VIVIFICAR

Juan Bta. García Serna

“Vivificar”, una palabra que incluye “dar vida”, “confortar” y, que, según el contexto, indicará una circunstancia u otra por la cual cada uno necesitará la “vivificación”.
1) Cuando hay una situación de abatimiento: “Abatida hasta el polvo está mi alma, vivifícame según tu palaba” (Sal.119:25) 2) Cuando aparece un estado anímico de angustia: “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás” (Sal.138:7) “Por tu nombre, o Jehová, me vivificarás, por tu justicia sacarás mi alma de angustia” (Sal.143:11) 3) Cuando el alma carece de quietud, Jesús habla de un descanso para el alma: “prended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas” (Mt.11:29)
En el Salmo 119, versículos 154, 156, 159, se reitera el vocablo “vivificar” en tres aspectos vinculantes a) “Vivifícame con tu palabra” (v.154) El salmista recurre a Dios, ya que es Él quien “vivifica”, “conforta”. ¿Cómo lo hace? Utilizando la palabra de autoridad. Jesús dijo al Padre: “Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad” (Jn.17:17) Y es la verdad de la palabra de Dios que genera la fe: “sí que la fe es por oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Rom.10:17) b) “Vivifícame conforme a sus juicios” (v.156) La petición del salmista es que él perciba los justos juicios de Dios, y que los tales repercutan en sus acciones: “Si sabéis que Él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de Él” (1Jn.2:29) “Tus sacerdotes se vistan de justicia” (Sal.12:7) c) “Vivifícame conforme a tu misericordia” (v.159) Jesús señala la virtud de la misericordia por encima del sacrificio religioso: “Si supieseis lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio” (Mt.12:7)
4) La vivificación alcanza a la vida después de la muerte: “Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1Cor.15:22) “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará (“dará vida”) también a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Rom.8:11) “Lo que tú siembras no se vivifica si no muere antes” (1Cor.15:36)
5) Leer la argumentación paulina en 1 Corintios 15:12 al 20. Y también la enseñanza de Jesús a los religiosos saduceos en el Evangelio según Marcos 12:18, 23 al 27. Dios al final del mundo vivificará toda la creación: “Tú vivificarás todas las cosas” (Neh.9:6) Una auténtica vivificación de nuestra vida, no está tanto en saber la letra de la Biblia: “Porque la letra mata, más el espíritu vivifica” (2Cor.3:6)
Y así sucede con la vida de adoración, según Jesús en su conversación con la mujer samaritana: “Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Jn.4:23)

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