HECHOS DE LOS APÓSTOLES (I)

 JUAN C. VARETTO

LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES

EXPLICADO

HECHOS 1:1-11

EL LIBRO

Es uno de los más inspiradores de toda la antigua literatura cristiana. Es el primer capítulo de la Historia de la Iglesia en el cual su autor se propone dar por sentada la resurrección de Jesucristo, la cual enciende en el ánimo de los discípulos un ardor que nunca antes habían conocido en tanta intensidad. 

Y que les impulsa a dar un  vigoroso testimonio de su fe en aquel en quien habían creído el día cuando por Él fueron llamados a seguirle. Lo que dijo Crisóstomo en sus famosas Homilías:

"Su lectura no nos será menos provechosa que la del mismo Evangelio, pues abunda en máximas de sabiduría, verdades doctrinales y relatos de milagros obrados por el Espíritu Santo. Merece ser leído con atención  y cuidadosamente comentado. Vemos en este libro el cumplimiento de las promesas hechas por Jesucristo.

En este libro la verdad brilla con toda claridad de la historia, y después de la venida del Espíritu Santo, los apóstoles parecen hombres renovados. Los veremos recorrer en rápido vuelo, continentes y mares, y de tímidos que eran antes, ser hechos repentinamente valerosos. 

Desprecian las riquezas y la gloria, y se muestran superiores al enojo, a la voluptuosidad y otras pasiones. Todas las cosas son admirables en este libro, pero principalmente su lenguaje simple y familiar con que los apóstoles, bajo la dirección del Espíritu Santo, explican el modo de lograr nuestra salvación". 

EL AUTOR

El autor de este libro es San Lucas, autor también del tercer Evangelio, quien dedicó ambos tratados a un cristiano de distinción llamado Teófilo, a quien llama "excelentísimo".

San Lucas es el único escritor no judío de todos los que compusieron la Biblia. Fue compañero de San Pablo en algunos de sus viajes misioneros  (Hch.16:10;20:5-13). Era un hombre de talento, médico de profesión. 

Escribe con claridad, pero a la vez con erudición, en un estilo verdaderamente clásico. San Pablo lo menciona como a uno de sus colaboradores (Filemón 24); lo llama "médico amado" (Col.4:14); y cuando el apóstol preso en Roma y cercano a ser ejecutado se vio abandonado por todos, escribió estas palabras que revelan sus fidelidad de hermano y compañero en el ministerio: "Lucas solo está conmigo" (2Tm.4:4) 

Escribía como verdadero historiador, informándose diligentemente de todo lo que deseaba dar a conocer (Lc.1:1-4)

LA TAREA CONFIADA

Cuarenta días estuvo Jesús en la tierra después de su gloriosa resurrección, apareciendo en repetidas ocasiones a sus discípulos para confirmarles "con muchas pruebas indubitables" de que Él era el vencedor del sepulcro y la muerte. 

Una gran tarea les iba a ser confiada y antes de que salieran a cumplirla el Señor los estaba preparando. Leemos que durante este tiempo les hablaba del reino de Dios.  

Eran la manada pequeña a la cual el Padre se complacía en darles este reino, pero antes de verlo triunfante tendrían que pasar por el fuego de la persecución y hacer frente a tremendas luchas.  

Para poder afrontarlas y evangelizar el mundo era menester que fuesen revestidos de un poder divino. No pueden depender de ellos mismos, porque ni el entusiasmo natural, ni la más genuina sinceridad, ni los más denodados esfuerzos, podrán romper las barreras de la adversidad que hallarán en el camino.

Lo único que puede valerles es el poder del Espíritu Santo. Tiene que prepararse, como se preparan los soldado que salen a combatir, pero en su caso la preparación consistía en esperar, velar y orar hasta que se cumpliese la promesa del Padre. 

Ya veremos al ir estudiando las páginas de este admirable libro cómo supieron depender del Espíritu Santo para el cumplimiento de la misión que les había sido confiada, lo cual hace decir a San Pablo que todo lo que hizo para implantar el evangelio entre los gentiles lo hizo "en virtud del Espíritu de Dios" (Ro.15:19) 

Toda obra genuinamente misionera se efectúa de esta manera y no con armas carnales, pues de lo contrario termina en una lamentable derrota. Los recursos materiales para hacer frente a los gastos que demanda la Obra de Dios, el estudio juicioso del campo y de los problemas que hay que afrontar son necesarios, pero completamente inútiles si el poder de Dios no los santifica. 

