Libro de Job (Cap.4)

Uno de los amigos de Job utiliza la palabra con finalidad de acusar, diciendo: “¿Quién podrá detener las palabras?, aunque molesto te será” (v. 2). ¿Por qué lanza su dura reprensión a su amigo Job sin una seria reflexión respecto al caso de Job? Utiliza una teología recta, sin duda, pero carente de conmiseración y falta de entendimiento. ¡Utilizar la enseñanza bíblica con finalidad de acusación sería una sinrazón, ya que el enfoque teológico tiene como finalidad de restauración y no de condenación, como fue el caso de los amigos de Job! El amigo de Job se equivocó y no supo aplicar su doctrina al sufrimiento de Job. ¡Qué fracaso cuando intentamos ayudar a los demás sin saber ciertamente de dónde emana el problema! Así no podremos aplicar la palabra de Dios con toda veracidad, y con oración para que las personas encuentren en Cristo Jesús lo que otros no pueden hallar.

Job no solo era un hombre “perfecto y recto, temeroso de Dios” (1:1), sino que también ejercía de consejero, y según su amigo, en esta labor fue de gran provecho. ¡Cuán importante es que, en nuestro “temor de Dios”, hagamos como el patriarca Job y demos sabio consejo a los que necesitan ayuda! “He aquí, tú enseñabas a muchos, y fortalecías las manos débiles; al que tropezaba enderezaban tus palabras, y esforzabas las rodillas que decaían” (vs. 3-4). ¡Este era Job antes de su dolor y aflicción! Un ministerio loable, sin duda, muy agradable ante Dios, que su amigo utiliza para decirle: “Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas” (v. 5). Sin duda, esto sucede cuando el afectado y afligido soy yo, y no aplico lo que mi lengua en otros momentos a otros aplicó. La credibilidad de uno se gana también cuando estamos en la aflicción y seguimos fieles a Dios.

Su amigo lanza una cruda acusación contra Job: “¿No es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?” (v. 6). Hay una corrección en estas palabras que no corresponde al sufrimiento de Job; estaban ubicadas fuera de contexto. ¡Cuidado con el uso de la palabra de Dios en un contexto distinto para su aplicación! Digamos al Señor que nos ayude para no caer en la precipitación como fue el caso del amigo de Job que, con palabras archisabidas realmente no ayudaron a sacar a Job de su crítica situación, sino más bien, produjeron un “aguijón” de sufrimiento en Job.

El amigo de Job argumenta: “¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo creó?” (v. 17). Unas palabras certeras, llenas de significación, pero su amigo, olvidado o no sabiendo, que esta expresión también era conocida por Job, y que siempre él había actuado de manera consecuente en su vida, y por ello, en su propia experiencia sabía esto respecto a Dios. Una verdad en la que es posible incurrir en el error de cuestionar el designio de Dios. ¡Olvidamos que en Dios hay una perfecta santidad, y lo que permite y hace no debe ser cuestionado! ¿Qué sabemos nosotros de los designios de Dios, y el por qué Él piensa y actúa como fue en el caso de padecimiento de su siervo Job? ¡Ciertamente hay una necesidad de conocer más y mejor las Sagradas Escrituras! Junto con una vida de oración, estaremos en condiciones de aconsejar o asesorar, dejando a un lado la opinión personal. Toda ayuda de índole espiritual o de cualquier otro asunto debe llevar un claro concepto bíblico aplicable a la situación del que está afligido. Sin lugar a dudas, no es fácil ser un portavoz de Dios, un verdadero consejero, sea cual sea la situación de aquellos a los que queremos llegar con la palabra de Dios. ¡Esforcémonos en ser útiles para el Señor, quien nos llama a ser instrumentos en sus poderosas manos, útiles para Él!


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