ORACIÓN Y RESPUESTA
Juan Bta. García Serna
Jeremías
(Cap.33:3)
Introducción
Dividiremos este texto de la Biblia en tres partes, y
pretendo que la oración sea una prioridad, tanto en lo personal como en lo
eclesial, ya que sin ella la iglesia no verá las maravillas de Dios. Uno de los
fallos de la congregación, sea esta u otra, es la falta de oración constante.
Jesús: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un
lugar desierto, y allí oraba” (Mr.1:35) Y en el aspecto eclesial: “Todos éstos
perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre
de Jesús, y con sus hermanos” (Hech.1:14) Y la experiencia de Jacob ante Dios:
“Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no
me bendices” (Gén.32:26)
1. “Clama a mí”.
Una expresión que va más allá de una oración de cumplido, o
de formalismo, sin el anhelo del corazón. ¿Qué dijo Jesús al respecto?,
refiriéndose a la adoración, “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en
espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn.4:24) El Salmo 42 y los
versículos 1 y 2, aunque son muy conocidos, no obstante, en la práctica están
ausentes en ese clamar a Dios: “Como el ciervo brama por las corrientes de las
aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del
Dios vivo”.
¿Qué dijo Jesús? “Les refirió una parábola sobre la necesidad
de orar siempre, y no desmayar” (Lc.18:1) ¿Qué dijo Pablo? “Por nada estéis
afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda
oración y ruego, con acción de gracias” (Fil.4:6) ¿Qué hizo la iglesia en este
sentido? “Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía
sin cesar oración a Dios por él” (Hech.12:5) ¿Cuál fue la experiencia del
salmista? “Más yo a ti he clamado, oh Jehová, Y de mañana mi oración se
presentará delante de ti” (Sal.88:13)
2. “Y yo te responderé”.
Una promesa que se cumple, ya que esto fue lo que experimentó
el salmista: “Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte
santo” (Sal.3:4) “Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé, y él me escuchará”
(Sal.77:1) ¿Y qué dijo Jesús a los que claman a Él? “¿Y acaso Dios no hará
justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en
responderles?” (Lc.18:7) ¿Qué dijo el apóstol Pablo? “Por nada estéis afanosos,
sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y
ruego, con acción de gracias.”. “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo
entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo
Jesús” (Fil.4:7)
Dice el apóstol Santiago que, “Elías era hombre sujeto a
pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese,
y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el
cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto” (Stg.5:17 y 18) Dios le dijo al
rey Faraón: “Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí,
ciertamente oiré yo su clamor” (Ex.22:23) ¿Qué dijo el rey David? “En mi
angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios; Y mi clamor llegó a sus oídos” (2ªSam.22:7)
¿Cuál fue la experiencia del salmista? “Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo
libró de todas sus angustias”” (Sal.34:6) Y también: “Tarde y mañana y a
mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz” (Sal.55:17)
“Clama a mí, y yo te responderé”, no es algo teórico, ni formalismo religioso, sino una experiencia real y espiritual, que todo cristiano sincero puede disfrutar, si ora conforme a la voluntad de Dios, como hizo Jesús: “Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad” (Mt.26:42) ¿Qué dijo Juan? “Y esta es la confianza que tenemos en él, qué si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1ªJn.5:14 y 15)
3. “Y te enseñaré cosas
grandes
y ocultas que tú no
conoces”.
Dios tiene muchas cosas que enseñarnos, respecto al camino
por donde hemos de andar, tantas veces desconocido en nuestra mente finita,
pero la promesa de Dios es, “te haré entender, y te enseñaré el camino en que
debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos” (Sal.32:8) El salmista habla de la
exposición de la palabra de Dios como medio de entender: “La exposición de tus
palabras alumbra; Hace entender a los simples” (Sal.119:130) ¿Qué dijo Pablo al
joven Timoteo? Que había aprendido las Sagradas Escrituras desde la niñez, las
cuales dan sabiduría (2ªTm.3:15) Se trata de una sabiduría de Dios, un
entendimiento espiritual “de lo alto”, que conlleva una sana conducta
(Stg.3:13)
¿Qué significaran esas “cosas grandes y ocultas”? Serán
experiencias desconocidas en la vida cristiana, las cuales nos serán reveladas,
por medio del clamor a Dios, y se obrará una auténtica renovación espiritual en
el cristiano, y que otros no percibirán por ausencia de una vida de oración y
adoración a Dios “en espíritu y en verdad” como dijo Jesús a la mujer
samaritana (Jn.4:24) En estas “cosas grandes y ocultas”, en las tales pueden
estar incluidas la salvación de los perdidos, y la sanidad física, y una visión
reveladora especial otorgada por el Espíritu: “Pero cuando venga el Espíritu de
verdad , él os guiará a toda la verdad. Él me glorificará; porque tomará de lo
mío, y os lo hará saber” (Jn.4:13 y 14)
Conclusión.
“¿Está alguno entre vosotros afligido? Ore”. ¿Está alguno
enfermo entre vosotros?, oren por él”. “Y orad unos por otros para que seáis
sanados”. “La oración eficaz del justo puede mucho” (véanse todos estos textos
de manera completa de Santiago 5:13 al 16)
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