4) Eliú creía que sus razonamientos sobrepasarían a los utilizados por los amigos de Job, y también a los usados por el mismo Job. Esto que pensó Eliú es una auténtica equivocación, y en la cual solemos caer cuando creemos que nuestros argumentos son los más acertados sea esta u otra ocasión.

Hay realmente una innata inclinación a pensar que nuestras ideas tienen toda la razón, una solución y que las demás carecen de sólida argumentación. ¡Guardémonos de pensar que ´nuestra verdad´ es la mejor! Solamente si está escrita en la Biblia la podemos expresar sin ningún error, y, aun así, hemos de hacer una correcta interpretación, texto y contexto, y no expresar nuestra propia interpretación por lo que creemos ver claro en la revelación de Dios, así cuando usamos mal la Biblia, entonces surgen las herejías, y tales enseñanzas no están ´anclada´ en la divina e inspirada palabra de Dios. Eliú no todo lo que dijo puede considerarse como equivocación, ya que hay muchas de sus expresiones que llevan toda la razón, como por ejemplo que, “la soberbia de los malos, cuando a Él clamen, Él no oirá” (v.12)

“Ciertamente Dios no oirá la vanidad” (v.13) "Una enseñanza que las Sagradas Escrituras dicen con toda claridad, y que solamente el arrepentimiento hará que el hombre y la mujer busquen la reconciliación con Dios, y así, sus oraciones tendrán la respuesta de Dios, sea cual sea la situación".

 

Capítulo 36

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Eliú exalta la grandeza de Dios: “He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie” (v.5). ¡Qué gran alivio para los que son desestimados, incluso por los amigos El salmista David se expresa así: “Señor, qué es el hombre para que en él pienses, o el hijo del hombre para que lo estimes” (Sal.144:3) Nada ante su Creador es el “hijo del hombre”! Cuán diferente es la actitud de unos con otros en razón de posición: “Siéntate tú aquí, en este buen lugar; quédate tú allí de pie” (Stg.2:3)

¿Por qué actuamos así? ¡Quédate con la advertencia bíblica! “Pero si hacéis acepción de personas, pecado cometéis” (Stg.2:9) “Es poderoso en fuerza de sabiduría” (v.5) La sabiduría de Dios es infinita, en cambio, la del ser humano es finita. ¡Si ´altercas´ con Dios, piensa que no tienes razón! La sabiduría del Señor no solo mira lo externo, sino que también profundiza en el interior del corazón, algo que el hombre solo puede ver en el exterior. Una gran esperanza que Eliú expresó es que, “si oyeres, y le sirvieren, acabarán sus días en bienestar, y sus años en dicha” (v.11)"

¡Cuántos sinsabores nos da la vida cuando descuidamos esta verdad bíblica! ¿Y qué espera la insensatez? “Más los hipócritas de corazón atesorarán para sí la ira” (v.13) “He aquí que Dios es excelso en su poder: ¿Qué enseñador semejante a él?” (v.22) “Acuérdate de engrandecer su obra. Los hombres todos la ven” (vs.22 y 24-25) ¡Atendamos a lo que el apóstol Pablo dijo! “Porque las cosas invisibles de él, su poder y deidad se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Rom.1:20)

Si continúas en incredulidad, no será porque Dios en sus obras de creación se manifestó, ni tampoco porque ignores que Cristo Jesús en la Cruz por ti y por mí murió, demostrando así su inmenso amor; y así nadie se pierda cuando Él ya la obra de redención en el Gólgota llevó. ¿Qué impide que creas en Jesús como tu único y suficiente Salvador? ¡Acéptalo por la fe, y recibirás el perdón de tus pecados, y la eterna salvación!

¿Y qué pasará si no lo hago?; ¡entonces una eternidad te espera lejos de la presencia de Dios! Eliú presenta un símil de la indignación de Dios: “El trueno declara su indignación, y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad” (v.33) ¿Escapará el hombre de la ´ira de Dios´ cuando neciamente se revela contra su Creador? ¡Lee la Biblia, que no es un libro cualquiera, sino la palabra de Dios, y verás que el hombre y toda la humanidad pagará un gran precio por su manifiesta rebelión contra el Dios, que no solo lo creó, sino que también en el Calvario su vida por él dio!

En el infierno están todos los incrédulos, y también los ´religiosos´ que, siguiendo sus caminos, abandonaron las enseñanzas de Dios. ¡Ahuyenta las falsas enseñanzas, y sigue de manera exclusiva lo que dijo y nos dice la palabra de Dios, ella es la única verdad inspirada por Dios!

 

Capítulo 37

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Eliú prosigue su exaltación de Dios: “Hace cosas que nosotros no entendemos” (v.5) Y aunque lo que Jesús dijo al apóstol Pedro no contiene el mismo contexto, sí tiene una enseñanza similar: “Lo que estoy haciendo, ahora no puedes comprenderlo, pero lo entenderás cuando llegue el momento” (Jn.13:7) Una aplicación que podríamos aplicar a cualquiera de las situaciones de nuestra vida es que, en el momento de entender el por qué Dios permite o hace esto o aquello, la paciencia nos es necesaria hasta comprenderlo. Y aún habrá cosas que nunca, mientras vivamos en este mundo, entenderemos.

La alusión de Eliú tiene que ver con el control de Dios sobre la naturaleza, la cual no va por libre, sino que está bajo la soberanía absoluta de Dios, y es Él quien con su autoridad divina la sujeta. He aquí unos textos a modo de ejemplo: “Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; también a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales” (vs.6, 9-11) Del sur viene el torbellino, y el frío de los vientos del norte. Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas se congelan. Regando también llega a disipar la densa nube, y con su luz esparce la niebla (vs.6, 9-11)

Agnósticos y Ateos creen que la naturaleza actúa por su cuenta, pero ignoran que no hay nada en ella que Dios no controle con su dirección y fuerza. Si con atención leyesen este capítulo, les haría reflexionar sobre el hecho de que todo el mundo de la naturaleza funciona a las órdenes del Creador, que es Quien puso sus leyes en la naturaleza. “Él es el Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder” (v.23), el ser humano de esto debería darse cuenta, y adorar a Dios por su absoluto control y poder sobre los elementos que rigen y evoca la ´madre´ naturaleza, la cual carece de decisión propia por su inercia ciega.

¡Una gran seguridad que uno debe tener, y esto por la fe, de que Dios actúa tanto en la naturaleza como en la historia de la humanidad como Señor y Rey! ¿Quién se opondrá a Él, y pensará que el hombre es capaz por sí mismo de hacer y deshacer? Obviamente, el hombre solo es una criatura que solo podrá hacer aquello que Dios ha designado para él, y si toma otra actitud que la que Dios le encomendó, entonces será todo un fracaso en su actuación.

¡Si el hombre actúa de otra manera, caerá en la necedad de su ser como persona falible en su quehacer! Eliú termina con un versículo, antes de que Dios intervenga, y dice: “Por eso los seres humanos lo temen, aunque él no teme a los que sabios se consideran” (v.24) Uno no es sabio porque así se lo crea, sino aquel que teme al Señor y se aparta del mal; así que “no seas sabio en tu propia opinión” (Prov.3:7), sino en el criterio de Dios, que es la válida y útil para la propia edificación y enfocada en la ayuda ajena, y sin la cual será una sabiduría que no conduce a la madurez, la cual debe ser de vida espiritual, y no de exclusivo saber. "Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez” (1Cor.2:6)

Si quieres ser de utilidad, usa este tipo de sabiduría que es la que Dios da: "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual a todos da sin reproche” (Stg.1:5) ¿Cómo la obtendrá? "Pidiéndola con fe, y sin dudar" (Stg.1:6)

Capítulo 38

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Dios con atención escuchó a los tres amigos de Job, y al mismo Job, y evaluó sus argumentos, y ahora “desde un torbellino el Señor respondió a Job” (v.1) “¿Quién es ése que oscurece mis designios con palabras carentes de sentido (razón)” (v.2) A veces se dicen palabras que Dios no ha dicho, y esto se llama “oscurecer sus designios”, haciendo una interpretación bíblica carente de sentido. Sin lugar a dudas, los amigos de Job, y Job mismo, dijeron muchas palabras que tenían sentido bíblico, pero otras se apartaban del contexto del conflicto. Uno puede ser correcto en su argumento, pero estar fuera de su contexto.

