ESCATOLOGÍA BÍBLICA (VI)
Presagios de un conflicto
mundial con armas nucleares
Durante los tres años y medio en los cuales los dos testigos ejercen su tarea en Jerusalén, el poderoso adversario, o sea, el diablo, prosigue su operación en el mundo, lo que da como resultado que las naciones se enfurezcan. Por esta influencia demoníaca estalla otra vez una guerra mundial con armas nucleares, lo que se dibuja sugestivamente en forma simbólica (Ap.11:18). El profeta lo vio en una visión anterior. Después de haber notado el doloroso ataque de los insectos que llama langostas, la escena va a cambiar. Las langostas se transforman en una especie de caballos voladores enteramente pertrechados para la guerra. Van protegidos con armadura como de hierro, y el ruido de sus alas, dice el texto sagrado, era el ruido de muchos carros cuando corren a la batalla (Ap.9:7-19) Esta última nota nos da la sugerencia de aviones de bombardeo.
“Oí el número de los soldados de a caballo y eran doscientos
millones” Siguiendo el sugestivo texto podemos imaginarnos a los cabalgadores
tendidos hacia adelante en sus caballos, parecían formar una sola figura del
hombre con su caballo. Así se comprende la descripción de esta figura: tenía en
la cabeza una protección que parecía una corona de oro; y la apariencia de león
con cara de hombre; tenía como cabello de mujer, lo que pudiera representar
cualquier aparato de protección. Estas figuras tenían trazas de estar provistas
de armas nucleares. Pues de su boca salían fuego, y humo y azufre.
“El poder de esos caballos estaba en su boca y en su cola:
pues sus colas parecían serpientes con cabezas, y con ellas hacían daño”. Será una lucha inhumana entre Oriente y
Occidente para disputar el poder mundial. El profeta dice: “Oí una voz que dijo
al ángel: “Suelta los cuatro ángeles que están atados junto al gran río
Éufrates” (Ap.9:14, 15) El río Éufrates con su enorme anchura y fondo, forma
una separación natural entre Este y Oeste. Ahora, por orden de Dios, “fueron
soltados los cuatro ángeles, para matar la tercera parte de la gente, pues
habían sido preparados precisamente para esta hora, día, mes y año”.
Esto nos enseña que los hombres actúan bajo influencias espirituales, buenas o malas; y por esta influencia aquellos hombres eran capaces de vencer grandes obstáculos. Así, los ejércitos del tiempo del fin podrán atravesar el río para llegar a su meta en una guerra que causará la muerte de tanta multitud de personas. “Pero el resto de la gente, los que no murieron, no dejaron de hacer el mal que hacían, ni dejaron de adorar a los espíritus malos y a los ídolos de ora, plata, bronce, piedra y madera” (Ap.9:20, 21)
Apocalipsis 13:1,2. En esta alborotada situación mundial san Juan ve simbólicamente la totalidad de la población de la tierra como un mar muy turbulento. El sigue: “Vi subir del mar un monstruo que tenía siete cabezas y diez cuernos. En cada cuerno tenía una corona. Este monstruo parecía un tigre, y tenía patas como de oso y boca como de león”. Daniel 7:7, 8, 24,25.. En esta aparición reconocemos la figura que fue presentada al profeta Daniel siete siglos atrás, cual representaba los cuatro Imperios mundiales. En esta presentación vemos unidos los caracteres de los cuatro Imperios: Los diez cuernos indican la división temporal del último Imperio europeo. Lo que finalmente ha acabado en una unificación: Una poderosa entidad.
Además, san Juan recibió datos más concretos concernientes a la lucha en la tierra en los postreros años antes del regreso de Cristo. Es de remarcar que la verdadera lucha ocurre entre Cristo y el diablo, en la cual los hombres hacen el papel de peones. Sin embargo, hay alguna diferencia en la presentación. Daniel vio una bestia con diez cuernos; luego, subió otro pequeño cuerpo, y tres cuernos de los primeros fueron arrancados delante de él, “y he aquí que tenía este cuerno ojos como ojos de hombre y una boca que hablaba cosas espantosas” (Daniel 7:8) Lo que sugiere la autoexaltación de un Superhombre ateo.
A san Juan se reveló que toda la autoridad del Superhombre le sería dada por el gran adversario de Cristo. Aquí hay la prueba: “El dragón le dio su poder y su trono, y mucha autoridad durante cuarenta y dos meses sobre toda raza, pueblo, idioma y nación” (Ap.13:2-8) Todo esto acabó en adoración de la persona del Superhombre. Todo el mundo decía: “¿Quién hay cono éste y quién puede luchar con él?”. Después aparece otro personaje que muestra su autoridad espiritual en presencia del Superhombre haciendo grandes señales milagrosas, hasta la de hacer caer fuego del cielo a la tierra a la vista de la gente. En la figura simbólica se le ve subir de la tierra, pues no es del cielo. Este falso profeta practica la ciencia del ocultismo y colabora con el Superhombre.
Sigue san Juan: “Por medio de sus grandes milagros engañó a los hombres y les mandó que hicieran una imagen de aquel gobernante, y a esa imagen él dio vida, para que esa imagen hablara y hiciera matar a todos los que no la adorarán”. Esto quiere decir: Que se implantará, exclusivamente, el culto al Hombre, basado en la ciencia que el hombre ha conquistado, y se hará obligatoria la adoración de la imagen del Superhombre. Para asegurar la referida adoración se inventa una marca, haciendo que, a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, les sea impuesta esa marca en la mano derecha o en la frente: “Y nadie podía comprar ni vender, continúa el texto sagrado, si no tenía la marca” (Ap.13:11-17) Así comenzará una persecución contra los que pertenecen a Dios, y a fin de exterminar toda creencia en el Creador.
Los mártires de la última
Persecución religiosa
Apocalipsis 14:6,7. Mientras el poderoso ateo ejerce su tiranía sobre los cuerpos y las conciencias de los hombres, el profeta “vio a un ángel volando en medio del cielo con el mensaje de salvación para anunciarlo a los que vivían en la tierra. Decía con voz fuerte: “Temed a Dios y dadle alabanza, pues ya llegó la hora en que él va a juzgar. Adorad al que hizo el cielo y la tierra”.. Aquí vemos que, a pesar de toda la persecución, el Señor tiene siempre sus servidores para publicar sus Palabra, por medio de la cual Él ofrece perdón y vida eterna.
Apocalipsis 14:9,10. Lo siguió otro ángel “que decía con voz fuerte: “Si alguno adora al Superhombre y su imagen y se deja poner su marca en la frente o en la mano, tendrá que beber el vino del terrible castigo que viene de Dios, que se ha preparado puro en la copa de su enojo”. Apocalipsis 14:13. “Entonces se oía una voz que venía del cielo: “Felices los muertos que mueren como creyentes en el Señor”. Apocalipsis 14:1-3. “Miré, y vi al Cordero que estaba en pie sobre el monte de Sion. Con él estaban ciento cuarenta y cuatro mil personas que tenían escritos en la frente el nombre del Cordero y de su Padre. Luego, oí un sonido que venía del cielo, que era como el ruido de muchos ríos y como el retumbar de un trueno fuerte; era un sonido como el de muchos arpistas tocando sus arpas. Y cantaban un canto nuevo delante del trono”. Ellos fueron salvados de entre los de la tierra por obedecer a la Palabra de Dios que dio Jesucristo cuando dijo:
“No tengáis miedo a los que matan el
cuerpo pero que no pueden matar el alma; más bien tenedle miedo al que puede
destruir el cuerpo y también el alma en el infierno” (San Mateo 10:28)
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