TENTACIÓN DE JESÚS
Juan Bta. García Serna
(San Mateo
4: 1 al 11)
Jesús, en su naturaleza humana, pasó por la prueba de la
tentación diabólica, "pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado es
poderoso para socorrer a los que son tentados" (Heb.2:18) "Porque no
tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades,
sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado"
(Heb.4:15). El hecho de que Jesús fuese tentado por el diablo muestra la
ineficacia diabólica, e incluso está limitado contra el creyente, cuando éste
somete su vida a Dios, "someteos, pues a Dios, resistid al diablo, y huirá
de vosotros" (Stg.4:7).
2. “Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches,
tuvo hambre" (v.2)
La estrategia diabólica es esperar el momento de necesidad, sea
esta cual sea. Jesús "tuvo hambre", y así ofrecerle una salida a la
situación. ¿Cuál es tu situación para que el tentador tenga motivo de dar su
solución tentativa?
3. "Vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de
Dios, di que estas piedras se conviertan en pan" (v.3)
El diablo reta a Jesús a demostrar su identidad divina.
¿Podría Jesús convertir las piedras en pan? ¡Claro que sí! "Yo os digo que
Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras" (Mt. 3:9). Jesús
en su naturaleza divina tenía un poder absoluto, pero en su naturaleza humana,
no cedió ante la insinuación diabólica.
4. "Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan
vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (v.4)
Jesús apela a la palabra de Dios como alimento espiritual, ya
que las demás cosas serán añadidas (Mt. 6:33, 31, 34). Este es el orden bíblico
que no debería ser invertido. Aquí el creyente tiene un conflicto interior,
cuando invierte el orden divino, y si así fuese, entonces estaría tomando sus propias
decisiones que, sin duda, errará. Las personas no creyentes no tendrán en
cuenta el orden establecido por Jesús. Es de interés el énfasis que Jesús hace
respecto a la palabra de Dios, a lo que "está escrito"; "porque
nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es
Jesucristo" (1ª Cor.3:11; Ef. 2:20).
5. "Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le
puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate
abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos
te sostendrán" (vs. 5-6).
Señala la profecía del Salmo 91:11-12. El diablo hace
referencia a estos textos bíblicos, pero torciendo su contexto de enseñanza;
así sucede a todos los que sacan el texto de su contexto, o sea, "tuercen
las Escrituras", como dijo el Apóstol Pedro: "Los indoctos e
inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia
perdición" (2 Ped.3:16).
6. "Jesús le dijo: Escrito está también: no tentarás al
Señor tu Dios" (v.7)
Lo que Jesús está indicando es que el diablo estaba dando una
interpretación errónea a la profecía bíblica, y que uno no debe hacer cosas que
no debe hacer, y aún esperar a que Dios le ayude cuando hace lo incorrecto, e
incluso lo anti bíblico en rebeldía con la voluntad de Dios.
7. "Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y
le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto
te daré, si postrado me adorares" (vs. 8-9)
Jesús ya tenía todos los reinos del mundo (Ap. 11:15). El
diablo le dice: "Todo esto te daré, si postrado me adorares". El
diablo no da nada sin pedir algo a cambio. Así ciega a la gente para que le
rindan culto de adoración al que no es al Dios Altísimo.
8. "Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque
escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás" (v.10)
Jesús utiliza por tercera vez la palabra de Dios:
"Escrito está". Ante cualquier tentación sea ésta del diablo, o de
cualquier otra índole, hay que recurrir a las Sagradas Escrituras: "Si
alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios" (1ª Ped.4:11). Jesús
señala claramente a quien hemos de adorar, citando textos del Antiguo
Testamento (Éx.20:4-5; Salmo 135:15-18)
Jesús, a diferencia de Adán y Eva, triunfó sobre la tentación
del maligno. ¿Puede el creyente triunfar contra las varias tentaciones
diabólicas? (1ªPed.5:8-9; Mr. 14:38). En este último texto se refiere a todo
tipo de tentación, sea esta humana, de la naturaleza caída, o diabólica.
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