EVIDENCIAS DEL CRISTIANISMO (I)
ARTURO T. PIERSON CAPÍTULO I PESANDO LAS PRUEBAS Introducción La importancia del estudio de las «muchas pruebas infalibles» no puede ser encarecida o exagerada. Nada es tan necesario para la formación de carácter, como el conocimiento de la verdad. «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»¹ Fue a la verdad que Dios hizo descansar todo deber. Por ejemplo, Dios dijo: «Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.»² Debía ser esa declaración de Dios, como su Dios Libertador, la que debía obligar a la obediencia de sus súbditos. Él no exigió obediencia ciega; él dio razones para exigirla, y esas razones eran que había sido para con ellos un Dios fiel y Libertador. Y la obediencia a su ley debía ser voluntaria e inteligente. Y, sin embargo, hay una tendencia a pedir buenas y plenas pruebas de que cualquiera que hubiera escrito o compuesto esas leyes, que llamamos de Moisés, fuera un impostor, o que él fuera simplemente un legislador ...