EVIDENCIAS DEL CRISTIANISMO (V)
CAPÍTULO V El testimonio que la Biblia da de si misma; Su exactitud científica. Para siempre, Oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos. Salmo, CXIX, v. 89. Esta sublime afirmación de la estabilidad eterna de la Palabra de Dios es el «lema de Lutero.» Lo tenía escrito con carbón en las paredes de su habitación y bordado en los vestidos de sus criados. Los cambios terrenos no alcanzan á la esfera celeste; y allí la Palabra de Dios permanece, mucho más allá del alcance de causas de disturbio. Hasta la moderna ciencia progresiva, que ha trastornado las nociones de los siglos, es incapaz de probar que sea falso el testimonio de la Palabra Divina. La Biblia es un libro muy notable, cualquiera que sea su origen. Uno de los príncipes de la humanidad, luz del siglo cuarto, cuya oratoria le valió el nombre de Crisóstomo, boca de oro, y cuyas virtudes hicieron de él la admiración y el terror de la corrompida corte de Eudoxia, semejante hombre, al mismo tiempo uno de los sabios má...