LIBRO DE JOB (III)
CAPÍTULO 3 En la perícopa del capítulo cuatro, versos del 7 al 21, Elifaz sigue su argumentación echando mano de la denominada, Teoría de la Retribución que viene a poner de manifiesto que cuando el ser humano pasa por circunstancias adversas es porque su vida no es adecuada a la voluntad de Dios. En definitiva: Dios premia el bien y castiga el mal. De ahí surge el dardo que va a clavarse en el corazón de Job. Elifaz le desafía con una pregunta lacerante: Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido? Según este amigo los malos perecen por el aliento de Dios y los buenos gozarán de las bendiciones de Él. Esta es la filosofía de los legalistas. Elifaz entiende que dilucidar la voluntad de Dios es harto difícil y complicado y dice a Job: El asunto también me era a mi oculto (Heb.= Y-a-mi una- palabra fue traída furtivamente. A.T. Interlineal). Mas mi oído ha percibido algo de ello (Heb.= y-recibió mi- oído un susurro de ello). En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño...