DIOS ES SANTO

Dámaris García de la Piedra

Licenciada en Teología 

Santo define la deidad de Dios. La santidad es una característica que sólo hallamos en Dios y se convierte en la meta para el carácter del ser humano. Se basa en la cualidad transcendente y la perfección moral divina. El nombre de Dios es santo. La santidad implica la plenitud de Dios y la piedad en todas sus facetas y significados. Dios al ser santo está separado de los seres humanos. La santidad de Dios lo hace único, inmaculado. Cuando comprendemos su santidad, ello nos lleva a nuestra necesidad de su gracia, y a vivir apartados para Él.

Isaías 6:1-3; 1 Pedro 1:13-16; Apocalipsis 4:8-11

En Isaías 6, el profeta tiene una visión del Señor sentado en su trono, rodeado de serafines que proclaman: “Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria.” Al contemplar la santidad de Dios, Isaías reconoce su propia impureza y la del pueblo. En el Nuevo Testamento, Pedro exhorta a los creyentes a vivir en santidad, recordando el mandato divino: “Sed santos, porque Yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Finalmente, en Apocalipsis 4, la visión celestial muestra a los seres vivientes adorando sin cesar al Dios tres veces santo, declarando su gloria eterna.

¿Qué nos enseña la santidad de Dios sobre quién es Él?

Nos muestra que Dios es completamente puro, justo y perfecto. No hay maldad, error ni sombra en Él. Su santidad lo separa de toda imperfección, y por eso su presencia produce asombro y reverencia. Al contemplar su santidad, comprendemos que Él es digno de toda adoración y obediencia.

¿Cómo debemos responder ante la santidad de Dios?

Nuestra respuesta debe ser humildad, arrepentimiento y adoración. Como Isaías, reconocemos nuestra necesidad de ser limpiados y transformados. La san dad de Dios no nos aleja, sino que nos invita a acercarnos a Él por medio de Cristo, quien nos purifica y nos capacita para vivir vidas santas con la ayuda del Espíritu Santo.

¿Qué implica para nosotros el llamado a ser santos?

Ser santos no significa ser perfectos por nuestras fuerzas, sino vivir apartados para Dios, reflejando su carácter en nuestras acciones, pensamientos y palabras. Es un llamado a vivir de manera distinta, como hijos de un Padre santo, confiando en el Espíritu Santo para que obre en nosotros la pureza y obediencia que agradan a Dios.

Motivos de oración

• Agradezcamos al Señor por su santidad perfecta y gloriosa.

• Oremos para que su santidad inspire en nosotros reverencia, humildad y adoración genuina.

• Pidamos que el Espíritu Santo nos ayude a vivir vidas santas, reflejando el carácter de Dios en todo lo que hacemos.

• Que como iglesia seamos un pueblo consagrado, apartado del pecado y dedicado a glorificar al Dios tres veces santo.

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