MENSAJE
Juan Bta. García
la predicación de Juan el Bautista
Introducción
El arrepentimiento es la puerta que precede a la entrada en el reino de los cielos. Sin él, la vida religiosa se queda en creencias externas sin transformación real. Este bosquejo recorre la predicación de Juan el Bautista y su conexión con el mensaje de Jesús y los apóstoles.
1. El llamado al arrepentimiento [Mt. 3:1-2]
“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.
La palabra clave aquí es arrepentimiento. Pretender entrar en
el reino de los cielos sin arrepentimiento es imposible, porque permanece
cerrado para quienes no han experimentado una vida cambiada por Dios.
Se pueden tener muchas creencias religiosas, pero sin una conversión que Jesús
llama “el nuevo nacimiento” [Jn.3:3], “nadie puede ver el reino de Dios”.
2. El bautismo y la confesión de pecados [Mt. 3:6, 11]
“Y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados” [v.6].
Juan dijo: “Yo a la verdad os bautizo en agua para
arrepentimiento” [v.11].
El bautismo de Juan era una señal externa de una actitud interna de
arrepentimiento.
El bautismo cristiano es distinto: se administra después de que la persona se
ha arrepentido y ha creído en Jesús [Mr. 16:15-16].
3. La importancia de un arrepentimiento sincero [Mt. 3:8]
“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”.
El arrepentimiento genuino produce un cambio de conducta visible. Si no hay fruto, se trata solo de emotividad pasajera, no de un arrepentimiento válido delante de Dios.
4. El mismo mensaje en Jesús y los discípulos [Mr. 1:14-15; 6:12]
“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el
evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de
Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” [vv.14-15].
“Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen” [6:12].
5. El arrepentimiento es universal
- “Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora
manda a todos los hombres en todo lugar, que se
arrepientan” [Hch.17:30].
- “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y
se aparta alcanzará misericordia” [Prov. 28:13].
- “Y estando en pie, confesaron sus pecados” [Neh.9:2].
- “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” [2 Ped.3:9].
Conclusión
“Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis
igualmente” [Lc.13:5].
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