ARTURO T. PIERSON

MUCHAS PRUEBAS

INFALIBLES

Pruebas, Argumentos

y Evidencias del Cristianismo

Autor original: Arthur T. Pierson, 1908
Reedición, corrección y adaptación: Juan Bta. García Serna
Lugar y año: Zaragoza, 2026

AL LECTOR

El que ha escrito estas páginas se encontró una vez caminando hacia la profunda oscuridad de la duda. Principiando por los fundamentos, escudriñó por sí mismo, hasta que halló las pruebas amplias de que la Biblia es el Libro de Dios y Cristo el Hijo de Dios.

Fue como hallar la propia salida de un bosque denso a la plena luz del día

Otros están todavía en las tinieblas: y estos capítulos son los árboles señalados, que indican el paso por el cual un hombre ha salido del bosque. Quizá alguno más puede ensayar el mismo camino con el mismo resultado.


INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I

PESANDO LAS PRUEBAS

 La importancia del estudio de las evidencias del cristianismo

La importancia del estudio de las evidencias del cristianismo, que establecen el derecho de la religión de Cristo como la única y sola divina, no puede ser bien encarecida ni exagerada.

Todo conocimiento es bueno, deseable en sí mismo y por razón de la potencia que añade al carácter; pero especialmente el conocimiento es necesario cuando ayuda a crear o confirmar nuestra fe en las grandes verdades de nuestra santa religión.

Las enseñanzas de la Biblia son a la vez tan peculiares y tan importantes, que es uno de nuestros primeros deberes y privilegios alcanzar una certidumbre de convicción en cuanto al origen divino de las Sagradas Escrituras, y el carácter y la misión divinos de Jesucristo.

Debe alcanzarse esa seguridad. Si cualquier legislador humano dirigiera a sus súbditos las leyes más elementales tocante a sus deberes como ciudadanos, esos súbditos tendrían derecho a pedir buenas y plenas pruebas de que cualquiera que hubiera escrito o compuesto esas leyes, lo hacía con autorización del rey y que él era su propio autor.

Ningún súbdito quedaría satisfecho si no encontrara la gran firma y sello reales en el decreto; de lo contrario, probaría la intención de algún traidor o enemigo de engañar o traicionar a los súbditos y aún de trastornar las leyes vigentes.

Si, por consiguiente, Dios ha dado al género humano la revelación de su voluntad sobre materias de primer momento, no puede caber duda de que es en algún modo evidente un camino infalible, señalado por su mano; lleva en su mismo aspecto la firma y el sello de Dios: hay muchas pruebas infalibles para satisfacer la duda honrada.

Necesitamos no temer el tomar posiciones firmes y es especialmente necesario en estos días. El catedrático Fairbairn, en su reciente discurso en el seminario de la Unión, observaba que se ha hecho necesario un cambio completo en la dirección de la defensa del cristianismo, debido al cambio de posición por parte de sus enemigos.


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