Y en otras ocasiones no hay argumento escritural ni tampoco contextual. Si queremos ayudar a otros, hemos de conocer bien las Sagradas Escrituras y al mismo tiempo saber aplicarlas. Si hay una vida consagrada a Dios, entonces Él hará que seamos sabios para utilizar las palabras adecuadas para cada ocasión, las cuales pueden ser exhortativas y al mismo tiempo de consolación; ¡esto es lo que nos enseña la palabra de Dios Continúa hablando Dios: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundé la tierra? ¡Házmelo saber, si tienes inteligencia!” (v.4)

Y así Dios va dando a Job toda explicación respecto a su grandiosa Creación¡ gran maravilla que muchos creemos y nos gozamos, y en cambio, otros atribuyen al ´azar´ lo que constituyó una verdadera aberración! ¿Cuáles son los argumentos que exponen los que creen que todo lo creado, e inclusive el hombre, es producto de una serie de etapas evolutivas en la creación? Una aseveración carece de sentido y razón, ya que se atribuye a que de la ´nada´ surgió la vida en todos los aspectos motivada por la evolución. ¡Mucha fe hay que tener para dar credibilidad a este sin sentido de la realidad!

¿Alguien me puede decir cómo de la inexistencia emanó la vida? ¿Cómo es posible que haya personas que crean tal teoría? ¡Absurdo es poner fe en que toda la Creación, incluyendo al ser humano, apareció evolutivamente sin que hubiese un Creador! Un cristiano, por sencillo que sea, es más sabio que un evolucionista sin pizca alguna de entendimiento o razón. Sería como decir que no hay un diseño inteligente en la mecánica de un simple reloj. Hay unas palabras del Señor que evocan reflexión: “Mas la luz es quitada a los impíos, y quebrantado el brazo enaltecido” (v.15)

Sin luz hay oscuridad, y el enaltecimiento, en su momento, será quebrado. Una gran enseñanza que conlleva meditación espiritual, y que cada creyente debería examinar minuciosamente. ¿Quiénes son los que “amaron más las tinieblas que la luz? Según Jesús, son aquellos cuyas “obras son malas” ante Dios (Jn.3:19) “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”, dice Cristo el Señor (Jn.3:20)

“Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”, dice Cristo el Señor (Jn.3:20)Dios expresa su gran poderío, de tal manera, que toda su Creación le obedezca; y al hombre reta: “¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te dirán: henos aquí?” (v.35)

¡Imposible! El ser humano sigue siendo un hombre y no debe jugar a ser ´un dios´, esta fue la gran tentación que el diablo puso en el corazón de Adán y Eva, y en la tal cayeron los dos. No obstante, el Segundo Adán, Cristo Jesús, ante la tentación diabólica triunfó, y con ello, a nosotros los creyentes también nos dio triunfo. Dios dijo al patriarca Job: “¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia?” (v.36) Si el hombre muestra capacidad de inteligencia es porque Dios se la dio, y por ello, no hay motivo de jactancia alguna porque ha sido un ´regalo´ de Dios.

¿Y qué aprende el creyente? "¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia?” (v.36) "¿Quién cuenta el número de las nubes? ¿Y quién hace inclinar las aguas con estruendo?” (v.37 "¿Quién detuvo el mar con puertas, cuando se derramaba saliendo del seno?” (v.8) Cuando le dije: “Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, y aquí se detendrá el orgullo de tus olas” (v.11)"¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar?” (v.12) "¿Para que tome la tierra por los extremos, y sean sacudidos de ella los impíos?” (v.13)

"Ella es mudada como el barro bajo el sello, y todas las cosas son puestas como vestidura” (v.14) "Mas la luz es quitada a los impíos, y el brazo enaltecido es quebrado” (v.15) "¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar? ¿O has recorrido el abismo?” (v.16) "¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte? ¿O has visto las puertas de la sombra de muerte?” (v.17) "¿Has considerado las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto” (v.18) "¿Dónde está el camino a la habitación de la luz? Y la oscuridad, dónde está su lugar” (v.19)

"¿Quién puso en las entrañas del hombre la sabiduría? ¿O quién dio al gallo inteligencia?” (v.36) "¿Quién detiene las aguas con las nubes, para que no caigan juntas sobre la tierra?” (v.34) "¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te dirán: henos aquí?” (v.35)

Si el hombre muestra capacidad de inteligencia es porque Dios se la dio, y por ello, no hay motivo de jactancia alguna porque ha sido un ´regalo´ de Dios. ¿Y que aprende el creyente? Hay un texto bíblico que debería inducirnos a pensar, o sea, que la sabiduría si la tienes no es tuya, sino un regalo de Dios: “Porque: ¿Quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?” (1Cor.4:7)

 

Capítulo 39

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Dios continúa hablando con Job, y le señala la actividad de su creación, en lo que respecta a las aves y al mundo animal, mostrando con ello el desconocimiento y la incapacidad que el hombre tiene de controlar, “¿vuela el gavilán por tu sabiduría, y sus alas extiende hacia el sur?” (v.26) “¿Y remonta el águila por tu mandamiento, y su nido en alto pone?” (v.27) “Ella habita y mora en la peña, y desde allí acecha a su presa, y desde muy lejos sus ojos observan” (vs.28 y 29) “Sus polluelos chupan la sangre; y donde hubiere cadáveres, allí está ella” (v.30)

Dios, como Creador, conoce perfectamente el funcionamiento de su creación, y no solamente en este aspecto, sino también en todo lo concerniente a la sublime y majestuosidad de la Creación, que incluye al hombre y a la mujer que fueron creados por Dios. Si lees con atención este capítulo de Job, verás que hay una gran lección, de que Dios está ahí, y que todo funciona según su mandato, control y dirección. Sin lugar a dudas, hay necedad en el hombre que, apoyándose en su incredulidad, lo da todo por hecho en razón de que todo lo que vive surgió y actúa por ´una fatal casualidad.

Si hay dudas, lee los dos primeros capítulos del libro de Génesis y ahí encontrarás el principio de todas las cosas, que por la mano poderosa de Dios se originó la Creación, ya que Él habló con su poderosa voz, y todo sucedió. El diablo tiene ´atada´ a mucha gente, ya que a él no le interesa que el hombre adore a Dios, sino que siga creyendo que todo lo creado es en razón de la ´ciega evolución´. ¡Abre los ojos, amigo/a, que, si en el principio nada existió!, cómo es posible que lo que ahora vemos de la ´nada surgió´.

¡Háblame de tu experiencia de las cosas que sepas que surgieron de la NADA, sin que hubiese alguien que las diseñara! ¿Has tenido alguna experiencia de que donde no había nada, ahora algo surgió, sin que nadie interviniese en su elaboración? ¡Absurdo! La creación uno no podría entenderla si no fuera por el mensaje revelado de Dios. ¡Deja hablar a la Biblia, y cree lo que ella enseña, ya que no solamente traerá a tu vida sabiduría, sino también una nueva vida que Jesucristo te ofrece gratuita, a través del arrepentimiento y la fe que Jesús ofrece en las enseñanzas de la Biblia!

No te pierdas en ´huecas filosofías´ que te conducen a una vida vacía. ¿Darás tú al caballo fuerza? ¿Cubrirás tú su cuello con crines ondulantes? ” (v.19) "¿Le harás tú saltar como a la langosta? Su majestuoso resoplido es terrible” (v.20) "Hiere la tierra con sus pies, y se alegra con su fuerza; sale al encuentro al armado” (v.21) "Se ríe del miedo, y no se espanta, ni vuelve el rostro delante de la espada” (v.22) Contra él suenan la flecha, el lanzón y la jabalina” (v.23) "Con ímpetu y furor acomete, y no se contiene hasta que la guerra no comience” (v.24)

"Cuando ella endereza la cabeza, lo ven los reyes, y huyen todos” (v.25) "¿Vuela el gavilán por tu sabiduría, y sus alas extiende hacia el sur?” (v.26) "¿Y remonta el águila por tu mandamiento, y su nido en alto pone?” (v.27) "Ella habita y mora en la peña, y desde allí acecha a su presa, y desde muy lejos sus ojos observan” (vs.28 y 29) "Sus polluelos chupan la sangre; y donde hubiere cadáveres, allí está ella” (v.30 No te pierdas en ´huecas filosofías´ que te conducen a una vida vacía. Dios te ha dado conocimiento para que disciernas el mensaje de la Biblia, y creas que todo lo que existe fue hecho por la omnipotente mano de Dios de lo que en el principio no existía. ¡Piensa qué si no hubo Creador, tampoco nada existiría, por ello, aléjate de la mentira, y pon tu fe en lo que dice la autoridad e infalible de la enseñanza bíblica!