Solamente hombres revestidos de este poder son los que pueden predicar eficazmente y ganar almas para Cristo. El campo de acción que se les asigna es nada menos que todo el mundo. Tienen que ir hasta lo último de la tierra y predica a toda criatura. 

Los dioses de las gentes pertenecían a un determinado pueblo, nación  o tribu, pero el evangelio es de carácter universal, ya que puede llenar las necesidades del corazón humano. 

Todos los hombres necesitan los beneficios que emanan de la obra redentora de Cristo, y por ello, debían franquear los límites de la Palestina y llevar el mensaje salvador a todas las naciones. 

A pesar de las palabras tan claras del Señor resucitado, la idea de la universalidad del evangelio entró muy lentamente en el ánimo de los discípulos, quienes parecen haber entendido que se trataba de predicar a los judíos que estaba en todo el mundo.  Tenían que ser testigos de las cosas que habían visto y oído y particularmente de la resurrección del Señor. 

LA ASCENSIÓN

Cuando Jesús terminaba de darles este mandamiento fue alzado a los cielos envuelto en una nube, y fue entonces que cuando aun estaban con los ojos puestos en el cielo, dos varones se pusieron junto a ellos diciéndoles que al que ahora veían subir lo verían descender otra vez a la tierra.

Así se renovaba, por palabras de ángeles, la promesa más tarde llamada el segundo advenimiento de Cristo. Esta no iba a tener lugar tan pronto como ellos en su amor llegaron a creerlo, pero la visión de un día esplendente cuando verán al Señor rodeado de gloria y acompañado de un cortejo angelical, les infundió ánimo, mayormente en los tiempos de crueles persecuciones; y esta esperanza es la que alentó siempre a la iglesia y la alienta todavía, la cual mirando a lo alto continúa diciendo: "Ven, Señor Jesús".

Recordemos que viviendo fortalecidos y guiados y con la mirada puesta en el día del segundo advenimiento del Señor, y tan sólo así, es que podrán los cristianos dar un vigoroso testimonio de su fe y evangelizar a los millones que aún viven sin Dios y sin esperanza en el mundo.

La promesa del Espíritu Santo, ya cumplida, y la de la segunda venida del Señor, nunca debe perderse de vista para ser victoriosos en la carrera de la fe. 

NOTAS

HECHOS 1:1-11

1. Hace y enseñar. Lucas dice que el Señor obró u enseño, y en su Evangelio leemos que fue poderoso "en obra y en palabra" (Lc.24:19.Las obras están primero y las palabras después. 

Son las obras las que dan autoridad y fuerza a las enseñanzas. El que se limita a enseñar sin hacer todo lo que está a su alcance para aliviar las cargas que soportan los que sufren hambre, desnudez, enfermedades  y otras calamidades no está imitando al Maestro.

APARICIONES 

DEL SEÑOR

A María Magdalena (Jn.20:11-13) A dos discípulos en el camino de Emaús (Lc.24:13-31) A Pedro (Lc.24:34) A los apóstoles, con Tomás (Jn.20:26-29) A varios junto al mar de Galilea (Jn.21:1-24) A los apóstoles en Galilea (Mt.28:16-20) A quinientos (1Cor.15:6) A Jacob (1Cor.15:7) A los once en la Ascensión (Lc.24:50-53) 

6. ¿Restituirás el reino a Israel? Los discípulos tenían la idea de un reino terrenal que los libraría el poder de los romanos que entonces dominaban el país. 

Les preocupaba saber si ya ha llegado ese tiempo tan anhelado. Al contestarles el Señor les hace saber que ellos tienen una misión más importante que la de hacer averiguaciones sobre tiempos o sazones.

7. Tiempos indica los periodos largos de la historia, sazones los más breves relacionados con algún acontecimiento aislado. 












Comentarios

Entradas populares de este blog

EL MATRIMONIO

DIOS ES OMNISCIENTE

LAS MUJERES EN EL ANTIGUO TESTAMENTO