Muchos creen que después de la muerte nada existe, es un engaño, un pleno desconocimiento de lo que Dios dice, pues hay vida eterna, y perdición eterna, según lo que uno aquí decida. Lee los muchos textos bíblicos que hablan con toda claridad de que la muerte no es el fin de la vida, sino el principio de la misma, sea en la presencia de Dios, o alejados eternamente de la misma. ¡Tú decides aquí lo que quieres hacer con tú vida, pero sepas que tu decisión afectará a dónde estarás cuando dejes esta efímera vida! ¿Lo has pensado alguna vez, si después de la muerte hay vida? ¡Te aseguro que sí la hay, según la enseñanza bíblica! ¿Crees qué Jesús te engañaría, y también lo haría el cuerpo apostólico que habló de la muerte y de la vida? ¡Aprópiate de la clara enseñanza de la Biblia, y no te dejes llevar por vanas filosofías!

 

Capítulo 40

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“¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto” (v.2) Dios quiere que Job entienda esto, y todos deberíamos también entenderlo, que contender con Dios es necedad, y no entendimiento, ya que somos en las manos de Dios como es el barro en las manos del alfarero, ¿entiendes esto? (Is.29:16) Hay designios de Dios que no le es dado al hombre conocerlos. “Las cosas secretas pertenecen al Señor, nuestro Dios, más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre” (Dt.29:29) Job esto entendió. “He aquí que yo soy vil; qué responderé. Mi mano pongo sobre mi boca” (v.4)

¡Una actitud loable es la que en este momento toma el patriarca Job, cuando se trata de contender con Dios, el Señor! Hay muchos que se dirigen a Dios, el Señor, para cuestionar lo que Él hizo o permitió, como si el ser humano fuese más sabio o bondadoso que Dios. ¡Dejemos que el mensaje de la Biblia penetre en nuestro corazón, y anulemos una equívoca concepción de lo que debe o no debe hacer Dios, el Señor y Creador “Desde un torbellino Dios, el Señor, respondió a Job: ¿Invalidarás tú mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?” (v.8 ¡Una equívoca postura es la que había tomado Job, y Dios le reprocha al patriarca algunas de las intervenciones en las que había hablado Job! Obviamente, el hombre sigue siendo falible ante la infalibilidad de Dios.

Si algo no entendemos, dejemos a Dios, el Señor, la explicación, y si no la da, ciertamente, ´Él sabe la razón, y a nosotros nos toca darle gloria a Dios, aunque no entendamos el porqué de tal o cual situación, como le pasó a Job, que fue en el último momento en el que Dios se dignó darle una respuesta a su crítica situación, y es posible que a nosotros nunca nos llegue la respuesta de Dios, o sí, pero ello, lo dejamos en las manos de Dios, el Señor. “¿Tienes tú (Job) un brazo como el de Dios? ¿Y truenas con voz como la suya?” (v.9)

¡Una gran maravilla que apunta al Dios infinito en poder, frente al finito hombre en sus límites en su quehacer! Amigo/a, fíate de Dios, el Señor, y no te apoyes en el ser humano, pues quién es el hombre para que depositemos ciegamente la confianza en él. Sólo Dios es digno de credibilidad, y así nos muestra la enseñanza bíblica, que no deberíamos ignorar ni obviar. En los demás versículos de este capítulo, se muestra el gran poder de Dios en toda su creación. Dios controla, dirige y hace conforme a su absoluta soberanía, ¿y quién lo podrá entender o evitar? Si eres cristiano, entonces el conocimiento de la Biblia te ayudará a entender, y si no lo eres, entonces te quedarás sin saber que Dios, el Señor, está ahí mostrando su absoluto poder, aunque tú no lo puedes ver, pero el creyente si lo ve con los ´ojos´ de la fe.

Una fe que no es ´ciega´ sino que está fundada en la historicidad de los hombres y mujeres que tuvieron enseñanza directa de Él, y que nos las transmitieron para nuestro bien. ¡Lee asiduamente las Sagradas Escrituras, y ellas producirán en ti la fe! Una fe que no solamente te salva de la eterna perdición, y te lleva a gozar de la eterna presencia de Dios, sino que también aquí y ahora, tendrás una comunión preciosa con Él. Dios a través de Cristo Jesús, que es tu Salvador. ¿Cres en Él como Salvador? ¿O en vez de apoyarte en Jesús estás confiando en lo que no es Él? Permíteme decirte que ninguna institución religiosa te puede salvar, sino solamente la fe en Cristo Jesús te da esta seguridad.

Lee con mucha atención a las palabras que Jesús pronunció: "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida" (Jn.5:24) ¡Así es!

Capítulo 41

— * —

Dios continúa hablando a Job, indicándole que todo lo creado está bajo su absoluto control. ¡Qué gran aliento saber que toda la creación no actúa por sí misma, sino que está sujeta al mandato del Dios Creador! ¿Qué sucedería si toda la creación, incluyendo al ser humano, estuviese sin una divina y sabia dirección? No sería sino sólo un caos este mundo sin la mano todopoderosa de Dios. “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? (´o permitió´) (Lam.3:37) Dios le dice a Job: “¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?” (´digamos en un trato de tú a tú´) (v.10) Y así dijo el rey y profeta David: “El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” (él estará delante de la presencia de Dios) (Sal.24:4) ¿Hay algo debajo del cielo que no esté bajo el control de Dios? ¡Lee con atención lo que el Señor expresó, cuando dijo! “Todo lo que hay debajo del cielo mío es” (v.11)

Una falacia es pensar que el hombre tiene todo bajo su control, pero en la realidad sólo es ´un peón´, con una gran necesidad de una auténtica dependencia de Él. Y el profeta y rey David así se expresó: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: “¿Qué es el ser humano para que en él pienses, la humanidad para que te ocupes de ella?” (Sal.8:3-4) Aun las cosas inanimadas obedecen al Creador: “Hace hervir como una olla lo profundo del mar” (v.31)

Y así hace con todo elemento de la naturaleza, que el ser humano con sorpresa observa, y tantas veces es incapaz de dar solución al problema de una naturaleza que ´caprichosamente´ opera, sin que el hombre nada pueda hacer contra la fuerza de la naturaleza. ¿Por qué se empaña el ser humano en actuar como si Dios no existiera? Tal necedad hace que la humanidad siga su camino, y, por consiguiente, ello acarrea su consecuencia. Hay un gran enemigo, que es el diablo, que ciega toda clase de inteligencia, haciendo creer al hombre que sólo él y nadie más puede solucionar toda emergencia, sea ésta de la índole que sea. Algunas, cosas podrá y puede hacer el ser humano, ya que Dios le ha dado inteligencia, pero hay otras que están fuera de su capacidad de comprenderlas.

¡Cuán importante es reconocer nuestras deficiencias, y recurrir al Dios que nos habla con toda claridad a través de las Sagradas Escrituras, y que nadie debería desconocerlas, ya que en ellas encontramos al Creador y sus sabios designios para el hombre existente en la tierra ¡Le animo a que lea que en Cristo Jesús hay una vida eterna, y que la muerte física no es el final, sino el principio de una vida verdadera, y que aquí estamos de ´paso´ hacia otra vida imperecedera que Dios ha prometido a todos aquellos que en Él crean: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn.3:16)

¡Huyamos de la ´hueca´ y falsa filosofía de que después de la muerte nada queda! Esto equivaldría a negar lo que Dios nos enseña. El pecado de altivez ciega al hombre para que no entienda la verdad, y no busque a Dios con sinceridad, y la oración del salmista es: "Infunde, Señor, tu temor en ellos; ¡conozcan las naciones que solo son seres humanos!" (Sal.9:20) “El malvado, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay lugar para Dios en ninguno de sus pensamientos” (Sal.10:4)

Capítulo 42

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Al fin llegamos al último capítulo del libro de Job, y en él hallamos edificante enseñanza de aplicación. Job hace una confesión ante Dios, el Señor: “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (v.2) En el pensamiento y corazón de Job estaba arraigada su fe en la personalidad de Dios: “todo lo puede”, y que ningún “pensamiento” ante Dios, el Señor, puede “esconderse”. Jesús, al ser Dios, también conocía el pensamiento del corazón: “Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” (Mt.9:4)

Y el salmista expresó: “Jehová conoce que son vanidad los pensamientos de los hombres” (Sal.94:11) David, el rey y profeta, así se expresó ante el soberano Dios: “Has entendido desde lejos mis pensamientos” (Sal.139:2) Si uno tiene esta fe, como la tuvo Job, la tal cambiará el concepto que tengamos de Dios. Y en consecuencia también lo hará nuestro comportamiento. En esta confesión de Job observamos que, en Dios, el Señor, se da la omnipotencia, la omnisciencia y la omnipresencia, tres atributos de Dios que son inherentes a su divina naturaleza.

Si uno lee la Biblia con atención, encontrará en tantos textos bíblicos esta solemne afirmación. Y ello debería ayudarnos a experimentar el absoluto control de Dios. Y nuestra oración a Dios debería ser: ¡Señor, ayúdanos a que veamos con los ´ojos´ de credibilidad que tú eres todo suficiente para resolver cualquier ´batalla´ que afecta a nuestra vida, sea de carácter interior o exterior que por nosotros mismos no seríamos capaces de cargar con la misma! Al igual que el patriarca Job, digámosle a Dios: “yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía” (v.3) ¡Cuántas veces nuestra actitud ante Dios es similar o igual a la que tuvo el patriarca Job! ¿Qué es lo que conocemos de Dios? Y en especial, ¿cuál es nuestra experiencia con Dios? ¡Un conocimiento no es suficiente, se quiere la experimentación!

Una actitud que hizo que Job procediese al arrepentimiento con todo su corazón: “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento” (v.6) A esto, en términos bíblicos, llamaríamos ´conversión´ (¡cambio de vida!) Uno observa que muchos que se dicen creyentes, realmente no lo son, sino oidores de una u otra religión, los cuales no han pasado por el ´nuevo nacimiento´ espiritual, que es lo que recalca y enfatiza la enseñanza de la Biblia. Así se lo dijo Jesús al religioso Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn.3:3) Al igual que Job, cuando uno escucha a Dios, el Señor, no tiene otra actitud

Job, expresa su sinceridad ante Dios, el Señor: “De oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven” (te experimentan) (v.5) Una actitud que hizo que Job procediese al arrepentimiento con todo su corazón: “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento” (v.6) A esto, en términos bíblicos, llamaríamos ´conversión´ (¡cambio de vida!) Uno observa, que muchos que se dicen creyentes, realmente no lo son, sino oidores de una u otra religión, los cuales no han pasado por el ´nuevo´ nacimiento´ espiritual, que es lo que recalca y enfatiza la enseñanza de la Biblia. Así se lo dijo Jesús al religioso Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn.3:33)

Al igual que Job, cuando uno escucha a Dios, el Señor, no tiene otra actitud, sino el arrepentimiento ante Dios. Hay tal desconocimiento de las Sagradas Escrituras que la persona tiene un ´conformismo´ con algún tipo de religión, sin pensar que la tal no podrá, sólo intelectualmente, llevarle a la auténtica salvación prometida por Dios, el Señor, según enseñanza de la inspirada palabra de Dios.

“Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, la irá de Dios se encendió contra sus tres compañeros, porque no habían hablado lo recto ante el conflicto del siervo de Dios (v.7) Y Dios pide de ellos arrepentimiento, y así la intercesión que Job haría por ellos sería respondida por Jehová, el Señor (v.8) Así los amigos de Job hicieron lo que Dios les mandó, y Jehová, el Señor, aceptó la oración de Job” (v.9) Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todo lo que había tenido Job" (v.10)

¡Cuán importante es la intercesión, sin tener en cuenta las injustas acusaciones que sus ´amigos¨ hicieron contra el sufriente Job! ¿No fue así como nos enseñó Jesús, el Señor: “Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lc.6:28) ¡Esto hizo el patriarca Job! Y todo cristiano sincero de igual manera hará lo que hizo el siervo de Dios, el patriarca Job. Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes lo habían conocido, y le consolaron de todo el mal que Jehová había traído sobre Job y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro" (v.11)

"Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el principio; porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes, y mil asnas" (v.12) "Y tuvo siete hijos y tres hijas" (v.13) "Y llamó el nombre de la primera, Jemima, y el nombre de la segunda, Cesia, y el nombre de la tercera, Keren-hapuch" (v.14) "Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos" (v.15) "Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación" (v.16) "Y murió Job anciano y saciado de días" (v.17)

 

 

 

 

 

 

 

 

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